Robinson Rodríguez Herrera

 

Antología poética
 
 

 

 

COMPLICIDAD

Nos hemos conjurado
amada mía, contra el mundo:
urdiendo íntimas tramas
encuentros furtivos,
colocando atentados
al falso pudor
de las beatas,
pintado las avenidas
con nuestros nombres,
buscando la misma oscuridad
que los complotados,
inventando claves y consignas,
resistiendo batallas
cotidianas,
Inmersos
en nuestra causa
ardiente y clandestina.
© Robinson Rodríguez Herrera

 

 

PECADO

Te llevas mis ojos donde quieras que vas,
en tus caderas se enredó
mi corazón como una hiedra.
Por ti Adán renunció al paraíso,
David desafió las runas del arca,
Agamenón fue muerto,
cayó la cabeza del Bautista
mientras Salomé danzaba.
© Robinson Rodríguez Herrera

 

 

MUERTE

Sigo los pasos de la noche,
de la diosa ancestral
hasta el altar del sacrificio.
He visto correr las estaciones
la prisa de los hombres
los aromas salobres,
las lágrimas fluyendo
como océanos.
Tú que me diste vida
de la vida líbrame
cuando llegue la hora.
© Robinson Rodríguez Herrera

 

 

UN POETA ES UN POETA

¿Te acuerdas de un muchacho triste
que te robaba sonrisas
insomne en el periplo
de sus poemas?
Tu habrás cambiado tanto,
pero ese pastor de sueños
sigue regalando al viento
la vida
de sus versos.
© Robinson Rodríguez Herrera

 

 

LA POESIA

La poesía está presente
en cada cosa y momento
de nuestras vidas,
solo espera un alma sensible
que la descubra,
la transforme en palabras
y la comparta.
Así, el murmullo primigenio
de la creación,
el nacimiento y la muerte,
el despertar de la adolescencia,
el odio y el amor,
las caricias y los besos,
la furia de los elementos
y los dioses ...
todo lo llena
la poesía.

© Robinson Rodríguez Herrera

 

 

FABER POÉTICA

Mirar la vida
como pocos la miran,
maravillarse
como un niño,
tener el espíritu ígneo,
ser tildado de rebelde,
condenado al exilio,
preguntarse el por qué de las cosas,
romper con las cadenas
las culpas
los mitos,
atreverse a pensar
a cuestionar
la memoria,
perderse entre las calles
las miradas
los versos...
© Robinson Rodríguez Herrera

 

 

NEZAHUALCÓYOTL

No escuchamos la ocarina
o el sordo rumor
que sopla
en el alma
de los caracoles,
nunca se escucharán
los tambores
resonando por el lago
y las calzadas.
No existen águilas
mariposas
códices
palabras pintadas.
El corazón del Mundo
se marchó en los rostros cenizos
de los sacerdotes.
No hay orgullo de obsidiana
cuentas de jade
en la boca de los muertos,
sólo quedas tú
en la noche
sobre el lago que miraste seco,
en el augurio innumerable
de tus poemas
© Robinson Rodríguez Herrera

 

 

Definición de poesía

Muchos artistas y críticos han tratado de definir lo que es la poesía, abundan definiciones simples, elaboradas, románticas, ingenuas, despreciativas, apasionadas... Pero la poesía sigue estando allí, más allá de las modas, de las creencias, hablando al ser humano en una comunicación sublime que trasciende las barreras del idioma. Con una traducción adecuada, un buen poema lo es en cualquier idioma. Cabe entonces preguntarse ¿por qué es así? o ¿cómo lo logra? Bien, a partir de las mismas palabras que a diario utilizan miles de millones de seres humanos, un poeta reconstruye la realidad y brinda una propuesta que la acerca más al alma, allí reside la potestad de la poesía para emocionarnos. Nació de los cantos junto al fuego en los albores de la inteligencia, nació con el arma más importante del ser humano: la palabra. Dice la Biblia: en un principio era el verbo, dice el Atarva Veda: Oh tierra, danos la miel de las palabras! Para mí la poesía es el canto de la vida de las almas y las cosas.

Derek Walcott, en su discurso de recepción del Nóbel, recogido en el volumen 'La voz del crepúsculo', definía a la poesía como «el sudor de la perfección pero que debe parecer fresca como las gotas de lluvia sobre la frente de la estatua, combina lo natural y lo marmóreo».

Yo he sido testigo de la desolación, de hambre, de la intolerancia, de la guerra, de la violencia infinita. Alguna vez tuve una casa en un país que ahora luce devastado, conocí el temor de los maestros, los llantos de las madres, los campos de cultivo devastados, los cadáveres apilados a las orillas del paisaje... una niña abierta en canal y subida a un tendedero de ropa, las cicatrices de las minas antipersonales... Una vez que se desata, la violencia no conoce límites.

Por eso espero algo distinto de la poesía y de los poetas, porque al lanzarnos escarnios o ignorarnos los unos a los otros, estamos profanando la memoria de todos esos poetas encarcelados, perseguidos, torturados, hambrientos... que lucharon por un mañana distinto. Estas lecciones son muy duras de aprender.

En esto de la literatura es decepcionante pues entre más se lee, se estudia y se aprende más tristes y ridículos te parecen tus trabajos anteriores. A veces por allí revuelvo papeles viejos y me encuentro con mis primeros asomos de poesía y me aterra el solo pensar que hubo un tiempo en que pensé que eran sublimes y artísticos. ¡Qué ironía! Lo que me hubiese gustado verlos publicados en ese entonces, en diarios o revistas literarias, ahora me daría un INFARTO si esos textos llegaran a la luz pública.

Sin embargo entiendo que esto es parte de un proceso evolutivo que nos conduce hacia una manifestación artística mejor. Solamente el tiempo y los coscorrones nos hacen mejores escritores, mejores artistas, el sentimiento y el don lo tenemos desde el nacimiento, pero hay que abonar la planta, y a veces, aunque duela mucho: tenemos que podar algunos brotes.

Así de cruel es este oficio. Más de uno, despechado, corre a cortarse las venas: primero cuando no le publican sus devaneos y luego cuando lee lo que se atrevió a publicar. Pobres de nosotros!!!
© Robinson Rodríguez Herrera 

 
 
 

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