Rafael Valero Oltra

 

Antología poética II

 
 
 

 

 
I.
 
TENGO LO NECESARIO
para escribir un libro de tristeza...
Una pluma de pájaro;
un tintero de ausencia;
todas las hojas pálidas, caídas
sobre mi sombra quieta,
mil besos disecados, tirando de las venas;
un camino a la luna - blanca virgen, desnuda -
y unos pies, desgraciados, que no saben
caminar sin estrella.
Tengo un silencio de guitarra muerta;
un reloj detenido
en la precisa hora de tu falta
y un cuerpo que me sobra,
cerrada ya la puerta a tu presencia.
Tengo una canción vaga, recorriéndome el alma
y unos labios desiertos
que no saben decirla.
Tengo hormigas de luna
tan hondas en la entraña,
que es mi noche vigilia, tras tu sombra
y mi día, cansancio de caminos sin alba.
Tengo lo necesario
para llorar,
pero no tengo lágrimas.
©Rafael Valero Oltra
De: Poemas de ausencia
 
 
 
II.
 
EN ESTA TARDE DE JARDIN VACIO,
estoy ardiendo en versos que no nacen.
Los siento, sin cabeza,
remover el caudal de sangre virgen
- alfilerazos hondos -
en las hebras ausentes de mi alma.
Tiritan las estrellas
y tirita mi cuerpo, azul con ellas.
Los eucaliptos mecen la distancia
que anuncia el contrapunto
del silbido de un tren que se desgarra.
Me faltas.
Como el viento al molino
de alma crucificada, rueda inútil;
torrente de agua oculta
que espera al zahorí de manos blancas
para hacerse paloma.
En esta soledad, sueño contigo...
Entre nubes azules,
mil mariposas ciegas, nos descubren,
la densa geometría
de triángulos rizados que se besan
y deshago amapolas cuyos pétalos, buscan
su tibia sepultura en tu regazo.

Al despertar
―las manos, como ajadas—
mil bocas en mis labios
acechan los caminos de la luna
por los que, a veces, bajas.
Y es en vano la espera,
hundiendo el remo lejos de tu barca.
 ©Rafael Valero Oltra
De: Poemas de ausencia
 
 

III.
 
SOLEDAD GEOMETRICA
de cortantes aristas y cúbicos silencios;
de sueños triangulares
sobre un frío rectángulo de lienzo:
de relojes sonoros, cuyos ángulos, se abren
para que escape el tiempo...
...Y, el tiempo, interminable,
con todos los recuerdos entreabiertos.
Ya, sin ti, me confundo
con los otros perfiles, recortados
en el álbum nocturno.
Soy, una sombra mas, atada a un cuerpo;
una caja vacía;
un punto de tu línea,
perdida la esperanza convergente;
un globo que se extingue
antes que pueda haber tocado el cielo;
un alpinista en la pared del alba;
un barco naufragado que se rompe, gimiendo...
Ya, sin ti, soy, tan solo,
un corazón abierto,
surco carnidolido,
sin la tierna semilla de tu cuerpo.
©Rafael Valero Oltra
De: Poemas de ausencia
 
 
 
 IV.
 
UNA MELANCOLIA DE ORO VIEJO
trenza y destrenza, en el fugaz espejo
de los charcos, caminos, a las hojas
de apagado verdor y venas flojas.
Una melancolía acariciante
de piel ausente y palomar distante;
voz escondida de agua en algún lado
cuyo rumor, se filtra en mi tejado,
en el suburbio mate vespertino.
Una melancolía sin camino
donde los pies, remachan soledades
sobre el húmedo barro, en dos mitades;
donde cada suspiro es un silencio;
donde, con el crepúsculo, evidencio,
la falta de la tuya, en mi pupila.

