|
María Eugenia Lizeaga
|
||
|
Antología Primera |
||
|
Buenos días Libertad. En tu nombre ondean banderas, suenan tambores y trompetas. Pero tú bien discreta, alcanzas los corazones de quienes de veras te respetan. Humilde te instalas, y suave, aleccionas con tu esencia. A nosotros ignorantes humanos que tanto hablamos, y tan poco sabemos de ella. Con paso firme y generoso, te expandes entre todos los seres creciendo y madurando, en este prisionero planeta. Huellas (2) Pies hundidos en seca arena del solitario desierto succionados a su centro. Huellas que no marcarán su caminar sobre las movedizas partículas. Páramo arisco, que descompone en su espalda con la escoba del viento el esfuerzo de quien caminó fundiéndose en su silícea alfombra. Borra para siempre el reciente pasado. Arena, presta a vivir solo de presente. Sin camino alguno, al mirar atrás o hacia delante. Mostrando solo, un horizonte vacío de lastre. Nítido, y tan reluciente, que al ojo ignorante esconde, el raudo movimiento de vida que lo habita. Entre espejos, espejo se vuelve. Reflejo del espejo, de los sueños que guarda el hombre. Luz en la noche La claridad iluminando mi dolido caminar resplandeciente en la oscuridad la atracción de la luna acompañando mi desesperada orfandad. Presencia de la madre sutilmente exigente, para que el consciente ceda la lucha en su mente, y se deje ayudar. Dulzura que invade y arropa en silencio sonriente. Envolvente foco de sentir mágico vivo en ese mismo instante. Madre amante que su amor hace presente. Yo sé que ayer me envolviste e insistente me diste tu amor de madre La luna utilizaste para mecerme en tu regazo y hacerme fuerte. Mezclando generosa, sosiego en blancas láminas, mimo de terciopelo en el consolador hálito de los pétalos blancos chispas indefinibles, Solo para el alma perceptibles. Yo sé que ayer para mi te hiciste presente. sentí el arrope de tu blanca y dorada capa luciente Ayer cuando lloraba por mi amada madre natural, ayer que viví el anticipo de su muerte. Pero la eterna madre presente en la luna llena hizo que sintiera su amor y consuelo. Y me dio el poder de ser yo madre para cuidar a mi propia madre. Ayer la salvó. Semana santa -Jueves- 2002. La Perla Nácar que con mis manos acaricio placer para el tacto a su contacto, terso fulgor que el mar cubrió intacto. Yemas deslizo con suave delicio Sutil granulo que observo despacio palpo con tiento su toque selecto paseando en cada surco perfecto contagiando su finura al espacio. Vientre de joyas que en cuerpos relució. Misterio profundo que al agua jactó. Chispa de luna, cuenco que el mar lució. Creada en un capricho perfecto. Refugio que en ella tesoros meció, muda y fiel guardiana que los ocultó. Mientras espero pienso. que no hay un segundo inválido ningún vacío vano ni despilfarro de tiempo. Mientras espero Comprendo La necesidad del espacio quieto para que la materia asimile lo que le dicta el cosmos. Mientras espero RECIBO Y PERCIBO lo que no veo, mientras, CREO, que espero. D. 17-2-004 Capricho Me despertó en la madrugada un murmullo de olas viajando hacia la montaña, en esas horas que no pertenecen ni al ayer ni a la aurora, las luces son avaras y la oscuridad generosa. Me despertó el capricho, de llevarle la contraria a la rutina, o abandonarme al gusto de no hacer nada, dejar correr el contador de la fantasía, y pasear una aventura con la independencia de puntillas. libando vivencias, que se funden como blancas rosas de cera, al calor del abrazo olvidado de las aletargantes sábanas. D 11-1-2004 De ti, quiero... Que seas la sal que mi mar llene. El caminante que su sed sacie en mi fuente. Los fieles muros donde me refugie. El árbol que en mi río se mire. El oráculo que todo lo comprende. El compañero para disfrutar del fruto de las semillas, que en la vida sembramos. Cuando no supe... El día, que no supe que hacer. Volé escondida, a la sombra de una ola. Montada de amazona sobre la serpiente, exploré la tierra. Sumergí la cara entre las nubes, cargada por la cigüeña. Y caía sobre aquel lago, convertida en gota de agua. Quise... Quise, escribir un poema dedicado a la humanidad. Primero pregunté al azar, por donde podía empezar. Dedícaselo a tu madre. que te trajo a vivir aquí. Pero también a tu padre, que tan duro luchó por ti. Después, mira a tus hermanos. quieren lo mejor para ti. Ahora llegan los amigos, para aprender a compartir. No es demasiado difícil ser un auténtico humano. Solo hay que tender la mano, despojados de nuestro ego. Ahora dime ¿que prefieres? ¿Un hermoso y épico escrito? ¿O aplicarte ya, en ser humano? Yo eterno paZiente, de ti espero... “Acaso nunca había estado el Señor tan cerca de nosotros, ya que nunca habíamos estado tan inseguros” Pedro Arrupe. A ti Amig@ A ti, amiga, amigo Que en este momento necesitas palabras de consuelo. A ti te escribo. A ti... Que estás enferma o enfermo aunque no te conozca, de ti me acuerdo. A ti...que estás encarcelado sin casa, trabajo o dinero. En mi mente y en mi corazón Te llevo. Aunque no te conozca, ni me conozcas. Yo siempre por ti pido. y aunque seas mi enemigo. En silencio, por ti también pido. Baño de aire, a la luz de la luna que me inunda, serena. Pintando mi cuerpo de plata naranja y en el hombro su toque de brillante transparencia. Protección nocturna, liviana envoltura, en un limpio revuelo, de tules del aire. Renovando así, mi pacto con la luna . D 21-10-02
|
||