Teresa Andrade

Antología poética

 
 
Pasillo para gatos
 
Nos encontramos cinco calles abajo
y la cocina dejó de ser el refugio de las ratas.
Nos encontramos para cruzar las calles
y desperdiciar el cigarro a la vuelta de la esquina,
el comedor dejó de ser el lugar perfecto para esconderse
tras los manteles que nunca han de mover.
Nos encontramos para esconder el laberinto de los ojos
y cargar las compras de la semana.
El espejo dejó de robarnos personalidad
y el televisor dejó de ser el centro de atención de los miedos y los quejidos.
Nos sentamos en el parque de la esquina
ha construir murallas al lado de nuestros pies
porque los zapatos viejos estorban en el closet
y dejamos que la ropa se fuera acumulando en el sillón.
Ya para qué seguir con el calvario de los gatos maquillados.
Dejaremos de encontrarnos
y tal vez la próxima semana nos tomemos un café. 
 
 
***
 
Amor, hay días en que vigilo el pasto desde aquí
Y se me da crecer en la tierra
Como un parásito orgulloso de su baile.
 
Hay días en que respirar se me hace constante
Y me parece una molestia para el vecino,
Pero él no sabe que padezco de estas perversiones,
Ignora que he dejado de ser artificio de colmena
Y que he construido un plano bajo el suelo
Donde ni él cabe ya.
 
Amor, desde hace días he visitado las plazas públicas
y el comercio se me hace molesto
pero suelo encabezar las filas de las tiendas al dos por uno para no perder la costumbre,
como cuando vaciábamos el bolsillo izquierdo llorando de culpa
y temblando de orgullo.
 
Está vez me he cansado de caminar,
De tomar el autobús,
De esperar que alguien me lleve en su carro,
Me he aburrido de ver el cielo
Amor, la crisis de la vida normal se acumula en el ojo
Mejor busquemos un poco de tierra
Y comenzamos a independizarnos del humus subterráneo
Y crecemos como parásitos robustos
En la boca de los gatos.
 
 
 
***
 
Amanece al borde de la calle
Pasiva,
Respira la humedad de planta subterránea
Con las ojeras más grandes que la culpa.
Asemeja una pregunta bajo el brazo.
 
Deja de silbar, pequeña conciencia.
 
Deja que el norte camine un poco más al sur.
 
Hay noches en que velar a los gatos es lo único que parece sostenerte,
Pero también los basureros guardan tesoros oxidados.
Olvidas que los perros te salvaron la vida
En el dibujo de aquel ocaso metamorfoseado.
 
Deja de olvidar,
El olvido solo mata 27 neuronas por hora
Y ya no puedes perder menos del doble.
 
Camina pequeña conciencia en los ojos del escarabajo de oro
Y restaras las horas de las arrugas que te dejaron los sueños.
 
Ya no queda más que volver a la inconciencia
Y desdibujar la cara
Volverse 1igual a 1
Y la suma vuelve a dar lo mismo,
Pero ya dejó de molestarte la comida fría.
 
 
 
***
 
Un poco de paciencia señor,
He venido tarde este día
Y los demás también.
Me reclutó un ejército de hormigas
Y las cosas se hacen cada día más pesadas
para los murciélagos que habitan mi cabeza.
 
Un poco de paciencia señor,
He dormido solo tres horas colgado de la pared
He dormido con agujeros en el zapato
Pero aun tengo dolor abdominal rezagado.
 
Un poco de paciencia señor,
He dejado al gato esperando su comida.
  
 
***
 
Hoy volví a tener ese sueño
Donde te escondías de los pájaros
Y yo simulaba olvidar los rostros
Volví a soñar que abejas nos seguían
Y todo se iba quedando ciego
Mientras me sentaba a tomar café y a fumar frente al televisor
Con tu gato arrullándose en mis piernas.
 
 
***
 
Hay días en que la los gatos anuncian la llegada de los ancianos
y trabajan los ojos para esconder los árboles
y te das cuenta que has regresado
y ya no hay nadie que te visite,
ni te extrañe.
Ya no hay nada que disfrace la pena y la culpa.
Todo se quedo refugiado
en las cámaras fotográficas
 
 
 
***
 
Tú gata me odia
y he sepultado todo el polvo bajo la cama
ya no me deja dormir.
Todo se ha ido bajo la puerta.
 
