|
|
-
- SACO Y CORBATA
-
- Tengo un corazón
- que viste de saco y corbata.
-
- Cada vez que lo veo
- se me desacomoda el aire
-
- se me erizan
- las cejas en la espalda
-
- se me anudan los ojos
- en la garganta
-
- y la voz se me escapa
- por los pies.
-
-
-
- IDENTIDAD
-
- Soy la sangre de
la noche
- y la noche
-
el veneno
-
que en mí
-
desangra su mirada.
-
-
-
- VARIACIONES
-
- Cuando no
despierto,
cuando corro
hacia el retorno
de lo que cuento
y suelto el hilo
que me conduce
al viento
suspiro el trecho
que me falta
y finjo que finjo
seguir durmiendo.
Así no sueño,
así camino
sobre mis pasos
arrugados de recuerdos
y estiro el viento
para conducirlo
hacia paisajes
que de a poco invento.
Cuando bostezo,
cuando suelto
las riendas
de todo aire muerto,
cierro los ojos
y me destierro
soplando en mí
una oración
que me recorre
y me envuelve
en la carne
del mismo viento.
Así despierto,
así no finjo,
ni me cuento un cuento,
así me llevo de la mano
a futuros cuerpos,
aspirando del mío
un mensaje silencioso
de silencio
y me reconozco viento
en la desnudez
constante
de nacer de nuevo
-
-
- DOMINGO
-
- Entumecido en el
suspiro
- extraviado de un
mapa.
-
- Descolocado en el
regazo
- lisiado de las
horas.
-
- Revuelto en el
hueco
- enardecido de los
miedos.
-
- Harto en el
estruendo
- ciego de las
palabras.
-
- Derrotado en el
aire
- homicida de un
domingo.
-
- Allí está mi
corazón...
-
- Deshabitado en el
abrazo
-
manco de la muerte.
-
-
- PENUMBRA HEMBRA
-
- Penumbra Hembra
de aire y piedra
luz primera
que suena su inocencia
en el ton-ton
de una caverna
y se hace vigilia
en el sol
cuando no despierta.
- Penumbra Hembra
de flor y tierra
hebra de la noche
que sopla su tristeza
desde el regazo
de una soledad confesa
adobada en rezos
y conjuros
de luna llena.
Penumbra Hembra
de fuego y fiera
furia de hojas secas
ahogadas en su esencia
latido que nace
del grito amanecido
de una hoguera
y se descubre ceniza
en el verdor
de tan añosa vena.
Penumbra Hembra
de agua y niebla
escarcha vieja
que sangra su mirada
en el ocaso
de una quimera
y va despacio
hacia el encuentro
de ser quien era.
|
|