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Patricio Armando Sánchez
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![]() Fotografía propiedad del autor |
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Patricio Armando Sánchez nace en Talca, Chile, en 1959. En 1977 su familia es expulsada de Chile por razones politicas y se traslada a París, donde residirá durante siete años. Realiza sus estudios universitarios de Español en las Universidades Paul Valéry de Montpellier y Complutense de Madrid, donde obtiene el Master en Estudios Romanos, el Diploma de Estudios Hispánicos y el Diploma Internacional de Lengua Española. Luego de una larga estancia en los Estados Unidos se radica en Montpellier, en donde ejerce como profesor de Español. Ha publicado en las revistas VENTANAL (Universidad de Perpignan, Francia, 1987), IRIS (Universidad Paul Valéry, Francia, 1988), JITANJAFORA 6, (Morelia, México, 1990), A MOTS OUVERTS (Fabrègues, Francia, 1997), ARCOIRIS (Toulon, Francia), LA PLUMA (Quilpué, Chile, 1998), Revista La Casa de Asterión (Universidad del Atlántico, Colombia, 2004), LA PLUMA DEL GANSO RUN-RUN DICOEX (México D.F., 2005), PARADOJA (Estados Unidos, Junio de 2005). Parte de su producción ha sido editada por el Centro Cultural Los Andes de Montpellier bajo el titulo de Breve Antología Personal y otros poemas. En la actualidad dirige el taller literario de Sainte Croix de Quintillargues y coordina la confección de un libro que se publicará próximamente sobre los orígenes e historia de esta ciudad. A Efraín Barquero Perdí esos caminos por donde otrora pasé tantas veces, apresurado, huyendo de una montaña a otra a causa del viento. Perdí los instantes más bellos de mi vida al paso de un puñado implacable de gaviotas. Perdí la voz en la multitud, pues el bullicio me condujo inevitablemente al silencio. Perdí los ojos en el vientre de una ballena que nunca me invitó a ver la luz del mar. Perdí el olfato tras oler largamente unas hojas de tilo, a orillas de un afluente que jamás existió. Perdí incluso el rostro en una riña encarnizada con los años y las horas. Perdí las llaves de mi ciudad, que amé y que amo aún, pero que ahora fue borrada del atlas por una mano despiadada. Perdí también el tacto al caminar a oscuras contra muros de barro y piedra fría. Perdí, en fin, todo, como el aliento y la saliva. Mas en aquel despeñadero atroz, cogí - cual una piedra partida-, este pedazo de alma rota, que es lo único que me acompaña en esta vida. NUBE DE TABACO Nada sabes del sol cuando los amigos te abrazan con la sonrisa en los labios. En todas las ciudades habrá un mesón donde tú apoyarás tus codos en invierno. Las calles son como gacelas de circo a la hora del crepúsculo. Por esto tú debes perdurar en una nube de tabaco. Serás feliz en la quietud de un instante, aunque en realidad sólo halles sombras en un espejo deformado. No mereces desvivirte si la alegría que te ofrecen tus amigos es sincera. Tienes un camino frente a ti: convencerte de que la risa es el preámbulo en la fábula, después podrás hallar en otro espacio otra ciudad en la que el sol busque tu rostro primigenio, Pero aún no es el momento, ten paciencia. (Lisboa, 1999) GRACIAS Doy las gracias al búho del molino y también a la oveja trasquilada cuando el sol en la hierba me ilumina con sus claros cabellos de muchacha Doy las gracias al sabio caracol que detiene su marcha cuando fulgen en el cielo febril y lo coloran unas alas hermosas de gorrión Doy las gracias a los lobos del bosque a la hechicera que sueña con sapos al sendero de piedra del camino Doy las gracias al viento y a los árboles a las palomas que vendrán mañana a despertarme con sus alas blancas EXTRANJERO Tu semblante son los trenes que se duermen con el alba. Llevas equipaje transitorio, viajas. Desciendes en un andén, te preguntan tu nombre, no respondes. Sin embargo, debes ser feliz porque estás vivo. Vivir es algo sumamente serio para