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Manos Mágicas
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EL SAPO ENAMORADO
Dentro de una enorme piscina que tenía forma de trébol estaba un enorme
sapo. Sus ojos brillaban y jugaban a brincar como chibolas de colores.
A mi me parecía divertido observarlo encima de una alfombra verde que
flotaba en aquel sitio. El sapo pensaba con seguridad que estaría a
salvo. El soñaba con correr detrás de las ninfas en medio de corrientes
frescas y perseguir un océano fantástico y a los imperios de estrellas.
¡Pobre sapo! buscaba el amor y en sus ojos sólo se miraba el mundo de un
charco de agua sucia y el vuelo presuroso de los pericos a las cinco de
la tarde.
El sapo cloaba imitando a las ranas, daba brincos con una impaciente
sonrisa...Sus ojos negros y grandes se pegaban a la orilla de la
piscina para ver la por dentro. Era un sapo enamorado de una fuente de
agua que estaba justo en el centro . De pronto otro sapo más joven y con
menos experiencia –pum- cayó sobre él. Al verlo yo le grité que lo
dejará tranquilo pues el sapo enamorado quería estar solo con su fuente
de cristal. Pero el otro sapo no hizo caso.. a él le gustaba también ese
lugar porque habían muchos insectos y no le importaba ahogar a su
compañero con tal de comérselos.
La desgracia ocurrió frente a mis ojos el sapo enamorado fue hundiéndose
poco a poco hasta morir ahogado, mientras el otro sapo comía y
comía....hasta no poder más y morir con él en el fondo de la piscina.
Me senté en el suelo de piedra para ver la tragedia y tratar de
comprender porque pasan esas cosas. La fuente en el centro de la
piscina continuaba cantando con su voz de cristal...
***
No debemos maltratar a otros con tal de conseguir lo que nosotros
deseamos. Recordemos que el amor a nuestros semejantes nos hace más
hermosos a los ojos de Dios.
EL TESORO
¿Cómo serán los hormigueros por dentro? Me preguntaba.
Siempre sentí esa curiosidad y quise hacerme bien chiquita entrar en
ellos y conocerlos. Me encantaba ver a las hormigas antes del invierno.
Parecían hilos de colores negros, rojos, amarillos y blancos. Todos en
movimientos jugando a llevar pan de azúcar, dulces y rodajas de jamón en
miniatura a sus escondites secretos.
Cierto día a orillas del lago de Coatepeque mientras me preparaba un
enorme emparedado de jamón con queso y hacía mis deberes, se me ocurrió
ir a recoger aceitunas. - Son tan moraditas y ricas.- Me decía- . Así
que empecé a recoger una a una mientras las hormiguitas comían dulce y
hojas rojas cerca de mis pies descalzos. Me acerqué a ellas y pude ver
como llevaban en sus patas lamparillas temblorosas para buscar en la
noche a la más bella de las flores y pedirle que les regalase polen.
Otras caminaban cuesta arriba en el muro de piedra del Autoclub. Era
divertido ver sus cabezas doradas adornadas con música y sorbete. Y en
sus caritas unas enormes chapas que parecían sonreír.
Quería hacerme chiquita y caminar junto a ellas bien pegadita all
suelo. Pero en esas estaba cuando de pronto ¡Ayyyy ayúdenme! Las
hormiguitas enojadas se habían transformado en puntitos amarillos con
cabecitas de alfileres que me picaban en todo el cuerpo. Corrí muy
rápido a la piscina para niños y mi papá logró alzarme entre sus brazos
y sumergirme en el agua . ¡Que alivio!!
Alcancé a ver como las hormiguitas nadaban en el agua y tosían una y
otra vez sacudiéndose como puntitos en el horizonte de un enorme
paisaje.
Mi mamá me untó miel en las ronchas cuidando a que el ejército de
hormigas no volviera a molestarme. Mis aceitunas quedaron en el tesoro
de las hormigas y no pude rescatarlas.
LA POESÍA VIENE DE LA ETERNIDAD...
