|
|
-
- De “Oscilaciones”
-
- III
-
- La
palabra es una proyección de lo imposible y el silencio su reflejo.
- Estoy en
un punto donde el delirio del pensamiento me aplasta.
- Pese a
todo, mi sombra me devuelve la plenitud de mi integridad.
- Las
manos comprimen los puñales y me asedian con constancia.
- Mis ojos
han perdido el brillo característico de su juventud.
- Estoy en
medio de una guerra que no comparto convertido en soldado infeliz de uno
de los bandos.
- El caos
asiste a mi ruina y comprendo la inutilidad de toda actitud antagónica.
- Mis
músculos se aflojan en la medida en que comprendo que todavía me quedan
posibilidades de vivir.
- Tras sus
huellas, en esta batalla increíble, asciendo hacia las vertientes del
castillo opulento.
- La
cumbre me asfixia pero persiste la conciencia de la redención.
- Pienso
que al llegar a la torre podré, finalmente, atraparlos y concluir así mi
explicación.
- Las
escaleras se multiplican mientras subo cada vez mas a prisa.
-
Contemplo la estancia vacía y los muebles en desorden.
- Los
enemigos han huido después de haber sido humillados por los vencedores.
- A pesar
de haber desertado, me siento satisfecho de esta victoria absurda.
- Después
supe que me habían fusilado.
-
-
-
- X
- 5
-
- Ahora,
creo fenecer sin destruirme.
- Soy,
mientras imagino que las cosas existen.
- Luego
dejo de ser esa región y mi realidad se diluye.
- La
dimensión espacio-temporal ha dejado de ser una pesadilla.
- Me
esfuerzo por crear mientras destruyo y, en tanto, la realidad adquiere
características reversibles que le permiten disolverse y constituirse.
- Mi
travesía se realiza en etapas.
- Estoy en
la oscuridad.
- Ahora me
acerco, ligero de vestiduras, a la pendiente.
- Las
cosas desaparecen y yo desaparezco con ellas.
-
-
- De
“Imágenes y reflejos”
-
- VI
-
- Te
sobrepones.
- El
espejo te ha vencido antes de iniciarse la batalla.
- Revisas
la utilidad de tus armas de combate.
-
Compruebas que tu ataque ha sido abatido con la utilización de una
estúpida defensa.
-
Planificas de nuevo la estrategia.
- Te
colocas entre dos sillas en posición horizontal, tocas el suelo con el
dedo índice y te absorbes en el sueño.
- ...«Te
sientes proyectado hacia el vacío. Contemplas el espejo girando
alrededor de tu nariz... Extiendes la mano tratando de atraparlo»...
- Te
levantas del suelo, dolorido. El espejo, inmóvil, te observa con tus
innumerables ojos.
- Tratas
de descubrirte en cada uno de ellos y compruebas que se multiplican
mientras los desechas.
- El
espejo te aventaja porque tiene solo dos ojos que mirar. Tu reflejo ha
comenzado a desplazarte.
-
-
-
- XXV
-
- Colgado
en la pared testimonias la derrota.
-
Estático, dispuesto a obedecer el llamado del asombro.
-
Desconcertante e inverosímil como al principio de cualquier historia.
- El
espejo, testigo que el tiempo aun no ha podido sobornar. Allí,
silencioso...
- Si usted
se acerca y mimetiza su oído a la tenue superficie, podrá descubrir la
confusión de la catástrofe; son gritos que intentan escaparse, como
llamaradas del infierno que nos seducen e invitan a traspasar sus
puertas.
-
Silencioso...
- Desde
adentro usted lo oirá a él, todos los días, a cada instante.
-
Desesperado, le dará vueltas. Desgarrará la cara opaca.
-
Procederá a la resurrección de los escombros.
-
Constatará que le ha perdido el rastro a su existencia.
-
Entonces, también usted se verificara colgado en la pared, siempre
deslumbrante, en un inagotable estallido de reflejos.
-
-
- De
“Fuego Sucesivo”
-
- Mi padre
quiso repetir en mí
- todas
sus historias.
- puso sobre mis ojos una venda
- que con el tiempo habría de caer.
