Roberto Bianchi

 

Antología poética
 
 

 

 
 
Y sin embargo abren los jazmines
 
con sus ojos blancos
sus lágrimas rojas
sus brazos sin dormir
apoderados de la pared que nos encierra
muros absurdos
rígidos
bajo la piel
crecen las máscaras del miedo
tienen la cabeza turbia
acobardada de aconteceres
escalofríos marginales
todo ocurre bajo la piel
en un rincón aislado
gatos de ira
que arañan las paredes
brusquedades
crecimientos de hielo
y sin embargo abren los jazmines
con sus ojos blancos
sus lágrimas rojas
porque vamos a seguir
tan abrazados
intercambiándonos terrores
y la luz todavía
nos pronuncia
 
 
 
A esta hora

 
                  A esta hora, exactamente
                  hay un niño en la calle...
                  ...es absurdo
                  ensayar en la tierra la alegría y el canto,
                  porque de nada vale
                  si hay un niño en la calle...
                  Armando Tejada Gómez-Argentina
I
cuando el fuego agrisaba en las cenizas rotas
aprendiste la vida de oficios de la calle
como otros pequeños
niños de la intemperie
en puertas de boliches
de boca de peones
desde la abuela huarpe que te hablaba mapuche
aquel idioma antiguo de la Araucanía
llegaban las palabras de viento y la memoria
porque a veces alguno regresa mariposas
que han perdido su rumbo de letras acabadas
 
 
II
 
ahora multiplica la pájara nocturna
con huevos de alquitrán donde habita otro niño
que pasa la jornada zigzagueando los ruidos
con puertas que le cierran la garganta
entre tragos sociales
y gárgaras de espejo
sigue la caravana
de los indiferentes
los redobles de niños
soportan las más tristes
las más descoloridas horas en los umbrales
hormigas olvidadas
pierden sus pocas luces
respirando la muerte
de la bolsa suicida
que espera en un baldío
 
 
III
 
"evitar que naufrague su corazón de barco"
repetías Armando

tu palabra desierta
rémora de los tibios
que todavía esperan con los brazos cruzados
cuando nos vimos rojos de vino añejo
se posaron tus labios en la melancolía
pero no imaginabas milagros ni consuelos
conociste sin pausa el diente de los lobos
y todos te miraban la boca
y nadie preguntaba dónde hallaste tu lengua
aunque hubieses perdido la escuela en un atajo
27 de septiembre de 2003
 
 
 
Acaso la memoria
                  
por qué nosotros
las evoluciones
los climas de la sangre
amar o sentir lástima
por qué antes
después
las ataduras
arroyos en silencio
qué puede ser
que nos relegue a tantos
por qué el poder
y las intolerancias
manos de piedra
llueven torturados
y no me comprometo
con mi boca
ni mi cara alzada
ni los calcetines de mis dudas
serán menos los miedos
si se unen
o temblaremos al unísono
en pequeños triunfos
en pasitos tibios
con la inmediatez del desaliento
y el espejo empañado de esperanza
vamos
a lo mejor logramos
dar pasos encontrados
tal vez alguna acción
para cambiar la cara
entre aliento exhalado
que todavía flota
un pequeño detalle
para no olvidarnos
Montevideo, 12 de noviembre de 2003
 
 
 
En la curva de otro cielo
 
Me niego a que te llames ausente
a que respondas envíos
te contamines con aviones
pasillos y transportes
ni siquiera en el sitio
que tus pies hayan reconocido
 
Me niego a que te confundas
con esas nubes en últimos silencios
que te conformes con una voz lunar
empobrecida por múltiples tormentas
 
Alguien cerca habla noentiendos
y creo que te escucho
acorralada en la curva de otro cielo
 
Nada será simple en otoño
pero no acaban las flores
no se pierden los poros infinitos
donde perfuma el atardecer
 
Es parte de una historia
que olvida las ausencias
abriendo claraboyas
espejos y balcones
21/02/05
 
 
 
Mi ojo
 
Mira mi ojo
                huracán
                bebe mi entraña
se descompuso mi mirada cuando
vi por última vez a mi asesino
él me acostumbraba a su presencia
                día por día
me envenenaba el agua
recorría aguijoneando
cada centímetro de piel
 
Mi ojo
sin embargo
                huracán
pudo quedarse atado a la memoria
de algunos pocos en espera
 
Mi ojo
                sin mirada pero
visiblemente retratado en los rostros
de otro y otro cómplice escondido
 
Mi ojo
                huracán
tal vez pueda alimentarse todavía
de pequeñas victorias
                populosas
                gratificantes
en la bocas exactas que me nombren
24-03-05
 
 
 
 

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