Invierno

 


fotografía: Patricia Echegoyen

 

 
 
ASAS DE SOMBRAS
 
Carta a un amigo
(22 de febrero de 2001)
Es de madrugada. El insomnio ha venido a querer saber porque estoy triste.
Quizás la noche no se explique mi silencio o las huellas celestes del cielo necesiten una mujer que les escriba versos.
La verdad es que ni el mar  ni la luna dan calor a mi corazón. Siento que en estos días pasados se han esparcido todas las hojas áureas y rojas de mi campo y me han dejado completamente desnuda.
Quizás deba aprender a vivir como esa hoja seca que se despide de las volubles mariposas o como el agua que corre entre las piedras riendo en formas distintas de vida y de colores.
Quizás deba aprender a romper las ataduras y ondear libre en el aire, cruzar los palmares en los esteros abiertos, o quedarme hechizada por la fantasía de la soledad. Y palpitar en lo que no duele dejándome llevar sin prisa.
Pero hoy veo todos mis caminos abiertos...Y no encuentro la ruta correcta.
Pienso en ti y en tu forma de encender las estrellas como flores de luciérnagas.
Y te veo así, amigo, con tu cordura y tus verdades eternas cumpliendo tus deseos de navegar en un mar sin puertos.
Afuera la noche se extiende con su manto negro, ha temblado otra vez. No sé si es la tierra prendida en fiebre o un ave herida que persigue el universo.
Empiezo a sentirme cansada, abro la puerta de mi dormitorio y se dispersa un enjambre de palabras.
Como ves he querido narrarte historias de colores que parecen cristales...donde la quietud y el silencio hacen el amor de lunes a domingo. Escribir simplemente para ti y destrenzar mis recuerdos. Pero no pude hacerlo.
Debo aprender a recuperar la alegría. Y saber dónde ir, dónde volver....
El sueño es más fuerte. Me abrigo. Duermo.

 
ARMENIA
 
El pájaro duerme entre las ramas y el camino es seco y áspero.
Llegan las mañanas tibias de abril y la luna perezosa no se abre más a los ojos sin pestañas de mis muñecas, para correr por los portales de Armenia y cantarle mis versos a las flores. Este es el primer recuerdo que tengo de Armenia, una visita que hicimos con mis padres a la casa de Claudia Lars, había feria en el pueblo, un son de salsa y merengue, un ramo de risas y flores en el parque.
Yo admiraba desde niña a Claudia Lars, para mí conocer Armenia era como entrar a su jardín secreto, en donde el pájaro cantaba en un mirador de colores con voz casi humana y permanecían en silencio la “Escuela de Pájaros” y “La Casa de Vidrio” de sus poemas...era entrar en ese río dormido y escuchar la música de las palmeras bajo un cielo plácido y blando.
Mi último recuerdo de Armenia fue la presentación de mi libro “Sílabas Celestes” gracias al Comité de Apoyo y a la Casa de la Cultura. Nos reunimos un grupo bastante grande de escritores con estudiantes y amas de casa, profesores y promotores culturales, en ese entonces el pueblo de Armenia tenía la cara pintada de blanco, el adobe de  sus casas, sus portales, el parque , las calles adoquinadas estaban de pie...
Hoy Armenia está derrumbada...y en su tierra se abren mis manos para recoger aquellos recuerdos. El sol ha mandado su rayo de oro a las palmeras, el pueblo está callado y triste.
Los terremotos dejaron a Armenia herida y llena de hojas secas. Pero a pesar del desastre sigue intacto el jardín de la Escuela de Pájaros de Claudia, ese donde ella canta y nos mira sonriendo mientras se levantan las nubes en medio del polvo.
Armenia no ha perdido mis recuerdos, permanecen allí con miradas que abren hojas de colores a la primavera.
¡Armenia.... vayan a ti mis plegarias y que las olas del mar sequen todas tus lágrimas!
 
