Silvia Elena Regalado

 

Antología poética

 


Octubre es el culpable
 
Octubre no fue
un mes común de vientos
y piscuchas encumbradas por cipotes.
 
Octubre….
derrumbó el silencio,
me conjuró mujer,
te hizo hombre,
nos desnudó el espacio de pretextos,
y el amor fue
una batalla dulce de sudores.
 
Octubre se disfrazó
de junio, enero, marzo,
fluye en mis venas, como entonces,
acecha, sin medir las consecuencias;
octubre, compañero, es el culpable.
(libro Pieles de Mujer)
 
 
**
 
Cómo te explico
este fuego que arrasa y que me enciende:
nada se vuelve cenizas,
simplemente la luz es infinita.
(Libro Izquierda que aùn palpitas)
 
**
 
Dios es el ojo de agua en el abismo de la nada.
La infinita rebelión de la luz en las tinieblas.
Quien pronuncia una flor
nombrando cada uno de sus átomos,
porque su palabra es semilla
de todo el universo.
 
Dios sin mantos ni barbas,
denudo sobre el lecho
de galaxias y novas.
(Libro Izquierda que aùn palpitas)
 
 
 
 
LA VIDA
A Silvia Matus
 
Esa tristeza rozándote  sin preguntarte
el gris inexplicable
que cae como tormenta sobre tu esperanza.
 
La vida es el puñal y la herida
la generosidad de millones de plaquetas
conteniendo  ríos de sangre.
La piel sana y nueva bajo una costra.
 
Un sueño  deshecho  contra el pavimento...
Navaja esperando a la vuelta de la esquina.
La vida es ese beso  desangrado en las paredes
y a veces su  respuesta purulenta.
 
Una boca oscura donde debes deslizarte a tientas
que nadie te vea  hecha una luz por su frontera...
 
Pero la vida es también la luz y la frontera
el precipicio más allá
el cielo
lo visto y lo que nunca será visto ni oído ni tocado
La música del cosmos en nuestras vísceras.
 
Los peces y los cantos de las aguas.
El sol para tu casa.
La frondosidad del árbol de jocote
resquebrajando suelos y paredes.
El sí que sólo irrumpe y es y crece.
 
La vida es la alegría de respirar profundo
el olor del segundo que se escapa.
 
El amor en las calles
que canta sobre  sangre y podredumbre.
 
El dolor la vida
el dolor que te punza
para volver a unirte los pedazos.
Es el dolor llamándote a tu centro
a tu sol de vos misma
a que seas así  vida de la vida
el sí que sólo irrumpe y es y crece.
 
 

 
Verónica Lara
A sus padres
 
Verónica no tuvo la miseria en su boca
compartió su palabra,
fue siempre una sonrisa.
 
Fue forjando sus alas entre juegos y notas,
haciéndose maestra,
estudiante y hermana.
 
Bailaba como flor desprendida del viento,
en un surco de  vida germinaba su canto.
 
Nunca hubo  cansancio que venciera su entrega,
nunca un dique obstruyendo la fluidez del proceso.
 
Hoy su adiós nos sacude,
porque jamás fue ella
la que quiso marcharse...
 
Porque se queda trunca la oración que empezaba,
huérfanas las pizarras,
solitaria la silla
en un mar que en las tardes inventaba horizontes.
 
Hoy nos duele esta hora donde ella es recuerdo,
y nuestro abrazo no alcanza ese último instante:
 
Donde ella se cae, como cae una rosa,
como se cae un siglo, como cae una historia,
como cae un ropaje que ha perdido sentido.
 
Hoy nos duele esta hora porque vemos las sombras...
Ella, en cambio, ha encontrado un finísimo hilo,
camino de regreso a su primera casa,
una luz que la envuelve como niña de cuna,
un amor que es la fuente de todos los orígenes.
(13 de julio  2004/inèdito)
 

 
¿Vuelo o caída?
 
I
Te desprendés y sos lo que siempre te dijeron que no eras.
Sos lo que no sabías ser.
Sos lo más autentico de vos
y ahí no hay límites.
Volás y ya no sos ese vos que te construiste.
Ahí rompés los cálculos.
Vos en un latido del universo.
Materia y partícula de un ala.
Color que nos incendia.
El vuelo es ese azul orgásmico del cielo.
 
