Marcela Almeida

Fotografía propiedad del autor

 
 
Esbozo biográfico
 
ALGUIEN ME DIJO QUE ERA UN LOCO/ QUE LA GENTE NO COMÍA VERSOS/ Y QUE UN VERSO NO COMÍA CUENTOS/ QUE SE PERDIERON LAS HADAS EN EL TIEMPO/ Y QUE TODOS SOMOS PATITOS FEOS/ QUE LA REALIDAD ES TERCA/ PERO MÁS TERCO YO/ GUARDO AÚN COMO SI FUESE UN NIÑO/ ALAS DE MARIPOSAS EN LOS SUEÑOS.
 
Seguro era una pompa de jabón explorando una dimensión de asombros, decidí estallar un 30 de Octubre de 1962 en la aún bucólica ciudad de Quito, en la víspera del día de brujas a las once de la noche, en medio de una pesadilla de sangre que casi devora la vida de la que escogí para que fuera mi madre, crecí apretada por las necesidades de cinco hermanos que me antecedieron, y por los lógicos conflictos que se le pueden venir encima a una pareja de escorpiones apasionados que a la final ni ellos mismos encuentran qué hacer con sus vidas. Cuando tenía casi seis años a mi madre se le ocurre traer otro problema más al mundo, nació mi última hermana, eso a mí me pareció demasiado y sin pensarlo dos veces le redacté su certificado de defunción, así a los seis años me había auto declarado huérfana y emprendí mi vida con los argumentos de mis anteriores vidas y mi comunicación íntima con la naturaleza. Para mí la tierra lo era todo, de ella aprendí la ternura y el real significado de la belleza y aunque a veces mi alma sensible se debilitaba con profundos pesares, siempre me rescataba el amor generoso que a raudales nos entregan criaturas nobles como una mascota o una plantita de limón.
 
 Las letras llegaron a mí como la oportunidad de expresar y retener en claves toda la maravilla de ese entorno que me acogiera, y aunque con innumerables necesidades materiales, una madre amargada por una rutina asfixiante, un padre frustrado y maníaco depresivo, y 6 hermanos sumisos, siempre logré  hallar la nota exacta de la felicidad, aun cuando eso después me pasara  ingentes facturas.
Leer para mí se convirtió en una extraordinaria ventana a través de la cual reconocía lo inmensamente excelso y maravilloso que es el mundo, a la lectura le debo todo lo que soy y proyecto llegar a ser, hasta ahora no he podido recorrer con mis pies otros sitios que no sean los de mi país, y hasta eso limitadamente, pero doy fe de que he estado en casi todos los rincones del planeta a través de los libros. De muy chica, yo coroné el Everest y fui la primera exploradora en recorrer innumerables colosos nevados sin un tanque de oxígeno. Estuve en Nepal, en la india,  en la plaza Roja, en el Louvre, desmayada ante la piedad de Miguel Ángel, en la antigua China, en medio de un ir y venir de enormes bloques de piedra durante la construcción de las espléndidas ciudades que erigieron las comunidades nativas de América y me imbuí de la comunión sabia del hombre con la naturaleza que ellos profesaban. La triste y la feliz historia, los artilugios del destino los viví en carne propia y me tornó rebelde la desgraciada incursión de los anglo sajones en el mundo. Tanto aprendí a través de los libros, que ahora siento que no se nada, cada vez la vida me trae nuevos y mayores desconciertos.
 
