Roxana Beatriz López

 

 

 
 
Esbozo biográfico
 
Nació en la señorial ciudad de Santa Tecla, departamento de La Libertad, en el mes de los vientos del año 1964. Estudió la Primaria en el Colegio Fátima y la Secundaria y Bachillerato en la Escuela Alemana (Deutsche Schule) de San Salvador. Se graduó de Bachiller Académico Humanístico en 1983 y se licenció en Publicidad y Relaciones Públicas en 1989. Atraída desde corta edad por las artes, hizo estudios especiales de música y piano desde 1970 hasta 1981.
 
A partir de 1993 ha trabajado en el campo editorial, habiendo diseñado a la fecha “Árbol de la Vida” de Mario Bencastro (publicada en 1993) y “Nostalgias y Soledades” de Mayamérica Cortez (publicada en 1995). Participó como editora representando a El Salvador en el Taller Centroamericano para la Validación de los Módulos sobre Elaboración de Libros de Texto y Otros Materiales de Lectura, como parte del Proyecto Subregional Unesco/ Alemania 507/RLA/11 realizado en Antigua Guatemala en 1994. Como editora, Roxana ha buscado capacitarse continuamente y especializarse en este campo, habiendo también asistido al Curso Regional para Formación de Editores de Centroamérica y el Caribe, patrocinado por CERLALC, GIE, Fondo de Cultura Económica, UNESCO, Ministerio de Asuntos Exteriores de España y AECI, en Antigua Guatemala en 2003.
 
Desde hace diez años, es Directora del Departamento Editorial y Gerente de Relaciones Públicas de Clásicos Roxsil. Fue Vicepresidenta del Gremio de Editores de El Salvador (GREDIT). Ha formado parte de la Junta Directiva de la Cámara Salvadoreña del Libro (CSL), durante tres años consecutivos, 2001-2004.
 
Su trabajo como escritora lo desempeña constantemente, escribiendo comentarios, prólogos, reseñas y artículos sobre diversos libros y asuntos relacionados con la literatura, así como cultivando su obra poética. Ha participado en diferentes recitales poéticos.
 
Obras publicadas: “Capacitación en Educación Musical” (Serie Sistematizaciones Nº 7, Proyectos Subregionales Unesco/ Alemania para el Istmo Centroamericano, 1996) y “Cien Escritores Salvadoreños” (1997), obra que contiene la fotografía y bio-bibliografía de los cien autores seleccionados. Obras de creación literaria, publicadas: “Los Tres Nombres de la Vida” (2000), una selección de 52 poemas escritos en un lapso de cinco años. Obras inéditas: varios libros de poesía, algunos cuentos y la novela “Con quién, el paraíso...”
 
Selección poética
 
Los tatuados
 
Monseñor Romero
es un tatuaje
bajo un rótulo tatuado
que dice El Salvador
en un brazo
junto a una espalda
que dice Ay Madrecita Linda
y el nombre de una novia.
Por el otro lado
hay un pecho tatuado
que dice 18
o MS
y también dice
la cicatriz de una cuchillada
que no mató a nadie
ni dolió porque debajo
ya iba todo el dolor
de una vida
y de un desamparo.
Encima hay una cabeza
con una frente con otros tatuajes
que dan miedo
porque dice un nombre
que da miedo
entre gotas de sangre
tatuadas
o espinas
tatuadas
como las de un tal Nazareno.
Una rosa es un tatuaje
en el otro brazo.
Una cruz.
La máscara que ríe
y la máscara que llora.
Bato loco,
tatuado alrededor del ombligo.
La chica sexy con sombrero
de cabello largo
tatuado.
Guazapa.
Un sobrenombre,
que da miedo
o que da risa.
Letras, números raros,
signos tatuados
que sólo entienden
los tatuados.
 
15/ agosto/ 2001.
                       
Los poetas
 
Al poeta André Cruchaga.
 
Son incapaces de coleccionar mariposas
porque odian los alfileres.
Coleccionan sueños multicolores
que vuelan en sus propias primaveras
o en sus jardines de verano.
 
Aman la luna llena
pero son incapaces de volverse lobos,
hombres y mujeres que aúllen,
porque sólo saben susurrar o cantar.
 
Son como las aves, que vuelan
con su pico señalando el horizonte.
Se lanzan en paracaídas a la vida diariamente.
Su alimento es un grano de trigo
o un grano de arroz o un grano de maíz
que tienen adentro de su corazón.
 
Se picotean solos para comer
y beben el agua de cualquier arroyo cristalino.
Siembran para los demás,
les gustan las flores y las hierbas.
 
