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Francisco Javier Cubero
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Francisco Javier Cubero, escritor español con gran trayectoria en la difusión del arte y la literatura. Desde 1987...se ha desempeñado como Profesor de Técnicas de Producción en Artes Gráficas, ELISAVA Escola Superior de Disseny, centro adscrito a la Universitat Pompeu Fabra. Tiene Estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona.Creador de las siguientes páginas en Internet: Eldígoras, página de lengua, literatura y artes gráficas. El Otro Mensual [eom], Revista con arte y literatura. Francisco Javier Cubero, página personal. Y en proceso de creación: nuevo diseño para la revista Culturele de la Universidad de Barcelona. Además, posee estudios de lengua italiana, Instituto Italiano de Barcelona y Universidad de Urbino, Italia. Precipicio Blanco el papel y turbia la mirada, apenas se desvela el pensamiento que quiere ser palabra en turbulento afán contra el abismo de la nada. Blanco el reflejo de ansiedad rasgada, alba primera, detenido el viento y enrarecido el aire sin aliento que contiene la voz de la llamada. Turbio el deseo de atravesar la sombra que espesa oculta el halo del sendero y ante el umbral impone un muro blanco. Espejismo de cal, desnuda alfombra que rechaza la mácula en su cero, es vértigo en el filo del barranco. De las comparaciones Que las comparaciones son odiosas lo sabe quien compara y quien se queja y lo sabe la envidia que festeja el huero espejo de las falsas glosas. Lo sabe quien atiende a vanidosas mentiras frente al agua que refleja un Narciso inventado en la bandeja de un vivir que a los otros brinda rosas. Que la vida es injusta lo proclama la risa de quien burla y se divierte comparando la herida con la tara. Y, sin embargo, siempre se compara el absurdo destino de la suerte confundiendo el talento con la fama. Insistencia circular Tristeza solitaria de mañana: solitaria mañana de tristeza; mañana de tristeza solitaria. Palabras más allá de la destreza de una vana alternancia literaria intentando esconder esa pereza que lleva del dolor a la desgana. ¡Qué duro es el rumor de la cercana rutina que te exige fortaleza frente a la oscura herida innecesaria! En el sonido se ahoga la certeza: Mañana de tristeza solitaria; solitaria mañana de tristeza; tristeza solitaria de mañana. Despertar Rara tregua, no amar cuando la luz se impone y el límite del sueño está vacío y sin huella su almohada. Ruido herido al sonar la alarma que dispone la obligación del día, escalofrío de la nueva jornada. Y en la desierta cama inventar un aroma que no es cierto, un recuerdo fugaz. Rara es la noche y ruido la amalgama de aquel ayer despierto para el que no hay disfraz. A Sor Juana Si te labra prisión mi fantasía. Sor Juana Inés de la Cruz Si te labra prisión la fantasía entre sombra y silencio siembras dudas, te cubres a la vez que te desnudas sin dejar que lo oscuro encienda el día. Si a tu ficción concedes la alegría te embarga la tristeza en penas mudas y si al placer concedes cuanto escudas retorna nuevamente tu agonía. De forma tal que el verso va a la vida quebrado por la muerte que va al verso vertido en un espejo de ficciones. En férrea tradición rompes la herida y es la ficción excusa en juego inverso de ingenio en el amor y en sus razones. Crucigrama Pasatiempo en retícula de olvido, absurdo diccionario en el que nombras con límites trazados entre sombras palabras que no valen su sentido. Metáfora del hueco y de la suerte, de la rutina fácil y el oficio de quien pone sus versos al servicio de una moda que habrá de tener muerte. Palabras sin contexto, sin historia, palabras con las que, quizá, penetras lagunas de un lejano pensamiento. Tal vez, en similar combinatoria, encontramos novísimos con letras que apenas nos transmiten sentimiento. Amistad Para Gabriel Lara de la Casa Por luz, penumbra y luz después de todo; por desear, quebrar la indiferencia; por entender, armarse de paciencia; por dudar, compartir nubes y lodo. Por ser, estar, sin importar el modo; por avanzar, labrar correspondencia; por llorar, medicarnos la dolencia; y reir a la par, por sobrio y por beodo. Por escribir, leer, versos y blancos, amar en clave de palabra herida, cruzar complicidades con el codo y saber que no basta calzar zancos para saltarse el toro de esta vida de luz, penumbra y luz, después de todo.
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