La tarde se me va, turbia y tranquila,
sin esperanza de un mejor mañana,
por mas que el sol reviente en lluvia grana
y repiquen los gallos; por mas sueño
de besos infinitos, con que el ceño
pretenda desfruncirme el buen Morfeo;
pues, otra vez, mañana, el agrio, feo,
estéril, decorado de mi día,
tendrá los tintes de melancolía
de estos atardeceres solitarios;
los mismos tristes, solos, escenarios,
para la misma farsa, nube oscura,
que vaticina un alba de locura
redoblada por veinte campanarios.
©Rafael Valero Oltra
De: Poemas de ausencia
 
Primero fue una voz...
Como un erial de labios agrietados
bajo el sol implacable de la vida,
—silencio y soledad sobre su herida―,
se me agostaba el alma. Desangrados
los sueños por abrir, cualquier huida
me retornaba al punto de partida,
los pasos, cada vez, mas desquiciados.

Así habría de ser, seguramente,
cuando ya no se espera un nuevo día.
Mas, sin saber de donde y de repente
llegó tu voz a mi. Su melodía,
se hizo lluvia de amor sobre mi frente
y no quise morir.... Amanecía.
©Rafael Valero Oltra
De: Cuaderno de un sueño



 
...luego, hubo un rostro...
 
 Esbelto y largo el cuello,
casi tanto, tan largo,
como lo fue el  deseo de sembrarlo de besos;
sensual la nariz, conocedora
de que, por complacerla,
inventaron las flores sus aromas;
horizonte de fuego la línea de la boca;
lago, los ojos, de aguas cristalinas
envueltas en un aura misteriosa,
en las que, fatalmente,
dulcemente,
alenté a  naufragar a mi mirada...
Y una menuda rosa,
asomada en el ámbar de tu brazo
que soñé, arrebatado,
que no fuera otra cosa que una llamada urgente.
 ©Rafael Valero Oltra
De: Cuaderno de un sueño
 
 
       
...y, con el, la inquietud...
 
Un vuelco hacia delante, un paso atrás,
mi corazón, busca en el tuyo abrigo
y aunque febril, vacila, no consigo
no acabar cada día, un poco mas
prendido de su sueño que, quizás,
debí dejar colgado en el postigo
de mi puerta de buen y fiel amigo
que responde al afecto que le das.

Pero detrás del alma, agazapada,
vive la sangre que le da la vida
y si el alma se entrega a una mirada
¿ como tener la sangre por la brida ?
¿ O habría de dejar, que, por la herida,
el alma, se me escape, desangrada ?
©Rafael Valero Oltra
De: Cuaderno de un sueño


 
****

¿ Que tiene tu palabra, que mi oído,
con dulce pajareo ha enajenado ?
¿ Que misteriosa pócima has usado,
que el pulso me acelera, enloquecido ?
¿ Porque, ―da igual despierto que dormido—,
mis brazos tiendo a ti, desarbolado,
y, en su cruz, sin tu cuerpo, desolado
toma lugar el verso dolorido.?
Amas sentirte amada ―lo presiento―.
y juegas, femenina, al disparate
de hacer, de este, mi amor, cometa al viento,
sin reparar que el viento, en un embate,
añicos pueda hacerla en un momento,
y muera el corazón que en ella late.
©Rafael Valero Oltra
De: Cuaderno de un sueño



 
...y, hasta los celos...
 
 Celos dije, mujer... Si, dije celos...;
Mas, si no lo comprendes, dije nada,
desvía hacia otro lado la mirada
que yo daré prisión a mis anhelos.
Pero si al verte, abrieronse mis cielos,
y de su celda, el alma, liberada,
en la tuya encontró dulce posada,
¿ como impedir sus alocados vuelos ?
¿ Como evitar, el aguijón hiriente,
de verte, de otros sueños, perseguida ?
¿ Podría soportarlo, indiferente,
quien siente en ti latir su propia vida?
¿ Es que puede el amor ser diferente?
¿ O es que, mujer, no alcanzas su medida ?
©Rafael Valero Oltra
De: Cuaderno de un sueño
 
 
 
Reglas esenciales de preceptiva poética

Al igual que en la aritmética,
donde existen reglas guía,
también las hay en poesía.
Y son: ritmo, rima y métrica.
Si, pues, me lo permitís,
mas que por sabio, por viejo,
a todos los que escribís,
os brindaré algún consejo.

