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(La compilación y selección de los textos poéticos de Teresa
Calderón ha sido realizada por André Cruchaga; los mismos
constituyen un homenaje a la extraordinaria poeta chilena)
Aplausos para la memoria
Primer Acto
Ab-origen
La pobre condición humana
Antes de antes de antes no había nada que incluso aún hoy pueda
medirse con los elementos ni con los instrumentos que posee la
ciencia Antes de antes es un espacio prohibido una especie de caldo
de materia informe hirviendo a una temperatura inimaginable de miles
y miles de millones de grados que los científicos han bautizado como
el Big-Bang
Este estallido de luz al inicio de los tiempos no corresponde
necesariamente al verdadero comienzo Nadie puede asegurarle a la
poetisa que antes no hubiese habido nada
No todo puede ser en esta vida
Nada por aquí nada por allá
y he aquí a un ser humano
aprendió a batirse en aguas turbulentas
después del triunfo de células sobre la nada
y nada entre la nada abracadabra
estilo mariposa saturnina
lo importante es competir
¿Por qué el Ser y no más bien la Nada?
se preguntan los ilusos elegidos a Ser Nada
camino de la Nada ocus pocus trolerí trolerá
Feto haciéndose a las aguas
sobrevivió lombriz
cigoto haciéndose hombre en el agua
sobrellevando la carga
centrifugado por la corriente
cría que se duerme
cría cuervos
moisés salvado de las aguas amnióticas
huyendo de la mismísima madre
por la madre nueve meses después
y al agua pato no hay tu tía despavorido
a vivir el tiempo que te toca
dolerí dolerá
Y helo aquí nuevamente
hombre al agua sin decir agua va
a unirse al tercio del planeta
sus tres cuartas partes que lo componen
una triste anatomía
la indumentaria trágica de carne y hueso
el único cuerpo que traía consigo
un traje de piel para cubrir las vergüenzas
de sangre corriente y venas azules
el amasijo que lo formó en la culpa y el pecado
la pobre condición humana
Lloraba a mares cuando llegó desnudo
embarrado con las manos en la masa
y un olor a manzanas penetrantes en la boca
para vertirse en aguas más en aguas menos
colándase por los nudos de la madera
el ataúd como chancho en el barro
Hombre deshidratándose de pura finitud
haciendo aguas
regando las raíces río adentro
por la laguna Estigia
donde entra nadando
estilo mariposa estilo anfibio a lo perro
como un perro
bien muerto para siempre
trolerí-trolerá nada por aquí nada por allá
Nada
Danza del vientre danza de la muerte
La vida un trámite del tiempo
pedazo de carne puñado de huesos
disemina células
entre las aguas amnióticas
Todo ocurre
entre la danza del vientre
y la danza de los muertos.
El telón de fondo
es el vientre tomado por asalto
Génesis doméstico
En la bóveda acuosa
se buscaban las mitades de mi información genética.
Un óvulo pequeño rendido al apremio del espermio
esperaba la noche más oscura
el silencio que precede al milagro
Fecundada la célula se abrió como una flor
y empecé a volverme pelo uñas piel
sensaciones y pestañas
Una masa flotante
se mordía el pulgar en las noches de insomnio
acercándose a la apariencia humana
¿Qué ráfaga de miedo me atravesó el cerebro
cuando empezó la expulsión del paraíso?
¿Quién me dio el aliento para iniciar la travesía
desde el túnel abierto
entre las piernas sangrantes de mi madre?
¿Cómo me hice gelatina y sustancia
gemido entre este mundo y el otro?
Desnuda y llorando dónde vine a parar
con la piel amoratada la soga al cuello
y esta marca oscura sobre la frente
Desnuda y llorando
mi primera madrugada los ojos ciegos
el faro y una luna abierta en el cielo
Regresaré como esa flor que se deshace bajo tierra
a la ciudad amada que me obligó a partir
desnuda y llorando dando tumbos fetales en el agua fatal
alargada en raíces para volver a nacer
Ego sum qui sum
Una parienta desaliñada vieja
agitó el desierto en los relojes
Nací
Se puso el sol en mi camino
y marcó mi tiempo con gruesas señales
la estrella
los dolores
Manos moras me ahuecaron las ojeras
alguien lanzó puñados de violetas sobre mi cara
y un olor a chirimoyas
Cuánta sangre enredada en mis venas
gajos de tiempo trepando
y un ramo de esperanzas blancas
A l fondo el corazón
como una tierra libre y palpitante
donde crecen copihues
Semillas de azafrán pigmentaron mi piel
y me llenaron los ojos de lunas y aceitunas
mi latina cintura pelo cuello cabello
el dolor mordió hasta sangrar
Mis caderas persiguiendo un danzón
Si hay muerte no hay victoria
En la sombra más antigua más antigua
las abuelas sicilianas
pulían su venganza para mí
este catalejo por donde sigo mirando
Bolsas y basuras
Desde hace años, vago por los sueños cada noche interminable,
arrastrando bolsas negras de basura llenas con mis objetos queridos.