 
II
La gravedad te vence
y el único sentido de pelearse con la vida
es demasiada muerte.
Grave como la gravedad.
Fruto que se basta sin su árbol.
La caída es el anverso del paraíso:
Ventana donde nadie te ve
y vos devorás la intimidad
de todo lo visto.
Silvia Elena/ inèdito/7 de nov. 2004
 
 
Currículum Vitae
 
Además de poeta,
media madre;
un rato por las noches
y los fines de semana,
costurera diplomada,
nutricionista empírica,
médica autodidacta,
artesana inspirada,
un poco bibliotecaria,
articulista inédita,
algunos estudios
en letras y sociología;
habría que agregar:
hilvanadora de lunas,
coleccionista de sueños
-con el respectivo costo
de lágrimas, risas
y desvelos-,
es decir,
enamorada indómita
del milagro universo,
del movimiento eterno,
… de la vida.
(Pieles de mujer)
 
 
 
Retirada Táctica
 
Me quedaré sentada
en esta orilla,
oculta en el color
de las múltiples pieles
de las horas.
 
No intentaré cruzar
el mar abierto,
y aunque ahogue el placer
antes del riesgo,
habré ganado el tiempo
de contemplar mejor el horizonte,
de medir fuerzas,
y afinar las coordenadas
que me permitan minimizar
las posibilidades del naufragio.
(Pieles de mujer)
 
 
 
A tus amores de loca…
 
Nosotras,
esclavas, cortesanas,
medievales desnudas
bajo cinchos de hierro,
pajaritas de alas desplumadas.
 
Nosotras,
mujeres piel-amor,
humanas de la luz,
savia del nuevo tiempo;
paridoras del tiempo
sin tiempo de soñarlo.
 
Nosotras,
hermanas desde siempre
de nosotras,
inauguremos la vida
donde las manos nuestras
encuentren nuestras manos,
donde la luz de una
sea la luz de todas
y así sucesivamente,
multiplicativamente…
 (Pieles de mujer)
 
 
 
A mi hija…
 
Sí, hija,
yo quisiera ser, a veces,
la madre más normal
del mundo
para vos;
aunque me veas siempre
pateándole la cola
a mis sueños,
corriendo,
ensimismada,
agotada,
loca y feliz
a pesar de tanta angustia,
mi sueño más dulcito
sos vos
y
quisiera fugarme
esta mañana del trabajo
a saltar caballito tun-tun
tomada de tus manos
a plancharte el uniforme
darte la comidita calientita
dejarte en la puerta del colegio
y que me des un beso
y me digas hasta la tarde mamá
como la mayoría de las niñas
y yo te diga hasta la tarde mi amor
con la cotidianidad
de una mamá normal
en un día común
sin sentir hecho nudo
el corazón.
 (Pieles de mujer)
 
 
Reclamo
 
Cómo se ve que te hace falta vida,
el coraje que sólo dan los años,
la osadía de ir contra corriente,
el orgullo de herirse en la caída.
 
Ya aprenderás a morder la tierra
a desgarrar el cielo con las uñas,
respirar el dolor hasta los huesos,
caminar sobre el miedo y el cansancio.
 
Tendrás que desatar las esperanzas,
que vuelvan a la luz o al olvido,
habitarte de duendes y desnudar el alma
para revivir el milagro de ser niños.
(Desnuda de mí)
 
 
 
Soledades
 
I
Inútil la soledad
si te habita el misterio,
si el asombro te arroja a una luna de enero,
si el dolor no es estéril,
si renacen las flores donde lloró tu sangre,
si tus sueños se niegan a rasgar sus vocales
y derraman su savia sobre el miedo y las sombras.
Inútil la soledad
si abrís los caminos,
si plantás en el tiempo las semillas de un beso,
si tu sol vuelve limpio al llamado de la aurora.
Si la vida es un vértigo,
un soltarse al abismo para alcanzar el vuelo,
una ruta,
un silencio,
una voz encendida...
Inútil la soledad,
inútil.
(Desnuda de mí)
 
 
 
Miedos
 
I
No le tuve miedo
a la desnudez del niño
ni a la oscura palabra del hombre.
Sólo me espantó
tu miedo
del niño,
del hombre,
de mi pecho abierto
al niño
y al hombre.
 