 
LAS COLINAS
Es un día triste. Pasa el dolor y devora los cuerpos solitarios. Deja su huella en las Colinas... y arranca de su vientre los cometas . Pone tierra en sus bocas y en las burbujas de sus párpados...en sus uñas rotas... en sus almas y en los gritos.
Es un día triste. Se amordazan los sueños y las manos de los niños, se detiene la voz de Dios y las palomas alzan su vuelo llenas de espanto.
Laud de sufrimiento que derrama piernas, brazos y ojos. Cierra con llave todas las salidas..
Familias enteras han quedado bajo tierra..
Estallan los relojes .Mis manos se hieren con las zarzas abiertas...los monstruos de colas erguidas pasan en fila.
El vértigo camina solo. Duermo y despierto. Mi cerebro siente y mis ojos se cierran sin poder dejar de ver..Existen sombras que saltan místicas, nocturnas; espíritus que relatan sus historias bajo una bóveda de plata...un día trece de enero..
Un ángel está de pie. [1][1]
 
COLON
 
Las calles parecen serpientes semicortadas...desde el desvío de Lourdes, Colón hasta las pedreras de Los Chorros.. serpientes  desplumadas  que enmohecen y se arrastran.
Centenares de rocas han caído al pavimento. Los paredones de tierra se desbordan soterrando a las personas dentro de los carros y los buses: dedos ceñidos a los hierros,  lenguas masticadas por la angustia; ojos dolientes contra las piedras... huesos como estacas en el suelo.
No hay descanso. Es inútil buscar..la tierra reclama sus presas.
Al pie de los barrancos los trabajadores yacen muertos. La gente asustada se refugia en los peñones más altos. Mujeres y hombres caminan de allá para acá buscando palos  y extendiendo plásticos para hacer sus champas.
Los niños tiemblan...se acurrucan...orinan descalzos.
Las gruesas divisiones de cemento entre ambos sentidos de la carretera han quedado quebradas, nubes de polvo sofocan la respiración. ¡Grupos de gente claman socorro!.
Hay derrumbes por todos lados...las paredes caen como gigantes lacerados. Todo Colón está sediento, el polvo ha secado la garganta de sus pobladores. La muerte los atrapa con dientes y cuchillas.
Vuelve a temblar....la gente reza en medio del llanto.
Las plantaciones de café se visten de esqueletos. Los niños gritan que no los abandonen. El Salvador es un pueblo de ayes y lamentos...
La vía de Los Chorros está bloqueada. A partir del kilómetro catorce, la carretera parece una vía rural. El lodo alcanza unos tres kilómetros. [2][2]
 
 
PÉNDULOS
Amor Clandestino
Mientras Antonio derribaba palabras y subía a luchar a las montañas, Andrea aprendía el idioma de las aves. Afuera corría la muerte y despuntaba el hambre. El era un niño echado a rodar por los caminos, entre clínicas móviles, proyectiles y malarias. Ella…en su ardor adolescente atrapaba la luna en las fauces del mar.
Antonio volvía en el borbollar de los arroyos con sus brazos en cruz y sus ideales batiendo a las banderas…Andrea encontraba la sonrisa en su cintura, extraña y desprendida sin coincidir jamás.
Un nuevo sobresalto –Muchacho te busca un guardia- dijo tío Alfredo-
Mejor te vas mañana mismo a California.
Y Antonio se esconde y apaga la luz bajo la almohada…Piensa en su lucha, en las células clandestinas de Santa Anta y las doce campanadas llegan. Nuevas vueltas en el reloj.
No hay tiempo para despedirse ni guardar cosas.
***
Antonio se va a California con sus nubes, espejismos y mil ciclillos en el alma…Se va…y no vuelve a ver los limoneros en flor del jardín de la abuela ni el rojo horizonte en el cielo sobre el Barrio de San Jacinto…o aquellas calles de luz por donde caminaba solo rumbo a la escuela…Se va y las champas quedan atrás, con un silencio de luna en sus cartones.
La muecas de los niños aprenden un silabario sin sueños y los gatos regresan a los tejados.
***
En El Salvador ha terminado la guerra . Y en California, Antonio es un lider dentro de su comunidad de migrantes.
***
Andrea chatea en internet mientras toma café en su viejo tazón color púrpura.
Encuentra un correo de Antonio. Y su amistad nace lejos de los manglares, los musgos y los cafetales..En otro sitio sin incienso, palmas de flores, ni emplumados de notas alegres…donde el viento no acostumbra a cortarle los tallos al recuerdo.
***
Andrea continua aprendiendo el idioma de las aves. Antonio escribe libros cargados de historias juveniles.
***
Andrea es un mar incógnito…Antonio el horizonte.
Ella abre las ventanas a la ausencia. El entra.
Por allí, Antonio conoce los nuevos caminos y las calles bulliciosas…
El aire está húmedo de besos.
Afuera bostezan de sueño los zaguanes.
***
Antonio regresa una y otra vez a El Salvador . Desempolva viejas historias, pinta las estancias, escribe al parpadeo de las velas…Andrea inerme lo espera…
 
