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- Cumpleaños
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- Esta es la hora exacta en que he
nacido,
Noción no tengo del tiempo transcurrido,
Inmerso, tenso, denso, apasionado,
curioso, frío, gris y enajenado
de pasiones, de obras, de personas,
tiempo plebeyo y tiempo con corona
no la de relumbres sino la de espinas
que son peso de sustancias finas
para vencer a las sienes en prisiones.
- Canté. ¿Quién no supo de
canciones?
Escribí. ¿Quién no supo de escrituras?
- En el vivir, a duras y a maduras,
transcurrieron instantes, días, años.
- No quise nunca los ajenos daños
y me dolieron los huesos de injusticias
mías, que las otras más desatendidas.
- Su hubo momentos que fueron
asolados
por ajeno bien que engendra ingratitudes,
defecto es mío, porque las virtudes
son como las rosas, aromar de un día
que esconden su espolón con ardentía
tras el disfraz de las verdes hojas.
- Y si de la esperanza te despojas
serás árbol de otoño, erguido vano.
- Siempre te has querido, por
humano,
irónico de ti y tu importancia.
Has pensado que, en última instancia,
lo que creaste se unirá a tu nombre
y sabrás que acaso fuiste un hombre
cabal, difícil, pero responsable,
que tiempo no tuvo para ser amable
en el sentido más vano de la cortesía
porque se estaba jugando por lo que creía
justo y mejor, entero y sin temores.
En todo juego se comete errores
cuando el alma se apuesta a la esperanza.
- Sólo conocerás voz de
bienaventuranza
cuando te vean lejos de tus lejos
y la persona no opaque sus reflejos
con esa su mentira de apariencia
de tierra sequedad que no es ausencia.
- Cuando estés quieto y en sosiego
preso
te verán en tu obra, hueso a hueso,
sangre a sangre en el aire del recuerdo.
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Puedes perderte tú. Yo no te pierdo.
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©Roque Esteban
Scarpa
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- Canción
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- Me has dicho: Cuando estés solo,
llámame.
No conozco soledad.
- Mi palabra grita en una boca de
soles.
No conozco soledad.
- Converso con los libros, con las
almas.
No conozco soledad.
- Cuerpos y labios me rodean
siempre.
No conozco soledad.
- Me miran ramas de olores y hojas
verdes.
No conozco soledad.
-
No podré llamarte cuando me crea
solo.
Yo soy la soledad.
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©Roque Esteban Scarpa
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De "El árbol
deshojado de sonrisas")
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- Todo se fue
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Esta es la hora de la soledad. Todos
se han ido.
Se fueron los honores, la púrpura y sus furias.
Se fue la amistad, que como perra de oro
la llamaron por su hambre secreta.
Se fue la lealtad con máscara de palabras
y reverso de lepra.
Se fue la generosidad porque el interés vino
con su sonrisa larga y mirada ubicua.
Se fue el dinero, que con imán extraen
desde mil tentaciones con que incitan.
Se fue el tiempo, y no quedé eterno,
sino óxido, orín,telaraña con su madre muerta,
sin óxido, verdín ni telaraña,
inmóvil tiempo.
Se fue la juventud y su llanto de claveles,
la madurez se fue y su tempestad prudente,
la vejez se fue y quede niño
que juega a ser joven y maduro.
Se fue el amor, a la densa ahogada por las vanas alas.
Pareció irse la poesía que no vino nunca.
Se me fue la angustia y retornó angustiada
porque existía sólo como mi reflejo.
Se fue la soledad y me dejó conmigo.
Y yo me dejé y no sé encontrarme,
pues ando perdido en busca de las pérdidas:
la amistad generosa, el joven tiempo,
la poesía amor, y el amor poesía,
la soledad consciente de su angustia,
y mi ser entero.
Si encontráis los honores, dejadlos, no los busco.
Al dinero usaría para que sepáis que existo,
sombra que me rodea, sin tocarme, de aparentes fulgores.
Si encontráis talento, dádmelo, urgente, que necesito.
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©Roque Esteban Scarpa,
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(de "El árbol
deshojado de sonrisas")
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- Mujer de la esperanza
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María de la Esperanza,
espérame.
Paloma de ternura,
zuréame.
Torre de modestia,
sombréame.
Señora de la gracia,
agráciame.
Peñuelín de la pena,
restáñame.
Cautiva del amor,
aprisióname.
Corza de paciencia,
enléntame.
Trabajo sin cansancio,
aliéntame.
Nieve de las fiebres,
invérname.
