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Vilma Vargas Robles
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| Antología segunda | ||
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COSTUMBRE
Yo digo me estoy
muriendo más rápido que de costumbre. Mal pasa el tiempo por mi casa, por tu casa, el mundo. No soy un libro de autoayuda. No cumplo con los requisitos, ni siquiera sé gritar una flor azul. CORAJE No exponerse ante uno, no mirarse al espejo a destajo y heridos no ser este baile indecoroso cuerpo a cuerpo: un yo contra su yo. Yo estoy sobre mis pies saltando la hondura de mi cuchillo, rasguño la sombra del relámpago revelo la imposibilidad de caer. Yo me mido con la herida. DEL ÁLBUM No se deja ver la mañana. Ni siquiera la palma de una mano. Alguna fotografía satelital probará si existió. MONEDA EXTRANJERA Hace tiempo mi país está desgobernado. Me abstengo de ver la televisión, pero algunas noticias son trascendentes. El presente no es eterno, el mundo se nos cae, mientras astronautas y políticos instauran su charanga, lo más importante ahora es el amor al dinero: y así se compra el mejor disfraz, o al menos la envidia de algún semejante, como sustitución a lo que fue una caricia. Últimamente me hago a un lado, no sin cierta impotencia: las horas están carísimas. Es mejor no gastarle un minuto a nadie. La vida hay que ganársela y en moneda extranjera. ELECCIONES La oscuridad, como una fiera, se nos viene encima. Los tratantes en alianzas hacen caja, botan al que suda, al que ya no puede, desecho humano es quien ya no compra. Sin embargo vuelven los colores al día siguiente, y todos salimos con alguna banderita, como quienes creemos en remiendos y ya no sacamos cuentas. 31 DE DICIEMBRE Hagamos tiempo mientras podamos, tendremos hoy las mejores galas. Después de un minuto de silencio habrá una plegaria, serpentinas. La escenografía está a punto. El piso un poco más roto. Sin más Voy a abrirle una ventana a este planeta, a huir de él sin un raspón. Brinco en un suelo de arañas. Noche y día sin descanso. Mis piernas heridas saben salir, casi de cualquier juego. LAS LLAVES Yo estoy aquí por un momento. Y oigo subir tremendas voces. Y cada uno es una llave. Y cada uno es una puerta. Qué lejos todos de cada uno. ME PREGUNTAS me preguntas cómo estoy aún no he escrito el libro tampoco ha crecido el árbol no hay una noche ni día completos más bien recorro como una lagartija a cierta hora las paredes y llego a donde el mar dejó de ser una isla hasta extender allí mi oscura inocencia
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