***
Antonio volvió a irse una vez más…Andrea decidió habitar por siempre la cicatriz de esta tierra.

 
Amor inaccesible
En esta cárcel de mi alma giro sin huellas.
Soy la rosa ya palidecida, la hoja temerosa que tiembla entre tus  alas, un nido vacío.
Detrás de mí, están el suspiro largo y frío, una lejana música, ardida piel prohibida.
Soy un amor de soledad, lleno de sombra, una fría ceniza de ilusión, un vuelo silencioso.
Soy ese amor que corre por las noches largas de ánforas plenas y ritmos azules.
Quisiera tocarte, y quedarme en tus oídos, con el aire de mis palabras.
Amor primero, íntimo, tan mío.
 
 
Sin ti
Te vas y vuelan resignadas las gaviotas. Ya no llenaré tus oídos con mis rosas ni mojaré mi ayer con desventuras. Caminaré sin ti bajo este cielo; será como vestirme de una voz nueva, y aprender a vivir como las aves.
Caminaré sin ti, y será por siempre de esa forma; mojarán la tierra los inviernos y vendrá de nuevo el sol, y tú no estarás conmigo.
Galoparé en mis sueños y reposarán mis caminos llenos de ternura.
Entonces nadie habrá vencido. Abandonados quedarán tu escudo y tu batalla.
Lo tuyo no fue amor, lo supe siempre. Envuelto en fantasías te perdiste, y lejos, ya muy lejos de mi playa, giraste tu veleta en busca de un sueño irrealizable.
Te vas y vuelan resignadas las gaviotas; calla mi boca y el corazón toca tu estela. Qué mal te hice al amarte de esta forma. Caminaré sin tí, y seré feliz de igual manera. El amor, cuando se va, no vuelve nunca, y tú te fuiste dejando un rastro de hiel entre mis lágrimas.
Déjame escuchar el canto de la fuente. Quiero beber un poco de ese río que se lleva consigo todas mis ansias. Quiero guardar en silencio el frío y la arena de tu nombre, y colorear mi rostro con la luz nueva de una estrella.
Pasará esta vida como todas; entonces seremos el milagro y el vuelo ilusorio de dos almas.
 
 
 
PARA LLEGAR A AMARME....
Este día en el ascensor, la inquietud ha vedado nuestro beso. A pesar de vernos llegar sin el  usual cargamento de miedos y quimeras, con los ojos de ópalo y la sed que arde en nuestros cuerpos.
 
Estás frente a mí , como un  jardín de tallos en  mis venas,  donde estallan flores encendidas. Ardorosa maraña de historias en este suelo de sombras y pájaros de espumas.
Estas en mi, con la pompa del follaje eterno…
 
Déjame llenar mis labios de sonrisas, entender que mi vida esta hecha para las cumbres y no para los abismos. Quiero alejarme a la estación anónima y acariciar  tu cabello de lunas.
 
Este día la inquietud ha vedado nuestro beso. Se abre el ascensor y un áureo polen cae sobre mi corazón  desnudo. Mientras tú permaneces callado y frío.
Es el misterio que abre nuestras manos,  es el amor que se fue y no vino. Un viento en los naranjales, donde tiembla el cantar de los ayes,,,
 
Miro tu rastro  en los caminos vividos: firmando en el silencio, mesas de manteles blancos, noches de castos proyectos, sueños de ramas nerviosas, perfumes verbales, bailes y compases...  miro en tu noche: la galantería indiscreta, los donativos a la iglesia y los acentos medidos de tus palabras.
¿cómo encontrar los dóndes, los cómos, los porqués? Como articular lo perdido y aquello que es solo un instante de quien juega a divagar, a soñar... a tener un paisaje irreal y un piano de hojas. Es andar y desandar con los párpados cerrados.
 
Para llegar a amarme es necesario  aprender a estrenar las alas de los pájaros y entregarte sin la embriaguez de las cañadas abiertas.
 
Hoy te miro como el niño que corre para no asustarse, con su otoño prendido como sol a mi silueta; seguro de vivir para olvidar la vida. No escuchas el ruido de los sueños,  la dulce hierba que cae , acaricia y se va, ni la orilla fresca donde los pies desnudos ignoran al viento. No rompes el frío ni salpicas las flores con  las palabras.
 
