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Negra
Gata
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- “…una puerta cerrada tras
la puerta.”
- Jorge Boccanera
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- se pasea en el huerto en el seco
jardín
- como una gata se pasea y se pasea
- espera que la hoja blanca se
vuelva artefacto de males figura con alfileres
- recorre veloz la cama donde sueño
- y deja las sábanas desordenadas
frías inmóviles
- maúlla y los pájaros no vuelven
- enreda su cola en las cosas
brillantes hasta hacerlas polvo del polvo
- roza sus bigotes en los
bombillos los quema como quema el tabaco de las visitas
- por venganza acaricia las manos de
Alejandra y Alejandra desaparece
- su lengua áspera quiebra los
espejos raspa las paredes de antigua blancura
- los domingos deja que la ropa
descanse de la tristeza con el sol que cabe
- los gritos de los niños en la
calle rebotan en sus costillas los remeda miente
- sobre el silencio de la casa
abandonada que gotea duerme inconsolable
- enseña sus colmillos limpios con
hambre mira la calle revuelta
- entre las piernas del único
huésped araña los libros y los pierde
- su ojo envenena las aguas hace
que yo respire el aire tibio de los errores
-
- se pasea en el huerto en el seco
jardín alrededor de las flores amarillas
- con sed segura de su paso espera
que las palabras se ensarten en la hoja o en la garganta
- la casa a oscuras le parece
perfecta redonda lisita deliciosa precisa
- ronronea creyendo que yo soy por
ahora su única mala suerte
- y Alejandra desaparece
- el corazón pieza por pieza la
reconstruye
- amanece y aún lejos
- como cuchillada
- la mancha roja a la
altura del pecho sangra
-
- el alfiler felino reanuda su
último oficio
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Pequeña antología
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- 1
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- tu nombre iniciaba con una letra
extraña
- yo te pronunciaba con el sabor
fértil de la tierra
- aguacero de oscuridades
- yo crecía como lo hace la madera
en el invierno
- eras luz de luces de un corazón
quieto
- el mal gesto a la hora de la
cuenta
- parábola de altamar entre los
libros
- la medianoche en casa imaginaria
eras
- puerta de mis puertas
- piedra de mi lapidación
-
-
- 2
-
- sonreíste
- todos los libros del estante
cayeron
- también las cosas que jamás habías
mencionado
- como la luz potente de marzo
- al caer se golpeaban como pájaros
sedientos
-
-
- 3
-
- niebla
- esa palabra es la que más temo
desde niño
- y en noches días totales las
vigilias plenas
- ése era tu nombre que yo recordaba
-
y recordaba y recordaba
- a pesar
-
-
- 4
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- con otros nombres y cuerpos me
anuncio en la habitación
- las paredes se manchan para una
visita inevitable
- y me gana poco a poco el ocio de
las lámparas en el día
- honda ceniza en una noche entera
- penumbra que decía tener mejores
intrigas
-
- mientras te desvistes lejana
- el fango de hundirme en humilde
deseo para la suerte
- se hace mínimo en la madrugada
falsa palabra y falso tacto
-
- 2 am
- la roca está herida
- y bebes de su desolación
-
-
- 5
-
- y así quisieras tener 18 años
- yo tal vez algunos más
-
- mi puño cerrado y tu pelo
alborotado
- apretados junto a la luz frente a
la cámara
- muy lejos de la respiración y los
ríos
- mirándonos sin que aquí exista un
lugar triste
-
un rótulo que nos detenga
-
un viejo que nos conozca
-
una señal amarilla en la calle más
ancha
-
- dios como amuleto nos muerde los
bolsillos
- aruña los muslos y chilla como un
espejo en la oscuridad
-
- a la una
- a las dos
- y
- lástima que el amor no crea en las
fotografías
-
-
- 6
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- tu aliento en la oscuridad
- a ojos cerrados
- una aguja en el fondo del vaso
-
-
-
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POEMA UNO
- quebremos los
vitrales
- y recojamos los
trozos del suelo
- como partes del alma
- que el sol nos robó
- para los
templos
-
-
-
PRIMERA REVELACIÓN DEL
NO RETORNO
-
entonces me dirás
- que la noche vencerá
nuestros cuerpos
- fantasmas de
plástico en las cortinas
- mientras el
gato sobre el último escalón
- perseguirá
la humedad del alma
- como un
insecto luminoso
-
- y me dirás
- que te asustan las
amapolas
- Jean Paul Sartre
las hipotecas
- la silueta que baja
el empedrado
- las araucarias
altísimas en el jardín de las páginas
-
- pero el lento
perfume de los ropajes nuevos
- de qué nos servirá
- la penumbra
- el frío la
tormenta
- de qué nos servirá
si el fruto estará cortado
- y una espada evitará
por siempre
- la inocencia
-
- porque la angustia
es río crecido que nos golpea el pecho
-
sí el pecho
-
- pero luego me dirás
tu nombre verdadero
- letra por letra las
alas de un pájaro prohibido
- sabrás insobornable
- que la noche vencerá
por fin nuestros cuerpos
-
- y las amapolas
crecerán en las páginas
- como una rebelión
- en la escasa luz del
amor
-
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-
-
- SEGUNDA
REVELACIÓN DEL NO RETORNO
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- “...Y vemos nuestras caras
retratadas allí donde sabes que está la palabra felicidad
- (escrita de la forma más
desconocida.”
