María Eugenia Lizeaga

 

Antología tercera
 

 
 
Selección del libro: Aprendiz de libertad
 
Amor de Otoño
 
Amor que no floreciste en verano
¿será que esperabas al otoño?
¿fueron los lapidarios rayos del sol agosteño
los que te abrasaron?

Esperabas al dulce otoño
fuerte y sereno
 
En ese otoño caminado y curtido
amable y sentido..Yo también espero
©María Eugenia Lizeaga
De: Aprendiz de Libertad
 
 
 
 
Así vivo tu ausencia
 
Con el sueño perdido
y el cuerpo atrapado en la desnudez de un frío
que ni sábanas ni mantas ahuyentan
Así vivo tu ausencia
en las noches que no siento
tu amado latido unido al mío
Como la inquietud desconocida
que nace de un sentir mutilado
Así vivo tu amorosa ausencia
Añorando la certitud esporádica
del múltiple latido
que me  completa
©María Eugenia Lizeaga
De: Aprendiz de Libertad
 
 
 
 
 
Ante el muro.
 
Tantas veces se había arrodillado
ante el muro de las impotencias de la vida
que aprendió a hacer de la inseguridad un arte
a usar la timidez como lazo para sujetar desabridos
a crear sus propios códigos para resolver los conflictos
 
Construyó vallados con miel para entretener a los días aciagos
Gozó del bien
y en la orilla del mar
para que las olas lo cubrieran y disolvieran al pasar
esculturó las figuras del mal
 
Practicó el ejercicio de callar o de hablar
entre flujos y sequías de libertad
En los frondosos valles
recordó la visión de la cima de una montaña
En la aridez del desierto
su substrato

 
Tantas veces se había arrodillado
 ante el muro de las lamentaciones de la vida
que un día
 en su fachada hizo un nido
para que lo llenaran las golondrinas
 
Sembró semillas que fructificaron en su vera
y allí mismo prendió la vida
 con raíces que rompieron los pilares
enredaderas que la invadieron
 y ramas que alcanzaron
el otro lado
del
hoy
vulnerable
muro
©María Eugenia Lizeaga
De: Aprendiz de Libertad
 
 
 
 
A la luz de la noche
 
A la luz de la noche despiertan las sombras
se desperezan como etéreas amebas
y estiran sus abstractas formas
 
Serpean fundiéndose en danza
de ondulantes siluetas
que se cruzan raudas
se reúnen silentes en cómplice mezcolanza
y se dispersan
 
A la luz de la noche las sombras están vivas
juegan con los fantasmas
Rodean las inmóviles farolas
balanceándolas como espigas
Corretean entre los focos de los coches
multiplicando sus luces
 
A la luz de la noche
Las sombras visitan a la lúcida luna llena
para caminar en su aureola
Confunden a quien las mira
Agitando inquietudes
que se liberan para redimir utopías
 
Entre sombras y a la luz de la noche
cualquier sueño es dable.
©María Eugenia Lizeaga
De: Aprendiz de Libertad
 
 
 
 
 
A la deriva
 
Cierra la mar sus latitudes
a la conexión cósmica que la preside
 
Entran las  brújulas en comatoso descanso
que enajena timones extraviados
en un  dilema de estériles manos
 
Y desciende la cordura por la grávida cadena
al ignoto abismo donde el ancla se ampara del desvarío

©María Eugenia Lizeaga
De: Aprendiz de Libertad
 
 
 
 
Sobre destinos
 
Puede que no sea necesario
vivir con el apresuro de quien se sabe caduco
correr de los adoquines al huerto
hacerse sabio o ser necio
sentarse en la poltrona o en el suelo
 
Puede que de lo mismo
predicar en el despejado prado
o en un templo lleno
ser receptivo o ajeno
 
Puede que sea suficiente
con ser pétreo piso
sólido y quieto pisadero
para quien franquea un regato
y conservar la memoria de incontables pasos
 
o con ser un guisante en el granero

común

lo mismo que este planeta deja de ser importante
visto desde  la interrogante del cosmos
en el mas allá de las cuatro latitudes

y diferente

disfrutando o lamentando su diferencia
entre diversos granos

Puede que no sea tan necesario    dar con uno mismo
si de todas maneras nunca nos alejamos
ni con los otros    pues aunque cambie la tinta que nos maquilla
la calidad es la misma
y quien sabe de sí mismo    ya conoce al otro

 Si desde el alba del hombre    cambió mucho el paisaje
                     no lo hizo  tanto    el paraje de nuestra humana vivencia
©María Eugenia Lizeaga
De: Aprendiz de Libertad
 
 
 
 
Cuando reina la noche

despierta la otra cara del día
La que duerme con la luz diurna
y en la noche oscura
se levanta a la vida
 
Tránsfuga de ataduras
Descanso de rutinas
Evasión de disciplinas
 
Paloma que se eleva
sobre el laberinto de la vida
en pos del mensaje
para encontrar una salida
que depositar en tierra.
 