Tu  luna aparece en el cielo al contraluz de la tarde...
 
La sombra espesa ha callado nuestras bocas, amarrándonos  las manos intactas.
 
He llegado a casa, veo de lejos el tráfico  imponente, y  destellos de luz sobre las cabezas de los automovilistas. Me siento frente a la computadora, suspendida en el tiempo y conjugo el rojo, el índigo, la plata, la dulzura del otoño, el amarillo.. la música nueva y las estrellas marchitas.
 
 
 
Péndulos
I                                                            
El deseo espera, hiere y quema
traspasa mi corazón y lo vuelve absurdo y frío,
es la sombra de mi cuerpo con  las alas abiertas,
un animal que afila sus garras para devorarme en el silencio
un mar que me estrella toda  en sus cantiles.
 Arisca libélula que en el monte reposa,
 bajo los párpados, los codos y los muslos
Música de piedras y pájaro en vuelo,
que acaricia mis yemas en los sueños...
 filtro de voz
en la jarra de fuego derramada.
 aire de la noche
en la atmósfera  de un nombre
corola cerrada
 al  pasto humedecido por el cielo.
 
 
II
Quiero tocarte y el vacío abofetea mi silencio.
Soy la umbrosa hiedra que no encuentra donde asirse.
Un cuerpo de pausa, deseo y péndulo,
Un azul que en el ocaso presagia a la tristeza, ronco huracán, borrosa nube.
Quiero amarte a pesar de este dolor que incendia tu recuerdo.
Dejarte colorear con  acuarelas mis montes de fuego
 anidar en cualquier rama y coronarte de estrellas.
Pero la distancia me viste con su lino blanco
Y vuelvo a mi cuerpo de pausa, deseo y péndulo,
A esta  piel solitaria de vino entre mis labios...
Con el dolor que incendia en mi tu recuerdo.
 
 
III
Vuelvo a ti y abro el viento a campanadas.
Hombre que inventas pinceladas de esmalte en cada sueño.
Estás en mi con los almendros, los valles y ríos  infinitos.
No me hables más de la distancia.
Invítame a volar con lo imposible,
Hombre  largo, blanco, infinito.
Arroyo desbordado que modela mi piel y me atrapa llena de lumbre.
Cúspide celeste sobre mi selva virgen,
campanilla de agua que vibra y tiembla.
Tócame en  este espacio de mares lejanos.
Besa mi boca  y bebe de mi cuerpo el agua  honda.
 
IV
Caracol de playas húmedas.
He guardado los ríos y las lunas de tus dedos
 
 
V
Amor de agua silente, filo de sueños.
Gira alrededor de mi  pozo y ámame en el murmullo íntimo de las palabras.
Voy a beber en el mar de tu boca los cometas errantes
 y creceré en tí  como una flor abierta por el cielo.
 
 
VI
En cada hoja olvidada
encuentro tu nombre y te recuerdo.
En cada paloma alzada al vuelo
con el azul de la caricia
En la delgadez del aire que me toca
callado y suavemente,
con la palabra queda y escondida.
Bajo la lluvia, en el hondo pozo y sobre el césped.
Recuerdo tu piel
Mi verso en tu grito
Loca incertidumbre de amarte a oscuras.
Te recuerdo
en cada borroso relámpago
a lo lejos, alto y solo.
Encuentro tu nombre y te recuerdo
Y sigo pensando en ti,
habitante de todos mis espacios,
vorágine insaciable.
Amor inmortal en mi memoria.
 
 
VII
Ven.... y roza mi cuerpo con los bordes del cielo.
Cíñeme a tu luna de sollozos
y a esa luz de fuego que marca tu  ausencia.
Devórame en tus ansias
Con el temblor que hace más hondos mis silencios
Ven... besa mis ojos y tócame empapado de estrellas.
Deja que tus manos hablen  como peces asombrados
Quiero sentirte cerca
y  amarte sin el tormento de los sueños.
Deja que tus labios
Escuchen el rumor de mi piel en el invierno.
 
Te espero
En el mismo sitio de ayer
donde las cumbres besan el cielo y la montaña,
Te espero
donde la brisa desencadena al río
y  la memoria se tañe de campanas
Amor..
manojo de pasiones escritas
Hoy arden mis alas.
 
