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El ansioso
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(Fragmento)
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III
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Tristes
memorias
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bajan los
ríos.
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Dejadme a mí
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con mi
destino;
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la flor del
aire,
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de aire
cautivo.
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Adónde irá
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por el vacío,
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su cara sola,
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—siempre
perdido.
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Adónde irás,
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ay, tiempo
mío.
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La voz crecida
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en los pesares
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buscará el
amparo
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en salitrales.
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Tristes
memorias
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los ríos
llamen.
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Dónde andará
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todo el
olvido,
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la flor que
sufre
-
lejos de
amigo.
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Viejas
memorias,
-
busquen los
ríos.
- De: Antología
de poesía moderna en lengua española, Editorial Trillas, México,
1986.
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Panegírico
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Cantar. Cante
al dichoso día el viento
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y a la mañana,
el sol llene de luces;
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la pintada ala
cante acompañando.
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La flor repose
sobre la hoja. Atento
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quedará el
jardín. Solo. —Tú conduces,
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hermoso
viento, un crespo mar, cantando.—
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A la luz clara
empiece el hilo sordo
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a tejer su
ordenado mundo. Agua
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ausente. —El
laurel a su favor
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vuelva. Si
olvidos tuvo, hoy el tordo
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sobre sus
ramos canta. Volador
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obscuro. Manso
pico. (En la fragua
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del día luce
alegre. La callada
-
infancia del
clavel lo mira.) Nada
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lo distrae.
Cantar, dichoso día.
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Espacio. Cielo
nuevo. El derramado
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río a la onda
encuentre, solo. Huerto
-
fresco.
(Pimpollo dulce. Tú gobiernas
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una provincia
de agua y un poblado
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país. ¡Qué
feliz eres! El desierto
-
duerme en tus
ojos. Hojas tiernas.)
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Al jubiloso
día cante el viento;
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la desatada
trompa en esperanzas
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sueñe: batalla
hermosa. Soberano
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cielo. De
amores siempre esté contento
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el pecho; el
libre corazón en danzas
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goce,
inconstante. Soledad. En vano
-
ya no se
muere, en la tierra dura.
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Laurel,
callado vínculo, cintura
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de hojas;
riberas. Encendido canto.
- De: Antología
de poesía moderna en lengua española, Editorial Trillas, México,
1986.
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5
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Ocioso canto.
Cantar
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al día, que
tiene nubes
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y soles y el
ulular
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del aire
entero. —Hoy subes
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a mí, canto, y
soy dichoso
-
porque me
alejas de la muerte
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íntima. Sí.
Silencioso
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y puro. Alegre
suerte.
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El navío brazo
busque
-
un golfo
claro. Ofrecido
-
sueño,
siempre. —No lo ofusque
-
lo ausente,
espere herido.
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El mar, el
soñado mar
-
entre ondas,
fértil. Esperar
-
¡Espérame
golfo frío!...
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Sosegada luz.
Ocioso
-
canto. La hoja
sobre la hoja
-
qué feliz, y
el victorioso
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clavel,
tierno. —El día moja
-
su sombra en
el mar. El mar
-
que entre
ondas y peces nace.
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Eterno prado.
Mirar
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una flor, qué
hermoso. Trace
-
mi soledad una
bella
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sombra. Sola.
Transparente.
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Qué importa el
día. La estrella
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ve el mundo,
río luciente,
-
sin
apetecerlo. —Al mío
-
vuelva yo
siempre. Navío
-
entre piedras.
Soledad...
- De: Antología
de poesía moderna en lengua española, Editorial Trillas, México,
1986.
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Hostería de
la rosa y el clavel
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(Fragmento)
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II
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Déjame esta
tarde solo para mí, que tengo la voluntad
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perdida en el
frío. En olvido inmenso
-
crecen y
mueren los pájaros. Hace un siglo
-
que no duermo
y tengo las uñas quebradas
-
de peinarme.
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En el mes de
marzo empieza el Otoño en mi tierra;
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yo nací en el
Otoño. De noche, cuando el alma
-
se queda sola
con su cuerpo. Alguna vez...
