Luis Benjamín Vargas

Antología poética

 
 
Así te veo
 
En un hilo de plata se sostiene tu encanto.
Y en cada extremo
templados
están los sabores del sentir infinito
dispuestos a no soltar sus sensibles amarres
y perder sus terrosas raíces de orgullo primoroso
sólo aprietan como una anciana culpa
y se echan a dormir.
 
Así te veo:
en racimo de besos
en sorbo de fuego nuevo
en una sonrisa fecunda como luna en celo.
 
No permitas que mis ojos revienten sin lograr verte
ni insistas en dejarme dormido
como un nudo ciego
un laberinto viejo
un mar sordomudo.
 
Da un paso a la vez
sólo uno
abre mis ojos a tu luz
respírame
así transparente
vigilante a la sombra que te acosa
y besa suavemente mis frías mejillas.
 
Mientras yo
con tu hilo de plata y tu angelical aliento
tejeré tu cobija antes que el colorido amanecer nos descubra.
 
 
  
 
Noche buena
 
Todo parece estar tranquilo cuando duerme la luz
el cambio es estricto
se diluye
se atrapa en un acorde tierno.
 
Pero no es el mismo movimiento de ayer
cuando el equilibrio de la flor alucinaba al viento
con un basto reflejo de noche buena
y la exquisitez filosofal del silencio
como una roca suicida en la cuerda floja del día.
 
Hoy noto el redoble de un viaje lento
en los suburbios opacos de mi esqueleto
y se hace más fuerte cuando me escolta el desierto y el mar
me río
me sobro
me pongo un traje transparente
me bebo el humo habitual de las estrellas
alucino ser algo más que un templo desnudo
me voy lejos a jugar con los excesos
me canto una suerte.
 
Para qué la cordura si me tengo a mí
sublime arrebato animal
personaje quimérico adicto a Venus y sus iras  
Oh!!  Mutación perfecta.
 
Nadie concibe molestias
hasta que el sol vuelve a calentar.
 
 
 
 
Sólo presencia
 
Como un mar en calma te muestras
adormeciendo mis feroz inquietud
torrente de sueños largos
adorada niña
capullo de noble flor.
 
Tus ojos fulgurando mi alimento
la sustancia que nutre al desvelo
el soplo ciego que seca mis lágrimas
apaciguando las manos duras de tu recuerdo.
 
Maliciosa presencia la de tus labios
mezcla de cielo y miel
socavando el respirar de mis entrañas
postrada luz solitaria
princesa de dulce mirada.
 
Te veo y la vida crece
como lucero mañanero sobre las sombras.
 
La verdad meciendo tu sonrisa
con un sabio viento de luna
tierno como el amanecer
seductora como la muerte.
 
Todo hoy sucumbe en mis manos
el deseo roto y las palabras vacías
me sabes a nube blanca
a victoria cercana
a beso y cristal.
 
Frágilmente bella.
 
 
 

 

 
Vital
 
Empalágame el alma, tírame al vacío
saca hasta lo último como cuando sueñas.
 
Dándome un espacio en esta escasa noche
no alcanzaré a soplar tus rizos
uno a uno cual gota de lluvia triste.
 
Dame más que un suspiro de Abril
más que una jornada de pasiones
más que la montaña enrulada de nube.
 
Dame el néctar de tu tibia voz
para humedecer mi quijada
y olvidarte ajena.
 
Tu aroma
vapor vigoroso en caldo de gardenia
            manantial de caricias flotantes
            dulzura a mis sentidos.
 
 
Suelta tu espada y afila tu pelo,
que en guerra de torpes miradas te saboreo
 
                                                      mujer.
 
 
 
Anciano
 
Señor pueblo
ensarta de esqueletos avasallados
olorosos a décadas inertes
te descubro azorado como bestia débil
cuando tu sangre de nuevo atraviesa la piel emancipada de tu tierra.
 
Pueblo y señor anciano
cenizas del sol perdido
me traes un perfume a escasez
un extraño murmullo suicida
cuando las cosquillas neoliberales sazonan el amargo vacío de tu estómago inmortal
y respondes con tu absurda sonrisa incapaz.
 
Señor pueblo
bandera sucia
antónimo de ilusiones
apaleado ángel sin guardián.
 
Tristemente pueblo.
 
 
 
 
Reflejos
 
Esta vez no te buscaba, sólo andaba por andar
descifrando la coincidencia fantástica de tus ojos en los míos
y ese palpitar de muerte que llueve dentro.
 
La ciudad golpeada por un sol rebelde
las gentes complacidas
títeres del ciego destino
empapando el suelo con sombras vagas.
 