En principiando la clase,
una idea muy sencilla:
nunca, pase lo que pase,
utilicéis la morcilla.
Verbigracia, si yo digo:
" la luna en el cielo brilla
con fulgores de bombilla "
mas que un verso eso es un higo.

A las metáforas ¡ ojo !.
Que es muy fácil escribir
lo que nos viene al antojo,
sin pararse a discernir
entre sembrado y rastrojo.
Imaginad que leemos:
“...reposa en mi tu sien cana
cual, de esmalte, palangana..."
¿Que hay que pensar mas? Pensemos....

Cosa es también pertinente,
el lenguaje delicado
y ajeno a la grosería.
He aquí el ejemplo siguiente:
" estaba el banco, de llover, mojado,
y tengo el culo super empapado " ,
cuando decirse podría
" sobre el banco, las lagrimas del cielo,
en mi innombrable hallaron su consuelo ".

Y si del amor hablamos
en su mas carnal vertiente,
entonces, ya, ! no digamos ¡,
pues se debe procurar
la palabra pertinente
que, acertándolo a expresar
con claridad suficiente,
permita discriminar
al poeta, enardecido
en su ensoñado gozar
de cualquier bruto, salido,
que solo piensa en f.......
Ved, aunque innecesario, este otro ejemplo:
" la achuché contra el catre, violento
y, cuando percató...ya estaba dentro ",
para discernir luego los contrastes:
" ....y en la pasión del encuentro
titilaron las estrellas
y titilaron con ellas
nuestras mas pudendas partes "

Y, una postrera advertencia:
es mortal la verborrea
de palabras estampadas
- como salchichas atadas -
sin rigor ni pertinencia.
Pues sabed bien que en poesía
dice mas quien solo emplea,
las justas para engendrar
en el alma, efervescencia
y con ella cada día,
la ilusión en quien las lea.
©Rafael Valero Oltra
De: Cuaderno de un sueño
 
 
 

Endecha a Doña Mencía

Decidme Doña Mencia
¿ habéis visto, por ventura,
galán con mas galanura
que quien, desde aquí os porfía ?.
Tantos son los trovadores,
soplagaitas y juglares
que os dedicaron cantares
encendidos en amores,
que, al pie de vuestro castillo
y bajo vuestro aposento,
se hizo un hueco en el cemento
en el que yo me arrodillo.
Amor eterno os juraron...,
¿ a que si?; ¡ ya lo sabia !,
mas lo que nadie decía
―¿a que nunca os lo contaron ?―
es que quien a vos se orilla
con tanta miel en el pico
va detrás de un padre rico
del que vos sois la pubilla.
En cambio, paloma amada,
ved que mi ambición es nula,
no me esclaviza la gula
y aunque humilde es mi morada,
en ella hallareis un trono,
hecho con trozos de estrella
con su buen dosel de ozono
como no lo hay ni en Marbella.
Cierto que no habréis gran fasto
de doncellas y sirvientes
fisgones e impertinentes
que, de ordinario, no gasto;
mas, que mejor servidor
que quien, por amor sincero,
será vuestro cocinero,
auriga, paje y cantor.

