Teonilda Madera

 

 Antología primera

 
 
Aunque no sepamos que, algo infinitamente grande muere en cada atardecer: la prueba es esa lágrima de sombra que el crepúsculo tiende sobre el mundo.
(Pedro Antonio Valdez)
 
 
LOS POEMAS Y LAS PALABRAS
 
 
Los poemas son cuerpos diminutos que emergen del universo de posibilidades que son las palabras y nos colocan en los planos infinitos de la vida.  Los poemas son cómplices de las palabras que se abren en la garganta como las magnolias que dan a mis ventanas.  Llegan como una fogata, como la brisa, como las olas impetuosas a estrellarse en el acantilado de la sangre.  Las palabras tienen magia, alegría y de repente uno olvida que el sol se oculta detrás de una nube cuando se sumerge en ellas.  Hay quienes olvidan que las palabras viajan como partículas celestes por una corriente que se recicla.  Me gustan las palabras que arrullan, que calientan, que cierran heridas; las que se quedan en la imaginación febril del poeta y se anidan en un poema.  Las palabras sirven para borrar las diferencias y con ellas desandamos los pasos para desenredar la madeja que quedó en la polvareda.  Las palabras y los poemas son un arrebato, un remanso, una ecuación perfecta que nos hace tiritar. Me embriagan las palabras: cariño, ternura, mansedumbre, amor, fuego, tierra, agua, niño, mamá, papá, hijo, Dios, vida; hago con ellas un montículo y me las trago, como Neruda.   Las palabras rasgan el velo de los labios; salen como gorriones y se meten en los oídos sensitivos.
 
 
 
MUEREN TODOS Y NADIE HA MUERTO
 
Atraviesa el acero una torre;
herida queda; sangrando cemento queda;
se desploman varillas y cristales
que laceran cuerpos despavoridos;
la humanidad muere otra muerte de asfalto,
de vidrios; de ideologías enconadas.
 
Sin que los ojos aterrorizados
lleguen a parpadear, parten la otra;
 
Uno… dos, varios estallidos las derrumban
las estremecen; las desmayan;
las vuelven polvo, escombros,
Muerte, Muerte  y Muerte.
 
Un estallido, dos, tres, cientos,
miles y una biblioteca milenaria
yace en el polvo del olvido;
no hay tregua; vivimos muriendo
esta muerte colectiva.
 
Muerte que recorre tierras extranjeras;
regresa cansada, agotada
de beber sangre foránea
y entonces viene en doble AA
y se instala en su propia casa.
 
―”Estamos bajo ley de muerte;
sentenciados a una muerte colectiva” (―susurra el coro―)
―¡Pero no! Escuchen la historia:
 
―Érase una vez un monstruo
que no respetaba la ley del bumerang;
como chivo sin ley hacía y deshacía;
ordenaba; escogía el destino
de los demás y los mataba,
los exterminaba (…)
 
 
Hasta que una mañana,
sorpresivamente, llegó a la puerta de su casa
con dos alas enormes
el bumerang cargado de explosivos.
 
El monstruo había engordado demasiado,
comía de día y de noche
hasta que se indigestó
y un día (...), los hambrientos,
hartos ya de tanta abstinencia
reclamaron Vida
y la canjearon por la muerte
que estaba en baratija.
 
Otros estallidos como lobos rugientes
en la culebra de metal madrileña,
pedazos de vida por el aire
combatiendo a muerte con la Muerte
aplastante que volvía a lamer
sin misericordia la Vida.
 
