Manos Mágicas

 


fotografía: Patricia Echegoyen

 

 
 
EL SAPO ENAMORADO
 
Dentro de una enorme piscina que tenía forma de trébol  estaba un enorme sapo. Sus ojos brillaban  y jugaban a brincar como chibolas de colores. A mi me parecía divertido observarlo encima de una alfombra verde que flotaba en aquel sitio. El sapo pensaba con seguridad que estaría a salvo. El soñaba con correr detrás de las ninfas en medio de corrientes frescas y perseguir un océano  fantástico y a los imperios de estrellas.
 
¡Pobre sapo! buscaba el amor y en sus ojos sólo se miraba el mundo de un charco de agua sucia y el vuelo presuroso de los pericos a las cinco de la tarde.
 
 El sapo cloaba imitando a las ranas, daba brincos con una impaciente sonrisa...Sus ojos negros  y grandes se pegaban a la orilla de la piscina para ver la por dentro. Era un sapo enamorado de una fuente de agua que estaba justo en el centro . De pronto otro sapo más joven y con menos experiencia –pum- cayó sobre él. Al verlo yo le grité que lo dejará tranquilo pues el sapo enamorado quería estar solo con su fuente de cristal. Pero el otro sapo no hizo caso.. a él le gustaba también ese lugar porque habían muchos insectos y no le importaba ahogar a su compañero con tal de comérselos.
 
La desgracia ocurrió frente a mis ojos el sapo enamorado fue hundiéndose poco a poco hasta morir ahogado, mientras el otro sapo comía y comía....hasta no poder más y morir con él en el fondo de la piscina.
 
Me senté en el suelo de piedra para ver la tragedia y tratar de comprender porque pasan esas cosas. La fuente  en el centro de la piscina continuaba cantando con su voz de cristal...
***
No debemos maltratar a otros con tal de conseguir lo que nosotros deseamos. Recordemos que el amor a nuestros semejantes nos hace más hermosos a los ojos de Dios.
 
 
EL TESORO
¿Cómo serán los hormigueros  por dentro? Me preguntaba.
 
Siempre sentí esa curiosidad y quise  hacerme bien chiquita entrar en ellos y conocerlos. Me encantaba ver a las hormigas antes del invierno. Parecían hilos de colores negros, rojos, amarillos y blancos. Todos en movimientos jugando a llevar pan de azúcar, dulces y rodajas de jamón en miniatura a sus escondites secretos.
 
Cierto día a orillas del lago de Coatepeque mientras me preparaba un enorme emparedado de jamón con queso y hacía mis deberes, se me ocurrió ir a recoger aceitunas. - Son tan moraditas y ricas.- Me decía- . Así que empecé a recoger una a una mientras las hormiguitas comían  dulce y hojas rojas cerca de mis pies descalzos. Me acerqué a ellas y pude ver como llevaban  en sus patas lamparillas temblorosas para buscar en la noche a la más bella de las flores y  pedirle que les regalase polen. Otras caminaban cuesta arriba en el muro de piedra del Autoclub. Era divertido ver sus cabezas doradas adornadas con música y sorbete. Y en sus caritas unas enormes chapas que parecían sonreír.
 
 Quería hacerme chiquita y caminar junto a ellas bien pegadita all suelo. Pero en esas estaba cuando de pronto ¡Ayyyy ayúdenme! Las hormiguitas enojadas se habían transformado en puntitos amarillos con cabecitas de alfileres que me picaban en todo el cuerpo. Corrí muy rápido a la piscina para niños y mi papá logró  alzarme entre sus brazos y sumergirme en el agua . ¡Que alivio!!
 
Alcancé a ver como las hormiguitas nadaban en el agua y tosían una y otra vez sacudiéndose  como puntitos en el horizonte de un enorme paisaje.
 
Mi mamá me untó miel en las ronchas cuidando a que el ejército de hormigas no volviera a molestarme. Mis aceitunas quedaron en el tesoro de las hormigas y no pude rescatarlas.
 
