Carlos Clará

Fotografía propiedad del autor

 
 
Negra Gata
 
 
“…una puerta cerrada tras la puerta.”
Jorge Boccanera
 
 
 
se pasea en el huerto en el seco jardín
como una gata se pasea y se pasea 
espera que la hoja blanca se vuelva artefacto de males figura con alfileres
recorre veloz la cama donde sueño
y deja las sábanas desordenadas   frías   inmóviles
maúlla y los pájaros no vuelven
enreda su cola en las cosas brillantes hasta hacerlas polvo del polvo
roza sus bigotes en los bombillos   los quema como quema el tabaco de las visitas
por venganza acaricia las manos de Alejandra y Alejandra desaparece
su lengua áspera quiebra los espejos   raspa las paredes de antigua blancura
los domingos deja que la ropa descanse de la tristeza con el sol que cabe
los gritos de los niños en la calle rebotan en sus costillas  los remeda  miente
sobre el silencio de la casa abandonada que gotea duerme inconsolable
enseña sus colmillos limpios  con hambre mira la calle revuelta
entre las piernas del único huésped    araña los libros y los pierde
su ojo envenena las aguas    hace que yo respire el aire tibio de los errores
 
se pasea en el huerto en el seco jardín alrededor de las flores amarillas
con sed segura de su paso espera que las palabras se ensarten en la hoja o en la garganta
la casa a oscuras le parece perfecta  redonda  lisita  deliciosa  precisa
ronronea creyendo que yo soy   por ahora   su única mala suerte
y Alejandra desaparece
   el corazón pieza por pieza la reconstruye
amanece y aún lejos
como cuchillada
          la mancha roja a la altura del pecho   sangra
 
el alfiler felino reanuda su último oficio

 
 
Pequeña antología
 
1
 
tu nombre iniciaba con una letra extraña
yo te pronunciaba con el sabor fértil de la tierra
aguacero de oscuridades
yo crecía como lo hace la madera en el invierno
eras luz de luces de un corazón quieto
el mal gesto a la hora de la cuenta
parábola de altamar entre los libros
la medianoche en casa imaginaria eras
puerta de mis puertas
piedra de mi lapidación
 
 
2
 
sonreíste
todos los libros del estante cayeron
también las cosas que jamás habías mencionado
como la luz potente de marzo
al caer se golpeaban como pájaros sedientos
 
 
3
 
niebla
esa palabra es la que más temo desde niño
y en noches   días totales   las vigilias plenas
ése era tu nombre que yo recordaba
                                    y recordaba y recordaba
a pesar
 
 
4
 
con otros nombres y cuerpos me anuncio en la habitación
las paredes se manchan para una visita inevitable
y me gana poco a poco el ocio de las lámparas en el día
honda ceniza en una noche entera
penumbra que decía tener mejores intrigas
 
mientras te desvistes lejana
el fango de hundirme en humilde deseo para la suerte
se hace mínimo en la madrugada   falsa palabra y falso tacto
 
2 am
la roca está herida
y bebes de su desolación
 
 
5
 
y así  quisieras tener 18 años
yo   tal vez   algunos más
 
mi puño cerrado y tu pelo alborotado
apretados junto a la luz frente a la cámara
muy lejos de la respiración y los ríos
mirándonos sin que aquí exista un lugar triste
un rótulo que nos detenga
un viejo que nos conozca
una señal amarilla en la calle más ancha
 
dios como amuleto nos muerde los bolsillos
aruña los muslos y chilla como un espejo en la oscuridad
 
a la una
a las dos
y
lástima que el amor no crea en las fotografías
 
 
6
 
tu aliento en la oscuridad
a ojos cerrados
una aguja en el fondo del vaso
 
 

 

POEMA UNO
quebremos los vitrales
y recojamos los trozos del suelo
como partes del alma
que el sol nos robó
            para los templos
 
 
PRIMERA REVELACIÓN DEL NO RETORNO
entonces me dirás
que la noche vencerá nuestros cuerpos
fantasmas de plástico en las cortinas
         mientras el gato sobre el último escalón
         perseguirá la humedad del alma
         como un insecto luminoso
 
y me dirás
que te asustan las amapolas
Jean Paul Sartre   las hipotecas
la silueta que baja el empedrado
las araucarias altísimas en el jardín de las páginas
 
pero el lento perfume de los ropajes nuevos
de qué nos servirá
la penumbra
el frío   la tormenta
de qué nos servirá si el fruto estará cortado
y una espada evitará por siempre
la inocencia
 
porque la angustia es río crecido que nos golpea el pecho
                                                                       sí    el pecho
 
pero luego me dirás tu nombre verdadero
letra por letra las alas de un pájaro prohibido
sabrás insobornable
que la noche vencerá por fin nuestros cuerpos
 
y las amapolas crecerán en las páginas
como una rebelión
en la escasa luz del amor
 
 
 
 
SEGUNDA REVELACIÓN DEL NO RETORNO
 
 
“...Y vemos nuestras caras retratadas allí donde sabes que está la palabra felicidad
(escrita de la forma más desconocida.”
Andrés Caicedo
 

 