―¡No siga!  ―Suplicó la Poesía―;
estamos cansados de cuentos de horror.
¡Volvamos al principio…!
Uno, dos, tres, sale el sol;
Uno, dos, tres, canta el ruiseñor;
Uno, dos, tres, nace un niño
con pelo chino, con ojos aztecas,
con piernas africanas,
con ideas del Medio Oriente,
con manos judías,
con sonrisa  humana,
con ideologías justicieras,
con el Continente Americano de corazón,
con el idioma del amor
tatuado en los labios…
y luego, llega el equilibrio
y no hay más odios, no hay más guerras,
no hay más muertes…
Hay vida conjugada con vida
y llueve la armonía;
llueve la fraternidad;
llueve a cántaros el respeto;
se mojan los hombres de ternura;
se empapan de todas las culturas
y ya fertilizados como están
Vallejo abraza al primer hombre
y el planeta entero lo imita y acaban
al fin con la insoportable Muerte.
 
 
 
IRRACIONALIDAD
 
No me trago el cuento de otros tiempos;
soy la vara que mide el vuelo eterno
de las golondrinas que seducen el cielo;
la ceniza del fogón que cocinó tu infancia.
 
No me trago el cuento de otros tiempos;
eructo y salen magnolias a perfumar
el aire vigilante que empuja los recuerdos.
 
Una tos atosiga la ventana de impureza;
una luz infinita se refugia en un Hoyo Negro;
un estornudo espanta al pájaro
que traía tu mensaje.
 
No me trago el cuento de los tiempos;
abro inmensamente la boca
y salen las  Cuatro Estaciones
de Vivaldi colgadas del pincel
de Van Gogh  que clona el mundo.
 
Hago un paréntesis y escribo en el papel:
¡No lo dudes, esto es poesía!
 
Tu barba se mojó cruzando el Sena.
―La vida es un suplicio
cuando el Amor escapa
(dijo una voz anciana que pasaba)
 
Continúo:
Las cuentas del rosario se zafan
y los Padrenuestros y AveMarías
que prometiste en la catedral parisiense
recobran su libertad.  Tomás las mira
incrédulo y repite:
― ¡No me trago el cuento de los tiempos!
 
 
…CUERPOS DIMINUTOS…
 
Si digo amor, ¿lo tengo?
Si digo ternura, ¿la siento?
Las palabras son falsas
como el Duende Malva
que la inocencia fabrica;
como el semidiós griego
que repetía al oído:
_”te amo amor mío”,_
como esos intelectuales
que embrujan con Ellas
y su alma es un yermo frío.
Si fueran mágicas las palabras,
como aseguran los poetas,
el mundo cambiaría,
pero digo Paz
y llega  Guerra;
digo luz,
y viene tiniebla;
digo vida y llega muerte
digo frutos y llega hambre
digo amor y viene soledad
digo alegría y llega silencio (...)
el alfabeto tiene dos palabras de fuego...
 
Alejandra Pizarnik
 
 
 SORBITOS DE CAFÉ
 
Nadie sabe su procedencia (...)
Dicen que vino del mar
Cubierta de brumas.
En su piel traía perlas negras
y tesoros hurtados por Drake.
Tiene el mar en su lengua;
esa mujer enigmática
que debería parecerse a todas
se empeña en ser distinta (...);
es extraña como el bambú
del Viernes Santo y franca como la entrega
de los perros callejeros;
es dulce y apetecible
como un te quiero entrecortado.
 
Esa mujer no es tan distinta a las otras;
de vez en cuando sueña cosas imprescindibles;
se mira en el espejo; toma sorbitos de café
mientras se pinta los labios jugosos
y luego sale a enfrentarse con el mundo.
 
Sus congéneres, casi siempre, chocan
con ella sin que esté en el medio.
a ella le gusta el cundiamor, los jobos,
las tisanas y el mar de afuera.
 
Escucha a Juan Luis Guerra,
a Enrique Chía, y a Mercedes Sosa.
Esta mujer es todas las mujeres de otras épocas;
lleva en su bolso su historia:
una ramita de olivo, un abaniquito nacarado,
un jabón Maja, y unas hojas amarillentas.
Esta mujer se bebe el llanto de los sauces
y sus ríos internos crecen impetuosamente.
 
