Pepe Mas

Fotografía propiedad del autor

 
 
Esbozo biográfico
Nací en Valencia, el día 11 de abril de 1939. Me doctoré en la Universidad Complutense de Madrid, en la especialidad de Filología Románica. Obtuve el título de Maestro Nacional en la Escuela Normal de Madrid y acabé mis estudios de Piano y Armonía en el Conservatorio de Valencia.
 
Desde el 31 de agosto del año 2005  gozo de la condición de jubilado como    Catedrático de Lengua y de Literatura Españolas de Enseñanza Secundaria. Mi último destino ha sido el IES “El Clot” de Valencia.
 
La ceguera ha condicionado para bien y para mal mi vocación profesional y mi vida. Mi vocación se ramifica en tres apartados: la docencia, la crítica literaria y la creación poética.
 
 Para llegar a ser Catedrático tuve que sortear obstáculos diversos, que aunque no voy a detallar por cuestiones de lugar y momento, me contentaré con la mención objetiva de estos hechos: lucha ministerial durante cinco años para obtener la oportuna dispensa de mi defecto físico -la ceguera total- que me permitiera participar en las oposiciones a Cátedra. Antes de ser Catedrático de Enseñanza Media tuve una oportunidad fallida: en las Oposiciones a Cátedra de Escuela Normal del año 1969 el tribunal decidió dejar una plaza desierta en la votación final, para no dármela; esta solución fue el resultado desesperado que adoptaron los miembros del tribunal, al no poder suspenderme en ninguno de los ejercicios de la oposición.
 
Siquiera sea brevemente, quiero dejar constancia aquí de mi  agradecimiento a los alumnos que me han sostenido y estimulado en el ejercicio de una profesión que siempre he ejercido con responsabilidad ilusionada. Por supuesto, no ha sido todo de color de rosa, pero en la balanza del recuerdo tiene mayor peso lo gratificante que lo destructivo. En colaboración con mi mujer, María Teresa Mateu, he publicado tres libros de texto: Lengua 1º de BUP, Hijos de Santiago Rodríguez, Burgos, 1975. Literatura Española 2º HSR, Burgos, 1976.
 
Literatura española BUP 2, Santillana, Madrid, 1988.  Desde hace tres años  dirigimos la colección Cátedra Base, incluida en la Editorial Cátedra, destinada a un público joven, aunque el conjunto de lecturas nada tenga que ver con  las consabidas colecciones juveniles, ya que los autores propuestos son clásicos. De los veintiún títulos aparecidos hay que destacar la edición de un Quijote y de una Divina Comedia en versión antológica, siguiendo las inquietudes y la preparación de unos lectores de Bachiller y de ESO. No solo como director, sino también como preparador he realizado la antología 68 Sonetos del Siglo de Oro, convenientemente diseñada para despertar la sensibilidad poética en las aulas. Asimismo, he realizado la introducción a los Artículos de Larra, para la misma colección.
 
Preocupado por incitar a la lectura a un público juvenil poco dispuesto a intentar por sí mismo la aventura, he utilizado variados resortes para despertar la curiosidad y sostener e incrementar el hábito lector cuando ya existía. Para ello, además de poner en marcha el motor de la creatividad en variadas circunstancias, he preparado encuentros con autores de solvencia; puedo destacar entre los escritores que nos han visitado los siguientes: Ana María Matute, José Luis Sampedro, Gustavo Martín Garzo, Espido Freire, Marina Mayoral, Cristina Peri Rossi, Lourdes Ortiz, Ana María Moix, Francisco Brines, Juan Gil-Albert, César Simón, Pedro J. de la Peña, Jenaro Talens, Ángela Vallvey, Antonio Porpetta, Carlos Marzal, Vicente Gallego, Eduardo Alonso, Eduardo Quiles, Pilar Pedraza, Sonia Matalía, Carmen Botello, Jesús Carazo, María Beneyto, Martínez Menchén y Fernando Lalana.
 
En calidad de estrenos absolutos, y con la asistencia maravillada de las propias autoras, realizamos con la oportuna selección  de alumnos, dos lecturas dramatizadas: Hermanas de sangre de Cristina Fernández Cubas, y Ana el once de marzo, de Paloma Pedrero. 
 
La crítica literaria la he desempeñado con asiduidad fervorosa en artículos y, sobre todo, en diez ediciones críticas, ocho de ellas para la Editorial Cátedra: Fiesta al Noroeste, de Ana María Matute, 1978. Diálogos del conocimiento, de Vicente Aleixandre, 1992. El río que nos lleva, de José Luis Sampedro, 1996.
 
Las cuatro ediciones siguientes tienen un autor común, Vicente Blasco Ibáñez, y están hechas en colaboración con María Teresa Mateu,: Entre naranjos, 1997. La barraca, 1998. El préstamo de la difunta, 1998. Flor de Mayo, 1999.
 