Juventud de la alegría,
créceme
Silencio entre las voces,
aquiétame.
Dormición de la angustia,
acúname.
Hortelana de luces,
cultívame.
Mujer de la esperanza,
olvídate.
Dame a nacer de nuevo.
Amén.
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©Roque Esteban Scarpa
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(de "La Ínsula Radiante")
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- Leerán algún día
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Escribo para alguien que me espera.
No sabe que me espera. Cualquier día
encontrará la palabra quieta con su ansia
y le dirá mi sentido a su sentido.
Quizá resbale por ella y no la entienda.
Hayque dejar al tiempo. El sabe madurarnos.
Puede que la palabra verde bajo su sol grane,
o que el alma tierna le urjan gravedades,
sonrisas entreveradas entre los grises,
alguna ortiga de ira que la irrite,
un moho triste que contenga salvaciones,
el azulear fugitivo entre los líquenes,
el no decir hombre por la complidad de serlo
o el recuerd que despierta a la memoria
de esa sucesión de olvidos que es su sueño.
Algún día alguien leerá lo que no he escrito
pero su apariencia lo moverá a lo eterno.
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De "No Tengo Tiempo")
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©Roque Esteban Scarpa
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- Oración del fariseo y del
publicano
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Gracias te doy, Señor; por que soy
justo
porque pienso lo justo, justamente,
sin apartarme un ápice de mi cierto criterio,
sin dejar de ordenar el día de mañana
como ha de ser, porque Tú has mirado
esta virtud tan exacta que sólo Tu grandeza
no confundirá con ese otro que, allí apartado,
ensucia el aire con su pensamiento
nacido en la injusticia, nutrido en la injusticia
de no acatar la letra de tu autoridad divina.
A alzar no me atrevo al cielo mi mirada,
porque tengo conciencia que mis párpados pesan
de oscuridad y ansia de verte,
como he de hallarte, si eres Tú justicia
y no he encontrado en mí caridad suficiente
para que yo merezca tu misericordia.
Sólo sé que Tú eres cierto y yo la incertidumbre;
sólo Tú el justo, yo la humana injusticia
que atiende a la apariencia, junto a ella se queda,
conjeturando siempre ajenas intenciones.
Sólo Tú ,el eterno, y yo el hombre-tiempo,
espejo en el mundo y soledad íntima
que si no la colmas con un fragmento tuyo,
ni tiempo es, nonada, lo que ellos quieran
aunque me sostenga ese albedrío concedido por Ti,
fuerte de tu poder, débil en mi ejercicio.
Haz valer tu caridad por sobre mi injusticia
y al borrarme el pecado, reabriré mis ojos
para conocerte a Ti y a mi fiel hermano,
ése que , a distancia, también te está orando.
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De "No Tengo Tiempo")
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©Roque Esteban Scarpa
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- Variaciones de Adán
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Adán, padre mío, nombre mío olvidado,
nadie te siente vivo en el rincón más oscuro
del cuerpo ni en el punto más luminoso
cuando algo nombra. Eres su olvido,
apostaría, de haber sido habitante del paraiso,
residir entre las cosas ignorantes.
Todas las creaciones estaban sin saberse.
¿Podría conocer la brisa que abrazaba a la higuera,
y el sabor de los higos la caricia sin dedos,
si la brisa era desmemoriado paso
y la higuera, tembor de no tener espejo?
La palabra revistió con piel de lumbre
toda la materia y el espectro inexistente de mudas apariencias
según lo sentiste tú, Adán, por vez primera.
El Paraíso ha sido mutilado desde entonces.
Tú lo trajiste entero junto a tu destierro
con la manada de hombres en la memoria
que en sombra te seguía. Cada hijo engendrador
del propio olvido. La sombra la devora la tiniebla.
Todo va siendo noche, amnesia. Las generaciones
se suceden más que en la vida, en la muerte
y allí conducen la débil experiencia, su cáscara
sin meollo. El desierto crece en el paraíso hurtado.
Adán, padre mío, rostro mío olvidado,
que nostalgia tengo de tus nombres.
Debo andar el camino que agotaron.
Me voy moviendo hacia tantas muertes.
Me incita el morir el eterno paraíso,
transponer aquella espada de fuego con sus alas,
morar después las deshabitadas casas,
pulir la voz que despierta en mi oído
purísimas memorias, la tentación incluso
del goce y del dolor para el Otro venga.
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©Roque Esteban Scarpa
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de
"Variaciones Sobre un Antiguo Corazón"
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