Kenny Rodríguez

Antología poética

 
 
                      A Josué Camilo…
 
Vos me devolves el rostro orgulloso,
inquebrantable rostro
de quien se sabe amado
sin traición, sin reservas, sin tapujos,
vos haces imprescindible tu vocecita
en mi terrible soledad diaria.
 
Hoy ya nada es suficiente
mientras no tengo tus ojitos
que me buscan con desespero,
ni  tus gestos que me reclaman impaciente,
ni  tus manitos que me vuelven gigante guerrera
contra dragones y monstruos peligrosos.
 
Sólo escuchar tu risa
basta para pintar mi cielo
y saber que ninguna cosa perturbará mi alegría,
vos me haces indestructible
aun contra la propia vanidad
al saber que me querés con tus enormes
y sabios ocho años
y que yo te adoro por hacer linda mi existencia
con sólo decir mi nombre.
 

 

Plaza
     I
 
Esta tarde he visto
mi rostro en tantos ojos,
y mis ideas formuladas
socaban mi agudeza,
he llorado al ritmo
de absolutamente todos
mis temores,
y en las calles he abandonado mis dudas.
 
El temporal de tus ausencias
arrecia a paso firme,
me escribo algunas letras
reafirmando mi necesidad
de odiar
el sentido común
el apego anormal
la osadía increíble
de mis sentimientos.
 
 
 
****                 
 
 
a Lars…
 
Amo la desnudez de tu mirada
sorteando valladares en mi pecho,
la magia escondida
en el torrente de tu voz
conquistando territorios
en mi piel,
la dulzura del atardecer
entre tu risa coqueta
que instala delirios en mis manos,
la osadía inaudita
la terrible inocencia
de este sentimiento
que te desea como adicto
y confunde las estrellas
con tus ojos.
 
 

 

A Marcela Alfonsina…
 
Eres la tremenda niña
que se alza como mujer,
fruta acariciada
por el sol adolescente,
desbaratando soledades
prometiendo nutrir
la callada la semilla que germina dentro.
 
Vos colgada de los sueños
robando la savia vital,
para moldearte un porvenir
donde florezcan los anhelos
al alcance de la mano,
donde los presagios y espejismos
no empañen tu propia identidad
y el disfrute de la felicidad
sea libre, sin miseria, ni prejuicios,
sencillamente
como lo bueno y lo sagrado.
 
Vos
mujer que se alza.
Vos
pequeña mía, nuestra y de todos.
 
 
 
 
Resolución
 
Espero estar
en la estatura justa
a tu regreso:
pasar revista
a todos mis prejuicios
y espejismos,
guardar un pedacito de mi mundo
para mi en exclusiva,
desprender tu tono de mi piel
sin huellas ni cicatrices,
almorzarme el medio día
sin cultivar recuerdos,
absolverte de todas
las promesas,
enmudecer tu voz
en mi oído necio, el izquierdo
compartir los sobresaltos de mi cama
sin la cotidianidad de la vida en común,
agotar el achaque
de mi desconfianza,
respetar el lenguaje alfanumérico
de tu teléfono,
abrigarte en el rincón
más inédito de mi ausencia,
y sobre todo
cuando estés por entrar
espero ser yo
quien corra todos los cerrojos.
 
 
 
            Voy 
 
 
Voy a descontar
los minutos que destilan
tu inabarcable presencia,
para desenmarañar mis costumbres.
 
A tu inabarcable presencia,
para desenmarañar mis costumbres.
 
A pedirle al corazón
que exilie sus latidos
por  la deliciosa certidumbre
de nuestra entrega.
 
Voy a sucumbir
ante el encanto desterrado
de mi antigua soledad,
para purificar tu anhelo libertario.
 
A mandarte mil presagios
y amuletos de buena suerte
mientras consigo
yo
con mi doble cara ante la vida
morirme de la risa.
 

 
 
      Caos
 
Ahora no sé
cual es mi signo,
el significado de mi díada,
el sonido de mi nombre,
la dimensión de mi pasado,
la casa celeste de mis astros.
 
Todo se conjuga
en tu espejismo,
voy contigo
en cada mililitro
de mi sangre,
con los cinco sentidos
bajo cero,
tratando de trocar
tu inexpugnable
corazón.
 

 
***
                    

  a F…
 
Verte es despertar
los tambores del corazón
romper su cadencia cotidiana,
sofocar el fuego
en mis arterias
evitando cegarte
con el brillo de mis ojos,
abrazar la cordura
como fiel compañera
mientras tu boca acaricia
mi mejilla,
y partir en pleno vuelo
hacia los sueños.
 
 
 

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