-
Y el viento
herido se queja como un ramo de flores
-
en un vaso de
vino.
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Si cada alma
-
tiene su
cuerpo, sus amistades y negocios;
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si hasta la de
los hombres sucios
-
tiene su lugar
en este mundo y una sonrisa
-
parecida a sus
pensamientos, un cuerpo idéntico
-
y compañías
que viven sin ruborizarse: igual
-
a los ojos de
ellos, a los pies, a las manos,
-
a la boca y
dientes de ellos, tú, entonces,
-
tienes un
deseo
-
semejante al
mío. Yo quiero mezclar un día entre otros,
-
huir de la
tierra muerta,
-
hacer un día
espléndido sin separación, donde tu perfil
-
me esté
mirando, mientras guardo amores perfectos
-
dentro de un
sombrero.
- De: Antología
de poesía moderna en lengua española, Editorial Trillas, México,
1986.
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Poema como
el desierto
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El aire
desdeñoso.
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Ay el aire
desnudo —distraído,
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abierto,
amoroso
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desvelado,
crecido—,
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en su desierto
transparente.
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Amor de luna
sola
-
perdida. Amor,
amor; ya todo el mundo,
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la llama, el
viento, la ola,
-
el tránsito
profundo;
-
la soledad del
aire vagabundo.
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Hoja, espina,
amaranto,
-
mar sin
partida. ¡Espacio! El mar, el mar
-
con su cuerpo
de llanto
-
inmóvil, de
otro mar
-
sin vida, ya
encerrado en mí. El mar.
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Sí, jazmín
retraído,
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mano triste,
caballos, todo el viento.
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Ay mi viento
perdido;
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en su flor de
lamento,
-
oprimido; en
su gozo, desaliento.
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(Mi cuerpo
derramado
-
junto a otros
días, solitario; muro
-
de piel, de
aire tornado.
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Sueño de río
puro
-
asomado a su
centro, siempre oscuro)
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Eternidad de
sombra,
-
rosa de luz
desierta, alta en su día
-
negro. Quien
te nombra,
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quién buscará
un día
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entre flores,
el viento de otro día.
- De: Antología
de poesía moderna en lengua española, Editorial Trillas, México,
1986.
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Una rosa para Stefan George
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Il va parmi ses
fleurs;
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et les souffles de
l’air
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Hölderlin
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(Similis factus sum pellicano
solitudinis)
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No es la
paciencia de la sangre la que llega a morir,
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ni el sueño ni
el mármol de Delfos, sino el polvo
-
que se
calienta entre las uñas.
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Qué importa
morir, que se borren las paredes como un río seco;
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que no quede
una flor en la calle con su borde de luto en la frente,
-
ni el viento
sobre las piedras podridas.
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Qué haces
allí, tronchado sin humedad,
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con tu dicha
sin aliento, con tu muerte tendida a los pies.
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Con tu espuma
llena de ceniza. Desdeñoso.
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Ya vendrán los
hombres con el ruido, con los gestos;
-
pero el odio
seguirá intacto.
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Todos te
habrán estrechado la mano alguna vez,
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y tú habrás
bebido la cicuta en la soledad,
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como un vaso
de leche.
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Adiós, país de
nieve, de ventisca agria, sin gentes que digan mal
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de ti. Eterno.
Desnudo.
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La sangre
metida en su canal de hielo
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—fuego sin
aire— Jordán perdido. Si el tiempo
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tuviera
sentido
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como el Sol y
la Luna presos;
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si fuera útil
vivir,
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si fuera
necesario,
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qué hermoso
espanto: tengo la voluntad avergonzada.
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Yo soy menos
feliz que tú. Me quedo combatiendo
-
sin honor,
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con un haz de
ramas en las manos.
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Duerme. Dormir
para siempre es bueno, junto al mar;
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los ríos secos
debajo de la tierra con su rosa de sangre muerta.
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Duerme, lujo
triste, en tu desierto solo.
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-
¡Esta palabra
inútil!
- De: Antología
de poesía moderna en lengua española, Editorial Trillas, México,
1986.
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