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Intensa sed
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![]() Wassily Kandisky |
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PÁJARO EN EL TIEMPO
“Encerradas en un invernadero bajo el cristal, las flores olvidan que la luz existe y cómo temblaban bajo el rocío ¡Como huelen las alas del tiempo!” Constantin Cavafis Acaso porque soy huésped De lacustres imposibles, De vuelos insondables, O de aventuras ciegas. Acaso, también, porque soy testigo, De fuegos que juegan con barajas Para avivar la semilla de los sueños. Este reino se viste de musgo y azogue. Sus dientes son más oscuros Que la ceniza Y el sino del hambre, Más pequeños que este pequeño País Encanecido por tanta audacia Y equívocos. Después de todo, Tal vez la memoria, abierta al futuro, Recuerde las varietés Del camello pasando Por el ojo de una aguja, O el espejo ciego copiando la noche Y la profunda sal De los dones del misterio. ¡Huele el tiempo a sonidos! Residuos de esqueletos Desagües espumosos como cárceles Alas que golpean los poros Vegetación que despierta Con excrementos Huellas desafiantes Mar de hormigas Absurdas latas de combustible Comiéndose el cuello de los días. Agosto de 2003 IMÁGENES URGIDAS Han pasado los años Se siente el estiaje De los mares sobre la espuma De esas aguas idas Sombras en las páginas de la piel Imágenes urgidas Varadas en el muelle de los labios Sin decirse Sin pronunciarse Siempre de regreso Como pedazos de papel En el invierno De la medianoche Pasan también los días Abriendo viejas heridas Y oyendo caer El esqueleto de múltiples relojes Gritan los fantasmas Agarrados del sombrero De las estrellas Orina la luna de reojo Las calles Donde habita lo póstumo Y los domingos muerden el bolsillo Como los ojos que cuelgan Del cielo Como relámpagos Pasan las horas Con su ataúd de humo Y jaulas con las mandíbulas Tiesas de los cuerpos: Ácidas pupilas Mejillas ya sin gritos Vértebras soportando las agujas De la patria De la historia Siglo de noche con jinetes Agrietados Y armaduras que sangran En cada galope Donde el mal incuba Y castra ilusiones Bailan en la sangre los espíritus Ahogan sus gestos En los ciervos Los ríos chorrean pájaros muertos Días sin orgullo Donde el luto Siembra cometa de cauces Y las sombras resplandecen Como un “bosque azul” Los minutos entretanto Cantan a capella El do re mi Contra un follaje de moscas. Septiembre 7 de 2003. AGENDA DEL ABISMO Tiempo de canto Sin canto Ni soñado Con brío de fuego Sin luna Más que la marea aturdida Del crujir de la tierra Tan lejos de la vida Y tan cerca de la sal de las heridas Sin respuestas Más que los huesos fríos En los labios del viento En el fin de los tiempos las palabras Lentamente caen Ecos de desvelo La ola en el mar altisonante Noche incierta Sorda Sombra del azar Sed de sombras muertas Heridas de ceniza Sobre el bien Sobre el mal Sobre la indiferencia Después de todo Cementerio de las semillas Cruz llorando en las pupilas Delirios de encono La misma sangre La mordaza de la bruma La tripulación de los sueños del hombre La sal perenne de los eclipses La sombra de los dioses En oscuros espejos Vacío el vacío del tiempo Oscuridad de principio a fin Siega nocturna de pájaros El brebaje de la muerte En el rocío Eco del cierzo Medida solitaria del deseo Por la memoria Que rastrea las cenizas Y nos concede las esferas del martirio Hueco instrumento Donde empiezan los errantes agujeros De los acantilados Hoguera que nos deja Una tranquilidad vacía De metal enmascarado Hay mármol perplejo de la luna Alambique petrificado En el sigilo de rugosas telarañas Sueño que no ve —escoria de mariposas Por el fermento del terror— Sino en las lenguas del cieno Donde los ojos sin orbitas Devoran ansiosos candelabros. Septiembre 12 de 2003. MI LOCURA Mejor una jungla en la cabeza Que hormigón sin raíces. Mejor sentirse perplejo Ante la tortuosa calle de las luciérnagas. Derek Walcott Entre el aire que descalza A los pájaros La vida y la muerte Cosas de fondo El fondo de Dios que adivina El tapiz de los abismos Sin pensarlo Hombre a ciegas Ave migratoria haciendo toboganes Hacia abajo Hacia arriba Lo mismo que el horizonte Sin nadie en las huellas De sus manos Claridad en el centro de dos ausencias Espacios espectrales que no ve el ojo La vida en su funda La noche en su mortaja Ambas olvidadas Por la bruma Todo forma el íntimo sueño Amarrado en el bolsillo En los hilos De las cejas O en el camino que recorren los recuerdos Cuando el asombro Se arquea Cansado de vivir Esta bruma de jabón en el aire Que de repente derrocha Burbujas en el rostro Luego cae al hueco de la noche Donde sólo hay mesas sin sillas Muelles sin barcos Días inexistentes A veces uno se quiere palpar Saltan los escalofríos Uno es depósito ajeno Reflejo de algo De sombras errantes De islas De regresos De cuerpos que juegan a ser ellos No sé si de Dios Uno es el otro La otra versión del ausente Tul del agua que se filtra Como si estuviera vivo Entre las desnudas Ramas del aire Alguna vez nos lanzamos Al juego súbito del olvido Y nos tatuamos la piel Con los pinceles del aire Nos duele el tiempo Los espasmos de elefante de sus pisadas Las piedras que nos exceden El soliloquio con Dios Pensamos en caminar El camino está siempre Al borde del vacío Dibujado por el pensamiento El camino es ese fuego Calcinado Que sueña el olvido. Septiembre 14 de 2003.
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