Son enormes los sacos. El peso me impide casi todo movimiento. En el
esfuerzo de tirarlas por senderos y quebradas de oniria, amanezco
agotada.
Noches más tarde, las bolsas empiezan a romperse. Como un reguero me
sigue el contenido que me desvivo protegiendo. Son migas de pan para
encontrar el camino de regreso a la vigilia. Que nada se pierda. Que
nadie se pierda.
Intento recoger cada recuerdo, cada gesto tatuado en la memoria. La
antología con los besos que nunca me dieron, las cartas de los
amigos muertos, el sonido del mar que guardé en la caracola de mi
infancia, un ramo de amores disecados, mis dados marcados, el olor
de un bosque húmedo y sombrío, el tenue sol de invierno, mi corona
de días benditos, el cofre de secretos que se llevó a su tumba la
abuela y el enigma de la vida y la muerte.
Sin embargo, la bolsa se abre en otro lado y cuando logro cerrarla,
vuelve a abrirse en otra parte.
Y así continuo perdiendo mis tesoros, mientras intento avanzar.
Pero eso fue hace muchos años. Otras vidas. Otros sueños. Ahora
arrastro maletas con ruedas.
En medio de nada
Resplandecía en medio de la noche. Sólo carretera y soledad
extendidas a lo largo, como un camino hacia ninguna parte.
Un centauro pensé cuando lo vi.
Hacia arriba se ilumina su alargado torso de joven fosforescente. El
contraste es evidente con su pelo corto y demasiado negro.
Veo ahora un frágil pálido y desnudo que relumbra desde la cintura
hacia arriba. Hacia abajo, se oscurece la chatarra en que ha quedado
convertido. Mitad humano, mitad automóvil. Amasijo de vidrios y
metales retorcidos se mezclan con su sangre y su carne y su piel que
nacieron de mi sangre y mi carne y mi piel.
-Parece un ángel -pensé.
-Pero no soy un ángel -me dijo. Soy tu hijo muerto.
La vagabunda
Yo soy
la Vagabunda
Entré sola en la muerte
seguida por la sombra de la muerte
preñada de sombra por la muerte
La abandonaron en la antesala
todos los hijos que nunca tuvo.
No me siguieron a parte alguna
los amantes que no tuvieron tiempo
de conocerme mejor
porque se les hacía tarde
y había que seguir buscando
Yo soy
la vagabunda
Soy mi propio odio recolector
haciendo trampas.
La memoria no tiene que enseñarme.
Estoy siempre al servicio de mi único deseo
No partieron conmigo
los juegos de mi infancia
ni me siguieron los sueños
ni el futuro prometido
en las líneas cruzadas de mis manos
Sombría como yo
Feroz como el hambre
Triste como ella sola
Humillada como nunca nadie
Fatal como un astro que se extingue
Ella
la Vagabunda
seguida de cerca por la muerte
pura sombra en la muerte
entró sola en su casa
Sólo la tierra le abrió su vientre
No me esperaban los deudos subterráneos
no calentaban mi tumba trozos de parientes
ni había familia
por ahí diseminada
Con sus ojos de pájaro
cerrados
bendiciendo a la vida
Yo, la Vagabunda,
agradecida y feliz por el milagro:
ese de morirse de una vez por todas
y para siempre
La muerte baja de repente
De por vida
en la vida
probándose los cuerpos
hasta calzarlos como un guante
perfecto en cada uno de sus dedos
Es Nadie
No existe
Es masa de aire en busca de aire
Este cuerpo no me calza dice
hasta la próxima visita
y a otro cuerpo
porque no es la hora de las horas de nuestra hora
todavía
Entonces ya no sabemos si tú eres yo
o yo soy tú con otro nombre
porque la muerte soy yo probándome tu cuerpo
que aún respira por la herida
Mandala
Cumplí 40.
Vi el universo desplomarse anoche a mis espaldas
y abrirse absoluto hacia adelante un agujero negro
Después tuve que cumplir 41.
La mitad de mi vida que ya no existe le hizo señas
a la otra mitad que todavía tampoco existe
y juntas mis mitades se burlaron de mí
De manera que no tuve más remedio que cumplir 42
Puesta entonces en medio del camino me derrumbo
pedazo de tierra voy tierra en la tierra girando
Nadie sabe qué espera en qué futuro si hay futuro
cenizas sombra y sólo sombra sobre figuras de barro
grano de arena polvo en el polvo derramándose
desde hace cuatro mil millones de años
A siglo muerto milenio puesto
Termina el milenio
Salud
El siglo ha muerto
Viva el siglo
La función sin embargo podría continuar
El hombre de noticiario irrumpe sin aviso
cuenta las gracias de un telescopio espacial
que fotografió más de 1500 galaxias
-gran decepción gran-
No éramos los únicos
Ni los privilegiados
No estábamos solos
No podía ser tanta la maravilla.