En su ignota memoria encontramos
la partida de Ulises, la Relatividad de Einstein,
las Guerras Mundiales, el Holocausto,
las computadoras, el amor de Penélope,
los hijos de la violencia (...)
y a ella le duelen y le pesan esas memorias.
 
Esta mujer es un poco huraña...
ella que debería parecerse a todas las mujeres
desea intensamente ser distinta;
lleva todos los hombres adentro;
la siguen hasta la cima; ella guarda un secreto (...)
 
 
 
PEPITA DE ORO  EN LA LLUVIA
 
Busco una palabra sagaz, caliente
que cambie de súbito la vida.
La busco hacia adentro, en un rincón
de una página marchita, en un poema
añejo; la busco en una sonrisa,
en el corazón lacerado de una madre
que no alcanza a poner al hijo a salvo en el camino.
 
Busco esa palabra en la lluvia,
en el río frío y plomizo que se desliza
sigiloso, vigilante por mi ventana.
 
¡Tengo a mi disposición tantas palabras
y no encuentro la que busco!
Necesito sólo una que te llegue al centro;
pero no sube; no llega;  no se inventa;
no nace y desespero
en la espera de encontrarla.
 
 
Un día surge desde el fondo 
la palabra pa-cien-cia
y cabalga el esófago, la garganta, la boca
y llega hasta los labios, los refresca, los quema. 
 
Una palabra exquisita, rebuscada,
es una pepita de oro en el río
del lenguaje que ilumina.
 
 
 
RECUERDOS
 
Van llegando los recuerdos
y apabullan la memoria;
se golpean unos con otros,
y se vuelven mariposas.
 
Primer recuerdo:
“No me olvide Rodolphe” –dice muy quedo
Madame Bovary– y el muy bribón
le jura amor eterno.
 
Segundo recuerdo:
Aparece Penélope tejiendo amores
de hilo en el banco y rendidas
a sus pies yacen las últimas
hojas de otoño que Bécquer escuchó
en la nostalgia de la tarde.
 
Tercer recuerdo:
Se va apagando el amor entre sonrisas
y besos, y un quejido, apenas un murmullo,
se lleva mi inocencia.
 
 
 
UNA MALETA
 
Una maleta es una organización forzosa;
es una aventura cerrada;
una maleta es un nido íntimo de secretos;
es un montón de posibilidades
que se abren en otro espacio;
una maleta es un viaje doble de uno mismo;
(...) me gusta hacerte la maleta
porque es una forma de irme contigo.
 
 
 
ADIVINANZA
 
Es un recurso erótico,
una propuesta al Sur,
una réplica fálica,
una espada en el pecho,
un misil que gravita,
una escala social,
un péndulo en el cuello,
un camino que conduce al trabajo,
una opción de muerte,
un nudo de amor o de amistad,
una trilogía silábica
y un sonido de siete letras.
 
Ordénalas:    t
                   -
                   o
                   -
                   r
                   -
                   a
                   -
                   b
                   -
                   a
                   -
                   c                      
 
 
Speak!
Say your word,
And if you are a poet
It will be poetry.
 
(Leonida amborghini)
 
 
Come to me all kinds of men,
and rip from me the silent
cry of bells that reside in towns of hospitality.
 
Take from me this agglutination of children
who  play with mud.
liberate the areitos, the drums,
the lute, the Cante Jondo,
the racket of men without borders.
 
Run, hurry, rip from me the sleeping pain
of Hiroshima, the cadavers of Bosnia,
and the ancestral hate of racism!
 
Come, regain the love that creaks
in my veins; save the good
part of humanity that lives within me,
because the millennium comes quietly
and it could be filled with trepidation!
 
Grab the children from Violence;
rescue the youngsters who live captive
In the Internet webs
and in the hypnosis of computerized games
that condemn them to a pungent
silence which has mutilated words
unable to think: mom, dad, grandparents, love, God (…)
 
Hey, you, judges, educators, painters, poets,
(…) and musicians, justify the muteness
and this collective violence
before the arrival of the millennium.
 
