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- Ojo
desde aquí los poemas
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Reseña
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- Yo
nací en una ciudad llena de sombras, cadáveres y gente alegre,
eternamente alegre.
- Apenas
abrí los ojos, me sorprendió una guerra.
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Observé a mis hermanos devorando los huesos de mis hermanos. A los hijos
atacando a su padre y su madre, a la tierra tragando polvo y lodo.
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Adelante me atraparon tres terremotos, los que los especialistas
reportaron como tales, un huracán, enormes tormentas que vomitaron de
sus entrañas a mis hermanos asesinados.
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Entonces miré armas, osamentas. Sentí cómo mi pellejo despertó,
asustado, aterrado, conmovido.
- Luego,
un hombre me llamó con un libro, un libro abierto con las páginas
corroídas que escapaban como murciélagos, buscaban la clandestinidad y
el olvido, pero nadie las olvidó, nadie.
- Ahora,
un volcán despierta sobre mi estómago, somos sombra nuevamente, tímida y
callada sombra que espera una luz que iluminé nuestra tiniebla.
- Yo
vivo en la ciudad que nací, cuento los sismos y la lluvia con los
cabellos de mis hijos. Ellos nacieron en una ciudad llena de sombras,
cadáveres y gente alegre, eternamente alegre.
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Bajo mundo
- Al
nocturno silencioso de Juan Durán
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- Un
hombre tiene noticias de Dios entre la basura y el estiércol, ahí, juntó
a él las sombras resucitan.
- Dos
mariposas revolotean entre los faroles de neón.
- El
hombre sigue hablando de Dios y de la resurrección, pero ningún
ciudadano de Sodoma lo escucha.
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Algunas sombras femeninas se acercan y se hunden en la profundidad de la
mirada.
- Juan,
sostiene una copa y aferra los labios al vino que pronto se terminará.
- Aquí,
a pesar de mi asombro los sapos son sinceros amigos de las moscas.
- Quiero
quedarme más tiempo, pero la ciudad despierta y nos golpea con tanta
honestidad.
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Retrato en blanco y negro
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Nosotros. Los insumergibles, los que decidimos colgarnos de un enorme
trapecio suspendido en el espacio, hemos vuelto para despedirnos, no
queda más de nosotros.
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Nosotros: tú y yo, este camino, el agua y la música de todas las mañanas
se han roto en los retratos. No hay huellas ni salmos que los salven.
- Tú y
yo, fuimos dos lágrimas rodando en rostros opuestos. Éramos silencio en
los cuartos, ecos en los pechos repitiendo lengua y saliva, lengua y
saliva.
- Tú y
tus labios, yo y mi sombra, la música alta, muy alta rompiendo el
tejado.
- Ahora
nada existe, y el ritmo, esos violines inmensos apenas se escuchan a lo
lejos, allá, detrás de la lentitud.
- Todo
quedó atrás, en las hojas blancas y en las cortinas abrazadas por el
polvo, en los libros penetrados por las termitas y las colillas
apagadas.
- Sé que
quieres razones, almohadones, respuestas, sábanas cubiertas de fluidos,
una vuelta atrás, y un beso desbordando una catarata.
- Pero
no queda nada floreciendo en el jardín, no hay estrellas en la noche, y
tú y yo comenzamos a desvanecernos.
-
Nosotros, los recuerdos; esa tarde, los gemidos; esa noche, los ojos;
esa mañana, las manos; ese día, el cabello y el sol siguiéndonos,
apagándose.
- Tú y
yo, somos, lo que apenas fuimos.
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Ella llegó
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- "No te
guardo rencor
- sería
demasiado"
- Juan
Antonio Massone
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- Ella
llegó junto a un cuaderno
- rojo y
desecho por años
- nos
encontramos en la página precisa
-
demasiado tarde para mi gusto
- Al
vernos reconocimos dos ciegos frente al espejo.
- Estoy
seguro que nunca había visto sus ojos en la ciudad
- y
menos en los arrabales.
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-
Hablamos poco
- el
silencio fue por mucho tiempo
- la
palabra que se ajustó a los labios.
- Le
dije lo que los enamorados le dicen a las muchachas
- y
entonces cayó sobre nosotros el insomnio y las mariposas
-
-
Corríamos de madrugada
- a
cumplir nuestras penas y obligaciones.
-
- una
noche de febrero
- habló
demasiado del futuro
- nos
embriagamos
- las
manos condenaron los cuerpos.
-
- con
los días llegaron las promesas
- y
dolieron a caer una a una
- como
alargados pétalos de diente de león.
-
- una
noche revivió el amor destrozado por la ausencia
- las
paredes eran de un color anaranjado
- con
telas de araña en las esquinas
- yo
tenía un retrato de mi infancia que nunca vio
- era
demasiado tarde.
-
- se fue
una noche de agosto
- cuando
sobre San Salvador
- llovía
como en las películas.
-
- es
verdad, era demasiado tarde.