- Andrés Caicedo
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-
-
I
-
cuando mi alma en vicio
secreto
- se trague en un
soplo nuestros pecados infinitos
- y los lleve en los
bolsillos rotos
- souvenir de brillante madera
- invisible al tráfico
de los rezos y los niños
-
- la verdad nos
perseguirá con la misma furia como lo hace el tiempo
-
-
- II
-
- ansioso se
fermentará mi rastro
- la sed de mis
delitos
- yo arcano de
anónimos
- seré el prófugo de
los evangelios de tu tristeza
- habré nacido un día
después del último mes
- en medio de las
espinas de las visiones
- y con la frente
reventada en la roca sobrenatural del invierno
- en la otra orilla
- el amor (ese
obediente mecanismo del destierro)
- querrá destrozarnos
- como la estridencia
más discreta de la eternidad
-
- entonces
- dormiré todas las
noches del juicio inapelable
- escondido en tu casa
de esplendores
- en espera a que
llegue tu voz a mi oído
- daga que se hundiría
ferozmente en mi cuerpo
- puño para desgastar
a la muerte
- mientras todos los
árboles botarán sus hojas
-
todas
- y una golondrina
pasará
-
y pasará
-
-
-
-
TERCERA REVELACIÓN DEL NO RETORNO
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-
“...yo no voy a morir. Tengo la edad de la maldad. ”
- Luis
La Hoz
-
- I
- la soledad se anticipará
- besará mi mejilla de
conspiraciones
- señal para entregarme a la
muchedumbre de antorchas
- el cielo bendecirá la ira
-
- pero lejos entre los cantos de
la noche
-
madurará tu estirpe en
los bosques
- (gloria clandestina de la
edad)
-
- en el anonimato de mi nombre
- rezaré
- para que me niegues al amanecer
-
-
- II
-
- nadie encontrará mi
cuerpo
-
-
-
-
PLEGARIA DE LOS DÍAS
- "Asómate a mi
pupila,
- asómate y
asómbrate..."
- Susana Reyes
-
- no busques en los
libros
- las serpientes
encantadas del amanecer
- las cosas intactas
lo maravilloso
- la mirada del
suicida ante el mar
- la voz en la canción
lenta de Nina
-
- ni mires en las
cartas
- el oficio de los
alacranes
- jamás las frases que
borraron de las paredes
- el ruido
triste de tu risa
- la hierba que nos
prestó del odio
- el amoníaco de
las pasiones
- el niño que llora en
las marchas solemnes
- la servilleta donde
sigues desnuda
-
- no abras las
ventanas
- sin las lágrimas de
las madres que te den el fuego
- las bocas que lamen
las calles mojadas
- nunca sin la huella
de un ángel que cae en el sudor del amor secreto
-
- no botes las puertas
sin arriesgar a mis enemigos
- no las derribes sin
reclamar el bebedero santo de las estaciones
-
- no llegues a los
lugares sin el amuleto rojo del milagro
- el tercer día de los
enamorados
- las grietas de los
altares
-
- derrama pues el oro
de tu presencia en mi palabra
-
- e s o e s
-
- no abras
- no llegues
- no busques
- no mires
-
- no creas en los
pájaros de las plazas
-
- sólo deja que
reclame mi venganza
- a golpear como un
rayo
- este oscuro día de
invierno
-
-
- *
- “Entre nosotros,
- estas palabras quizá,
- sean el único territorio
liberado.”
- L
-
- I
-
- hace media hora que no llueve y el
amor es humedad agitada
- nunca se sabe cuando se bebe polvo
o cobardía
- si yo supiera el odio que he de
beber
- no necesitaría ni por tristeza el
ruido de un corazón roto
- ser pez en las hogueras del cuerpo
- por los cuerpos de los cuerpos
filo en el cuello
- niños sobre el lomo del pulso
enamorado
-
- una certeza tener una en el
insomnio
- mataría hasta en la rendija más
limpia de las venas
- cerraría las puertas igual que
ojos y descansaría
- sobre la única piedra negra de la
luz
-
- no bastaría ser clorofila o
herrumbre
- y revelarte la saliva y el espanto
-
- Lucía pero el tiempo es demonio
en la mirada
-
- no no es cierto no bastaría con
eso
- no pido menos que la raíz y las
voces el pecado
- con eso construiría mi rostro en
los estanques
- la tenazas de la soga en el papel
-
- si uno adivinara la alegría o las
batallas
- la delicia de arrojar los ojos a
la desnudez
-
- Lucía la marea es alta y tu sal es
conspiración en mi lengua herida
-
- pero no llueve
- y las palabras se llenan de
cortezas y algas
- hace mil años que no llueve entre
las marcas de la mano
- y aún están abiertas
-
- porque tengo la infinita queja de
tu sangre
- la infinita saliva zarza que me
habla
- y me quema
- que habla y quema
- con la plena multitud de tu
alevosía
-
-
- II
-
- sobre los libros apilados
- la noche se atreve a dejar la
humedad de Lucía en mi boca
-
- por ahora
- la brisa entra desordenada como si
intentara apartar los alfileres del piso
- y dejar limpio de sombras el
rostro
- pero apenas pongo un pie y el
tiempo hierve en malas horas
- todavía lucen quebrados los
vidrios de la cama desteñida
-
- un cuarto con periódicos regados
en el piso
- no es lugar para creerse firme en
los collares del silencio
- es acá donde arrastro los pies y
me muerdo los labios por coraje
-
- te rodeo Lucía con flores
disecadas y lentos cadáveres del mar
-
- él nos observa el amor entre los
libros
- y los gatos simplemente preparan
su aguijón para alcanzarnos
- con sed de cobarde despegándonos
del vidrio el asco por el camino
- entre los perros y el invierno
amanece
-
- él nos observa y jamás nacemos
-
-
- III
-
- ojalá esta paz
- ojalá la
sonrisa