LA POESÍA  VIENE DE LA ETERNIDAD...
Quién diría que Bécquer no representó nada en su tiempo. Que vivió y murió pobre y casi desconocido. No le consideraron como un gran poeta sus coetáneos. Los “grandes” de ese momento eran oratorios, elocuentes, pomposos.
 
Esto mismo sucede en todos los tiempos. Los poetas y las poetisas trabajamos duramente y a pesar de ahondar más en el sentimiento y afinar nuestra sensibilidad muchas veces no somos tomados en serio por nuestra sociedad.
La poesía  nos da una visión clara, honda y aguda de la belleza y la vida cotidiana.
 
Todas las personas que escribimos poesía experimentamos sensaciones indefinibles de enervación, marasmo, vaguedad. Y es en estos momentos cuando todo parece cubierto con un velo, que llegan a nuestros sentidos : una voz, un sueño, el soplo del viento, el viejo reloj en la penumbra, el aullido lejano de un perro,  todos con una claridad y agudeza indefinibles y un significado distinto.
 
Los  poetas y poetisas debemos vivir entregados a nosotros mismos. Y como dice Martín Alonso “La palabra se hace alma en el ritmo poético”.
 
El misterio de fray Luis de León es no saber “lo que es y lo que ha sido, y su principio propio y escondido”. El misterio de Góngora es ignorar si cuando estaba sumido en “un parasismal sueño profundo soñaba o no soñaba”. El misterio de Rubén es no poder decir “adónde vamos, ni de dónde venimos”..
Entonces la poesía ¿es el pensamiento?¿es el ritmo?¿o es la imagen?...cada uno de estos elementos puede unirse al otro y la poesía perfectamente puede no venir a la cita. Comparto el concepto del maestro Dámaso Alonso cuando en su obra “Ensayos sobre poesía española” afirma que la poesía es “la intima vibración del poeta, por vías del misterio comunicada a su obra; vibración que en ondas de luz nos descubre hasta profundidades últimas, como en prodigio, el pensamiento, nítidamente traslúcido e intensificado; temblor que avanza en música a lo largo del ritmo; sacudida que hace fúlgida la imagen; vibración, estremecimiento, furia, lo llamaron los antiguos, que une todos esos elementos; y ya, en la obra inconsútil, pensamiento, imagen, ritmo, son un solo e indivisible ser: la criatura del arte, el poema”. 
 
Para muchos toda la lírica es poesía, pero en realidad no todo lo poético es lírico. La aptitud lírica es algo intimo y cargado de plegaria. Los poetas y poetisas ahondan dentro de si mismos buscando lo divino. La lírica no analiza, no razona, ni enumera. Es simplemente intuitiva y amorosa.
 
En la lírica se suscitan los sueños. Para el caso podemos admirar a Bécquer y sentir sus rimas por resonancias íntimas de autenticidad lírica.
 
Para otros que toman las palabras de Aristóteles “La esencia del Arte es crear lo verdadero con reflexión” , la poesía es obra culta de las minorías, de almas interesadas en las imágenes conceptuadas de los poetas.
 
Los mejores poetas y poetisas son aquellos que prenden su fuego en todas las personas por igual, desde el profano hasta el literato. Porque debemos comprender, que el filósofo no debe acercarse a la poesía como filósofo, ni los científicos como científicos, o los profesionales como profesionales, por citar tan sólo ejemplos, sino como personas que vibran. Sólo así encontrarán al poeta y la poetisa de su tiempo.
 
Y para concluir este comentario en ocasión de celebrarse el día internacional de la poesía, los invito a escuchar las palabras de Azorín cuando dice:  “El poeta está en todo momento presente; no pasa nunca; vive en la montaña o en el valle, a orillas del mar o junto al río. Para él es todo: montañas, mar, árboles, ríos, nubes, viento, luz, sombra y humo; él está con su espíritu y no necesita accesorios. En su seno lleva el misterio. Y ¡Ay del poeta que no tenga su misterio!.
 

 

 
 

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