Azoradamente te nombro
anuncio la pena rendida
el espíritu del beso aquel
incrustado en mis noches relampagueantes.
 
Reduzco mi alma a la altura de un sollozo
cual ángel enamorado
y te vienes de nuevo revoloteando en la brisa
bella como nadie
liviana como una sonrisa.
 
Pudiendo ser todo
si dejaras de ser verso.
 
 
 
 
Ausencia pura
 
Las aguas vuelan y caen sobre el camino
envueltas en nubes aristócratas de leche fresca
el pájaro reza las cenizas del pasado
mis poros expulsando la madrugada de azúcar.
 
Percibo escándalos bajo mis sábanas
alertas de desarreglos y conjuros detrás del espejo
fastidiosa ciudad de noches cortas
dañinas.
 
El pan juega a estar listo para su muerte
mientras tu sombra vuelve a herirme por la espalda.
 
La excéntrica luz de invierno en la pared
la brisa que sopla el libro anciano
el tazón exhausto sobre la mesa
una flor
un silencio
la silla artrítica que me desconoce
naturaleza abusiva.
 
Todo
transfigurándose
en ausencia pura
de ti.
 
 
 
 
Siempre
 
Te vi en la espesa noche
y la vida misma volvió a nacer
como retoño débil en tu vientre
colmado de luz de atardecer.
 
Tus palabras tersas como brisa  
palpitadas vienen sueñan y murmuran
como bosque jadeante en la niebla
como flor atestada de dulzura.
 
Te amo más de lo debido
envejeciendo sueños en mi pecho
cada noche nimbos de tu olor desnuda
domando la bestia solitaria de mi lecho.
 
No te pido eso que no sabes dar
me basta la noche, el día o tu presencia  
para morir tácito a tu amor fragante
o vivir loco sin tu luz nutriendo tu ausencia.
 
 
 
 
Alimento
 
Te respiro desnuda
brebaje carnoso flotando en mis albores gigantes
me absorbo de ti hasta tu última piel
cordillera en llamas.
 
Porque en tu desnudez diluyo las estrellas para endulzar mi noche
desnuda destrozas el silencio que asalta mis sábanas frías
te vuelves fábula entre mis brazos
antídoto para mi asfixiado amor.
 
Desnuda dispersas tormentas en mi pecho
viertes tu miel en mis resecas laderas
fruta fresca
manantial y gemido.
 
Desnuda te bebo a sorbos
paladeo flores y avivados fuegos míos en ti
me unto el alma
me evaporo.
 
Te amo desnuda
me conjuro en la penuria de tu piel
porque desnuda te desnudo el alma
y el reflejo que arrebatas de mis ojos.
 
Me encantas desnuda
fundida en el centelleo de mi noche
escoltando el peregrinaje de mi boca
rebautizando las pasiones proscritas
reviviendo mi vida
reviviéndote en mí.
 
 
 
 
 
Interfecto
 
Como trapos viejos descansan las viseras que pateo
luego que la vida resuelve partir sin camino
deshojando el mármol ambicioso de los años
y la jugada bella de la creación indefensa
que año con año celebramos ilusos.
 
Sangre
saliva
enorme cuesta áspera de emblemas impuros
territorio cubierto de perlas ácidas de profundas aguas sin luz.
 
Un inmenso cadáver me saludó esta mañana
y recordé su nombre
en el penúltimo juicio de razón
pedazo de grito maloliente incrustado en mi pecho
dardo letal
 
de nuevo
tu
pueblo
más muertito que hace un rato.
 
 
 
 
 
Reflejo de mi.
 
Me vi solo
y fue muy tarde para las lastimas
en un instante quedé condenado a existir en la esquina afligida de una burla
sin hallar el lado fuerte a mis manos temblorosas
con la sed misma de hace un día
la espada rota y mis palabras llorosas
todas consumiéndome como un espejo acusador.
 
Aún no encuentro el remedio para curar mis dudas
las ganas para dejar las respuestas a un lado
ni el valor para saberlas olvidar.
 
¿Quién me devuelve el corazón?
 
Cómo dejar de soñarla sin saberla dejar ir
y sostener mi voluntad de no ser su historia.
 
Hoy las espirales de lo oculto toman vida en mis labios
se derraman, se evaporan y vuelven en una llovizna de imágenes transparentes.
Las de ella.
 
Animal sin raza y sin alimento
pertrecho de traiciones
coagulo de lágrimas mugres mal sufridas.
 
Todo por tu olvido
con la sed misma de hace un día
la espada rota y mis palabras llorosas
todas consumiéndome como un espejo acusador.
 
Solo.

 

 
 

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