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Lina Zerón
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Antología poética |
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UN GRAN PAÍS
Vivo en un
país tan grande que todo queda lejos
la educación,
la comida,
la vivienda.
Tan extenso
es mi país
que la
justicia no alcanza para todos.
MORADAS MARIPOSAS
Fui semilla
de sol plantada en la tierra
parida por un
tornado de agua
entre polvo
estelar y alarido de colores.
Yo quería
nacer mariposa,
águila
y que me
crecieran doradas plumas,
pero nací
higuera de enormes raíces
y me salieron
ramas
y de las
ramas hojas
y me nacieron
ojos en la corteza.
De las hojas
brotaron palomas
y acunaron
suspiros mis rojos dedos,
y mis manos
abanicaron tinieblas
y probé la
manzana del Edén.
Supe del
sabor de la sangre
y me punzaron
los huesos
y aprendí a
llorar con mi sombra
y a cargar la
cruz del fruto de María,
pero también
probé la miel sagrada de la rosa
y la carne
del cordero
y tuve sangre
virgen en las venas
y entre mis
piernas el jugo de Adán corrió.
Mi vientre
parió moradas mariposas
que alimenté
con savia pura de abeja
y me convertí
en olmo
para defender
los frutos
y ni sequías
ni
tempestades
arrancaron mi
tronco de la tierra.
Cantaron
muchas primaveras con sus inviernos,
maduraron los
higos y a la vida cayeron
y se
olvidaron de este árbol
y desnudas
quedaron mis ramas.
Dejé de ser
higuera y olmo,
me crecieron
alas
y en las
plumas colores
y en los
colores agua
y me convertí
en pez-golondrina.
Mis lágrimas
humedecen las escamas
y los
suspiros hacen volar mis alas
cuando veo
las semillas que mis frutos dieron.
Soy feliz de
haber nacido higuera,
volverme olmo
y ahora ser
pez-golondrina
sin nido fijo
y sin cadenas.
Del libro:
Moradas Mariposas, Ed. Unión y UNEAC, La Habana, Cuba. 2002
FLORESCENCIA
En el eco
ojival de mi transparencia
en
tu recuerdo me diluyo...
Mis
húmedos surcos navegables
afloran
en
el intermitente canto de tus deseos.
Sumerges pistilos en mis labios abismales,
produciendo capilares estertores
me
vuelvo tu cómplice
mi
cuerpo convulsiona en el lecho.
En
tus manos soy mar incontenible,
horizontales anhelos,
hembra previsible ante la presencia
de
innumerables goces.
Mis
secretos escondidos humedeces.
Poro a poro se bañan mis fuegos seculares,
tiemblo, grito,
mareas sucesivas y salvajes
repertorio de conjunciones fulminantes.
Embates fragorosos, ¡gemidos!
Incontrolables pulsaciones
del
conjuro procreador multiplicante.
Ya
sin quejas descanso en tu piel
despejada de líquidas sorpresas.
Tranquila,
serena,
iluminada.
Del
libro : Espiral de Fuego, L’Harmattan, París, 1999.
ANTES DE AMARNOS
¿Qué fuimos
antes de amarnos?
¿Quién eras
tú?
¿Y yo quien
era?
Fría lumbre
en los labios contenida,
rígido
corazón opaco,
áspero fruto
mi vientre,
ligero ropaje
de verano tu mirada.
Ahora que nos
amamos...
fuego somos
donde mariposas se suicidan,
cuerpos de
luz,
piel ardiendo
en rojas llamas,
hechizo
inacabable.
Unidas en el
mismo cuerpo sombras somos,
sueños
revelados en poemas,
atraídas
mareas por la luna,
enormes olas
de amores fatigadas.
Ahora que te
amo...
un insecto
que nace en las mañanas
y muere por
la tarde entre tus muslos soy,
suspendidas
gotas de placer,
suspiro de
Sol en el cenit,
sirena de
agua dulce,
develada
estrella bajo tu cuerpo.