Por mi urgencia de desligarme del hogar paterno donde el lenguaje del amor era mudo, enlacé mi vida con mi proyección propia de lo que era el príncipe azul, raudo apareció con su fogoso y rojo discurso de líder estudiantil en las aulas universitarias, conocí la filosofía marxista y la he practicado en lo cotidiano con especial empeño, me ha dado excelentes resultados. Experimenté  la pasión y la furia de la carne que termina recluyéndonos, sin sentido y sin freno me entregué a esa causa que me trajo el sosiego de mi hijo Martin poco antes de cumplir los 20 años, a los 22 llegó Micaela, y con ellos los destellos de abeja de mi infancia se volcaron en mi memoria para hacerme soportable el peso de un amor pasional y arrasador que me desgajaba tanto la carne, hasta causarme insufribles dolores de alma, así comencé a descolgar nubes y todo cuanto me rodeaba me arrancaba versos sencillos y dulces en las horas con mis hijos, y desvaríos tremendamente descarnados y severos en mis amaneceres de insomnio. Así, de pronto me vi de nuevo con la necesidad de huir, e hice todo lo que pude por alejar de mi espacio a mi príncipe azul que para entonces ya se había convertido en sapo, sólo después de eso supe cuánto le amaba; pero su ausencia en los rincones, me revelaba una gratificante paz y me estimulaba a concentrarme con lo que ha sido el dominio de mi existencia, mi inclaudicable relación amorosa con las letras.      
 
Nunca me había atrevido a participar en ningún concurso literario, para mí los escritores y los poetas sobre todo eran gigantes, dioses, cimas tan altas que apenas podía alcanzar a mirar, pero el espacio conseguido a través de la separación con el padre de mis hijos, me había permitido ganar confianza y hasta me atreví en 1995 y cuando ya contaba con 33 años a participar por primera vez en un importante concurso nacional de Poesía, que prefiero no mencionar ya que eso nunca me ha parecido tan meritorio, y ¡oh sorpresa gané un segundo lugar entre muchos participantes nacionales y extranjeros asentados en el país!, tres meses después obtuve un primer permio en otro concurso, y con los dos premios económicos realicé la primera edición de autor, de 1000 ejemplares de mi poemario para niños  “APRENDIENDO DE LA MANO DE LA POESÍA”  en 1996, el cual tuvo tanto éxito, que fue el precursor de un sueño que desearían soñar muchos geniales autores: comencé a vivir de mi literatura. De allí mi camino ha seguido una ruta cierta, decidí no dejar que otros se encarguen de mi obra y he rechazado propuestas de editores, ya que me fascinó el contacto estrecho que llegué a formar con mis lectores; desde los maestros, los adolescentes, los niños y los jóvenes. Me empeño en ayudar a construir lectores en las instituciones educativas a través de obras frescas y de corto aliento, sin descuidar el arte ni la belleza al momento de transmitir la historia, la leyenda o las realidades lacerantes de la convivencia humana. Me emociona y solaza la carita feliz y asombrada de los muchachitos tras constatar, que quien escribió esas historias o esos poemas que les ha gustado tanto, es un ser de carne y huesos igual que ellos. Y es así que a partir de ello, en poco tiempo han aparecido y se han reeditado por varias ocasiones: “ADIVINA ADIVINADOR Y EL RINCONCITO DE SORPRESAS” ( 1997) segundo volumen de poesía para niños, en 1998 se publica la obra más exitosa de todas: La novela atemporal “LIMONCITO…DIARIO DE UN TIEMPO SIN OLVIDO”, en el año 2000, lejos de todo pronóstico brilla el poemario “A RAJATABLA” con poesía filosófico existencial que logra conmover a una población con casi nula cultura lectora y donde la Poesía continúa siendo la cenicienta del mundo de las letras. En el año 2001 se publica PERROS…CUENTOS, en el 2002 nace “MORIR DE AMOR” tres relatos sobre el S.I.D.A, en el año 2003 son publicadas “EL OLOR DE LA AMAPOLA” cuentos; y “CARTA A VICTORIA” novela corta, en el 2004 los lectores se encuentran con: “ AL FINAL DEL ARCO IRIS” cuentos, la novelina “CALACALÍ…LAS MÁGICAS DULZURAS y “MISTERIO…CUENTOS ESCALOFRIANTES”. Para el año 2005 aparece “LA MISIÓN” novela, para el 2006 “EL REGRESO DE LOS PUMAS” novela histórica, y “EL IMPERIO DE LOS DIOSES” cuentos sobre la creación. Para el 2007 son publicadas la colección de relatos “YA NO ESTÁS MÁS A MI LADO…CORAZÓN y la novela juvenil “EL CAMINO HACIA LA LUZ” con importantes reflexiones acerca del cambio climático y la sabiduría ancestral. Para el año 2008 por exigencia de los adeptos es publicado el poemario “EXULTANTE” con una colección de poemas ganadores de concursos de declamación y literarios, conjuntamente con la entrañable y conmovedora historia de una mascota en “POR SIEMPRE MANDY”. En el año 2009 son publicadas: la colección de relatos urbanos: TU… MI SOMBRA  y la Crónica novelada que habla acerca de la vida de “MANUELA SÁENZ A…ENTRE EL AMOR Y LA GLORIA. Trabajo arduo y serio que surge justamente en el año del bicentenario del primer grito de la independencia americana, acaecido en Quito el 10 de AGOSTO DE 1809. Y hasta ahí llegué, por el momento pienso quedarme quieta en lo de las publicaciones, aunque no puedo dejar de habitar compulsivamente ni un solo instante en el oficio, todas mis producciones publicadas se hallan únicamente respaldadas por las leyes de protección intelectual de mi país, y solamente las he podido difundir en el ámbito de mi cuidad, Quito. Hasta ahora he trabajado sola y he repartido mi tiempo en crear, editar, publicar y difundir las obras, las mismas que han crecido al igual que mis hijos y me han proporcionado incontables alegrías.
 