 
La Princesa de la Noche
Vuelve la noche con su pecho callado, para alzarnos en su marea hacia un puerto sin astros...
Un pájaro la espía, manso como el suave faldeo de un ensueño.
En este mundo de soledad y cristales celestes, donde las humedades son nuestras elegías, y los ojos paisajes con alas...En este mundo donde el terrorismo vigila los edificios y las calles.
Vuelve al árbol y a la sed encorvada, a la sombra que se refugia en las paredes, a los seres minúsculos entre una y otra gota de luz.
Vuelve la noche con una intimidad intensa, a cada hoja de hierba, a cada escarabajo.
La luna se arroja al centro del agua, estriada de blanco. Un conejo se atraviesa para mirar de lejos, el lobo que se va.
Cantan los grillos con sus notas agudas a los duendes verdes.
No hay caravanas de hormigas, ni pájaros que píen. Sólo la quieta noche, una canción suspendida en el tiempo, la almohada que abre espacios a mis sueños, mi forma hecha cielo de planos invisibles.
 
 
Espejo de Sueños
Alma prófuga del mar, de palabras incendiadas, quiero estar a solas contigo. Ahí donde las raíces son como duras venas abiertas y el amor una sed de fruta oscura.
Quiero volver a ti...al lugar exacto donde no permanecemos como espejos de intranquilas esperas. A ese pedazo de fe que nos guarda la esperanza.
Este día he terminado el inventario de los sueños...y he apartado con mis ojos las estancias umbrosas y los círculos que ruedan dentro. No escucho el reloj y la luna no ha puesto su señal en los cristales. El amor salta de rama en rama  y toca una vegetación que resguarda viejas trincheras. Caen las hojas amarillas...y en los suelos hoy existe un testimonio cubierto por troncos corroídos.
Alma de bosque seco de Cinquera...de afanes inexplicables y luces de ángeles inmortales...aceitunos, cedros, copinoles, quebrachos, caulotes,  son algunos de los árboles de las palabras que coexisten con pichiches de ala blanca, patos calvos, codornices y gavilanes.
El río Quezalapa se extiende devorado por animales sedientos, descubro su lenguaje y pronuncio el acento del agua que corre a prisa hasta sus afluentes.
Lentanto mi voz con una garganta nueva, para cantarle al suelo desnudo de Cinquera,  a su  rostro y a las cascadas del tiempo insistente de nubes y misterios.
 
 
[3][3]Amor Eterno
Fallezco en el intento de tocarte, amor de tierra, espacio y piel, porque este viento sólo habla de tormentas y sombras que se rompen en pedazos.
Soy el beso virgen que prendido de tus ojos hace florecer todos sus campos; soy esa mujer, eternidad que yerra sola por la sombra, amor de manos ciegas.
Y tú, doliente rama de hojas transparentes, mil promesas, mares, cerros y collados.
 
Quiero cubrirme toda con tu cielo para desvestir mi piel inmóvil. Ven...desordena mi corazón, y mitiga el hondo sin fin de mi tristeza.
Amor efímero y eterno que se desploma en el adiós.
 
Seremos sombra y olvido tomados de la mano, dos almas que lloran en la oquedad del pensamiento. Tan libres, tú en el viento, yo en el secreto del mar; tú en los llanos y las sierras, yo en los hilos del sol y en los acantilados.
Fallezco en el intento de tocarte.
 
Amor efímero y eterno, el más puro, el más pequeño
 
 
 
Amor de pampa y mar adentro.
Te toco en la memoria y una luz cae mar abierto, eres fuerza irresistible que me atrae y voluntad que precipita cada uno de mis pasos. Impulso que mezcla el gozo y la tristeza, suspiro y amor que corta el viento.
¿Qué importa si no estrecho más el coral de tus labios ni arribo a tus ojos con las sienes serenas?
Si soy el hálito que te absorbe el pensamiento y me tocas en la memoria inalterable del recuerdo.
¿Qué importa si es agreste el mar y tú no llevas rumbo?
Si beso la ribera y el vuelo de las aves, donde tus ojos encienden matorrales de deseo.
Déjame esta voz para hablarte en el silencio, hombre, cielo gris de ritmos y gaviotas, amor de pampa y mar abierto.
Déjame esta voz, luego estallarás en risa fresca, me querrá tu alma, buscarás mis brazos y la triste cigarra hará revuelos en el viento.
¿Qué importa si se cierra nuestro cerco y apago los latidos de mi pecho? Si ahora soy la cóncava gruta para tu cauce serpentino y tú la lluvia torrencial que me humedece desesperada, honda y doliente.
No sé si volverás, no sé si existes o eres sólo un vano sueño.
¡Amor de pampa y mar abierto!
 