Ahora que tú
me amas...
eres símbolo
de alianza entre los dioses,
amuleto
colgando de mi cuello,
turbulenta
agua con que mis flores riego,
lámpara que
guía a los ciegos soy.
Ahora que nos
amamos...
somos raíces
cálidas de la tierra.
Del libro:
Moradas Mariposas, Ed. Unión y UNEAC, La Habana, Cuba. 2002
SIN RUMBO
¿Miel o amargura?
Hay un profundo hueco,
se extiende
Me derrito,
sangro,
dejo que me inquieten los demonios,
que me coman los gusanos,
cada gota de ausencia
es un grito desesperado
huellas profundas
silencios.
Rompí las cadenas,
los arraigos,
te extraje del sonido de los vientos
de la humedad de las rocas.
Ahora temo decir tu nombre entre sueños,
tocar tu cuerpo en la almohada.
Quiero volverme luna
para guardar mi reflejo en tu lago.
Del
libro : Espiral de Fuego, L’Harmattan, París, 1999.
REQUIEM
Hoy cerré la
casa con un candado de oro remendado,
regué primero
los girasoles que solícitos se erguían
las
dubitativas rosas que conocen el dolor de la defensa.
Recorrí la
luminosa alcoba entre lo oscuro
y sellé con
gruesos listones las indiscretas persianas.
Hoy abandoné
la infinitud de una vida en casa,
los cimientos
de amor a mi espalda quedaron,
se derrumbó
la perfección de una armónica rutina,
la joya de
caricias que entretejió nuestras vidas.
No volveré a
doblar cortinas ni manteles de motivos
ni a zurcir
más trozos de suspiros a la vieja sobrecama,
ni los paseos
de fin de semana esperar con impaciencia,
no lucharé
más por extirpar el olor a humedades
y besos que
cada rincón nos pillaba.
Debo arrancar
de la memoria el polen de tu risa,
tus manos
remolino de nubes esparcidas en mi piel,
olvidar tus
besos -trino de mirlos en la mañana-
el balanceo
perfecto de nuestros cuerpos.
No volveré a
mirar tus ojos de fuego de luna
ni a esperar
en la ventana que aparezca tu figura.
Ayer debí
incinerarte y tragarme las cenizas
para tenerte
dentro aun tu cuerpo fallecido
en vez de
enterrarte en un frío cajón de madera.
Hoy me
encuentro mas sola que un viejo faro de mar.
Del libro:
Nostalgia de Vida, Ed. Unión y UNEAC, La Habana, Cuba, 2005
CORTESANA
Soy la mujer
que duerme en la jaula con los leones
al ponerse el
sol.
Carne cruda
como de sus pestilentes fauces
lamo sus recovecos denigrantes
y sin
importarles, prueban cada mes mi sangre.
Me he dejado
ultrajar por conveniencia,
soy mansa por una retribución,
abro mis
posiciones
para
conseguir prodigios mayores,
mejores
pagas.
Todas las
noches meto al sol en mi cama
y caliento
deshilachados cuerpos.
A veces
suplico ternura desde el fondo de mi alma,
desde el
encierro de mi jaula
repleta de
vacíos inconmensurables,
pero ellos no
escuchan.
El mundo me
desprecia,
yo lo ignoro.
Vivo para
alimentar a las bestias
con mi carne,
soy libre de
volar si quisiera,
de escapar,
mas no tengo
a donde ir...
Pertenezco a
esta jaula.
TALIBAN II
¡Oh!, María
iluminada.
Madre del
Hijo del cielo,
que lavó
nuestras culpas con su sangre
que también es la tuya…
ruega por las
ignoradas de la tierra.
Si la hechura
femenina,
herencia de
Eva, produce trigo
donde sólo hay hierba,
y convierte
manzanas en veneno.
Si Dios te
concedió la vida y el milagro
de parir,
si estás
hecha a su imagen y semejanza,
¿por qué nos
marcas con la absurda ocurrencia
de hacernos
esclavas?