 Soy tremendamente sociable, y aunque manejo solventemente las relaciones humanas, prefiero guardar distancia con la gente, y me subyuga mi mundo pequeño rodeado de naturaleza, cientos de libros, gatos, piedras recogidas de cuanto lugar he visitado, caracoles y conchas de todos los tamaños, mazorcas de todos los colores y pinturas en acuarela que las pinto yo misma ya que jamás me alcanzó el dinero para comprarme un cuadro de los que hubiera querido. No busco los escenarios, ni subirme a los podios, prefiero el anonimato y no he hecho real intento de relacionarme con los medios de comunicación, ya que sé claramente cuales son sus intereses que para nada van con los míos, eso no ha evitado que todo lo anterior de alguna manera y con cierta frecuencia suceda. Dicen que formo parte de la SOCIEDAD ECUATORIANA DE ESCRITORES, EL CLUB DE POESÍA LA DELICIA Y EL TALLER CULTURAL RETORNO. Mi relación con el medio de intelectuales ecuatorianos muy reconocidos se queda en la enorme admiración que les profeso y en comentarios generosos que he recibido de algunos de ellos (Euler Granda, Raúl Pérez Torres, Edgar Alan García, Félix Yépez Pazos, Manuel Zabala Ruiz y otros) los mismos que me han causado muchísima gratitud y orgullo y gozosamente los he colocado en algunos de mis libros publicados. Pienso que en este tiempo más que en ninguno la literatura es voz y testimonio, y carga con el compromiso de engendrar en la población presente, sobre todo niños y jóvenes; antiguas y nuevas luces que ayuden a sobrellevar las dificultades de los nuevos tiempos. Yo, a través de mi posición de obrera de la letras, insisto e insistiré con mi literatura, y llegaré humildemente hasta donde alcancen mis pasos, por que segura estoy  que…
 
PARA ESCRIBIR HE NACIDO, / PARA DAR A LUZ UNA MUJER/ QUE POR POCO NO CABE EN MIS PALABRAS. / QUE LA VISTO DE HIEL Y PRIMAVERAS/ Y SUAVECITO LE BESO LOS OJOS. / QUE LA APREHENDO EN MI ABRAZO Y MI DESEO/ REBUSCO BAJO SU PIEL/ Y ME RECOBRO PARA LA EXQUISITA LLAMARADA DE LA VIDA. / LE BAUTICÉ CON EL LLANTO DE MIL LUNAS/ Y DE NOMBRE LE PUSE POESÍA.
 
 
Selección Poética

Antología poética

 

 
 

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