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-
Mane
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-
regresa en las mañanas, en las tardes, en las noches,
- acude
al silencio, desprecia los pájaros sin destino,
-
suspira, calla, amárgate en la garganta como los ríos,
-
escóndete, sumérgete en las entrañas.
-
- otra
vez este silencio,
- estas
manos y estas grietas,
- los
crucifijos, el ruido de las campanas,
- los
peces y los panes,
- la
mano escondida bajo la braga,
- los
meses de invierno
- el
catarro y el jarabe para la tos.
-
- las
chuletas friéndose a las tres de la mañana
- mi
ebriedad buscado buscando alivio en el retrete
- "¿cómo
está?", pregunta.
- una
pregunta sin respuesta,
- un
niño llora entre las miradas.
-
- dice
que en ocasiones miento
- -dice
la verdad-
- lo que
no sabe es que ayer me afeité,
- me
peiné y fui a trabajar,
-
pensando en ella,
- como
solía hacerlo cuando tenía dieciséis.
- tiene
las manos cálidas como lo labios
- y
cientos de corazones en todas las esquinas de la casa
-
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-
- El
elegido
-
- II
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- Ya
vez, nos vencieron
- ahora
baja de esa cruz
- y
sígueme
-
-
El poema más triste del
mundo
-
Joaquín quiso escribir
la canción más triste del mundo, y acá entre en las paredes amarillas
intento deshacer las historia que hilvane todos estos años.
-
Aquí no hay personajes,
todas las mujeres me abandonaron, y los rostros son máscaras, figuras
difusas.
-
Hace unos días regresé
de unos de esos sueños en los que alma se estanca, creo firmemente en la
ausencia, la palpé cada segundo, y a veces hasta llegué a abrazarla como
la única compañera que con seguridad volverá cada cierto tiempo.
-
Acá, donde golpeo con la
mano derecha me dijeron que estaba el corazón, lo busqué y apenas
encontré una pelota envuelta en una cinta roja.
-
No sé, si lo que dicen
los poemas son tatuajes grises sobre la memoria, enemiga acérrima de
cosas.
-
Este cuerpo tuvo tiempos
mejores. Fue un niño elevando una cometa, pateando una pelota y
persiguió al polvo por muchos años.
-
Ahora es mapa de un
tiempo que no existe, que dejó de ser y que no volverá jamás.
-
-
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-
El fuego de los días
-
- Los días son como
pequeños fósforos entre los dedos.
- Se van consumiendo
con sus rápidas llamas.
- Cuando la cajita de
la vida esta por quemar el último fósforo.
- La intensidad de
éste, es como un pequeño infierno,
- tratando de iluminar
todo lo que este a su alcance.
-
- Así son los días,
pequeños fósforos entre los dedos,
- pequeñas llamitas
que se extinguen apasionadamente
- entre las cuatro y
cinco de la mañana en estas latitudes.
- A veces, sólo a
veces y por las noches
- con ayuda de una
pálida vela iluminan todo un cuarto o una casa.
- Y crean sombras que
se contorsionan sobre las paredes.
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“Cuando la vejez consuma a esta generación,
-
Tú permanecerás en medio de la aflicción”.
-
Jhon Kyats
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- Serenata al amor
ausente
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- “Hace frío sin ti pero se vive”
- Roque Dalton
- Ahora que el invierno
es una ola imposible en nuestros labios,
tiritamos como recién nacidos
en esta cajita de fósforos.
- Supongo que la ausencia es como el
niño
olvidado en el parque
-
-desprotegido-
-
-vulnerable-
-
- No puedo decir que te ame,
y pregunto, ¿por qué los lirios aún no crecen?
-
- Anhelaba tu cuerpo
en los senderos de mis manos,
y pregunto, ¿por qué hace tanto frío?,
y ¿por qué se vive?
-
- Aún no entiendo que ocurre en esta
ausencia
si los continentes serán silencios en tu mirada,
si la gravedad de tu cuerpo, pregunta por la mía,
si la bruma despeja mi recuerdo de tu presente.
-
- Hace mucho no caminaba en la
antigua calle,
donde mi padre conoció a mi vieja.
- Allí, la enamoró por primera vez,
años después nací,
Yesenia, mi hermana,
había muerto un año antes,
desde entonces fui el primogénito,
-así me llamaron-
una mezcla de Caín con ángel.
- Después nació Neftalí,
y también murió…
Nací entre hermanos muertos,
mamá dice que es un milagro que este vivo,
-un milagro, y una pena-
-
- ¿Sabes por qué ocurre esto?...
- Tampoco lo sé,
ni lo preguntes,
no sé si un día fingirás no reconocerme.
-
- Esta canción ladra como un perro
furioso,
ya va a terminar….
-
- -¿Algo más?,
- -Sí, algo más,
te quería y te quiero…
y aún espero.
-
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-
- Máscara
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- “La
poesía no es un oficio. Es una desgracia.
- Más bien
una deformación del pensamiento”
- Luis Cháves
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- La máscara me mira a los ojos
pregunta por islas atrapadas en una botella
tirada a la carretera.
