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Manuel Parra Aguilar
EN EL MEOW MIX
CAFÉ
la joven mesera
llena por
tercera
ocasión tu taza.
“excuse; the annoying smoke to the cats,
cannot smoke in
this area”
te dice con
imperfecto
inglés
antes de marcharse.
Y tu estrategia de conversar
con ella se
viene a pique.
En verdad no es
tan cruel abril:
cada vez
recibes café sin tanto pelo.
LA MUCHACHA DEL BARRIO
latino no
abraza por temor de verse indiscreta
en la
última despedida de su colchón
Selter
and company.
Se
enamora de tan poco
que al
calor del dulce hogar
temo
preguntarle cualquier cosa acerca
de su
cambio. You also want to me, mattress?
pregunta.
Sé que
ella ama a los gringos por ser hermosos.
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YO ME SENTÍA UN
extranjero más
en Eindhoven
y ella
no parecía más conmovida que yo
en
aquella durísima temporada de invierno.
“Prueba
a llamarme Helen”,
dijo su
gafete sin mover los labios cuando me le acerqué en la barra de la
estación.
En el
ruido predecible del tren se escondieron ligeramente las palabras.
¿Puedo
decir que en verdad la conocí?
Llevaban
sus cachetes la dura quemazón de los países bajos.
Ahora
los árboles habrán crecido y serán de nuevo interminables.
Le
ofrecí el café más oscuro que pude conseguir por 2 €.
La
boletera me despidió con un “Buen viaje, norteamericano” para el camino.
Esto
sucedió en Eindhoven
SÓLO HORAS DESPUÉS
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llegamos al
Café house,
edificio
en construcción de la calle
Quiroz y
Mora,
allí
donde el viento arrancó algunas flores disfrazadas de petunias
y
derribó retratos de manzanas estilo René Magritte.
Tú y yo
puestos
a trasluz de locos ventanales donde no entró el frío,
sus
cuatro horizontes dibujados en tu blusa color de agua, ¿te acuerdas?
En los
casi no siempre delicados servicios del mesero,
el aroma
del café con los terrones de azúcar morena
y el 10%
de propina, ¿qué importa ya si no canta Barry White?
Helen,
¿a dónde iremos al próximo verano?
LA CALLE TIENE UN OLOR
-
a sexo quemado
a eso de las cinco de la tarde.
Hay
puentes y horizontales frutas amarillas. Un parque enorme donde tú
puedes descansar.
El
invierno dobla siempre por donde no debe,
pero
Alexander, Nicolás y yo tenemos un grado de más
al mirar
los duros pezones de las colegialas de Lomonossov.
Un
viento frío hiela los pies de los pájaros de las faldas de las
muchachas.
No he
visto otra montaña en Rusia, salvo la Montaña de Gorriones.
Temo que
no exista ciudad más roja que Moscú.
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- TOTAL
- Por fin estoy
tranquilo conmigo mismo
- he vivido entre
espejos
- entre las formas
laterales que cruzan de una noche a otra noche
- aún a veces
alguien en la vigilia
- o en el momento
más oportuno
- aquí todo ha
pasado
- también el
silencio en pequeños círculos
- dichoso el amor
de mis amigas pues aman
- a su padre con
demasiada prudencia
- dichosos los
hombres de mi Tiempo pues saben
- el verdadero
nombre de todas las cosas
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- es mentira el
olvido lo sé
- nula forma sin
rostro
- jamás ha habido
un regreso
- la vida apenas
empieza siempre es la misma
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- N. B. 2005
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- Ya no podremos
compartir aquí en la tierra las ganas de conocernos.
- No compartiremos
el pan en la mesa, las bebidas de $ 15. No compartiremos
- el comienzo de
las palabras que estuvieron a punto de decirse.
- Estas ganas de
ser para ti cualquiera ya no
- podré
compartirlas, esta lógica inútil de dejar quietas las cosas, esta
- necesidad de que
todas mis manos se quemaran en la geometría de tus hombros.
-
- En homenaje a ti
este ciego dejó la piedra fingida a su arquitectura.
-
- Para ti los
vestidos huecos, el símbolo del anillo, las manzanas verdes y maduras,
- todo el audio,
las manos de perfume, los clavos de mi cruz.
-
- ¿Querría para ti
las mismas cosas?
- Yo quise para ti
las mismas cosas al girar
- y no ha sido.
-
-
Por acá quedan los
años juveniles, la hora exacta para encontrar la rosa en el poema, los
ojos enfermos de tanto no dormir, Girondo y los libros, el nombre de esa
calle que hacia delante me condujo.
