Luis E. Prieto Vásquez 

Antología poética

 

 

LOS BASURALES SIRVEN DE LÁGRIMAS
 
 (para esos 400 millones de niños explotados que deambulan por las calles del mundo)
 
 
Los ojos
             se pierden en basuras con hambre:
cadenas
             para los niños
                                   que ya ni lloran.
 
Alfabetos
para orinar en las pizarras
de los amos;
                   mansedumbres
para el intercambio del sexo fácil;
pegamentos de aire
                             para acallar
la gula
          de los sin lágrimas.
 
Manos que deambulan en los callejones
por los que se pierden las caricias
de las madres ausentes,
                                   dolor
de silencios robados, de días
sin besos, de noches con sangre y refugio.
 
Niños que duelen desde el azul
de las primaveras de invierno inútil,
niños que no ríen
                           en los basurales del mundo,
que arrastran el odio chico de la ternura imposible.
 
 
Luis E. Prieto
Enero-07
 
 
 

 

Y VOLVERÁS
 
Y volverás:
                 volverás a reconocer el miedo
en las palmas encendidas de las mañanas oscuras,
en el gris del mar,
                           en el sortilegio de la nieve encadenada.
 
No sabrás discernir
el terror de las ausencias, la llaga del dolor,
las mariposas de los murciélagos.
                                                  Caminarás
con muletas y sombras desterradas de los ojos
esperando el milagro de las risas,
y serás, en tu misma niebla,
punto de luz reflejado en las estepas vacías.
 
Volverás:
              íntima y feliz
parirás palabras y caricias,
murmullos,
silencios embutidos en toboganes azules,
abismos...
                 y entonces
habrás descubierto que la verdad no existe
más que en el espejo de los sauces
o en el amarillo tibio
                                de las serpientes.
 
 
Luis E. Prieto
Marzo-07
 
 

 

 
PLAYA DE SIDÓN
 
   (in memoriam)
 
Dicen que el mar ya no canta esplendores de sirenas, que las medusas trafican con el dolor agudo de las playas desiertas moteadas de rojo, que los peces se esconden del impacto de los obuses en los bajamares del silencio.
 
Delfines de tierra adentro han asaltado las orillas olvidadas con tanques grises y metralletas de fuego.
Arden las espumas en marrones, mientras el cielo se vuelve humo y el sol llora, entre gemidos de auxilio, sus rayos de vida vieja.
 
Recuerdo las olas desde Haifa a Sidón, el dulce balanceo de la goleta que emulaba antiguas leyendas de cruzados y piratas, los atardeceres de Tiro con arak dulce, kebab y pita crujiente... y la playa de Sidón, amalgama de risas y velos, donde Oriente y Occidente jugaban a ser distintos entre almuhacines y cuerpos dorados por el salitre.
 
Hoy te he visto muerta, asustada y sola, barrida por el grito de las bombas y rota en la desesperanza del odio y la revancha: cansada de ser azul, herida en tus verdes de espuma por el silbido tétrico de los verdes que matan.
Preñada de esquirlas para asesinar el recuerdo y perpetuar las Cruzadas en ese mar suave y caliente que gime en las mareas de la noche vacía...
 
Luis E. Prieto
Agosto-06
 
 
 
 
RECOMPENSA DE NUBES
 
   En el 4º aniversario de la masacre de Irak
 
Recompensa de nubes
para el sacrificio de los grises deformes
con los que se subyuga el aire.
 
El mar
sigue estando tan incierto
como en los recuerdos de un niño
que busca estrellas sin puntas.
No hay campo
para cobijar la nieve de otoño
que amenaza el corazón esdrújulo
de los renaceres
paridos con sonrisas.
 
Ya no quedan
más que luciérnagas sin luz
por entre los escondrijos de la tarde:
capirotes de dolor
con los que flagelar el hastío,
nazarenos oblicuos
con los que invertir
la herida, el hambre, la llaga.
 
Recompensa de nubes de pólvora
para una guerra fagocitada en petróleo,
para unos muertos que ya no ríen,
para unos gánsteres con corbata y sangres inútiles...
 
Luis E. Prieto
Marzo-06
 
 

 

 
SE ME LLENAN LOS DEDOS
 
  (para Michel)
 
Se me llenan los dedos
de verde niebla...
 
Las gaviotas graznan
amores olvidados en la ría
mientras la noche
se fuga displicente
con el rocío infinito de las olas:
 
soledad de insomnios
en los espejos cóncavos de la voz
impotente en la distancia
cuando el dolor se hace madrugada azul
en los valles de este mar
agotado de vagar saudades.
 