También coleccionan conchas del mar,
sonidos de olas atrapados en caracolas,
piedras de la montaña, pinos, hojas secas,
tañido de campanarios olvidados,
barquitos de juguete, cartas adivinatorias,
constelaciones en cielos despejados,
huellas de ballenas en el agua,
estampitas de santos, velas,
fotos de niños con hambruna,
palmeras inclinadas en los paisajes,
sombreros de la abuela, muñecos,
plumas que se les caen a los ángeles,
cajitas de chocolates, cascarones de huevos pintados,
bolitas de vidrio, libros, nubes…
y atesoran trozos de frases
en un cofre de mil y una noches
de desvelos.
 
Escriben palabras que los músicos
pueden convertir en canciones,
a veces escriben cosas intrincadas
que nadie más que ellos entienden.
Tienen una bodega con variedades de vinos,
donde nunca entra el sol
y el vino dulce, se hace más dulce,
y el vino amargo, aún más amargo.
Se llama cava corazón
y detrás de sus finos toneles habitan
escorpiones amaestrados.
 
En los bolsillos no llevan dinero,
sino un espejo, cerillos y un arcoiris.
Nunca piensan en nada útil.
Son, indiscutiblemente, demasiado sinceros,
y por eso no son queridos por muchos.
 
Dibujan la verdad en sus papeles.
La mayoría de sus cuadernos se perderán
cuando pase una o varias guerras,
pero aquél de ellos que con una página
queme tanto como la bomba del holocausto,
será recordado.
 
25/ octubre/ 2002.
 
 
(Sin título)
 
Un hombre como tú.
Con la espalda seca
y el corazón flotado,
rescatado.
 
Como tú. Mirada de agua
y un incendio:
el corazón, en llamas.
 
Llamar a tu puerta.
Un hombre como tú.
Con tu suave calor de palmas
y olor de orégano
a veces, sobre la ropa.
 
Como tú. Fresca la boca
y ardiente el deseo
entre las piernas.
 
Abrir tu ventana.
Ver el mar sin luna
-- de noche--.
Un hombre como tú.
Amanecido, en mi alma.
 
 
 
Momento
 
Aquella tarde
de sábado, arriba
en el parque.
El amor boscoso
se detuvo en el bosque.
El amor durmió
la siesta sobre las hojas.
Y los árboles se detuvieron,
aguantando la respiración,
deteniendo su torrente
de savia
en su circulación
vegetal…
para que ni las sombras
-- sobre los amantes tendidos—
arruinaran el momento.
 
 
 
Un mercader
 
El amor es un mercader.
En su escaparate ofrece
todas las sonrisas…
y en su trastienda esconde
todas las lágrimas.
Te compra a precio de plata
y te vende a precio de oro.
Y tu corazón no sabe
de estos negocios
hasta que los ha hecho.
 
 
 
(Sin título)
 
El mar. La paz.
Calidez de almohada
y sábanas blancas un jueves.
Una playa de amor
sobre el horizonte de tu espalda.
Un puñado de arena.
 
Una sonrisa. Muchas.
La dicha fue una barca
crepuscular, bajo la lluvia.
Crepuscular, crepusculada.
Mi cintura doblada bajo tu sombra.
Tus párpados. Tus brazos.
 
Un beso. Muchos.
Era un vivero
preparado por semanas.
Trasplantamos cada beso a buena tierra
y crecieron árboles
para formar un bosque.
 
 
 
Los martes se hicieron para amarnos
 
Los martes, por las tardes,
del cielo cae el invierno
y por las noches, llueve.
Llueve septiembre,
las últimas lluvias.
Llueve tu cuerpo.
Llueve.
 
Los martes se hicieron para amarnos.
Para subir senderos y colinas.
Para mojarnos en agua helada
como sudor de madre montaña.
 
Besos de flor reventada
los martes desde siempre,
memoria vegetal.
Memoria sin historia,
sin argumento.
Sólo la lluvia.
Llueve.
 
Los martes, por las tardes,
llueve.
Nos amamos.
 
 
 
(Sin título)
 
Las sales de tu cuerpo
me han carcomido la boca.
El amor que se hace cada tarde
viene del fondo de un océano.
 
La fuerza de tu amor es acuática,
un delfín, una ballena azul.
Es fuerza mamífera, humedad colosal
reconcentrada.
 
El amor que se hace cada tarde
nos deja exhaustos
como haber ido de un mar a otro
-- y los ojos cerrados--.
 
Nos quedan las manos llenas
de un augusto reposo salado.
Se quedan tus manos cetáceas
cubriendo en absoluto mis manos.
 
Mi entraña, flor de océano,
medusa; el dolor de amarte
dentro del mismo conocido universo.
Soy una mujer encerrada en el movimiento.
 
Tu mano, remolino humano.
Remolino encima de mi concha.
y tu sonrisa, tan mía.
Mis gemidos, tan tuyos.
 