 
Distancia
Estoy aquí, en este césped blando donde tú y yo somos dos extraños.
En este lugar de flores silvestres y pálidos ecos,  donde el candor de la noche abandonó sus alas.
Estoy aquí, como roca desnuda y sola, como surco que abre su tierra a las palabras.
Yo, la mujer que aprendió  que no existe el regreso.
La mujer que fluyó a borbollones un amor que le fue negado a manos llenas.
Estoy aquí, reposando en este mismo césped donde la voz  aquieta el aire y el amor se pierde entre las aves.
Hombre, sobresalto, choque. Un espacio en mi sangre que no logro decifrar.
Extraño, doliente y herido, eres alma que no volverá a quemarse con mi llama.
Yo, esa mujer que destila lo que siente, espíritu infiel, azul más que azul, soy la distancia.
 
 
UNA MODA LLAMADA: POESIA.
Muchas definiciones se han dado a la poesía ; Sainz de Robles ha dicho que es la imitación de la naturaleza; el lenguaje del entusiasmo, la obra del genio; pensar alto, sentir hondo, etc. La poesía posee un fondo que lo constituyen los objetos, las narraciones, las ideas, las imágenes y afectos y una forma que contiene el lenguaje poético, la versificación y la rima.
La poesía en nuestro país está de moda, muchas personas desean ser vistas como  poetas y poetisas. Pero...¿Que cualidades debe llenar un poeta o una poetisa? Existen unas naturales, como son: la sensibilidad, la inteligencia perspicaz, la calidez humana, el ritmo interior, etc y otras, adquiridas por el estudio: cultura poética, posesión del idioma, conocimiento de la preceptiva literaria. Pero sólo existe una verdad absoluta: “el poeta nace, no se hace....”  De nada sirve conocer  el estilo poético: el hipérbaton, las imágenes, los epítetos, las figuras, las nuevas acepciones de las palabras, entre otros. Sino existe sensibilidad en lo que se escribe y el lector no vibra con cada poema.  La finalidad de la poesía es expresar al lector las ideas, las imágenes, los afectos y sentimientos.  La poesía no necesariamente es la verdad real e histórica, puede ser una verdad relativa, lo verosímil e imaginario.  La poesía nos muestra muchas veces asuntos reales pero envueltos en hermosos trajes de fantasías, sentimientos y afectos.
 
Martín Alonso se pregunta ..Si quienes escribimos lo hacemos por técnica, sabiduría o por inspiración? Psicológicamente se considera a la inspiración como un hecho del alma. “Un gran pensamiento”- decía Goethe- Para Platón, la inspiración es un poder divino, que entra en nuestras almas, al modo que las fuerzas magnéticas entran en el hierro y lo imantan.
 
E.A. Poe decía “La música, combinada con una idea grata, es poesía; la música, sin la idea, es simplemente música; la idea, sin la música, es la prosa por su misma definición”…
 
 El poema es un espíritu finamente ponderado. Quienes escribimos poesía debemos tener claras ciertas características de la expresión que deben estar presentes en nuestra obra:  Una primera condición es la originalidad, un sello de distinción. Si los poetas y poetisas poseen fisonomía propia, “amoldan con arreglo a ella su estética”.Debe sorprender con matices diferentes y una trayectoria propia.  Otra condición es la claridad. “El estilo es claro” –dice Azorín- si lleva al instante al oyente a las cosas, sin detenerle en las palabras...” .
Para finalizar, quiero hacerlo con un cuestionamiento del autor Martín Alonso “¿Cuál será el mejor de los poetas?” Y en verdad es aquella persona que tiene riqueza creadora y hondura lírica. Es quién hace prender su fuego “desde el menestal hasta el filósofo, desde el profano al literato.” Porque todas las personas debemos acercarnos a la poesía no en nuestra calidad de filósofos, abogados, ingenieros, médicos, carpinteros, obreros, científicos, etc, sino como hombres y mujeres, por amor y por sugestión.
 
Sólo así nos encontraremos y hallaremos al poeta o poetisa de nuestro tiempo...Bécquer en las rimas dolientes; Rabindranath Tagore recogiendo la sonrisa infantil; Juan Ramón Jiménez, en la melancolía de Platero; Claudia Lars en su Escuela de Pájaros; Fray Luis en su soledad sonora; Antonio Machado soñando caminos; Trigueros de León tocando su campanario de estrellas; Gabriela Mistral, con su corazón sangrante; Juana de Ibarbourou en su fervor pasional...
 