Aguila que avanza
en su libertad interna
y no descansa en imposiciones que laceran
 
Cuando reina la noche
se levanta la humilde plegaria
la que busca... y encuentra.
©María Eugenia Lizeaga
De: Aprendiz de Libertad
 
 
 
Cada cual a su manera
 
puede que hoy la cruz
no sea de noble madera
ni la imagen
del sufrido Nazareno
esté de moda
al estilo que nos mostró la historia
 
de lo que no cabe duda es
que cada era
cada vida
tiene una cruz destinada
que se adapta a la evolución humana
 
puede que hoy
carguemos la cruz
de otra manera
porque la vida
no es lo que entonces era
cambiaron las formas
pero no los problemas
y aunque decorada con graffitis
o diseñada ultraligera
esa cruz mitificada
sigue viva y repartida
entre todos los seres
de la raza humana
 
cada cual a su manera
©María Eugenia Lizeaga
De: Aprendiz de Libertad
 
 
 
 
El reposo del vino
 
El frío congela la vergüenza de la vulnerada desnudez
La sempiterna mirada restaura la dignidad desorientada
El rayo sostiene en su regazo la sonrisa de tu faz
Mientras el sol multiplica la semilla de trigo
El vino recobra su añejo y perpetuo sentido
 
Y cobardes miradas se ennoblecen
Rictus impotentes ... distorsión de rostros
se recobran en sana arruga de la vida
En los vientres hambrientos de sufridas generaciones
habita la justicia ... que se hace humana

 
Un día cualquiera del mañana la humanidad estará sana.
 
“Yo vine a mi huerto, oh hermana, esposa mía;
He recogido mi mirra y mis aromas;
He comido mi panal y mi miel,
Mi vino y mi leche he bebido.
Comed, amigos; bebed en abundancia, oh amados.
Cantar de los Cantares 5-1
©María Eugenia Lizeaga
De: Aprendiz de Libertad
 
 
 
 
Esperanzas
 
Ella es eterna    invulnerable
bendita o maldita
inmortal en el tiempo
 
Nace en el ser humano
y se multiplica por millones de herramientas regaladas
Tantas  y distintas como cada  individuo necesite
en su transitar por esta vida
 
Hay esperanzas que nacen y mueren en un suspiro
para habitar en el limbo del inocente
legitimando el paraíso
 
Algunas son fieles compañeras hasta en nuestra partida...
 
Las hay que fallecen inesperadas
convirtiéndose en tragedias que nos escoltan de por vida
 
Las que amamantan expectativas
aunque sean ilusorias
Las fugaces
en ocasiones necesarias
 
Las profundas    las superficiales
las cortas    las largas
las grandes    las pequeñas
las buenas y las malas...
 
Las que se  materializan y vemos cumplidas
Y por solo una de ellas
Revivimos    creamos    y    creemos
mas esperanza
Para que   ésta   nuestra vida sepa
que tiene un auténtico sentido
©María Eugenia Lizeaga
De: Aprendiz de Libertad
 
 
 
 
La hermana pródiga
 
Nevó en esta tierra que nació compañera de la lluvia
Como una pródiga hermana llega
la exótica desconocida
Que desbarata la rutina de enlodados amaneceres
y la enfría

Al cotidiano suelo
disfraza
con la desnudez de un deslizante
duro y transparente mosaico de hielo
Que el caprichoso aliento del gélido viento
talla
Y que el sol
funde
destellando filigranas
antes de devolverlo al agua

Hoy esta  tierra olvidó a su fiel compañera  lluvia
vistiéndose de blanco como su pródiga hermana
©María Eugenia Lizeaga
De: Aprendiz de Libertad
 
 
 
 
 
Somos lo mismo
 
Yo que soy tú... veo lo que no quiero
Personalizo en ti mis defectos
Y te juzgo  Y te acuso
 Por eso sigo el curso de los ríos
y me sumerjo en los mares
 
Tu que eres yo... me lastimas con inesperados rencores
 Con injustas venganzas o  bruscas indignas reacciones
Por eso comparto dos  polos
que se ceden paso uno al otro
Arrasando con el genio del viento
o durmiendo en el plácido lago.
 
Yo que soy tú... En el hálito templado donde vibra la vida
Tu que eres yo... Donde crecen risueños  retoños
bajo los elegantes ocres de las hojas
que cubren el suelo del otoño
 
Nuestra es... La baraja de los extremos
Los sedosos hilos o las cuerdas de esparto
El juego y el entramado
Los sólidos o flojos nudos ... Nuestros son
 
"Me celebro y me canto a mí mismo.
y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también."
 Walt Whitman
©María Eugenia Lizeaga
De: Aprendiz de Libertad
 
 
 
 
Momentos Fugaces
 
es fugaz la libertad de la alborada
y el descanso de la hormiga
fugaz
el roce en mi piel de tus pestañas
y el cenit del canto de una cigarra
 
fugaces huyen del tiempo
los segundos precisos para una poesía
como fugaces pasan sobre ella las miradas
que pueblan la historia
 
fugaces las banderas que surcaron los pueblos
y el alivio de un abanico sacudiendo las edades de Eolo
fugaz vi desaparecer tu figura
 saciando  por la boca de una esquina
el feroz apetito humano de la urbe
Fugaz el bailarín paso de Isidora
y  la pirueta del velo
que abrazando su cuello
vació su aliento
©María Eugenia Lizeaga
De: Aprendiz de Libertad
 
 
 
 
Tras el poema escondo

Luciérnagas de antaño cuya luz velaron
 
Olor a calor de llamas
que raptoras manos exprimieron
hasta enterrar su cenizas más abajo del barro
en la morada del magma primario
 
Los pétalos y la miel
que armonizan
la hemorragia nostálgica
que toda mujer heredó al nacer
 
Prodigios acumulados aún por llover

Presas de silencio
abordadas por la ruptura de aguas
 de una milenaria marea
y
las ubres que re-amamanten
los secos cauces femíneos
que no llegaron a ser
 
Tras este poema se esconden
y todas ellas
están en él
©María Eugenia Lizeaga
De: Aprendiz de Libertad
 
 
 

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