Marta Sepúlveda Góngora

 

Antología poética

 
 
 

 

 
Compilación del poeta René Chacón
 

 

HOY NO ES UN BUEN DÍA PARA PEDIR
 
la lluvia se ha llevado todo
hasta la misericordia de los transeúntes
su tornado arrastra la sonrisa de los niños
tras la ventanilla de los autos
y ya no puedo mostrarles
el espanto  de mis manos vacías
 
hoy no es un buen día
para extender la mano
y tocar la esperanza
porque hasta el sol me abandona
cuando nada más pareciera quedarse
ni siquiera el paso del invierno
detiene su afán / en medio de la autopista
donde solo la lluvia y yo envejecemos
©Marta Sepúlveda
 
 

 

EN OCASIONES ES MEJOR NO SALIR
 
el sillón se siente más mullido
la luz en la ventana
tiene un toque mas sagrado
con sus mil partículas  de polvo en movimiento
la tarde se hace pesada
perezosa
quizá como un gato enroscado en la ventana
 
a veces es mejor quedarse
a ver el mundo desde adentro
regocijarse en inventar
encuentros imposibles
 
invitar a la araña escondida
detrás de la cornisa
a tejer su tela en la puerta
para no dejar entrar a nadie
©Marta Sepúlveda
 
 
 
 
NO SOY UNA EXILIADA AQUÍ
 
no escondo la maleta
tras la puerta del miedo
no alisto cada noche un arma
por si viene un extraño a sorprenderme
 
no espero la muerte
de ningún mandatario
para ser libre
 
nadie pelea mis batallas
en ninguna frontera lejana
 
ningún grupo de madres
clama a gritos  mi liberación
mi lecho no es ningún gueto
en el que habito
 
no soy ninguna historia
ni siquiera el sueño  de algún Dios
 
nada
©Marta Sepúlveda
 
 
 
 
HARE DE CUENTA QUE NO EXISTES
 
y  pasaré de largo frente a ti
como si no te conociera
me haré la distraída / cuando
a la hora del desayuno
pongas tu desaliño sobre la mesa
 
tengo planeado en secreto
matarte un poco esta tarde
en la plazoleta del  parque
al contemplar las palomas
 
estoy segura de acabar contigo
tristeza
de una vez por todas
una noche de estas
en que mi corazón se parta en dos
cuando en el éxtasis
no quede espacio para tu fantasma
ni Dios para tu plegaria
ni un centímetro de mi piel
para tu miseria
©Marta Sepúlveda
 
 
 
 
DONDE ANDAS PADRE
 
hace tiempo no te dejas ver
no contestas mis mensajes
 
nadie habla por ti en esta patria mía
nadie da razón del paradero de la verdad
el amor es un cadáver seco
abandonado en la puerta de mi casa
la tierra prometida
ya no figura en ningún mapa
 
te he llamado mil veces
desde el pavor de mis noches
de rodillas
                       a gritos
 
si estás enfermo o muriendo
en algún recodo olvidado del paraíso
 
quiero que sepas
que no he podido matarte en mi alma
y te espero con rabia
como una hija bastarda
a la que solo le queda en el mundo
el nudo ciego de tu nombre
atado a la garganta
©Marta Sepúlveda
 
 
 
 
DÉJAME TU PIEL COMO REGALO
 
para envolver la noche solitaria
hasta el final del deseo
habrá por fin un propósito para las horas
  después de esconderme bajo su abrigo
 
no me dejes nada más
tu piel es suficiente
quiero gastarla de tanto abrazo
que quede roída como traje viejo
como muñeco de peluche sobre mi cama
 
hasta que ya no recuerde quien fuiste
ni que me regalaste
 
hasta que crezca y un día
te guarde en el rincón del closet
porque el amor se ha convertido en otras cosas
y ya no te necesite
©Marta Sepúlveda
 
 
 
 
SOY COMO UNA PLAZA DE PUEBLO
 
Donde en ocasiones
el sucio de las palomas se me posa
sin  poder impedirlo.
 
Otras veces vienen amigos
y me siembran flores
o me arrojan su basura.
 
Que sería de este pueblo mío sin plaza
y de esta plaza sin palomas,
sin flores, sin basura
que sería de mí, sin mí,
sin mis poemas.
©Marta Sepúlveda
 
 

 

 
ANTES DE QUE LLEGUE MI HORA
 
y el silencio final
caiga sobre mi
quiero decir algunas palabras
nuevas / nunca usadas
recién paridas al aire
desde lo mas oscuro de mi garganta
 
quiero decir / sustrato
adversidad / milonga / ulular / vestigio
antes de que mi boca se convierta
en suite con vista para los gusanos
debo decir / cureña / facción / cerbatana
 
no puedo irme sin dejar salir  quizá
lo mejor de mi lenguaje:
 
permitirme ser:  maniaco depresiva
                          intemperante
                          inconsecuente
                          impertérrita
                          convicta
 
y seguir así hasta agotar la última
hasta que vierta sangre
hasta que las palabras mueran en mi boca
hasta que sus semillas germinen
sobre el filo romo de mi lengua
©Marta Sepúlveda
 
 
 
 
TODA LA NOCHE PIENSO LA NOCHE
 
Tejo la noche
puntada a puntada
entremezclo las sombras, las horas
abiertas de par en par al silencio.
 
Bordo sobre su dechado
mis ojos fijos
en una sola idea:
 
Que no haya más noche
sino la de sus ojos.
©Marta Sepúlveda
 
 
 
 
PONES A PALPITAR  LAS FLORES DE MI VESTIDO
 
Cuando la brisa de la memoria
trae tus brazos.
 
Cierro los ojos y mis escombros crujen
vuelven a gemir de nuevo las paredes
de nuestras viejas noches.
 
Otra vez asoma tu fantasma
por la puerta abierta del closet
y los mil tigres de tu sonrisa
atacan hambrientos mi osamenta.
 
De nuevo eres manantial sangriento
sol inclemente
en medio del desierto insomne.
©Marta Sepúlveda
 
 
 
 
OJALA
 
Mis palabras lo persiguieran
hasta su partida al otro mundo,
lo acosaran como bestias hambrientas
en una pesadilla,
lo obligaran a soñar
como ellas le tuercen el cuello
y no le dejan respiro.
 
Ojalá lo llevaran a pensar
que son sus propios fantasmas,
que le hablan de sus pecados
de las cosas que no se atreve a confesarse
ni siquiera en voz baja.
 
Querría decir que no es a mi sola
a quien las palabras de otros
abofetean sin compasión
cada vez que me pillan desprevenida
espiando las entrañas de un libro.
©Marta Sepúlveda

 

TRAJE LO MISMO QUE LLEVARÉ AL PARTIR
 
No habrá bolsillos
para guardar tesoros
en el vestido de tierra
que me espera.
 
De mí al final,
sólo hablará este río de palabras
por el que viajé
para alejarme de mí misma.
©Marta Sepúlveda

 

 
 

Copyrigh© todos los derechos reservados por el autor