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Así te veo
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En un hilo de plata
se sostiene tu encanto.
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Y en cada extremo
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templados
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están los sabores
del sentir infinito
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dispuestos a no
soltar sus sensibles amarres
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y perder sus
terrosas raíces de orgullo primoroso
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sólo aprietan como
una anciana culpa
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y se echan a dormir.
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Así te veo:
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en racimo de besos
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en sorbo de fuego
nuevo
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en una sonrisa
fecunda como luna en celo.
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No permitas que mis
ojos revienten sin lograr verte
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ni insistas en
dejarme dormido
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como un nudo ciego
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un laberinto viejo
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un mar sordomudo.
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Da un paso a la vez
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sólo uno
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abre mis ojos a tu
luz
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respírame
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así transparente
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vigilante a la
sombra que te acosa
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y besa suavemente
mis frías mejillas.
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Mientras yo
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con tu hilo de plata
y tu angelical aliento
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tejeré tu cobija
antes que el colorido amanecer nos descubra.
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Noche buena
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Todo parece estar
tranquilo cuando duerme la luz
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el cambio es
estricto
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se diluye
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se atrapa en un
acorde tierno.
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Pero no es el mismo
movimiento de ayer
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cuando el equilibrio
de la flor alucinaba al viento
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con un basto reflejo
de noche buena
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y la exquisitez
filosofal del silencio
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como una roca
suicida en la cuerda floja del día.
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Hoy noto el redoble
de un viaje lento
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en los suburbios
opacos de mi esqueleto
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y se hace más fuerte
cuando me escolta el desierto y el mar
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me río
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me sobro
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me pongo un traje
transparente
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me bebo el humo
habitual de las estrellas
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alucino ser algo más
que un templo desnudo
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me voy lejos a jugar
con los excesos
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me canto una suerte.
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Para qué la cordura
si me tengo a mí
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sublime arrebato
animal
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personaje quimérico
adicto a Venus y sus iras
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Oh!! Mutación
perfecta.
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Nadie concibe
molestias
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hasta que el sol
vuelve a calentar.
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Sólo presencia
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Como un mar en calma
te muestras
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adormeciendo mis
feroz inquietud
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torrente de sueños
largos
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adorada niña
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capullo de noble
flor.
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Tus ojos fulgurando
mi alimento
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la sustancia que
nutre al desvelo
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el soplo ciego que
seca mis lágrimas
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apaciguando las
manos duras de tu recuerdo.
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Maliciosa presencia
la de tus labios
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mezcla de cielo y
miel
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socavando el
respirar de mis entrañas
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postrada luz
solitaria
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princesa de dulce
mirada.
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Te veo y la vida
crece
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como lucero mañanero
sobre las sombras.
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La verdad meciendo
tu sonrisa
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con un sabio viento
de luna
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tierno como el
amanecer
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seductora como la
muerte.
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Todo hoy sucumbe en
mis manos
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el deseo roto y las
palabras vacías
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me sabes a nube
blanca
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a victoria cercana
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a beso y cristal.
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Frágilmente bella.
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Vital
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Empalágame el alma,
tírame al vacío
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saca hasta lo último
como cuando sueñas.
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Dándome un espacio
en esta escasa noche
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no alcanzaré a
soplar tus rizos
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uno a uno cual gota
de lluvia triste.
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Dame más que un
suspiro de Abril
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más que una jornada
de pasiones
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más que la montaña
enrulada de nube.
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Dame el néctar de tu
tibia voz
-
para humedecer mi
quijada
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y olvidarte ajena.
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Tu aroma
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vapor vigoroso en
caldo de gardenia
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manantial de caricias flotantes
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dulzura
a mis sentidos.
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Suelta tu espada y
afila tu pelo,
-
que en guerra de
torpes miradas te saboreo
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mujer.
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Anciano
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Señor pueblo
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ensarta de
esqueletos avasallados
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olorosos a décadas
inertes
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te descubro azorado
como bestia débil
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cuando tu sangre de
nuevo atraviesa la piel emancipada de tu tierra.
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Pueblo y señor
anciano
-
cenizas del sol
perdido
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me traes un perfume
a escasez
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un extraño murmullo
suicida
-
cuando las
cosquillas neoliberales sazonan el amargo vacío de tu estómago inmortal
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y respondes con tu
absurda sonrisa incapaz.
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Señor pueblo
-
bandera sucia
-
antónimo de
ilusiones
-
apaleado ángel sin
guardián.
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Tristemente pueblo.
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Reflejos
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Esta vez no te
buscaba, sólo andaba por andar
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descifrando la
coincidencia fantástica de tus ojos en los míos
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y ese palpitar de
muerte que llueve dentro.
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La ciudad golpeada
por un sol rebelde
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las gentes
complacidas
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títeres del ciego
destino
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empapando el suelo
con sombras vagas.