 
II
Debes salir a la mañana
para que el sol te pinte,
no importa que atardezca,
que te cubra la noche.
Sólo la oscuridad te dará las estrellas,
sólo la noche llamará otra aurora.
(Desnuda de mí)
 
 
 
La Poesía
 
I
La poesía y su rastro
de humedad y de sombras
su fiero debatirse por la vida
la herida de su luz
su voz
su abismo...
 
 
II
Infinita materia
callada piel que envuelve
el grito del amor
el de la angustia.
Código que se intuye.
Todo final es
un principio:
el misterio del mar
en una lágrima
y en la palabra humana,
 
 
 
el universo.
 
III
La poesía es mi casa
más profunda y más grave,
la sal diluida
en la espuma de un beso.
La poesía es designio
de un  destino de mares,
una ruta de vientos
condenada a mi sangre.
 
 
IV
 
Me brotó la palabra,
la intuí
en la expansión de su tiempo.
Me dejó respirarla
y fui
su eco.
 
La hice mía.
Me habitó,
y después de la lluvia,
del filo de su beso
supe que nunca
esa palabra entrañable
fue un ápice mía,
que era yo
íntegramente suya,
habitada por ella.
 
 
V
A veces me abandona
tu desnudez redonda
de vocal florecida.
 
Tu atardecer felino
sólo humedece
mi labios que te buscan.
 
Me asusta perder
la infinita ternura de tu fuego,
pero volvés
absuelta del desamparo
a derramar tu viento:
y  yo me enciendo,
Poesía,
sólo para ser tuya.
(Desnuda de mí)
 
 
 
Conversación con Dios
 
I
 
Alguno que otro día
me amanece el deseo de invitarte  un café
y abrazarme a la certeza con la que me nombraste para siempre.
Quiero escuchar  como respira en vos el universo,
descubrirme en el milagro sin edad de tus pupilas.
 
Días en los que necesito darte gracias
por  lo que  me concediste infinito,
por la posibilidad de hacer y re-inventar
cada trozo de vida a mi propia semejanza o a la tuya,
Por la angustia y la fe en lo que anhelo,
por la alegría simple de los frutos.
 
Vos sabes que este amor mío renegó tanto  de nombrarte.
Se ufanó de sí mismo,
evadiendo el diálogo cara a cara,
refugiándose en tu sustancia,
cumpliéndote en los principios
pero sin la humildad serena de aceptarte.
 
¿De qué he huido?
Si todo rumbo me devolvió tu aliento;
si toda libertad sin vos siempre fue cárcel.
Aquí estoy otra vez,
como emergiendo del útero materno:
confiándote mi vida,
abandonándome a tu ímpetu
despertando a tu amor
fundiéndome en tu nombre.
(Desnuda de mí)

 
 
II
No quiero buscarte en la derrota,
sostenerme en tu fuerza cuando flaqueo.
Yo quiero esta alegría limpia de intereses,
este nombre tuyo llenándome de flores,
ser parte de tu aliento  si respiro.
No quiero que este amor sea una falacia teórica,
un acuerdo callado
mientras la vida me habla en voz alta,
mientras alguien me grita
y yo vuelvo la espalda.
¿Tendrá sentido amarte,
si soy una más en la tragedia humana?
¿Si me resigno al miedo y no asumo la vida
con la misma pasión que me heredaste?
¿ Si cargo con la culpas, si te pronuncio,
pero no me perdono?
¿Si etiqueto  a los demás desde mi pequeñez
y no te descubro en ellos por tu grandeza?
No debes responderme.
Quiero ser tu respuesta.
(Desnuda de mí)
 
 
 
Nací con la lluvia
 
Nací con la lluvia
en el mes más apretado
de los temporales.
Yo que soy tierra
Fértil-desierta,
que guardo el fuego
y no lo dejo pasar de largo,
que me respiro,
que vuelo,
que soy el viento.
Yo, eterna tierra
verde palabra.
vine en la lluvia
broté de llantos
sentí el abrazo
tibio de un pozo
antes de ser
la luz
el aire.
Y quizá por eso
soy el designio
brutal del agua.
me precipito
hasta el estruendo
claro
silvestre
de la humedad.
(Desnuda de mí)
 
 
Florecer en vos
 
A veces he florecido sola
en una oscuridad
que abismó mis gemidos.
He florecido
en aguas y en desiertos
donde no hubo luz
para encender
el color de cada pétalo.
 