.- ¿ Que respondéis, alma mía ?
( Este silencio detesto ).
―¡ No me hagáis sufrir en vano !.
―¿ Que decís del Gran Hermano?...
¡ Será marrana la tía !
¡ Se fue con Ivan Armesto ¡
©Rafael Valero Oltra
De: Cuaderno de un sueño



A mis amigos del Poblado de Poesia

Hera, Eunate, Miravés,
Albertomad, Lia, Zambra,
Sharazad, Torrebabel,
Salmita, Gheova, Zara,
Michel, Poetisa y tambien,
contertulios, cuyos "alias"
no puedo aquí entremeter,
hoy, quiero daros las gracias
y os voy a decir porque:

Yo fui una vez un hombre diferente
al que hoy podríais ver aquí sentado,
de talante adecuadamente ahormado
al perfil que de él quiere la gente.
En aquel tiempo, en cambio, la otra parte
del Géminis que soy, me dominaba,
y de su mano, ávido, exploraba,
mundos de estrellas, músicas y arte.
Asi, fui actor e interprete a Ionesco
a Becket, a Moliere o a Alfonso Sastre;
acompañe a Raimón con mi guitarra
y por tomar la vida tan al fresco,
milagro fue no dar con ella al traste,
viviendo como vive la cigarra.

Luego, me hice mayor y responsable.
Mi grafía cursiva y decidida,
se torno redondilla contenida
para ocultar al yo no acomodable;
me envolvió la espiral de lo adecuado;
asenté firmemente el pie en el suelo;
olvide suspirar mirando al cielo
y, al parecer, me dio buen resultado.
Mas, llegado hasta aquí, veo, de pronto,
―por circunstancias que no son del cuento―,
que de tanto embridar al sentimiento,
he vivido feliz...Si. Como un tonto.

Hoy, al dar con vosotros, en la calma
de la nocturna cita, vuestro eco,
ha descubierto, en mi interior, un fleco,
del soñador que siempre hubo en mi alma
y, tirando de el, mil mariposas,
llegan a mi felices, tras su encierro.
Por eso amigos, esta noche quiero,
ofreceros sus vuelos, como rosas.
©Rafael Valero Oltra
De: Cuaderno de un sueño
 
 
 
Soledad

Telaraña de cuerpo indefinible,
la soledad me ronda, la presiento,
y le muestro mi cuerpo en movimiento
para hacerme a sus hilos perceptible.

No habrá de ser su abrazo más terrible
que el de este desamor y el vano intento
de ir tras el sol, sin remos y sin viento,
sabiendo que alcanzarlo es imposible.

Volveré a refugiarme en las estrellas;
a rumiar el dulzor de la amargura
y a gozar y sufrir con mi castigo...

pues si el huido amor dejó sus huellas
en senda que conduce a la locura,
prefiero, soledad, quedar contigo.
©Rafael Valero Oltra
 
 

Al ver, en el jarrón...

Al ver, en el jarrón, mustias, las rosas
que esta misma mañana he recogido,
de pronto y con dolor, he comprendido
que el alma, son, los ojos, de las cosas.

Si con amor las miras, amorosas
lucirán, para ti, el mejor vestido;
si con desdén, con odio o con descuido,
sus formas se harán tristes y fragosas.

Mis pupilas se agrisan con los días
y todo cuanto miran se entristece,
No es pues, vuestra la culpa, rosas mías,

si vuestra luz tan presto se adormece,
que en tierras que, de amor, están baldías,
nada puede nacer y nada crece.
©Rafael Valero Oltra
 
 

En las nubes te busco...

En las nubes te busco... en los perfiles
que esculpe sobre el cielo la montaña.
En el canto del ave que se ensaña
gritándome tu nombre en los cantiles.

En los reflejos, breves y sutiles
con que el sol de la tarde el mar araña,
En la voz de cristal que mi oído engaña,
mezclada entre las risas infantiles.

Así te busco, amor, impenitente,
mientras cada mañana, es la primera
en que mi mano encuentra tu vacío.

Y es que el tiempo, a tu ausencia, indiferente,
me hace seguir, contra corriente, el río,
hasta que halle tu rastro o Dios lo quiera.

©Rafael Valero Oltra
 
 
 
 

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