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Azoradamente te
nombro
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anuncio la pena
rendida
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el espíritu del beso
aquel
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incrustado en mis
noches relampagueantes.
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Reduzco mi alma a la
altura de un sollozo
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cual ángel enamorado
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y te vienes de nuevo
revoloteando en la brisa
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bella como nadie
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liviana como una
sonrisa.
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Pudiendo ser todo
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si dejaras de ser
verso.
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Ausencia pura
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Las aguas vuelan y
caen sobre el camino
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envueltas en nubes
aristócratas de leche fresca
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el pájaro reza las
cenizas del pasado
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mis poros expulsando
la madrugada de azúcar.
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Percibo escándalos
bajo mis sábanas
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alertas de
desarreglos y conjuros detrás del espejo
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fastidiosa ciudad de
noches cortas
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dañinas.
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El pan juega a estar
listo para su muerte
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mientras tu sombra
vuelve a herirme por la espalda.
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La excéntrica luz de
invierno en la pared
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la brisa que sopla
el libro anciano
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el tazón exhausto
sobre la mesa
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una flor
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un silencio
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la silla artrítica
que me desconoce
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naturaleza abusiva.
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Todo
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transfigurándose
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en ausencia pura
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de ti.
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Siempre
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Te vi en la espesa
noche
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y la vida misma
volvió a nacer
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como retoño débil en
tu vientre
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colmado de luz de
atardecer.
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Tus palabras tersas
como brisa
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palpitadas vienen
sueñan y murmuran
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como bosque jadeante
en la niebla
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como flor atestada
de dulzura.
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Te amo más de lo
debido
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envejeciendo sueños
en mi pecho
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cada noche nimbos de
tu olor desnuda
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domando la bestia
solitaria de mi lecho.
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No te pido eso que
no sabes dar
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me basta la noche,
el día o tu presencia
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para morir tácito a
tu amor fragante
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o vivir loco sin tu
luz nutriendo tu ausencia.
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Alimento
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Te respiro desnuda
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brebaje carnoso
flotando en mis albores gigantes
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me absorbo de ti
hasta tu última piel
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cordillera en
llamas.
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Porque en tu
desnudez diluyo las estrellas para endulzar mi noche
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desnuda destrozas el
silencio que asalta mis sábanas frías
-
te vuelves fábula
entre mis brazos
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antídoto para mi
asfixiado amor.
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Desnuda dispersas
tormentas en mi pecho
-
viertes tu miel en
mis resecas laderas
-
fruta fresca
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manantial y gemido.
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Desnuda te bebo a
sorbos
-
paladeo flores y
avivados fuegos míos en ti
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me unto el alma
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me evaporo.
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Te amo desnuda
-
me conjuro en la
penuria de tu piel
-
porque desnuda te
desnudo el alma
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y el reflejo que
arrebatas de mis ojos.
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Me encantas desnuda
-
fundida en el
centelleo de mi noche
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escoltando el
peregrinaje de mi boca
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rebautizando las
pasiones proscritas
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reviviendo mi vida
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reviviéndote en mí.
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Interfecto
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Como trapos viejos
descansan las viseras que pateo
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luego que la vida
resuelve partir sin camino
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deshojando el mármol
ambicioso de los años
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y la jugada bella de
la creación indefensa
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que año con año
celebramos ilusos.
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Sangre
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saliva
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enorme cuesta áspera
de emblemas impuros
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territorio cubierto
de perlas ácidas de profundas aguas sin luz.
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Un inmenso cadáver
me saludó esta mañana
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y recordé su nombre
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en el penúltimo
juicio de razón
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pedazo de grito
maloliente incrustado en mi pecho
-
dardo letal
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de nuevo
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tu
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pueblo
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más muertito que
hace un rato.
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Reflejo de mi.
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Me vi solo
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y fue muy tarde para
las lastimas
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en un instante quedé
condenado a existir en la esquina afligida de una burla
-
sin hallar el lado
fuerte a mis manos temblorosas
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con la sed misma de
hace un día
-
la espada rota y mis
palabras llorosas
-
todas consumiéndome
como un espejo acusador.
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-
Aún no encuentro el
remedio para curar mis dudas
-
las ganas para dejar
las respuestas a un lado
-
ni el valor para
saberlas olvidar.
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¿Quién me devuelve
el corazón?
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Cómo dejar de
soñarla sin saberla dejar ir
-
y sostener mi
voluntad de no ser su historia.
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Hoy las espirales de
lo oculto toman vida en mis labios
-
se derraman, se
evaporan y vuelven en una llovizna de imágenes transparentes.
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Las de ella.
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-
Animal sin raza y
sin alimento
-
pertrecho de
traiciones
-
coagulo de lágrimas
mugres mal sufridas.
-
-
Todo por tu olvido
-
con la sed misma de
hace un día
-
la espada rota y mis
palabras llorosas
-
todas consumiéndome
como un espejo acusador.
-
- Solo.
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