María,
Madre del
cielo y de todas las hembras,
manifiesta tu
poder en la Tierra:
Convierte en
rosas las heridas de Tu Hijo,
no dejes que
la cruz que lo sostiene
se transforme
en puñal para salvarnos.
Líbranos de
la discriminación de nosotras mismas.
AHÍ, DONDE
En la blanda cavidad de mi cuerpo ardes. En el espacio donde impera la noche tiemblas. En las sombras donde los dementes clemencia piden te arrodillas. En la profundidad del sueño roto apareces. En nombre del Maestro que llegó a salvarnos imploras. Ahí, donde el olvido a jirones llega palpitas. Ahí, donde tu memoria no tiene sosiego existo. Ahí donde el alma absorta se ciñe uno a uno yacemos juntos. Ahí donde mi corazón oprimo antes de que el llanto llegue y me avergüence te desconozco. Ahí, donde mi delgado silencio te interroga, te perdono. Del libro: Moradas Mariposas, Ed. Unión y UNEAC, La Habana, Cuba. 2002 DESCONSUELO Dios ¿dónde estás? Acaso en la débil ala de una mariposa, en el monótono zumbido de la abeja o en la gaviota que roza vagamente la playa. Te busco en el crepúsculo vacío de invierno, en la luz sin frontera de mis ojos, en la melancólica sombra del ciprés. Palpitan en mi pecho reflejos de aurora. y no estás. Tampoco en el alud de tatuados dolores, en el breve escalofrío de mis párpados azules, en la marimba interna de mi cuerpo. Tal vez mis rezos llegaron tarde a la cita, tal vez eres pedestal de oro inaccesible, anzuelo en el fondo sin carnada y yo hambriento pez en la noche del océano. Tal vez seas omnipotente campo y yo roja hormiga. Tal vez seas flama desprendida del sol y yo ciego espejo incapaz de reflejarte. Del libro: Nostalgia de Vida, Ed. Unión y UNEAC, La Habana, Cuba, 2005 ALAS DE MUERTE Metálicos graznidos, pájaros que escupen fuego sobre soberbios edificios. Terror, escombros, la tierra sorprendida. Muerte, podredumbre. Juan o Peter o Haddad sucumbieron en atalayas de hierro igual que Yomiko quemada en Hiroshima o Lu-Yu de leucemia en Nagashaki, o Yim el vietnamita mientras arroz sembraba y su padre de ébola se consumía. No quiero morir sometida a torturas. ni engrosar las listas de acribillados o como Pedro y Lupita al cruzar el Río Bravo y menos cubierta de miseria el alma bajo el velo del fundamentalismo. No deseo morir como el indígena en México, Guatemala, El Salvador o Nicaragua. No quiero que alguno de mis hijos muera en un avión sometido por terroristas pero tampoco bajo uno de ellos en Afganistán, Irak o Sarajevo, Kosovo o Puerto Rico, ni en Corea del Norte, Panamá o Vietnam. No quiero que la venganza sature de muerte la existencia, hay que erradicar el odio del corazón y el ojo por ojo que terminara por cegar al mundo. Del libro: Moradas Mariposas, Ed. Unión y UNEAC, La Habana, Cuba. 2002 SIGLO XXI ¿A qué cielo iremos a parar cuando harta de tanta sangre bulímica la Tierra nos escupa? ¿A qué infierno llegaremos cuando esta sociedad nos estrangule y sólo queden ratas sobre la tierra extenuada de egoísmo? ¿Bajo que noche podremos escondernos donde las estrellas no estén sucias por tanta sangre derramada? Bajo una sintética luna rodeada de negro, ahí tal vez volvamos encontrarnos. TARDÍO RECUERDO Sola, bajo el oscuro sol del cielo desarraigo de la piel tu aroma. A la basura tiro melodías y promesas. En espumoso arrebato, como recuerdo tardío huiste por las calles. No palpitas como nube. Pantano eres, pútrida cosecha. Del libro: Vino Rojo: Ed. Unión y UNEAC, La Habana, Cuba, 2003 |
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