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- LA FOTO
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- Me
miras desde una foto
- (que dejaste tirada al
marcharte).
- Qué hermoso, mi amor…qué lindo.
- Allí nos vemos unidos y
sonrientes…como antes.
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- Como cuando acariciábamos entre
los dos al hijo…
- Ese hijo que hoy se ahoga en un
maldito mar de lágrimas.
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- Mi cabeza se apoya en tu costado.
- Estoy viva. Estoy feliz…
- mientras aspiro ese perfume que
creía que usabas para mí.
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- Desde la noche a la mañana
- olías a jazmines del valle, y
era dulce
- dormirse al calor que desparramaba
tanto aroma.
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- Sí. Ya sé. Vos me dirás que es tan
sólo una foto.
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- Un inmortal momento de mutuo
arrebato
- que alguien nos robó.
-
- (Pero no fue cualquier fotógrafo)
-
- (Ese alguien fue nuestro hijo,
inocente,
- tratando de guardar aquel
instante).
-
- Y esta noche que la miro…
- -con mis ojos enturbiados por la
locura de sufrir tu ausencia-
- …lo descubro. Todo.
-
- O casi todo. No sé.
-
- Veo que tus ojos no sonríen a la
par de los míos
- y que desde tu boca
- se destila una amargura que aquel
día no noté.
-
- Entonces te imagino de frente y me
pregunto
- Sobre el por qué de tamaña
tristeza.
-
- Ya estabas con ella.
-
- Y me cuestiono esa sonrisa
inocente que partía mi boca.
-
- Cómo no me dí cuenta de que
estabas sufriendo.
-
- En lugar de sonreír….debí haberte
abrazado
- muy fuerte. Con amor. Con entrega.
-
- Es de noche. Siento que me
aliviaría romper esa foto.
- Pero seguiría su dibujo ilustrando
memoria.
- Entonces la doblo. La guardo.
- O la olvido.
-
- Haga lo que haga…todo será igual.
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- ME REVIENTAN LAS VENAS
-
- Me revientan las venas de
palabras
- mientras el corazón golpea en
mi cabeza.
-
- Mil pensamientos me desordenan
el alma
- que de tanta paz disfrutó en
tu ausencia.
-
- Te veo para odiarte y me
marcho para ser feliz,
- Pero nada es posible. Yo soy
tu amante,
-
- y aunque el cielo se acabe y
nos libere la muerte
- no me podrás abatir con tu
afán de inmolarte.
-
-
- HOY DEBO RENUNCIAR
-
-
Hoy debo renunciar.
- Es necesario
- Olvidarme de las curvas de tu
cuerpo
- que alguna vez tocamos
juntos.
-
- Te cuento que conocí el
infierno.
- Es el adiós que se les
grita
- a los que continúan cerca
- en el espacio
- pero que ya no son.
-
- Hace unas horas te
escuché
- declararle tu amor a otra
mujer
- Imaginé tu sonrisa, franca
y joven.
- Pensé en sus ganas,
- en la alegría por disfrutar
tu voz.
-
- Quise matarla.
- O tal vez te dibujé muerto en
mis recuerdos.
- Perdóname.
- Hoy he descubierto que no
puedo
-
manejar a mi antojo un corazón.
-
- Ya no eres mío.
- (A pesar de las mentiras que
escupiste
- para salvar tu error).
-
- Amar es lo normal.
- Por eso aún te amo.
- (El cielo me abrió los
ojos).
- (Hoy debo renunciar).
-
-
- DESASOSIEGO
-
- Márcame las horas.
- Delimítame el tiempo.
- Tápame los ojos
- Y oblígame a sentirte.
-
- Es tan difícil lo fácil
- cuando es tan arduo el
camino…
- …para amarte…
- ….para dejar que me ames…
- Que ya no puedo escaparme
- del destino común.
-
- Pero el corazón se agita
- mientras tus manos me
tocan.
-
- El alma estremece las
mejillas mustias
- por almacenar dolor,
- al teñirse de rojo
-
-
y no es vergüenza,
amor…
- …más bien yo lo llamo bronca-
- porque te amo pero sobre la
almohada
- debo pintar suavemente tu
nombre
- para que el viento lo
arrastre
- sin que te borre
jamás.
-
- Y así estoy en la noche:
- vagabunda en la abundante
sombra.
- Eternamente sola
- (aunque el corazón me dice
- como una mala palabra
- que, en contra y no a favor de
todos,
- habitará la sonrisa pícara
- masticada en mis labios
- cuando llegue lánguidamente la
hora…
- …. algún día tal vez).
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-
-
-
-
- SIESTA EN
FEBRERO
-
- Pronto llegará la lluvia
- y mis hiedras sentirán la
fresca caricia de sus gotas.
- Mientras tanto, tu amor se
está instalando en otro cuerpo,
- en otra alcoba y entre otros
brazos,
- mientras tanto.
- Y llegarán: el agua, la
oscuridad y el viento.
- Tu cuerpo pintará su lujuria
- sobre la juventud de una mujer
más nueva.