-
- Sobre tu cuerpo o bajo tu cuerpo
- pasa el amor
- como un amigo de siempre.
- En tus ojos
- o fuera de ellos
- los ruidos se suceden como
estertores de invierno.
-
-
- ******
-
-
- Cada tiempo posee su símbolo
- y cada habitante su tristeza.
- La vida es para ser gastada antes
que la muerte llegue.
-
- Mi madre pequeña
- grande en cada gesto o palabra
regalada.
- mi madre en la casona de amplios
cuartos
- preparando girasoles
- para un porvenir
- que nunca habría de llegar
- deshojando cada día los mismos
hábitos
- haciéndose de horas y minutos
- como un reloj.
-
-
- ****
-
- Hay días en que uno se siente
- desterrado de su propio corazón.
- La ciudad permanece inalterable
- Con sus calles, sus automóviles
- sus parques sin amantes,
- la ciudad de ruidos y cornetas
- de humo y de voces extranjeras.
- Es un exilio lento, triste e
inesperado.
- Como si de pronto las cosas
- hubieran roto las unas con las
otras,
- como si los lazos y las posibles
relaciones
- se hubieran desvanecido.
- Es la ciudad reptando pálida
- delirando en gritos de protesta
- víctima de una fiebre que nadie
puede combatir.
-
- Y aquí estamos. El uno con el
otro
- y sin embargo tan solos.
- Como si la otra existencia
- nada nos dijera de la propia
- como si la ora voz
- fuera apenas un ruido extraño en
el espacio,
- como si los otros brazos
- nos prodigaran caricias
- que en realidad no nos
pertenecieran.
-
-
- ***
-
-
-
- Mis amantes,
- cada una que llega
- trae el recuerdo de la que ya no
está;
- mis amantes,
- ellas han sido cada una y todas
- las vidas que me amaron,
- ellas, como tú ahora,
- también fueron las otras
- y habrán de ser las de mañana.
-
- ****
-
-
- De “Oculto en su Memoria”
-
-
- Nada nos regresa
-
- A Sael Ibáñez
-
-
- Si no fuese posible
- Hacer de la vida un barco
-
e irse por el mar
- como si nada
- como si por la vida.
-
- Estamos aquí
-
todavía pensando
- en si la orilla es nuestra
-
y ya remontando el mar
- todavía pensando en si esta
playa es la playa
-
y ya navegando
-
ebrios
-
ebrios
- y la vida sobria
- ¡Cuántos fetiches y locuras
-
y sueños!
- Es inútil
- nada
nos regresa.
-
-
-
-
- El viento tiende designios y
otras profecías
-
- A
Eleazar León
-
- Queda tan poco tiempo
- Las cosas no estarán delante del
ojo que las ve
- Sólo conocemos rostros
-
que ahora huyen
-
silenciosos y sombríos
- Viajan estériles y convulsos
-
a tientas
- circundan las horas
-
a lo largo de orillas
-
cuya arena ya no acaricia nuestros
pies
- cuya arena ya no refleja nuestra
-
sombra.
-
- ¡Tan poco el tiempo que nos
queda!
- Solamente lo que ha sido
conocido
- podría después de todo
descifrarse
- y aún así sería nada.
- Sólo
la ilusión de la piel
-
justifica nuestro
tránsito
- Yo no soy de lo que habré
todavía de
-
Vivir
-
Incierto y presuroso
-
navego
-
en mi memoria
- Los relámpagos yacen donde la
tormenta
-
Diseña rostros diferentes
- Junto a los antiguos malecones
-
el viento
tiende designios
-
y otras profecías.
-
-
- De “Aproximaciones al roce”
-
- 5
-
- “Desde el fondo con la sed de
ser”
-
- Palabra y silencio. Certeza y
duda. Bruma contenida entre los bordes de la elipse. Posible,
engañosa bifurcación: lo cotidiano y lo infinito. La luz congrega
sus propios resplandores: lo visto es el espacio que separa el acto
de ver de la visión. El tiempo arde en lenguas de oro sobre las
cenizas de los frutos. La imagen es el reflejo de la imagen como el
círculo es el punto donde confluyen (desaparece) los ejes.