-
- En el durísimo
asiento del autobús en aquella semana santa
- compartías
conmigo tus cólicos,
- compartías el mar
redondo pintado de amarillo,
- el común
remordimiento de un día distinto a este
- que aun hoy me
duele en el sueño.
- Ya no podré
comprar de nuevo para tus labios la sed más purificada.
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- Si me dijeras que
valió la pena este vacío infinito,
- si de alguna
manera alguien lo dijera,
- bien sea por lo
menos para prestarle importancia al olvido,
-
al cuidado de las
formas,
-
pues de pronto no
compartimos siquiera el recuerdo, el deseo de los otros, las ganas
terribles de conocernos.
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CRUCIFICCIÓN
-
- he soñado
- esta noche un
tigre
- panegirista de
otro siglo
-
- los otros
- quienes me
conocen
- saben que no
miento
-
- íncubo del
porvenir
- mi tigre ignora
las calles intransitables en el ojo de un caballo
- el ojo en el
hueco de una calavera que me sueña
- sigilosa la mujer
desnuda que no duerme
-
- y qué he de hacer
oculto en los arrabales
- en el desván
donde el cuello de la estatua gime
- y mi tigre
arrinconado teme a un pájaro amarillo
-
- salvo la forma
Todo es Nada
- urdimbre del
deseo que seguirá la forma del zarpazo
- la imagen del
planeta esperando el insomnio de la esquina
- hueco sombra
la mujer hecha mariposa
-
- la mujer hecha
mariposa y hecha Nada
- la razón del
espejo y el cuidado
- para el tétano de
mi tigre que tiene corazón de niña y halo de elefante
-
- no debiste ser
mariposa no quisiste
-
- demiurgos de
cal de arena
- acólitos que
fingen ocultar mi máscara furiosa
-
muerta
-
olvidada
- en el estante de
otro siglo
- cuando mi tigre
era un hombre con sangre de caballo
- y la mujer soñaba
sin tocar el suelo
-
- dejaré la cinta
fresca
- para la mujer
llena de planetas
-
- y entonces de qué
cuerpo
- de qué forma ha
de lanzarse mi tigre encenizado
- sin encontrar el
camino que me lleve a la manzana
-
- no debiste ser
mariposa no quisiste
-
- el día llegará
- con sus dos
mañanas tan distintas
- con su dentadura
al masticar las mariposas
- sin mi tigre que
sostiene otro
- tigre con su
máscara imperfecta
- con el deseo
intacto que sienten los ojos de un caballo
- con el caballo
temeroso de no ser nunca un elefante
- con el elefante
arrepentido en la vigilia de otro siglo
-
- no permitas que
yo duerma no lo permitas
-
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REIVINDICACIÓN
- hay un
- puente intacto
por donde ya no cruzaré
-
- hay un recuerdo
tan tierno
- condenado a la
vigilia
- condenado a
asomarse por la ventana antigua de la Nada
-
- conoces mis
deseos que no te perdonan
- los otros
- arrastrados por
el espejo y la memoria espantosa
-
- sola te entregas
tú tan sola
-
- oh bogar
bogar bogar donde todos te conocen
- mariposa
mariposa
- sin tu efluvio de
amor para bisutería
- sin tu cuerpo de
niña sin tu forma
-
- a ti jamás la
sangre del caballo
- a ti jamás la
claraboya intransitable
-
- debajo de las
manos que presienten
- no voy por tus
venas
- que no encuentro
- sino por tus
máscaras domesticadas
-
equidistantes a la luna
-
- a dónde vas a
dónde
-
- no llegará jamás
la coloración pátina
-
hípica del ojo o de los
puentes
- ni los belfos que
por ti ruedan impasibles cada uno tu minuto
- no llegará jamás
la mano ecuestre
- ni el espejo
insondable del deseo
- cuando huyas por
mi hueco
-
donde ya todos jamás te
esperan
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RESURRECCIÓN
- haber estado al
alcance
- del conflicto es
haber
- querido salvarlo
todo a sabiendas de que había Nada que salvar
-
- si tú en el hueco
impuro de un ballo
- si tú en el monte
encendido de venus de un durísimo caballo de venus
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- quién dirá de ti
que te conoce dime quiénes
-
- si te nombro y en
verdad eres otra
- si es de otra
esta mano pequeña morena y fría
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- perdónanos
siempre por la brida o mejor por los establos
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- quién dirá de ti
que te conoce dime quiénes
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- debiste saberlo
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- como yo al
alimentar la mariposa que te condena
- como yo la piedra
que rompe el silencio del espejo donde habitas
- siempre
- como yo el ojo
que germina y no acaba
- como yo el hueco
expuesto a los enconos los mismos
- como yo para las
crines imperfectas de tu mano
- de esa otra mano
pequeña morena y fría
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