Quién diría que Bécquer no representó nada en su tiempo. Que vivió y
murió pobre y casi desconocido. No le consideraron como un gran poeta
sus coetáneos. Los “grandes” de ese momento eran oratorios, elocuentes,
pomposos.
Esto mismo sucede en todos los tiempos. Los poetas y las poetisas
trabajamos duramente y a pesar de ahondar más en el sentimiento y afinar
nuestra sensibilidad muchas veces no somos tomados en serio por nuestra
sociedad.
La poesía nos da una visión clara, honda y aguda de la belleza y la
vida cotidiana.
Todas las personas que escribimos poesía experimentamos sensaciones
indefinibles de enervación, marasmo, vaguedad. Y es en estos momentos
cuando todo parece cubierto con un velo, que llegan a nuestros sentidos
: una voz, un sueño, el soplo del viento, el viejo reloj en la penumbra,
el aullido lejano de un perro, todos con una claridad y agudeza
indefinibles y un significado distinto.
Los poetas y poetisas debemos vivir entregados a nosotros mismos. Y
como dice Martín Alonso “La palabra se hace alma en el ritmo poético”.
El misterio de fray Luis de León es no saber “lo que es y lo que ha
sido, y su principio propio y escondido”. El misterio de Góngora es
ignorar si cuando estaba sumido en “un parasismal sueño profundo soñaba
o no soñaba”. El misterio de Rubén es no poder decir “adónde vamos, ni
de dónde venimos”..
Entonces la poesía ¿es el pensamiento?¿es el ritmo?¿o es la
imagen?...cada uno de estos elementos puede unirse al otro y la poesía
perfectamente puede no venir a la cita. Comparto el concepto del maestro
Dámaso Alonso cuando en su obra “Ensayos sobre poesía española” afirma
que la poesía es “la intima vibración del poeta, por vías del misterio
comunicada a su obra; vibración que en ondas de luz nos descubre hasta
profundidades últimas, como en prodigio, el pensamiento, nítidamente
traslúcido e intensificado; temblor que avanza en música a lo largo del
ritmo; sacudida que hace fúlgida la imagen; vibración, estremecimiento,
furia, lo llamaron los antiguos, que une todos esos elementos; y ya, en
la obra inconsútil, pensamiento, imagen, ritmo, son un solo e
indivisible ser: la criatura del arte, el poema”.
Para muchos toda la lírica es poesía, pero en realidad no todo lo
poético es lírico. La aptitud lírica es algo intimo y cargado de
plegaria. Los poetas y poetisas ahondan dentro de si mismos buscando lo
divino. La lírica no analiza, no razona, ni enumera. Es simplemente
intuitiva y amorosa.
En la lírica se suscitan los sueños. Para el caso podemos admirar a
Bécquer y sentir sus rimas por resonancias íntimas de autenticidad
lírica.
Para otros que toman las palabras de Aristóteles “La esencia del Arte es
crear lo verdadero con reflexión” , la poesía es obra culta de las
minorías, de almas interesadas en las imágenes conceptuadas de los
poetas.
Los mejores poetas y poetisas son aquellos que prenden su fuego en todas
las personas por igual, desde el profano hasta el literato. Porque
debemos comprender, que el filósofo no debe acercarse a la poesía como
filósofo, ni los científicos como científicos, o los profesionales como
profesionales, por citar tan sólo ejemplos, sino como personas que
vibran. Sólo así encontrarán al poeta y la poetisa de su tiempo.
Y para concluir este comentario en ocasión de celebrarse el día
internacional de la poesía, los invito a escuchar las palabras de Azorín
cuando dice: “El poeta está en todo momento presente; no pasa nunca;
vive en la montaña o en el valle, a orillas del mar o junto al río. Para
él es todo: montañas, mar, árboles, ríos, nubes, viento, luz, sombra y
humo; él está con su espíritu y no necesita accesorios. En su seno lleva
el misterio. Y ¡Ay del poeta que no tenga su misterio!.
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