-
-
- 8
-
- “Mientras las manos trazan un
nuevo pensamiento del roce”
-
- Todo intento de alcance concluye
en aproximación. Desde adentro el espacio se comprime desterrando la
imagen iniciada. Desecha y múltiple, socavando el infinito, la otra
imagen desde afuera.
-
-
-
-
- De “Retratos
de arena”
-
-
- 9
-
- Emily Dickinson
-
-
- la nieve
- desafío de sal
- vedando el color
- la calle
- ramillete de lunares
- la muchacha camina con la cesta
de mimbre
- regala huellas mínimas
- el rostro convoca complicidad
- capucha capa roja pasos blancos
- emily dickinson danza en su
bosque de abedules
- música desde otra orilla
- observo un sueño inconcluso
- la miro repleta de invierno
- como si contemplara sus propios
pensamientos
- el tránsito de sus pasos es la
pérdida
- la capa roja iluminando las
señales
- congeladas.
-
-
-
- 20
-
- Picadilly
-
-
- intacto
- sombra custodiada por la noche
- el invierno
- racimo de picos embriagados de
rocío
- las palomas rasgan el aire
- dulcemente contaminado por
reciente primavera
- medio día de abril
- los pasos parecen fracturarse
- el corazón anda a tientas por la
calzada desierta
- el abrigo de la muchacha es una
interminable cobija negra
- forra su cuerpo y sus sueños
- los labios se comprimen las
manos se enguantan
- las bufandas ocultan rostros
- la ciudad como de tránsito se
apea
- y persigue el curso de los
dardos
- cupido dispara sobre un blanco
móvil
- sólo el amor permanece desnudo
- atrapado en las caricias de esta
estación sin prisa.
-
-
-
- 30
Duendes
-
- me visitan
- susurran sortilegios
- el crepúsculo
- habla del encanto de los bosques
- arcoiris
- fuego siempre ceniza
- astros goteando sombra
- luz y proximidad
- trapecio
- el salto
- vacío
- la forma.
-
-
-
- 39
-
- Secreto
-
- amo el rastro
- el aroma
- lo de ti ausente
- días cómplices, efluvios
- esta lluvia diseñando paisajes
rasgados
- de esa muerta nadie habla
- ¿la infancia?
- ¿el secreto deseo?
- oculto en la humedad del sótano
- el baúl te espera todavía.
-
- Géminis (Poema independiente
incluido en la Antología Poética de Monte Ávila Editores, 1997)
-
-
Géminis
- de
tu infancia nada queda
-
Apenas uno que otro rasguño en las rodillas
- y
quizá la falda demasiado corta
-
sobre los muslos.
-
-
Géminis atrevidamente diseñada
-
sobre inmensos ojos verdes
-
extendida como hilo de seda
-
sobre un nombre que sabe a vodka
- y
transpira el olor de las estepas.
-
-
Géminis
- de
casaca roja
-
empuñando los senos como armas
-
mientras el sable
-
traza caminos rotos en el aire.
-
-
Géminis
- de
junios incestuosos
-
descubierta en la garganta del invierno
-
violada sin promesas
-
sacrificada a todos los tormentos
- por
ahí andan los negros sombreros de las brujas
-
cabalgando tu ternura en sus escobas.
-
-
Géminis
-
adivinada
-
intuida
-
Géminis
-
vikinga y sarracena
-
despedazada y destronada.
-
-
Géminis
-
afrodisíaca y tumultuosa
-
hiriente y sacrosanta
-
Géminis
-
ruidosamente silenciosa
-
acorralada siempre en tu sonrisa
- como
en una media luna adolescente.
-
-
Géminis
-
profana y profanada
-
escondida a gritos
-
detrás de unos caballos casi rubios
-
mordiendo las palabras lentamente
-
diluyendo los días por venir
-
sobre el reflejo de los días recordados.
-
-
Géminis
- de
tu adolescencia nada queda
-
Apenas uno que otro libro de lectura
- unas
medias cortamente tobilleras
- y
algunas risas de cinco de la tarde a la salida del liceo.
-
-
Géminis absolutamente renunciada
-
¿Dónde comenzó este desastre?
- ¿En
qué guerra extraviaste tu inocencia?