ti. Extranjero, Las aves se beben tus pestañas. Recibes una carta. Alguien te ama. Una mujer te ama. Una mujer espera que vuelvas a sus brazos. No hay regreso. Avanzas en un tren mas retrocedes en espacio. Tu territorio lo has perdido. Tu patria no te pertenece. Los años son las moles de tu casa. Tu nombre es el exilio. ¿Qué buscas extranjero? Las horas te amenazan. (Florencia, 1980) HOY Hoy acabo de hablarme en una oreja. Hoy acabo de hablarme en un oído. Hoy estoy feliz, caramba!, qué tristeza Al sentir mi corazón redondo y amarillo. Hoy acabo de verme ciegamente. Hoy acabo de hablarme en una esquina. Hoy me vi cruzando una calle, una calle cualquiera. Hoy estoy feliz, caramba, qué tristeza! Hoy le ayudé a un cojo a levantar mis piernas. Hoy pienso morir, caramba..., qué tristeza! Hoy me daré muerte con los cuatro sentidos que me quedan. Hoy he de matarme para seguir viviendo. Hoy buscaré un útero sencillo como tierra. Hoy estoy feliz, caramba, qué tristeza! EL PIRATA El niño ha enloquecido de amor, dice la gente Que anduvo muchos días muy triste y solitario. Le vieron por las calles vestido de corsario Como quien sueña a veces un sueño libremente. Galeones se aproximan, decía con ardiente Pasión de buen pirata que espera a su adversario. En tu nombre combato, sufrir es necesario Y lidiarme con todos, gritó el adolescente. Ya verás que mi nombre será reconocido Por los historiadores de todos los países. Con mi espada te vengo, Rosaura, a toda hora. Cuando vuelva a mi patria tal vez ya te habrás ido. Mas recuerda esos días que fuimos tan felices Cuando andábamos juntos en busca de la aurora. EL PARAGUAS ROJO arriban a este puerto cansados trasatlánticos y hendidos en la proa desertan ante el vino y abócanse a los vasos recios hombres con barbas pusilánimes son viejos marineros que acódanse a la barra confiados como mástiles y beben vino a sorbos al son de una guitarra sois bravos marineros murmuran las rameras buscando ser amadas oh rojas jarreteras! y caen rojos guantes ya ebrios sobre el suelo y glúteos que se abren agólpanse en un sexo las copas en las mesas conservan sus latidos de copas postergadas al son de una guitarra y en fin los marineros de un barco de otros puertos exploran nuevas aguas al son de una guitarra sois bravos marineros la noche ya se acaba! MEDITERRÁNEO Sobre la grava azul de Canet Plage busco el sonido del albatros. No sé si es Ezra Pound quien en lontananza me hace señas, hoy vivo por la estrella de otros versos; en el botón de mi solapa han cagado unos pájaros. La noche ha sido larga, poco he dormido, las olas de este mar Mediterráneo golpéanme incesantes los pies con sus martillos, mas, no deseo esperar a que transidos pescadores me socorran, y por lo mismo he de liberarme de la sal dormida en mi cuerpo. Extrañamente no puedo respirar como es costumbre en los poetas, mover estas arenas sería delatarme. Cuán frío es el aire sobre mis párpados secos. (Mar. Tu imantado corazón nunca termina de latir. Un sorbo beberé de tu ambrosía en un vaso de cristal guarnecido de zafiros.) UN PASEO POR EL PISO Vamos arando dijo la mosca dijo la mosca vamos ya vamos que vamos mosca que moscas vamos arando tralalá vamos arando mosca moscona vamos arando tralalá vamos arando mosca mosqueada vamos arando tralalá ara que aras ara que aras la mosca trala tralalá mosca mosqueada mosca mosquina mosca moscona tralalá RETOUR Sentado, tras la copa, está mi hermano cual un mar que desborda tibiamente, sonriéndole a los años y a la gente: la mirada feliz y el pelo cano. En torno a nuestra mesa está el hermano que ayer yo vi jugar -sencillamente- con un trozo de vidrio evanescente, similar a la forma de mi mano. Ayer yo pude unirme a su manera de reír, de saltar, de ser un niño, cuando huía por caminos de centellas. Yo buscaba alcanzar la primavera a caballo de un pez o de un armiño, y en sus manos hallé nuevas estrellas.
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