Tú gata me odia.
Ya olvidó quién le dio el último abrazo
y gracias a quién ya no le teme a los roedores,
quién le dio de comer
y recogió la última piedra en que se sentó a llorar.
 
Sentada en una piedra
se queja de la falta de talones,
de la falta de ataduras
y de cómo se dibujaba la piel.
 
Tú gata me odia
y ya no cabe mi mano húmeda en tu espalda
porque a ella le dan risa los grillos
y a mí me estorba tanto residuo de su piel.
Se fue todo
hasta la culpa.
 
 
 
***
 
Un día estaremos más lejos de lo que quisimos.
Soy el sudor frío de la noche
el que apacigua la tiniebla de madrugada,
mientras el parabrisas se nubla
con la mirada de los murciélagos
 
Soy el nudo en la garganta de la noche
cuando los gatos no pueden cantar
y dibujan con sus patas un nido de arañas
para poder adornar las ventanas de los vecinos viejos
cansados de morir de culpa.
 
Soy el corazón roto de la noche
del enjambre de pericos que dejó de posarse en el balcón
por acariciar mejor el sonido de la mañana.
El sol definitivamente volvió a salir
ellos ya no volvieron.
 
Soy el ocaso de la noche
mientras el gato se arrulla en mi rodilla
y el incienso se dibuja en las paredes de la habitación,
en la ventana, en la puerta
y regrese al cúmulo grisáceo de mis ojos.
 
Soy el reloj de la noche
y se detuvo
una vez más
se detiene
y un día estaremos más lejos de lo que quisimos
 
 
 
***
 
Esta necesidad de páginas muertas,
amarillas, tornasol.
Ese volver y no querer,
esa sensación de pregunta en el hombro,
ese aullar caucásico,
esas ganas de envolver el sueño entre serpientes.
Siempre esa necesidad de paginas muertas,
solo esa trae un ropero escondido entre los ojos,
un agujero de culpa en el paladar
un maullido a las tres de la mañana
una caricia de almohada
una noche en que el gato te mantiene en vela
y el espejo vuelve a la vida.
Todo sabe a vidrio
y a compañía de olvido,
Todo es una necesidad de páginas muertas.
 
 
 
***
 
Comenzamos con el delito de pensar que el oro es eterno
Y que las murallas no se destruyen con un suspiro
Siempre hemos ido dibujando la cola del gato en las sienes
Para que sea menos angustiante la necesidad de morir
Siempre hemos vuelto al primigenio mundo de los ratones
Cuando padecemos el mediano cansancio del buen vecino,
 la costumbre de angustiarse a las tres de la mañana
Y de vigilar el sueño de las paredes de la habitación
Cuando acariciamos el atardecer de los abismos
Y la psicosis del medio día sin sol
Nos escondemos bajo la mesa
Con el deseo de huir de la muchedumbre
De la cortina sin miel,
Huimos de todo
Y de nadie
Solo huimos
Caminamos en círculos
Buscando el oro que se perdió bajo el zapato
 
 
 
Las 7 vidas del gato
 
Son tranquilos, que no es sinónimo de aburrido.
* Son lindos, incluso llegan a darle un aire de sofisticación al hogar.
* Son muy compañeros y cariñosos.
* Son divertidos, a veces tanto como un perro, solo hay que averiguar que juegos y juguetes le gustan.
* Tienen una gran capacidad de adaptación, pueden vivir en departamentos o casas con jardín.
* No ocupan mucho lugar.
* No hay que bañarlos cada 15 días, solo unas muy pocas veces por año.
* No tienen mal olor!!
* Son silenciosos, poseen almohadillas en su patas.
* Pueden esterilizarse tanto la gata como el gato.
* No necesitan paseos dos veces al día.
* Se los puede dejar solos durante varias horas que no se vengara, asustara o fastidiara.
* Si salimos de casa y olvidamos las luces apagadas, no ocurrirá nada, son animales nocturnos!!
* Si compra la comida balanceada, se los alimenta una vez por día.
* Se pueden tener varios en un departamento.
* No forman jaurías.
* Pueden convivir con otras mascotas como perros, aves, peces, reptiles...
 
Si bien los gatos, son independientes, llegan a ser muy apegados a sus amos, tanto que a veces la gente no puede creerlo, su cariño es incondicional, son leales y no traicionan como dicen las malas lenguas, son fieles compañeros que nos alejaran las horas de soledad.
 
ronroneo nos da sensación de seguridad y suben la auto confianza
 
 
 

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