- ¿En
qué combaste perdiste para siempre tu ternura?
-
-
Géminis
-
piccola bambina
-
cuerpo de gacela blanca haciendo nubes
- el
pubis más oscuro
- y el
sexo ajeno a las más cotidianas alegrías.
-
-
Géminis
-
marmalade baby
-
¿Dónde están las mandarinas del verano
- y
las muñecas de aserrín
- que
decían mamá y hasta lloraban?
-
-
Géminis
-
Alicia miúda do país das insignificancias
-
¿Dónde para nunca los castillos de chocolate derrumbados?
- ¿En
qué muelle para siempre las barcas de caramelo derretidas?
-
-
Géminis
-
cuento tus dedos de las manos y los pies
- y
me sobran números aún
- para
contar todas tus historias.
-
Cuento las lunas y los soles
- los
días de semana y los feriados
-
cuento tus lunares y cuento tus estrellas
- y
los números me sobran todavía
- para
contar todas tus tristezas.
-
-
Géminis de otoño
-
árboles grises y hojas secas.
-
Géminis de primavera
-
violetas y rosas extrañamente muertas.
-
Géminis de verano
-
nostalgia y girasoles
-
gaitas escocesas
- y
cisnes en los lagos.
-
Géminis de invierno
-
calles desiertas y lluvia en los cristales.
-
Géminis de nieve
-
Géminis erótica
-
Géminis de sombras inflexibles
-
Géminis desnuda en las postrimerías del orgasmo
-
Géminis de lenguas terminantes
-
poderosa
-
intermitente
- y
deleznable.
-
-
Géminis
- de
ríos caudalosos
-
montañas cálidas
- y
volcanes explosivos.
-
Géminis
-
huyendo hacia la casa del misterio
-
rescatando en Venus las promesas no cumplidas.
-
-
Géminis
-
diluida en finas transparencias
-
ciega sola
-
sobre arcoiris y relámpagos
-
Géminis
-
apetecida y apetecible
- de
ojos públicos
- y
vertientes inauditas.
-
-
Géminis
-
ofrecida
-
prestada
- o
tomada por asalto.
-
-
Géminis
-
creciendo desde otra edad
- que
no fue la infancia.
-
Géminis menuda
-
rostro lánguido
-
sobre el relieve de los senos púberes.
-
-
Géminis
-
huyendo por la noche
-
alcanzada
-
penetrada
-
oscurecida.
-
-
Géminis
- de
flores no regadas
- de
horas sumergidas
- de
hímenes desechos.
-
-
Géminis
-
desafiada
-
combatida y derrotada.
-
Géminis
-
aferrada a los presagios
-
inundada de horas y silencios
- de
falos no deseados
- y
húmedos paisajes escolares.
-
-
Géminis diminuta
-
creciendo siempre desde otra edad
- que
no la infancia
-
abordando naves lejanas a tu vida
-
Géminis terrena
-
vencida
-
vikinga y sarracena.
-
-
Géminis
- nada
queda
-
Apenas uno que otro rasguño
- en
las rodillas
-
quizá la falda demasiado corta sobre los muslos.
-
Géminis
- nada
queda
-
apenas uno que otro libro de lectura
- unas
medias cortamente tobilleras
- y
algunas risas de cinco de la tarde a la salida del liceo.
-
-
Géminis
- de
tu adolescencia y de tu infancia
- nada
queda.
-
-
Géminis
- si
no la niña
- si
no la joven
-
¿Quién eres entonces?
- ¿De
qué oscuro maleficio
-
proviene tu locura?
- ¿En
qué inextricable laberinto
- te
condenas?
-
-
Géminis
- si
no en tus quince transparencias
- si
no en tus quince dudosas estaciones
- si
no en tus quince desvanecidos cumpleaños
- ¿En
qué mármol frío se anuncia tu esqueleto?
- ¿En
qué tumba milenaria
-
vigilas tu aún no decretado nacimiento?
-
-
Géminis
-
invento mío
-
dulce pesadilla
- de
los años por venir
-
estate ahí
-
callada y circunspecta
-
sonríe desde mi memoria sin tormento
- hoy
es junio
- y tu
eres virgen todavía.
|
|