Sergio Mouat

 

Antología segunda

 
 

 

 
Regreso
 
Es ya noche, vuelvo a casa   
ahí en el cuarto oscuro
junto al rincón de sus sueños
mis hijas ocupan mi lugar.
 
Entré y las besé, dándoles el calor
de mis labios cansados
mientras la noche avanzaba
plácida, hacia el día doliente
de cosas nuevas.
 
Hijas mías, destellos de mi alma
luz en la oscuridad nocturna
de mis tropelías y desvarios
ternura ingenua en rostros amados
dulzura inmensa, cuando sonríen
ojitos bellos, llenos de encanto
envolviendo mi agitado corazón.
 
Y sintiendo este gran amor
me vuelvo hacia el mañana
para estar junto a ellas
altivo y lleno de orgullo
en silencio, encantado sonrío.
©Sergio Mouat
 
 
 
 
Leños Encendidos
 
Junto a leños encendidos
escuchando el ruido del mar
y el romper de las olas
un caudal de recuerdos
me vienen a la memoria
que no puedo contener.
De los años viejos y añejos
casi olvidados,
de los amigos del ayer
que ya no son amigos
otros que todavía lo son.
Sentado en esta playa
solitario,
tantas historias vividas
recuerdos somñolientos
iluminados y reflejados
en este fuego encendido
en un lugar de Dalmeny.
©Sergio Mouat
 
 
 

 

Amo
 
Amo esas noches románticas
que me dieron
el perfume de tu piel
y juntos compartimos
besos sabor a miel.
Amo
tus ojos esplendorosos
que me dieron
tu cálida luz y sol
compartiendo nuestro amor.
Amo
esas tiernas y suaves manos
que dibujaron mi rostro
hasta grabarlas en el fondo
de mi corazón.
Amo
la noche donde dijiste
te quiero con toda el alma
y nuestro juramento
llevamos
a un lecho de amor.
©Sergio Mouat
 
 
 
 
Noche
 
Noche triste, taciturna
bajo un cielo desnudo y frío
escucho el bullir de las olas
su solemne y fiero compás;
mis sentidos descansan,
escribo en penumbras
un poema más.
 
Busco en este rincón
de soledad completa,
huir de la vida
y todo su ímpetu terrible
persiguiendo las estrellas
con la mirada así
esconder mi verdad amada.
 
Noche, noche pasajera
eres mi única compañera
nadie nadie ya me espera,
y apaga esta melancolía
el romper de las olas
a orillas del mar.
©Sergio Mouat
 

 

 
Madre me inspiras tú
 
Madre me inspiras tú
la belleza de contemplar
este mundo
que poco he conocido,
me diste tu sonrisa
nacida desde el fondo de ti.
 
Madre me inspiras tú
la fe que me guía
la razón que alienta
este amor que sublima
mi corazón.
 
Madre eres y serás, una sola
como la ultima mirada
que te brindasen mis ojos
y el último beso
que de ti recibiera.
 
Como revivir momentos
que nunca volverán
aún cuando ya no estás
olvidarte jamás.
 
Madre me inspiras tú
la fé que me guía
la razón que me alienta
el amor que sublima
este mi corazón.
©Sergio Mouat
 
 
 
 
Dos Veces
 
Tú, como mi patria y mi alma,
igualmente escondida y desdoblada
presente en mis sentimientos
también en mi desolada mirada.
 
Dos amores dos cariños
unidos por el temple y amor de niño
salvadas muchas barreras
como distancias aproximadas.
 
Dejo tranquilas esas ansias
que duermen mientras camino
por un costado de las aceras,
hermosos valles, lejos me esperan.
 
Vivir así dos vidas unidas
por el hilo que un solo ser,
con tanto amar pueda tener
cada minuto dos veces consumido.
 
¿Tú que quieres?, ¿quién eres?
el bien amado y querido
de los años cansados nada pido
soñando, me desdoblo vivo.
 
Mi vagar lento continúa
llenando de encantos esta vida
amenazada errante y compartida
en dos patrias amadas y queridas.
©Sergio Mouat
 
 


Jamás Olvidaré

No quisiera decir lo siempre esperado
pero se va la vida como así lo soñado
de todo aquello que nunca alcanzamos
y cuando perdemos lo que más amamos.
 
Jamás olvidaré que anoche vi la luz
de donde quizás no volveré,
pero distante, aún así te amaré
con todas las fuerzas de mi alma.
Con todo el ímpetu posible
de esta pasión que atesora
recuerdos que mi alma adora.
 
Jamás olvidaré
los Andes nevados
los montes y valles
mi ciudad y sus calles
mi pueblo y sus gentes.
Camino por corrientes
humanas vertientes
mirando tenazmente
al mundo que convergerá
a lo más deseado
sin hambre, las gentes
una vida más humana
juntando manos, hermanas.
 
Jamás olvidaré
mi tierra y su desliz
sé que fui feliz
la llama se extingue
mis ojos sólo distinguen
un pasado
con tantas noches en penumbras
quisiera cantar
pero sólo un eco de adiós
entre las sombras se vislumbra.
©Sergio Mouat
 
 

 

 
Que así sea
 
Cuando hechizos amargos
rompan tristes imágenes
y en el Olimpo sonrisas se eternicen
para caer libres en nuestros labios.
Cuando en la tierra todos canten
al amor sin lágrimas ni dolor,
ni tristeza desmedida
entonces tendremos una real vida.
 
Cuando tus ojos rompan en llanto
alumbrando estrellas tus lágrimas
en tierras áridas y obscuras,
no valdrán dolores ni perdones
por esa maldad consumida.
Sintiéndome hombre entre hombres
llamándote Reina entre Reinas
la más feliz de todas
por amarte y que tú me ames
así tal cual nuestro amor lo conceda.
 
Cuando en noches calladas
vislumbre la tierra incrustada
con diamantes y cristales
esparcidos como aguas de lluvia
por el mundo toda la dulzura.
Cuando te sientas segura
sintiendo en mi regazo ternura,
y en tu navegar agitado,
encuentres en mi, un puerto tranquilo.
 
Te cobijarás en mi pecho
por el amor maduro de años vividos
de tantos caminos recorridos
que me enseñaron lo aprendido.
 
Para hacer del amor algo mío
sin que nada lo iguale
amándote de una sola manera
dándote mi cariño, como quiera.
©Sergio Mouat
 
 
 

Homenaje a Pablo Neruda
 

En el centenario de su nacimiento 1904- 2004
Desde tu Infancia
 
 
Niño hijo único, y prodigio
hijo del viento y las lluvias
donde el frío y las tertulias
amanecieron mucho mas temprano
para llevarte y cogerte de la mano
por el camino que tú determinastes.
 
Parral con humilde cariño te vio nacer
y tus huellas marcaron al crecer
en el barro inclemente
de esas frías y desoladas calles
desde tu pueblo, un destino
que tan lejos te llevara.
 
Y Temuco te reclama como su hijo
también el liceo donde estudiaste,
los amigos con quienes jugaste,
y muchos más son los que emergen
alzando la voz que te conocieron;
mira que cien años poco se hicieron.
 
Aún para seguir buscando raíces
esas que enclavadas
más allá de las cicatrices
que dejan la traición y la guerra,
tus versos esparcidos y sembrados
en cada rincón de la tierra.
©Sergio Mouat
 
 
 
 

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