- Ahora me pregunto qué me
queda:
- algunos inviernos
- entreverados con las
innumerables primaveras
- que algún día descubrí bajo
tus sábanas.
- Tal vez hoy no necesites el
agua.
- El amor solo –cuando es real-
puede crear el éxtasis.
- Te atrapó la juventud y la
ilusión por una vida nueva.
- Y allá te vas.
- Veo que la locura hoy te
acompaña a todas partes.
- Pienso que me quedo sola.
- Pero solamente estaré sola de
vos.
- De toda una vida pintada de
desamor y engaños.
- Jamás me despediré de tu
recuerdo
- -eso lo sabes-
- Y en tu memoria quedarán
pegados nuestros años de lucha,
- de dolor y de amor.
- Pero también de mentiras.
- Yo le pregunto a mi alma por
qué no te hice feliz
- ni siquiera con el hijo,
- ni siquiera con las primeras
caricias sinceras y ardientes.
- Pero no me responde.
- Será para no aumentar este
dolor que presagia muerte.
- Comienzo a vivir la inercia en
mi materia.
- No entiendo tu efímero pasaje
en nuestra vida
- a través de los años.
- Los años… Dios sabe que
generan tempestades.
- Porque mi peor pecado fue
haber envejecido,
- mientras a tu lado florecía
otro amor
- joven, pleno de la vida y de
los sueños que algún día tuvimos.
- Sueños que ya no recuerdas.
- También se pusieron viejos.
- Como yo.
- Y te irás bendiciendo esa
nueva vida que ilumina tu otoño.
- Mírate al espejo.
- No cierres los ojos.
- Tu cabello está blanco y las
manos te tiemblan
- igual que las mías.
- Vete ya. No importa. No
entiendes.
-
-
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-
- EL ESPEJO
-
- Recién me asomé al espejo,
- y sentí bronca cuando vi que
estaba loca.
-
- Loca o sola. Es lo mismo.
- Ambas cosas enajenan la
sonrisa.
-
- Acaricié mi piel
- sintiendo que además estaba
vieja.
-
- Y le pedí a Dios que se
hiciera presente.
-
- Aún lo espero.
-
- (Será un día difícil. Lo sé).
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- EN SILENCIO
-
- Siesta de un sábado con mucho
sol pero sin vos.
- Y de qué me sirve estar
contenta.
-
- Nubes de terciopelo me
acarician el alma desde arriba
- como si desearan rescatarme
de este infierno.
-
- Pronto se acabará mi luz
- por más que el sol de otoño se
empecine en iluminar el cuarto.
-
- Para qué perseguir la claridad
- si mis ojos se niegan a
contemplar el cielo
- en este pequeño espacio que
desborda ausencias.
-
- Las cosas materiales
- me danzan entre recuerdos
lejanos…
- -“¿Recuerdas cuando me
compraron en aquella feria?”-
- me dicen dulcemente.
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- Y claro que me acuerdo.
-
- (Es tan cierto como que no
quiero acordarme).
-
- Si juntos las obtuvimos
- han perdido su valor cuando
me quedé sola.
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- Al diablo con la materia.
- En este momento, sólo a tu
ausencia puedo ponerle precio.
-
- Porque eres demasiado caro
para recuperarte.
-
- Ya debo entenderlo de una
buena vez:
- Que no estás disponible ni
deseo comprarte.
-
- (Y debo conformarme con
llorarte a medias).
-
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-
- POEMA CUARTO
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-
No sé para qué escribo todo esto.
- Será para dejar constancia de
mi muerte.
- Será para atraerte desde la
nada absoluta de mi sueño
- y para que hiervas en este
infierno de deseo.
-
- Es por tu alma altiva,
deliciosamente fría y lejana
- que me lastima el cuerpo con
su azote cortante
- de odio, de sardónica risa;
de helada respuesta
- a mi derretida ansiedad
- de fe, de amor, de
paz.
-
- (O tal vez escribo en medio de
un incesante anhelo de calor,
- para que lo lea,
mañana
- ese minúsculo pedacito
de amor
- que me estalló en el
vientre alguna vez).
-
- Necesidad…enfermedad de amor
latente en la sombra
- de mi soledad, desesperada
de Dios.
-
- No sé para qué escribo
todo esto.
- Será para olvidarme de que aún
debo seguir andando,
- que todavía me faltan
desengaños y burlas;
- porque no se me ha de
permitir detener
- este loco ir y venir de
historias vividas y futuras
- y mi eterno deseo por
arrancar del alma
- todo lo pasado,
- y mi enfermizo rencor por los
futuros miedos
- de soledad, de paz, de
nada…
-
- …será por eso que esta siesta
de un invierno
- (El más frío y triste y
lánguido
- de todos los que soplaron
sobre mi ajada piel)
- arrojo sobre el papel mis
lágrimas viejas,
- mancho con tinta azul el
último escalón hacia la muerte
- de esa alegría que alguna
vez endulzó mi cara
- que ya no ríe, que ya no
mira el cielo:
- Por eso escribo todo
esto.
-
Por eso y nada.
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