 
¡Favor detente en la próxima estación!
Tú  en mis brazos y en tus ojos el ardor de mis sentidos.
El majestuoso tren corre aprisa buscando el valle de la vida.
No me dices nada. Yo tampoco hablo.
Aprendo de memoria tu cuerpo y de todo emerge un algo profundo. En la ventana miro volcanes, cafetales y cañales que cortan el horizonte.
Me besas  como nunca alguien me ha besado antes.
Yo en tus brazos y en mis labios un “si” envuelto en llamas.
Me amas con un amor que brota agitado y fuerte.
Pasajero del tiempo  de una vida mas plena , donde el corazón es el  silbido de una locomotora en marcha.
Amor de brasas. ¡Cuántas cosas hermosas dice el hombre cuando ama! ¡Cómo sabe contar historias desmadejando palabras!
Así las noches en el tren. Las mujeres reían de cuando en vez con sus risitas inquietas, los hombres tomaban y charlaban. Algunos ponían gestos sombríos después de despedirse de sus mujeres en las estaciones. Artistas, bohemios, familias enteras,  todos en un susurro de voces distantes.
***
Azota el viento de la mañana, ha terminado nuestro viaje. Una pena oculta se derrama en lágrimas. Te miro arropado entre las sábanas mientras escapo de puntillas en silencio.
Bajo del tren con la esperanza de poder destrenzar tu recuerdo,  pero las estaciones y  los trenes me quiebran como vidrio y  sólo vienen días tristes.
Amor de brasas, miro el cielo y lloro.
Hoy las estrellas me hablaron de tu nombre y el silbido de las locomotoras lloró por tu ausencia.          
Te fuiste con la tarde -una tarde cualquiera- y  tu recuerdo hoy naufraga y se prolonga, se deshace en el humo y nace nuevamente eterno.
 
 
Has quedado grabado para siempre,  eternizado en un vuelo de pájaros primaverales.
 
***
 En cada estación se ha quedado algo nuestro, en las despedidas,  en los ojos, en  nuestras bocas.
Viene el misterio de la ausencia. Los días y las noches, las horas y segundos sumidos en una silla de vagón, mientras pienso en todo lo que  he dejado atrás.
¿Sabes? Nuestras vidas son como los ferrocarriles, con sus cuerpos vagabundos, que rompen los silencios y los montes.
Hemos vuelto una y otra vez a los rieles sin consuelo de nuestros corazones errantes y las noches escapan mudas, asombradas y solas.
 
En cada estación se ha quedado algo nuestro, en las palabras, en la voz, en nuestras manos.
Hemos sido ríos en la sierra y espuma eterna dentro de los mares.
 
Pero hoy,  tú vas a las ciudades, yo a los montes.
Tú  caminas  lejos de la inquietud de los velámenes, yo hundo mi rostro en las corrientes de los aires.
Tú  te pierdes al norte, yo voy al sur.
Tú persigues a las gaviotas, yo  busco la sombra en los manglares.
¿Pienso en si volveremos algún día a encontrarnos?
Sin el dolor de lo imposible ni el cansancio al no perdernos.
Lejos de esta vida que se escapa indefinidamente, donde mis oídos no cesan de buscarte en cada silbido de las locomotoras y en cada fogonero que curva el horizonte.
 
¿Olvidarás mi rostro,  mis campos, las montañas, los ríos y mi olor a pena y lluvia?
No sé.
Yo, sigo pensando en ti . En tu recuerdo que cae, se resbala y me acaricia. En el  deseo que llega largamente a disfrazar mi tristeza entre otros brazos. 
 
 
Y regresas...
Me dices que nos detendremos en otras estaciones, con otros suspiros en el pecho, otra fogocidad, otro deseo.
Estaciones de fuentes y risas en los labios.
Estaciones secas y de nidos desiertos.
 
Pero se alejan los sueños y nuestras vidas se vuelven trenes que mueren poco a poco.
Y te marchas...
Y mientras tú vas al sur, yo vuelvo al norte.
Tú  descubres las arenas  y los collares de espuma. Yo siembro la tierra .
Tú  te precipitas en los arroyos, yo nado en la luz de las estrellas.
¿Pienso en si volveremos algún día a encontrarnos?
Y casi sin voz, huyo entre dos paralelas negras, aterida por el frío y la soledad.
Amor de estaciones, despedidas  y contornos extraños. Vivo aguardando el milagro de coincidir contigo en las vías de algún tren y poder amarte al fin sin más cadenas .
 