Las gotas de sudor caliente,
calientes, nuestras, sólo nuestras.
Tu vello y el mío se enredan,
nos derramamos como ríos robustos.
 
Sólo el ancho de mi cuerpo
tiene el ancho de tu cuerpo,
medido a cabalidad tarde a tarde,
mes a mes, año a año.
 
Tu lengua enciende mi pubis,
soy una sombra más entre tus piernas.
Entre tus piernas hay un abismo
y te respondo, como volcán submarino.
 
Me buscas la leche en cada pecho,
yo me dejo encontrar entre tus labios.
El amor que se hace cada tarde
queda escrito en cada verso.
 
Cada línea es un chorro que desata
o amarra las temperaturas.
Tu cuerpo es más largo que el mío
y tu vida, más vivida.
 
Pero el amor que se hace cada tarde
nos hace marcadamente iguales.
Nuestra estatura es la misma
y nuestra mirada, un solo horizonte.
 
 
 
Hombre de amor
 
Hombre de amor,
verte a ti
es ver al amor de cuerpo entero.
El amor vivido
y el amor por vivir.
Sonreírte a ti
es sonreírle al amor
en un abismo de la boca
y a flor de tierra en el corazón.
Acariciarte a ti
es acariciar al amor
con todo el amor
de que el amor es capaz.
Hombre de amor,
yo digo que amarte
es amar el amor
y tenerte conmigo,
es tenerlo todo.
 
 
 
Peces
 
Todo el deseo,
todo el silencio que dice todo,
toda la tibieza de las manos
que buscan y encuentran
en una sola mirada,
más amplia que la bóveda del cielo,
más profunda que el abismo del mar.
Todo el amor,
pues amor le llaman,
en ese rayo de luz palpitante
que atrapa,
nosotros peces
de la calurosa tarde
en la red de la dulce costumbre
de nadar uno en las aguas del otro.
 
 
 
(Sin título)
 
Para tus deseos
mis pechos fueron las suaves colinas
en el horizonte
y mi boca el pozo del agua.
Para ti,
estuve siempre como un fruto
en el secreto
huerto particular de los sábados
y de las noches robadas
a los días de semana.
Cuando deseaste cubrirme
tu cuerpo fue mi vestido,
fue mi sábana,
fue mi casa.
Para tus deseos de morir
fui la muerte
y para tus deseos de vivir,
fui la vida.
 
Para tus deseos de música
te regalé una suave queja,
un fuerte grito,
una risa.
Para tus deseos de lluvia
te mojé con mis lágrimas y mis sudores…
apagué tu incendio
entre flujos o salivas,
apagué tus ganas en mis ganas.
 
Para tus deseos de dormir
como un niño pequeño,
te quedaste durmiendo sobre mi carne
y yo pasé mis manos por tu cabeza
y yo pasé mis manos por tu espalda
y tú te quedaste pequeño,
para siempre,
para tus deseos,
adentro de mi pecho
y adentro de mi historia.
 
 
 
(Sin título)
 
Cayó la lluvia de estrellas
sobre nuestros cuerpos
echados juntos en la cama.
Al amanecer
cayeron dos lágrimas de mis ojos
sobre el pacífico lago
y al pie de las montañas que lo rodean.
Te me quedaste viendo
y dos lágrimas asomaron
a las ventanas de tus ojos:
se quedaron en las cortinas de tus pestañas
porque tuvieron frío.
La letra de la canción fue un salmo
entre tus conmovidos labios.
Llévame otra vez a ese país
donde los deseos cumplidos están
en un vaso de agua
para tomárselos masivamente.
Tómame de la mano
como anoche en la terraza de la vida,
desde donde se ven nuestros mejores años
y no se presiente lo amargo.
Cómete mi boca
como lo hiciste ayer y
mete tu caracol desnudo
en mi concha
para que esta noche mágica también
vuelva a llover estrellas el cielo
y mañana en la mañana
lloren dos cielos
mis ojos de mujer.
Para que mañana tu garganta,
hombre mío sublime,
susurre tu mejor trova
como si por vez primera cantara.
Te tomaré otra vez de la mano
y nos iremos a cruzar el río
sobre las piedras que le nacen
en su cintura de agua
y cuajan su cabeza de dios.
 
 
 
Deseo
 
Tu boca se llena de fruta
cuando dice mi nombre
y mi boca, se llena de sed.
Si te veo, mis ojos se llenan de hierba
y tus ojos, se llenan de sed.
 
 
 
(Sin título)
 
No sé dónde está
el Norte,
amor mío,
te amo sin brújula,
te amo en círculos,
con un puño cerrado
y el otro abierto,
te amo.

 


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