El lenguaje de las fuentes, de Gustavo Martín Garzo, 2003. El Libro de Sigüenza, de Gabriel Miró, Madrid, Taurus, 1983. Década del insomnio, (Antología de Antonio Porpetta, 1980-1990) Introducción, sellección y notas,  Madrid, Libertarias, 1990. Para desconocer la primavera, de María Beneyto, Madrid, Torremozas, 1994. (Esta edición también en colaboración con María Teresa Mateu). Puedo mencionar también dos antologías poéticas de carácter escolar: Antología menor de los poetas mayores del Siglo de Oro y una Antología de María Beneyto.
 
He publicado numerosos artículos en revistas, periódicos y libros. Por su transcendencia quiero citar solo éstos:Cristina Peri Rossi, Papeles críticos, Librería Linardi y Risso, Montevideo, 1995. “La palabra es un grito del silencio”, Ministerio de Educación y Ciencia, Madrid, 1982. Ángeles Mastretta, Semana de Autor, Ediciones de Cultura Hispánica,Madrid, 2001. “La sombra incendiada”, incluido en Ana María Matute, Compás de letras, Editorial Complutense, 1994. “Las mujeres y lo femenino en Gabriel Miró”, en Los escritores valencianos y su difusión universal, Ayuntamiento de Valencia, 2000. “Nacimiento del amor” de Vicente Aleixandre, en Cartografía poética, Renacimiento, Colección Iluminaciones, 2004. “El lenguaje y el hobmre” en El hombre en los albores del siglo XXI, La buhardilla, Valencia, 1990. “El Postmodernismo en la Literatura Uruguaya” (traducido al holandés) Tijdschrift voor literatuur Herfst 1996.
 
Y finalmente, el ensayo titulado Vicente Blasco Ibáñez: ese diedro de luces y de sombras, Valencia, Generalitat Valenciana, 2001. (De este libro es también coautora María Teresa Mateu).
 
En mis acercamientos a escritores como Ana María Matute –sobre la que hice la Tesis Doctoral, calificada con Sobresaliente cum Laude-  Vicente Aleixandre, o Blasco Ibáñez, he intentado armonizar el rigor exegético y la elegancia expositiva; en mi camino he tenido un cuidado especial en poner los pies sobre las huellas inolvidables de mis maestros Dámaso Alonso y Rafael Lapesa.
 
Mi vocación poética tiene raíces antiguas pero plasmación bastante reciente. Los cuatro libros editados por el momento son éstos: Por el espejo de la voz, Renacimiento, 2002, (Premio Internacional Tiflos para poetas afiliados a la ONCE) Península de olvido, Visor, 2002, (Premio Internacional Tiflos,2002, en su versión abierta a todo tipo de poetas) Por eso es por lo que me siento más satisfecho: ya no debe etiquetárseme de ciego cuando se me reconozca poeta.
 
Orquesta de sombras, Renacimiento, 2003 y Efectos especiales, Renacimiento (Calle del aire), 2006. En la actualidad  tengo cuatro poemarios inéditos, aunque el titulado Preludio en luz menor será editado el próximo otoño en la Editorial Cátedra.
 
De mi aportación a la poesía quiero dar unas breves notas: Mis poemas aspiran a construir un mundo personal que haga del límite y la carencia una superación y, si fuera posible, una excelencia. Ello no significa darle un cheque en blanco al destino y hacer del dolor bendición mesiánica. Pero hay que asumir nuestra vida como venga y con los materiales que tengamos levantarnos una morada habitable no solo para nosotros, sino también para quienes decidan leernos.
 
Mis conocimientos musicales me empujan siempre a convertir en ritmo cualquier vivencia estética. Tengo la sensación de que mi ritmo es bastante peculiar, pues usa casi sistemáticamente el verso libre, pero buscando choques entre los metros tradicionales: endecasílabos y octosílabos, por ejemplo. Estas arritmias verbales son el trasunto de otras arritmias más graves: las del corazón.
 
Del corazón (no en su entidad anatómica, sino en su conmoción espiritual- arranca otra nota imprescindible en mi modo de poetizar: el amor. Para mí es el amor lo que da sentido al mundo y al arte. Como derivación necesaria, a mi parecer, del amor, se halla el erotismo, que no hace falta definir aquí: hay que sentirlo y transmitirlo, en definitiva: como el amor.
 
Y para terminar una nota que no suele abundar ni en la poesía, ni tampoco en la vida: el humor. Mi humor surge como compensación al dolor, sobre todo. Pero a veces baña delicadamente alguna explosión sentimental, tal vez para hacerme perdonar mi afición al fuego.     
José Mas
 
Selección Poética

Antología poética

 

 
 

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