La mujer que acompaña
al hombre del noticiario lee
En ninguna galaxia
más soledad
que en esta Tierra
Por lo que pudiera suceder
me gustaría enviar mensajes al futuro
memorandos y circulares
con copia fotocopia scaneos diskette
a esas nuevas mil quinientas galaxias
descubiertas por el ojo del telescopio gigante
el ojo trinitario del espacio
Mandaría en mi cápsula del tiempo pequeñas cosas
los poemas de Catulo,
un ejemplar ilustrado del Quijote
y otros pequeños tesoros
la Biblia
una coca-cola desechable y su composición
de químicos secretos
mi cera depilatoria
el perfume flor de manzano
la Canción Despesperada
es la hora de partir. ¡Oh abandonado!
la Isla de los Bienaventurados
poemas de mi pariente cercano
con todas sus claves
Un compac de los Beatles
y otro de Silvio
la contraseña que teníamos los disidentes
Universidad Católica-segunda mitad de los 70
una fotografía de Auschwitz y Treblinka
el diario de Ana Frank
la receta de la torta de ciruelas con que mi madre
me endulzó los cumpleaños
hasta que atendió a mi súplica
stop-please-por piedad-no más años
Los mensajes de amor de Jesucristo
y el milagro de Tarantino
con sus Tiempos Violentos
( banda sonora aparte)
Girl, you'll be a woman soon
La encantadora de Serpientes del Aduanero
y si es posible algún león de su paisaje
La primera mirada de mi hijo
a la fuente de gracia de donde procedía
reconociéndome
en los atisbos
de una precaria complicidad.
Mandaría solo cosas importantes:
mis medias transparentes
y los zapatos con tacos
que me regalaron a los 12
¡Ah, qué de trampas
le hace el tiempo a la memoria!
Eran celestes
los objetos perdidos
mis pequeñas muertes cotidianas.
El discurso final de Salvador Allende
al interior de la Moneda en llamas.
Mi cápsula del tiempo debería llevar
una radiografía en tercera dimensión
con resonancia nuclear
del hombre que salvé mi vida.
La fotografía del Che Guevara y la de Rimbaud
cada cual con su utopía camino del infierno.
Cerraría mi cápsula del tiempo
con la idea de Cervantes
el epitafio para nuestra civilización
Que cada uno es como Dios le hizo
y aún peor muchas veces.
Termina el milenio
Salud
El siglo ha muerto
Viva el siglo
La función debería continuar
porque parece que hasta aquí
no ha pasado nada
Desventurados los títeres con cabeza
los que asistimos
al final de estos tiempos
porque nuestro será
el Reino de la Irresponsabilidad.
Termina el milenio
Salud
El siglo ha muerto
Viva el Siglo
La función debe continuar.
Escena final
Cuando el acto se cierre al caer de la cortina no habrá escenario ni
espectadores ni butacas El gran teatro del mundo habrá perdido su
carácter de utilería y barajadas las unidades de tiempo lugar y
acción usted podrá elegir entre el infierno o el infierno
Eso sería todo
Si desea víctima disque 01
Si desea victimario disque 02
Si desea chicha y limonada disque 007
No olvide anteponer el código de una de las 1.500 galaxias
mencionadas en el noticiario
Cae el telón
Sin estrépito ni grandilocuencia Con la dignidad de morirse como
corresponde Puede acompañarse con música de fondo Se sugiere
Albinoni pero puede ser una cumbia o un corrido o una cueca Al fin y
al cabo se trata de su propia muerte por lo menos puede usted
decidir qué gallo quiere que le cante
De Ciertas
imágenes y semejanzas
Hay madres
parecidas al
silencio
de la misma
manera
que se
parecen al silencio
las mujeres
tristes;
ésas que se
confunden
fácilmente
desde lejos
con una
antigua fotografía,
o más bien
con un lienzo descelado
que espanta
la noche
de las
habitaciones frías
y persigue
fantasmas
por
corredores desnudos
hasta el
único jardín
-el de la
infancia-
donde en
nombre de los sueños
conjuran
hijos que nunca
aprendieron
las reglas
o dejaron de
jugar antes que ellas.
Me imagino
que su tristeza les viene
a madres como
éstas,
de vivir
constantemente hacia atrás,
de su
claridad cuando observan
que todo lo
que saben
no tiene
ninguna importancia,
y ahí se
quedan como pidiendo perdón
porque los años solamente traen
años.
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