Al final el sol rotundo
rompe la magia vagabunda
cuando los besos cansados
se retiran a parir
lágrimas vacías con la fe de los erizos.
 
Porque no hay sed
que se sacie
con el murmullo de los abedules...
 
Luis E. Prieto
Noviembre –06
(viendo amanecer en la Casa da Queira)
 
 

 

 
DIJISTE
 
Entonces se decapó la niebla...
 
Los prófugos
que merodeaban los abismos
se hicieron de sombra y sal,
y resucitaron los cuervos del hambre
para despojar las lágrimas
acunadas en las hendiduras vacías
de las manos.
 
Dijiste:
“eh aquí la voz
que nunca calla...”
 
Y solo la luz
supo de los habitantes misteriosos
del estío.
 
Risas funerarias
jugaron a hacer muecas ilustres
a los corales y las olas;
inútiles arpegios
fueron corrompidos por la noche;
anacoretas de oasis
pintaron sus silencios en el agua.
 
Dijiste:
“eh aquí la fe
de los espejos...”
 
Y se esfumó la voz en el poniente.
 
Luis E. Prieto
Enero-07
 
 
 
DIRÁS QUE LAS GAVIOTAS...
 
   ( para P. A.. )
 
Dirás que las gaviotas
con sus gritos de cuervos blancos
son solo histéricas agoreras del cielo,
persífones
voladoras en las tardes de sol y humo,
albaceas del tesoro perdido
de los peces.
 
Yo te diré
que aún recuerdo la sangre
que fui dejando amontonada y seca
en los divanes de la noche,
que tengo el mar
oculto tras los ojos vigías del dolor
que irrumpe y desnuda
la mirada
cómplice
de los atardeceres ungidos de poniente.
 
Nuestros labios, luego,
buscarán el sabor amargo de la distancia
aprendiendo a recorrer
los vacíos
y a llenarlos de esperanzas sin esperas,
matizarlos de gritos de gaviotas,
doblegar cuervos
disfrazándolos de palabras
diversas que fructifiquen amparos
más acá de fronteras imposibles.
 
Y sabremos
que el fuego, el mar, el viento y la añoranza
son solo oasis
donde perpetuar las caricias
que las gaviotas van gritando
por el aire...
 
Luis E. Prieto
Agosto-06
 
 
 

 

SUCEDIÓ UNA FUGA
 
   (a las mujeres maltratadas)
 
Sucedió una fuga
de capricornios marrones:
luces de horcas
estallaron junto a laberintos
de promesas amañadas.
 
Una muñeca de trapo
fue herida
por navajas que aquilataban el odio
de los dioses rebeldes.
 
Nadie
levantó el vuelo
de los supermercados
                                                          nadie lloró
                                                   en los viaductos
                                 donde se enjaulaba la sangre.
 
El tiempo permaneció impasible
tragándose las sonrisas de las caracolas
azules;
el estiércol repudió la luz
de los tumultos;
la noche se hizo ardiente ceguera
del día.
 
Un nuevo año arremetió contra la fe
de los espejos baldíos...
 
Luis E. Prieto
Enero-07
 
 

 

 
LA SANGRE DE LOS ANTÍLOPES
 
   (para Mamadou Bengé)
 
El destierro del sol
elabora circunferencias difusas
en los paradigmas de la tarde...
 
Es injusto
destetar
la sangre de los antílopes
que merodean por las míseras sabanas
donde el hombre se hace fuego
y el azul
obertura para el desquite:
                                       mientras,
los rifles de los poderosos
rompen circuncisiones a la selva
para aplacar la orgía
del grito,
el susurro atroz
de los elefantes estercolando miserias.
 
No hay rosas
para acallar los pesebres,
no risas
para justificar el odio:
volverán los antílopes a requerir
la carne joven de los tótenes robados.
 
Luis E. Prieto
Octubre-06
 
 

 

 
VACÍO
 
Vacío:
          orgullos
desarbolando el corazón de los sueños.
 
Las palabras nunca sirven
para desenterrar las manos,
las manos no saben ahorcar
el maleficio de las culebras.
 
Nadie
   responde
      en los amaneceres
         donde las lágrimas abundan.
 
Llueven angustias
disfrazadas de púrpura y añil
en los catafalcos antiguos
que ahora son lanzas para los ojos
de la fe:
            murmullos de nada
se agolpan pervertidos
en las cuencas oscuras del estómago.
 
Vacío:
          repudio
de la voz
que ya no ríe...
 
(Cuando el dolor explota
se rompen las compuertas donde la soledad anida)
 
 
Luis E. Prieto
Marzo-07

 

 
 

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