I
cuando mi alma  en vicio secreto
se trague en un soplo nuestros pecados infinitos
y los lleve en los bolsillos rotos
souvenir de brillante madera
invisible al tráfico de los rezos y los niños
 
la verdad nos perseguirá con la misma furia como lo hace el tiempo
 
 
II
 
ansioso se fermentará mi rastro
la sed de mis delitos
yo arcano de anónimos
seré el prófugo de los evangelios de tu tristeza
habré nacido un día después del último mes
en medio de las espinas de las visiones
y con la frente reventada en la roca sobrenatural del invierno
en la otra orilla
el amor (ese obediente mecanismo del destierro)
querrá destrozarnos
como la estridencia  más discreta de la eternidad
 
entonces
dormiré todas las noches del juicio inapelable
escondido en tu casa de esplendores
en espera a que llegue tu voz a mi oído
daga que se hundiría ferozmente en mi cuerpo
puño para desgastar a la muerte
mientras  todos los árboles botarán sus hojas
                 todas
y una golondrina pasará
                         y pasará
 
 

 

TERCERA REVELACIÓN DEL NO RETORNO

 

“...yo no voy a morir. Tengo la edad de la maldad. ”
Luis La Hoz
 
I
la soledad se anticipará
besará mi mejilla de conspiraciones
señal  para entregarme a la muchedumbre de antorchas
el cielo bendecirá la ira
 
pero lejos   entre los cantos de la noche
        madurará tu estirpe en los bosques
        (gloria clandestina de la edad)
 
en el anonimato de mi nombre
rezaré
para que me niegues al amanecer
 
 
II
 
nadie encontrará mi cuerpo
 

 

 
PLEGARIA DE LOS DÍAS
"Asómate a mi pupila,
asómate y asómbrate..."
Susana Reyes
 
no busques en los libros
las serpientes encantadas del amanecer
las cosas intactas   lo maravilloso
la mirada del suicida ante el mar
la voz en la canción lenta de Nina
 
ni mires en las cartas
el oficio de los alacranes
jamás las frases que borraron de las paredes
      el ruido triste de tu risa
la hierba que nos prestó del odio    
      el amoníaco de las pasiones
el niño que llora en las marchas solemnes
la servilleta donde sigues desnuda
 
no abras las ventanas
sin las lágrimas de las madres que te den el fuego
las bocas que lamen las calles mojadas
nunca sin la huella de un ángel que cae en el sudor del amor secreto
 
no botes las puertas sin arriesgar a mis enemigos
no las derribes sin reclamar el bebedero santo de las estaciones
 
no llegues a los lugares sin el amuleto rojo del milagro
el tercer día de los enamorados
las grietas de los altares
 
derrama pues el oro de tu presencia en mi palabra
 
e  s  o     e  s
 
no abras
no llegues
no busques
no mires
 
no creas en los pájaros de las plazas
 
sólo deja que reclame mi venganza
a golpear como un rayo
este oscuro día de invierno
 
 
*
“Entre nosotros,
estas palabras quizá,
sean el único territorio liberado.”
L
 
I
 
hace media hora que no llueve y el amor es humedad agitada
nunca se sabe cuando se bebe polvo o cobardía
si yo supiera el odio que he de beber
no necesitaría ni por tristeza el ruido de un corazón roto
ser pez en las hogueras del cuerpo
por los cuerpos de los cuerpos filo en el cuello
niños sobre el lomo del pulso enamorado
 
una certeza tener una en el insomnio
mataría hasta en la rendija más limpia de las venas
cerraría las puertas  igual que ojos y descansaría
sobre la única piedra negra de la luz
 
no bastaría ser clorofila o herrumbre
y revelarte la saliva y el espanto
 
Lucía    pero el tiempo es demonio en la mirada
 
no   no es cierto no bastaría con eso
no pido menos que la raíz y las voces el pecado
con eso construiría mi rostro en los estanques
la tenazas de la soga en el papel
 
si uno adivinara la alegría o las batallas
la delicia de arrojar los ojos a la desnudez
 
Lucía la marea es alta y tu sal es conspiración en mi lengua herida
 
pero no llueve
y las palabras se llenan de cortezas y algas
hace mil años que no llueve entre las marcas de la mano
y aún están abiertas
 
porque tengo la infinita queja de tu sangre
la infinita saliva zarza que me habla
y me quema
que habla y quema
con la plena multitud de tu alevosía
 
 
II
 
sobre los libros apilados
la noche se atreve a dejar la humedad de Lucía en mi boca
 
por ahora
la brisa entra desordenada como si intentara apartar los alfileres del piso
y dejar limpio de sombras el rostro
pero apenas pongo un pie y el tiempo hierve en malas horas
todavía lucen quebrados los vidrios de la cama desteñida
 
un cuarto con periódicos regados en el piso
no es lugar para creerse firme en los collares del silencio
es acá donde arrastro los pies y me muerdo los labios por coraje
 
te rodeo  Lucía con flores disecadas  y lentos cadáveres del mar
 
él nos observa el amor entre los libros
y los gatos simplemente preparan su aguijón para alcanzarnos
con sed de cobarde despegándonos del vidrio el asco por el camino
entre los perros y el invierno amanece
 
él nos  observa y jamás nacemos
 
 
III
 
ojalá esta paz
ojalá la sonrisa

 

 
 

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