Los brequeros agitan sus lámparas verdes y rojas y los árboles elevan sus brazos hacia las estrellas.
 
He olvidado mi equipaje y mi boleto dentro de tus dudas y hoy te digo hasta pronto en la distancia.
¡Favor detente en la próxima estación!
 
 
Apocalipsis
He dejado caer mi carga en el abismo de tus manos...
He dejado caer lo que me hiere:
 tu veneno sutil de hombre,
los días y las noches a solas;
tus brazos de madero donde clavaste mis sueños;
las nieblas del jardín y la fachada de un
matrimonio perfecto.
He dejado caer toda mi carga:
los labios tímidos y juntos,
 la voz del miedo en las pupilas
mi uniforme de mujer sumisa.
Los días y las noches a solas .
Tus palabras  hirientes como espinas
Tu mentira hecha ademán de arrugas en la frente.
He dejado caer toda mi carga...
Apréndela de memoria:
es el ardor de tu hierba angosta,
es tu llanto de cigarra
y un gorjeo semejante al de tu risa.
La cama desierta,
la pertinaz monotonía.
Es la soledad que se arrastra perezosa,
en un ancho firmamento a oscuras,
es la burla estéril de la esperanza,
y un nuevo surco sin cegar.
Apréndela de memoria....
Hoy la espiga se desgrana.
He dejado caer mi carga en el abismo de tus manos...
Tu voz de mando, tus gritos.
Tu foso y tu torre feudal.
No puedo ser esa mujer que tu acobardas.
No quiero bajar  el rostro ni postrarme ante ti...
Es imposible doblegarme
para arrastrar mi voz absorbida por tu estío..
Lo ves... dejarte no es difícil.
Dices que treinta y cinco años ya son muchos,
tres hijos demasiados
y que absolutamente nadie mirará mi frente
para enamorarse a ciegas.
Como ves tu también botaste carga...
Hoy los labios ríen
en el incendio de mis manos
y llega el amor ciego, mudo y sordo...
Mientras tú sigues fundido al mundo de tu espacio
con tu  trabajo de lunes a domingo,.
de sol a sol, de corriente a corriente
sin dejar de girar..
Me libero  de ti
Y nada bulle, nada tiembla.
Hoy, a solas, veo en el espejo,
tus atajos angostos y secretos.
tus raíces estériles, tus ritos solemnes.
Hoy, más allá de todo sueño,
camino erguida y con fuerzas
Tú ya no vienes por mi senda,
Yo ya no enciendo  tus  venas
ocultas tu mundo de luces fantásticas,
en un cielo sin estrellas,
donde no existen:  el llanto de los niños,
las tareas ni  las quejas
y la palabra papá es un sustantivo a medias.
Ese es tu mundo de hombre ideal
Sé feliz de esa manera
sé rey de tu castillo
y el sultán que vive fantasías.
 
 
 
Soy esa Mujer
Soy esa mujer, la que no amas. El seno desnudo de tu agónica luz, el enjambre prendido de tus ramas, el cristal que sueña tu mirada.
Soy esa mujer, la que no amas. Breña, mata, punzante jarra, calle muda por donde no se escuchan tus pasos y cuerpo desnudo para el eclipse de tus ojos.
Soy esa mujer, la que te toca demente.
Mil veces presa de ti en la delgadez del agua.
Pecho en fiebre que ambiciona tus besos, solo, adusto, hecho pámpano ardiente.
Soy el anhelo inseguro que te  acecha, la palabra que se deslíe de tus labios húmedos chispeante entre la niebla.
Soy esa mujer, la que espera por ti, y sigue la ruta de tus manos, tu cuello, tu voz y tus caminos. La que guarda tu pasión, desafiando al escollo y la calma, olvidando tu incansable deseo de volar, y ser en mí tan sólo agua al trasluz y cielo de mi costa.
Soy esa mujer, un espacio inmenso, torrente en tu valle, murmullo de tu ráfaga, amor que late en lo infinito, firme y deslumbrante. Esa que siembra los surcos y su orgullo entre las flores.
Y tú, hombre: pena y alegría, no aprendes que después será muy tarde.

 

 

 


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