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- Tiene ojos verdes
habla incansable por teléfono,
asegura que casi soy un poeta,
como los que a ella le gustan.
-
- A veces pregunta por mi vida,
a veces le respondo poco,
mis hijos están bien,
mi mujer también,
yo a veces estoy mejor,
cuando hablo menos y bebo más cerveza,
cuando todos los miércoles fumo,
y me desvelo.
-
- A veces le llamo,
pregunto por su vida,
dice que ahora ama menos,
que no cree en los hombres,
que ya no es una estúpida,
que ya no es una niña.
-
- Hace años le dije que la amaba
ella lo recuerda
como quien toma una instantánea,
la guarda en un cajón y le prende fuego,
atrás está la catedral,
y un cementerio con las cruces
de los hijos que no tuvimos.
-
- Ya no la llamo por su nombre
ni ella tampoco,
a veces cuando estamos solos
solemos pensar en islas atrapadas en una botella de tinto,
y hamburguesas rápidas y papas a la francesa,
y microbuses con música estruendosa.
-
- Solíamos escribir poemas
sobre alas de mariposas,
y asistir cada martes a parques clandestinos
beber litros de coca cola,
e inventar parejas felices he hipócritas.
-
- A ella le gustan los delfines,
a mí no mucho,
prefiero seres menos inteligentes
como los que viven en mi espejo,
dice que ya no es virgen, que nunca lo fue,
y que va menos a la iglesia.
- Yo por mi parte, escribo poemas en
las noches
cuando las niñas corren
en los pasillos interminables
y gritan y trato de callarlas
y vuelven a correr y a gritar
y trato nuevamente,
mientras ella en la soledad repite
“me gustaba cómo me leías poemas”,
y cada vez se pierde más entre mis párpados.
-
-
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-
- Valentina
-
- Un saxo irrumpe en la soledad,
la lámpara es una víbora
en la cama de Valentina.
El veneno es la luz
que golpea su rostro.
-
- Valentina piensa que el amor
es siempre una broma pesada,
un soborno,
una lágrima,
un chantaje.
Cree que la vida es un disparo en la frente.
- Sabe que todo inicia en un punto,
y termina en el vacío.
- Valentina siente un olor a sexo en
los cristales,
- Un olor a cristales en su sexo,
se metamorfosea como la luz,
se detiene en el perfil del espejo.
-
- Cree que es la sombra muerta de su
madre,
y susurra mi nombre como un grito impronunciable.
- Yo soy el rostro de cientos de
mujeres
mordiéndome los labios,
Valentina esta ahí, desgarrándome la lengua,
lame mi sangre,
asegura que me ama.
-
- Tengo tatuado su nombre en los
ojos.
-
- Valentina y yo somos la historia
de un hombre y una mujer
que hicieron del polvo la imagen de Dios.
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- Demasiado tarde
-
- “No te
guardo rencor
sería demasiado”
- Juan Antonio Massone
-
- Ella llegó junto a un cuaderno
rojo y desecho por los años
nos encontramos en la página precisa,
demasiado tarde para mi gusto.
-
- Al vernos
reconocimos dos ciegos frente al espejo.
- Estoy seguro que nunca
había visto sus ojos en la ciudad,
y menos en los arrabales.
-
- Hablamos poco,
el silencio fue por mucho tiempo
la palabra que se ajustó a los labios.
-
- Le dije lo que los enamorados
le dicen a las muchachas,
entonces,
cayó sobre nosotros el insomnio,
y la mariposas.
-
- Una noche de febrero
habló demasiado del futuro,
nos embriagamos,
y nuestras manos condenaron los cuerpos.
-
- Con los días llagaron las
promesas,
y dolieron al caer una a una,
como alargados dientes de león.
-
- Una noche revivió el amor
destrozado
por la ausencia,
las paredes eran de un color anaranjado,
con telas de araña es las esquinas.
- Yo tenía un retrato de mi infancia
que nunca vio,
era demasiado tarde.
-
- Se fue una noche de agosto,
cuando sobre San Salvador
llovía como en las películas.
-
- Es verdad, era demasiado tarde.
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-
“Dios me perdonará: es su oficio”.
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Heinrich Heine
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-
- El elegido
- I
-
- Hace falta vino
y sobran Magdalenas,
pide un milagro
o trae cuarenta monedas de plata
-
- II
-
- Ya ves
nos vencieron.
- Ahora baja de esa cruz,
y sígueme.
-
- III
-
- Ve a casa del tuerto,
él te mostrará
- Su reino.
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-
- El incapturable
-
- No importa
clava las uñas
ahí, donde las cicatrices
dejaron surcos pálidos
donde la memoria
fue un pájaro de alas rotas.
Ahí, donde la saliva
golpea el polvo
incansablemente.
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-
- Nómbrame
-
- Nómbrame a medianoche
di abecedario,
trompa de Falopio,
di aguacero,
rama seca,
y miente cuando pregunte
por la ausencia de los verbos.
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-
- Arte poética sobre un viejo
panfleto
- Hasta la poesía siempre.
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