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Luis Raúl Calvo
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![]() Fotografía propiedad del autor |
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Nació en Buenos Aires, Argentina en 1955. Es Licenciado en Psicología y poeta. Dirige la revista cultural “Generación Abierta”(Letras-Arte-Educación),fundada en el año 1988 y que fuera ” Declarada de Interés Cultural de la Ciudad de Buenos Aires” en el año 2000, por la Legislatura Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires. Es miembro de la Asociación de Poetas Argentinos. Integró la Comisión Directiva de la Fundación Argentina para la Poesía. Colabora en diversas publicaciones del país y del exterior. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, al francés y al italiano. Fue incluido en el Inventario de Poetas en Lengua Española-segunda mitad del siglo XX-trabajo de investigación realizado conjuntamente por la Universidad Autónoma de Madrid con la Asociación Prometeo de Poesía de España. Ha sido incluido en más de veinte antologías de poesía, del país y del exterior y en el Breve Diccionario Biográfico de Autores Argentinos-desde 1940- de Silvana Castro y Pedro Orgambide, Ediciones Atril 1999. Obra publicada en poesía: “Tiempo dolorosamente resignado”(Ediciones “Generación Abierta”, 1989); “La anunciación de la partera”( Ediciones Correo Latino, 1992); “Calles asiáticas”( Editorial Plus Ultra, 1996)); “Bajos fondos del alma”(Ediciones “Generación Abierta”, 2002). Email: luisraulcalvo@yahoo.com.ar www.generacionabierta.com.arLos Comedores de Patatas * El orden de las cosas está en la lejanía. Los comedores de patatas nos contemplan como vigías encubiertos. Ellos son el desarraigo, el desamparo de esos días, las ranas quemadas en el pan de fuego. Hay una crudeza inexplorada en la crudeza del aire. Cabizbajos, extraemos el pasto crecido de las venas del tuerto. Es un acto de tortura ver pasar la vida de los otros con la certeza de lo ya visto. * Nombre de una de las obras de Vincent Van Gogh Aproximación de los Cuerpos La rebelde aproximación de los cuerpos no es una extraña coincidencia. Algo fluye en los líquidos celestes, en un vano intento por restaurar el orden perdido. En las madrigueras fluviales quien pierde en un minuto de su vida, el terror obsceno por las sanas costumbres ha salvado a un hombre. Años de Infancia Alegro, obscuridad, declaración del maullido. Las bocas sedientas toman mate en bacinillas. Crecer, esa luna de cerdo que corrompe los filamentos del potrero. Amar o no amar, la lengua de Goya cohíbe a los infieles. (Los zaguanes de barrio representan la encarnación de lo vedado.) Esquirlas, orfandad, difamación del centinela. Las muñecas de porcelana nunca usaron colorete. Viajamos arrodillados en el riñón del aguatero con la coraza invertida en los años de infancia. Profundidades No estar es presencia de algo, de todo, o de nada. Revolver bien abajo lo inhallable. Una joroba en la espalda es la ausencia más profunda. La Nausea Los que escogieron la náusea nunca han vomitado. Abrir mortajas en un hospicio es ocultar la cuarta dimensión de la tragedia. Caminar descalzos, desde otro ángulo en otra superficie. Vigilar con el delirio también desde otra circunstancia. La Resistencia Hay una duda que azota la carne de los muertos y hay miles de lenguas cortadas por la lluvia. Es otra visión del mundo detrás de la apariencia. Los musgos crecen en las sienes del olvido con alas de muciélago sacudiendo la memoria. Nos han dejado solos inaugurando cementerios en las casas solos, con mordazas de cenizas como aureolas. Solos, pero aún vivos. Profanación ¿Quién profanó los nódulos del templo? Quizás la voz trillada de los hombres mutilados en la espera. Quizás un dios ceremonioso contemplando absorto el holocausto de las bestias. Azul Un silencio azul, en un jardín azul, de una sala azul. Veinticinco azules fatigan su inocencia en los recodos de una mesa. Una maestra azul nos presenta en sociedad. Yo desembolso mi guitarra inesperadamente azul y procreo melodías de tortugos y marinos. Las manos azules aplauden la irreverencia de fusas y corcheas bailando pentagramas. Mi mujer prepara un arsenal de cuentos invadiendo el territorio de azules fantasías. Ellos se entregan a los delirios de un caniche, que perdió su azul en una plaza. La maestra invita a despedirnos con un mimo de gargantas. Veinticuatro chicos agradecen con el azul de sus cristales mientras Romina moja de azul dos esbozos de mejillas. Afuera, el negro de la tarde nos recibe nuevamente. Poema VI En las noches de verano salíamos a la puerta de calle para ver como soportaba la gente, el calor de la civilización. Aún creo desde la ignorancia lo que pensaba por entonces el calor de la casa contamina menos, duele menos que permanecer a la intemperie. Poema X El viejo sabio solía decir: "Caminar por el cordón de la vereda es como reconocer las líneas divisorias que separan la vida de la muerte". Nosotros, mientras tanto mirábamos de reojo sus gruesas arrugas y comprendíamos por vez primera el por qué del ocaso. Expropiación Plumas de sal en la cueva del jinete. Los huesos se astillan en la casilla de correo. Hay que tener constancia de la pérdida para atestiguar en el juzgado del lobo. Todos fuimos carne alguna vez carne atascada en el lavatorio de las moscas. La nodriza esconde a su cría en el purgatorio del reuma. Los estigmas nacen del primer beso umbilical. Hemos dejado paso a las abejas exotéricas. Partidos al medio, purificados por el cólera expropiamos el hambre de la última intrusa. (De "Calles Asiáticas") Villa Devoto (1973) Esta pequeña eternidad se origina en el instinto. Voz que se guarece en la noche de todas las tormentas. Amar fue destituir a los rojos conserjes, de los hoteles habitados por las ondas paralíticas. Las escenas pasan, pero algo perdura en el vahído de los nómades. El delirio de los presos condenados a ser libres tus besos suspendidos en el manantial de la locura y ese rostro de horror de las mujeres, eternizadas en el ojo de la viuda. Los vestigios de la luna en el lago son la zona macabra de los signos perdidos. Alguien reconstruyó el escenario del crimen con las muletas olvidadas en un fragmento de nuestra historia. (De "Calles Asiáticas") Acto Secreto Un acto secreto no es la revelación de lo impuro. Hay cien formas diferentes de descifrar la vaguedad de un grito, la caída de una lágrima en el plato del gato los interrogantes acumulados en tantos años de silencio. Diana había encontrado el modo de acomodar su cuerpo en la oscuridad de los días, en ese estado letal donde las horas se detienen y se recobran los sentidos. No fue el exterminio de los magos ni el llanto rural de las primeras mañanas el principio de su infortunio. De madrugada, propuso un pacto imaginario con el cielo raso, celebró la eucaristía con furiosas dentelladas, y enjuagó sus anónimas manos en la beatitud de las focas circenses. Estar solo es una forma de vivir con lo siniestro. (De "Calles Asiáticas")
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