 
 
 
“Reality should not be more than a springboard”
 
(Gustave Flaubert)
 
 
 
PAGODAS
 
Las bisagras rasgan la escarcha del tiempo
enmohecido en las aspas venturosas
de un axioma religioso que balbucea
una expresión búdica en las pagodas,
sortilegio que sonsaca el estoicismo
ante la sonrisa dorada de un buda.
 
Un oasis de montañas y cielo se dibuja
en las ventanas pagodianas y el espíritu cruje
exhausto y los pies en el ascenso
fulgoroso enfrenta a los viajeros
occidentales con las partituras de un tambor chino
que anuncia un cruce cultural;
 
predestinados al encuentro los viajeros atalayas
retroceden el tiempo en las pagodas
que guardan una historia de hombres
que zurcieron un mundo amurallado.
 
 
 
OBSIDIANA
 
De obsidianas noches vengo;
vengo de amarillos insomnios,
de lunas cálidas,
de soles muertos de frío;
vengo de despertar el pasado
que quedó dormido en tus palabras;
vengo de lugares áridos y fértiles,
cansada estoy de venir
de tantas partes.
3 de febrero de 2003
 
 
 
BAJO CERO
 
El que no vio el Río Henry Hudson
convertido en requesón
no sabe lo que es maravilla;
el que no lo vio desde el George Washington Bridge
no sabe lo que es un cielo caído;
los témpanos flotaban
como nubes a la deriva;
la neblina se levantaba del río
como un velo celestial
y borraba a New Jersey desde Manhattan;
el Río imponente, sigiloso, misterioso, (…), habla;
él vio la caída de las torres;
desde entonces le navega un grito :
!Nooo… a la Guerra!
 
 
 
REDES
 
Envidio a los buzos porque son
peces que llevan la vida a cuestas.
Envidio a los buzos que se beben el mar
con los ojos y se preñan de corales,
de algas, de tesoros sepultados.
 
Envidio a los buzos porque les nacen
aletas en los pies y recorren sin temor
los caminos turbulentos.
Envidio a los buzos porque el pescador
no los puede atrapar en sus redes.
 
 
 
EL MAR
 
El Mar es un personaje misterioso
que nos asombra y nos cautiva;
es un vientre lleno de algas
y de tesoros sepultados en arcas  siderales.
Es un laberinto de corrientes
y de olas que nos llevan a lugares
encantadores como América.
Es una aventura de furia
que inventa tormentas instantáneas
para renovar sus torrentes vangoghnianas.
El Mar es un mundo revertido;
es la simbiosis de la vida;
es un crujir de olas que se empinan;
es un murmullo prolongado;
es la IX Sinfonía de Beethoven
estremeciendo los arrecifes. 
El Mar es el cementerio
que ahogó el amor de Alfonsina;
es el camposanto de yoleros
que no alcanzan tierra firme;
es ese trago salado que nos hace
beber la vida; es el naufragio
que vivimos cuando el amor se marcha.
El Mar es la lengua que lame una herida.
 
 
 
REDES
 
Envidio a los buzos porque son
peces que llevan la vida a cuestas.
Envidio a los buzos que se beben el mar
con los ojos y se preñan de corales,
de algas, de tesoros sepultados.
 
Envidio a los buzos porque les nacen
aletas en los pies y recorren sin temor
los caminos turbulentos.
Envidio a los buzos porque el pescador
no los puede atrapar en sus redes.
 
 
NOSTALGIA
 
El turei dibujaba un guaní
y mi goeiz bailaba una diumba;
el yucayuque esperaba al Guamiquina
para ofrecerle yarei, canarí,
coiba y un areito de cemíes
para espantar la vaganiona
y el antilex que traían los arijuanas.
 
Tocaron un día el fotuto
y Enriquillo recordó su himno:
¡Iyi Aya Bomgbe!
¡Iyi Aya Bomgbe!
¡Iyi Aya Bomgbe!
 
