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- CHARRAL
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- Flemática mujer de hermoso pelaje
- en cintura
- enmarañado pelo,
- una araña carga en su pubis
ancestral
- negra hasta los meniscos,
- perturbadora de la noche
- calla, arrolla
- En la esquina ebria
- de Fresh Point
- su rostro negra asoma,
- tartamudea la anciana
- medusa embadurnada de olores.
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- TIJERA
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- No sólo repta.
- En el pozo está,
- atrapada de aldabas.
- La mano confirma el orificio
húmedo
- ojal oscuro de la infancia,
- vaginal caverna
- que la atrapa.
- La atrapa.
- El tacto pulula rodea el
albergue,
- vacuo
- vano va sobre el veneno.
- Recorre la mano la hornacina,
- esponjoso el sitio y frío mullido
en lo oscuro
- el vestido blanco es almácigo
- como torga.
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- Boaco, abril 1978
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- PERNOCTE
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- Encorvada la garra del animal
- Uno. El otro sobre las crines
- el colmillo de mamífero
siempre
- encima. Y el otro solo
pellejea
- ladra y fuerza.
- El insomnio no conoce de
paciencias.
- Perrea en la noche, la
familia como una bandera
- que ondula en trizas.
- Quizás alguna causa humana
esconde esa oscuridad
- de nocturnas hienas
desérticas, todo perdido en la quimera rosa
- en el ojo celador que
pestañea, araña el silencio que lo invade todo,
- luz y sal
- sangre agitada en griterío y
trasnoche.
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- NO ESTÁ
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- Qué de mí
- si en mi cama se extiende
- enrollada en mi cuello
- absorta de delirios
- con sus esmeraldas me mira.
- No es el ungido escorpión
- en el lecho entre horas,
- no está. Se retuerce
- me ataca con el flagelo
- de su cola.
- Escamosa va
- repta, serpentea
- fluctúa en serpentín
- y en retroceso arremete
- en azotaína con artilugios y
añagaza.
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- GALLINAZO
- A Ezequiel D'León Masís
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- I
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- Las alas baten su plumaje
- en juventud él es amplio
- gallo de plumas tornasoladas
- y naciéndole la crestita
- ¡ay alitas!
- como pudieron seguir
emplumando
- tanta sabia
- la arrugada descendencia
familiar encrespa.
- Y en la trifulca el ardor se
empluma
- Él retrocede y la espuela da
lugar al chance,
- ennavajado el gallo su pluma
es tersa
- y la pata que aprieta a la
pescuezuda hembra
- amancebada entre arcillas
rasca y picotea la punta de sus patas,
- en otro batir de alas el
sacude y deja su polvo en ciernes.
-
- II
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- Gallos fueron toda la vida,
- y gallitos de madres que
también los guarecieron,
- los diminutos de alas
cóncavas y muy cortas
- de pequeña cola
- pero de fálica cabeza amorfa
- el pico corto y cónico de
avecillas
- las carroñeras de sus
madres.
- Y de gallinas sé historias
- las magdalenas de plumaje
suave
- plumas lanceoladas.
- Que una vez vi de nosotros.
-
- III
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- Y a todos sirve el rey,
- el gallinazo.
- El hurtador buitre negro.
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- EL ANTÓNIMO DEL PADRE
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- La escamosa página espera
- Lo que pudo ser el antónimo
del padre,
- Único en hierba y aire queda,
- Sinónimos que acechan la
caligrafía imprecisa
- Inteligible legado,
- Todo heredado, pedernales y
fuego.
- Vil calendario reclama lo
bisiesto.
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- 1985. DIEZ AÑOS DESPUES
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- El corazón que está en mis
manos
- dice: lentitud de vida que
corre por la sangre,
- los restos de esta tarde se
irán conmigo,
- mi mañana la guardarás entre
tus ojos
- como dos lágrimas puras de
invierno,
- las venas se enfriarán como
vigas de cemento
- opacas de naturaleza.
- Y recogerás ese corazón que
una vez dijo:
- hija, madre, niño, taxi,
avión, caballo
- rosas negras y blancas en un
jardín
- que nunca recordarás.
- Y como días en tu bolso lleno
de alfileres
- se guardarán la risa, las
manos, tu silencio.
- Y aquella barba que afeitabas
muy bien los días de
- mis cumpleaños.
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- SI VES UN GATO NEGRO,
DECIA MI ABUELA
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- Manadas de gastos merodean
la noche de mis tejados,
- manosean el secreto de los
amantes,
- y con sus garras afiladas
corcovean sobre la hembra herida,
- lloran porque están solos,
- recorren las calles
abandonadas,
- con el temor que una mano los
condene,
- olfatean un olor a pollo
asado, a pan recién horneado
- y en el solar, macho y
hembra,
- aislados, perteneciéndose en
cada marejada.
- Si ves un gato negro, decía
mi abuela,
- te abrumará de noches,
- y con las uñas te sacará los
ojos.
- Como auténticos cuervos de la
existencia,
- arrimados a la puerta con
aire de perdón,
- no sabrán que esa misma
noche,
- serán gatos
en la ventanilla de un bus azul.
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