Viento 

 
 

 
Joan Miró

 
 
 
150
Ella descubre las palabras:
Vertiente de secretos fuegos.
¡Viento sitiado en mi sique!
¡Viento huella a contraluz!
Viento de mis ojos: hangar de mis sueños.
 
 
151
“Tus ojos dejaron en el aire”
un fulgor de trementina.
Tus ojos (olas del viento)
Haciendo esa memoria
Con el temblor del cuerpo.
Tus ojos, viento, trazan
Hondas brasas de sueño.
De tus pinos vuelan llamas
Forma de ave la sangre que nos imanta.
 
152
Al ver que te quedas
En el follaje de los pinos
Quisiera convertir
Tu alma y la mía
En un etéreo confín.
 
153
¡Viento que  repite mi voz!
¡Viento que en río,
trenza de agua mi memoria!
 
154
He dibujado pinos.
Y al mismo viento.
¡Viento encuadernado
en el cristal de la caligrafía!
 
155
¡Verde faro! ¡Semilla abierta!
¡Ya te veré viento!
¡Viento de jinetes fugitivos!
¡Viento que en gimnasia,
deshace témpanos de hielo!
 
156
Viento de tu figura:
Ave de espejos.
¡Árbol de fuego
convertido en cristal!
 
157
Por el sendero del río
Las estrellas iluminan
Todos los pensamientos.
¡Viento tropical
con todos sus párpados repartidos!
 
158
De no sé qué confín
Viene ese viento interno;
De no sé qué ramaje,
Emerge un laberinto de aromas
Como si la piel,
En pleno bosque
Recogiera toda la tormenta.
 
159
¡Y me quedará por siempre,
tu mirada, viento!
Hay un camino de ansiedad
Que desnuda y sitia las alas.
Qué más puedo hacer
Cuando la noche ciega los pechos?
¿Qué más si el vértigo nos arrebata?
¡Ah viento que meces
con badajos de huida!
 
160
Estoy quedando, viento,
Hermético y ausente.
¡Golpe de piedra es
la antilibertad del cuerpo,
y más del alma
que cierra contrita sus alas.
 
161
¡Viento memoria! ¡Memoria!
Escombros del paisaje
Repiten los signos del tiempo.
Mis ojos se clavan
Como pañuelos en desvelo.
 
162
“Yo miraba como todos los pájaros
debajo de tu frente se encendían”
Yo miraba tus cejas poblarse de gaviotas.
¡Ah viento que separa ojo y ojo
como mar y arena y playa.
 
163
Te vi correr por el río.
Te vi caminar sobre la hojarasca.
Como la trementina en su corteza
Te vi el pecho ceñido.
¡Viento sobre mis ojos
y llegando al alma!
 
64
Ciego y pensativo.
Busco a tientas la ventana.
Ciego en la soledad
Y el alma con frío.
¡Viento, si eres,
eres “cuerpo de piedra”.
 
165
Bébeme con tu mirada
La herida, la Esperanza.
Donde vayas llevarás
Quemaduras en la piel.
Ahora basta que tu alma
Sólo rebose en la luz.
¡Ah viento que en el campo
quita ropa y viste de luciérnagas.
 
166
“!Cerrad todas las puertas!”
Para que las aguas se muevan paralelas,
No debe haber noche en la alegría.
Para que las aguas
Busquen su cauce
¡Cerrad, por favor, todas las puertas!
NOTA DEL AUTOR: Este libro fue escrito entre el dos de enero al 10 de mayo de 1995. Y fue publicado integramente en el Suplemento Cultural TRES MIL de Diario Latino.