 
 
Amor
 
llevo a cuestas
un torrente de sol y clorofila
un grito ahogado
que enloquece
buscando la libertad
del estallido.
 
Quiero florecer en vos
brotarme de corolas
de olores y de mieles
ser una flor eterna
sobre tu tallo
verde.
(Desnuda de mí)
 
 
§Diluvio
 
Lloveme cuarenta días
y cuarenta noches,
colmame de humedad
hasta la transparencia.
Que no hayan faros
para marcar el rumbo
del existir salvaje,
ni diques
que contengan
la plenitud
de las aguas.

 
Conjurá los ríos
que un día
se petrificaron
en mi pelo
y
desbordémonos.
 
Seamos un diluvio
loco y desvanecido
yo le daré
una alondra
a tu rama de olivo.
(Desnuda de mí)

 
 
Orgullo
 
Reconocer la piel de los ancestros en la mía
su orgullo y la voz de sus nahuales en mi destino.
 
No ceder ni un aliento a la mentira.
 
Buscar los códigos la memoria del linaje
en la tinta de mis venas.
 
Limpiarme la oscuridad de  mezquindades
y ser pez en los ríos que humedecen desiertos.
 
Escuchar el latido de la vida
que vuelca en el segundo
su desmedida voz de eternidades.
 
Tocar mi pecho y sentir la altivez de mi pasado
en la verdad de los tiempos
su espiral
que  deja otra vez entre mis manos
esta izquierda de fe
aún palpitante.
(Libro Izquierda que aún palpitas)
 
§ Silvia Elena Regalado, El Salvador
 
 
 
 
 
4 de abril de 2005: VI Aniversario del asesinato de Katya Miranda Jiménez
A los niños y niñas que fuimos. A los niños y niñas que continúan naciendo,
 reafirmado la vida como  esperanza dentro de  un sistema  egoísta
que protege la  corrupción, la impunidad, la mentira y no la verdad de sus hijos e hijas.
 
 
A Katya Miranda
 
Hay una niña que abre un libro de cuentos.
Ella, palabra de amor, sílaba de sueños,
es un jardín de risas, ama a su perro.
Pinta abrazos y soles para su pelo.
 
Ella duerme en las tardes y hace tareas
su boca cantarina llama a su hermana.
Juntas inventan mundos donde son flores
y árboles, que amorosa, besa la tierra.
 
Es una niña clara como la lluvia
manantial… si está triste.
No abre su puerta blanca a las mentiras
su corazón es bosque, su madre, cielo.
 
Hay una niña que abre un libro de cuentos
y de pronto la noche es pesadilla
todo gira a la inversa, ella está sola
con su grito y su angustia
sola en su súplica.
 
Una mano que ama se vuelve garra
uno a uno desangra todos sus sueños
en minutos la muerte devora pájaros
siembra el dolor y el llanto
en las manos abiertas de una niña.
 
Hay un libro de cuentos que está cerrado
una niña misterio dentro de sus páginas
un abrazo homicida, perenne, impune
una ley que se tuerce contra la vida,
 
¿Quién devuelve  nidos y árboles
a las manos tan  limpias de Katia?
 
¿Quién se atreve a jurar su derecho
a soñar  con un mundo de iguales?

 



 
 ¿Quién le presta un cuaderno
donde  escriba confianza
sin que sangre su miedo
sin que un gesto falaz y asesino
la aniquile y la haga pedazos?
 
 
¿Quién  defiende a miles de niños y niñas…?
 
 
Hay un libro de cuentos cerrado.
Hay culpables en casas abiertas.
Un enjambre de mentira y muerte
un desgarro que lucha por ser esperanza.
 
Hay un país al que le queda muy grande su nombre…
 
 
 
Silvia Elena Regalado
25- 26 de marzo de 2005

 

 


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