Bebieron Chicha los nativos
para borrar al arijuana
que les había quemado los operitos;
se apagó nonún y el güei se vistió de negro
con la soraya que el europeo impuso
a los taínos de Quisqueya.
 
 
 
UN HIJO
(Para Kelvin, mi hijo)
 
Un hijo es un pétalo que florece en la matriz;
un hijo es un dolor necesario
que se acuna indefenso en el velo del vientre
y su presencia es una incógnita
que hay que ayudar a descifrar;
un hijo es un manojo de llanto,
un desvelo, un asombro, un sobresalto.
 
Un hijo es el rocío que oxigena las entrañas;
un hijo es Dios encarnado;
es un río de sangre que no alcanzó a deslizarse;
un hijo es la rama que no se puede cortar.  
 
 
 
BRINDIS
 
Brindo porque me libero del amor
y él se libera conmigo como
peces resbaladizos;
porque tu mezquindad se llevó
el torbellino de esta piel
que enloquecía contigo;
brindo porque mis labios,
se han humedecido
y en el pecho hay un retoño
de olivo, y si mañana te dicen
que amo a otro, ¡no te sorprendas querido!
porque en mí duerme el amor
que una vez me brotaba
contigo, y sus raíces gestarán
ante un nuevo estímulo
y subirán como espigas,
y de mi cuerpo emanará tu semen
como un río que arroja peces dormidos,
y no olvides, que también brindaré
por ti porque al fin te has ido.
 
 
  
 ENTRE PUNTADAS …
 
Como una aguja que lacera
el territorio de la piel,
tus palabras hacen agujeros
en las profundidades de la memoria
picada hasta el cansancio
por los dardos de tus sílabas;
despierto entre puntadas
de olvido que cosen la herida.
 
 
 
PRECIOUS LIVES
 
Today I don’t want to talk about anything, but love;
 this sensation is bathing my soul, my skin,
and it growths like the current of a river.
 
Today I want to talk about the constricted love.
today I am nothing, but a walking Love
that has the privilege of touching precious lives
many of them ready to departure
to shine in another dimension.
Today I am the symphony of love incarnated in my students.
 
 
 
OTOÑO
 
Escucho a Neruda, a Machado, a Gabriela,
a Rosalía, a Alfonsina, a don Pedro, a Lorca (...)
y poco a poco apareces tú desde la lejanía
y lo ocupas todo.
 
Cierro los ojos; toco mi codo y es el tuyo;
toco mis axilas, mis costados, mi huerto ...
y encuentro tus finísimos vellos empinados
como lirios tiernos.
 
Bajo un poco más y me detengo
en la humedad vital de mi cuerpo
y te descubro.
 
Todo en mí eres tú;
todo en mí tiene tu aroma suave
como un canto gregoriano
que me conduce al cielo.
 
Daría con gusto esta mañana otoñal
que a mí se me hace hermosa
por una de las palabras
que en este instante están saliendo de tu boca.

 

EL CAMINO DE SANTIAGO
 
es  un manto de neblina
que envuelve a los peregrinos;
es un amigo silencioso
que camina a tu lado;
es un sendero milenario
que alberga las huellas
que el tiempo ha plasmado
en el polvo, en las rocas,
en el follaje de los árboles,
en las montañas vigilantes
como dioses impávidos.
 
El Camino es un llamado de siglos,
una búsqueda eterna, una exploración,
una melodía de bordones
que anuncia pueblos sabios.
 
El Camino es una vereda muy larga
que sube y baja por el monte
con el sigilo misterioso
de un Santo Sepulcro
como fin.
 
El Camino es un altar de piedras
que derrumba los obstáculos;
es un crucero que cuelga
el sufrimiento de los transeúntes;
es la esperanza de caminantes intrépidos
que sigue una flecha amarilla.
 
El Camino es una corriente
de amigos despojados
de banderas y de fronteras;
es la complicidad de almas
que convergen en un sueño.    
 
 
El Camino es un murmullo de voces;