Lovey Argüello

Antología poética

 
 
LUCIÉRNAGAS EN FUGA (Poemario inédito)
 
 
          ****
 
     En el claro de la noche                                 
me desprendo de las
ataduras del día.
Olvido la lluvia, el asfalto,
la puerta por donde no logré entrar.
Me detengo ante tu mirada.
Y la distancia que nos separa
es sólo una pequeña duna en el
desierto de nuestra alma.

 

 

         ****

 

 
     El acantilado deja que resbalen                        
las añoranzas que se escapan de
las águilas en pleno vuelo.
El mar las recoge, las acaricia,
les impregna su fuerza y
las adormece sobre sus olas.
 
Y el misterio continúa.
 

 

         ****

 

 
     Quebré el cristal del cielo                                  
para apoderarme de sus luceros.
Necesitaba su calor y cercanía.
Esperé la noche más oscura,
rompí el cristal con
mis manos y las ráfagas
de luz incendiaron
mis pupilas.
 
Quebré el cristal del cielo
para apoderarme de sus luceros.
Y acorté el espacio de
la esperanza.
 
 

 

          ****

 

 
     Me equivoqué al querer medir                      
la distancia entre mis ojos
y el primer lucero.
El sinfín de millas
se resuelve sin lentes
de largo alcance.
 
Me refugié en mi
paisaje más recóndito
y me encontré con su
luz bendita y
por mi olvidada.
 

 

         ****

 

         Habito en las estancias                          
que guardan las emociones
del colibrí y de la luciérnaga:
Vuelo y luz henchidos
de ilusión.
 
Y al intuir su
entrega, todo mi ser
anhela difundir
su candor.
        

 

          ****

 

    Seré otra en el amanecer.                           
Llegaré al arco iris
con la reverencia
del peregrino que
ha hecho suya
la luz auroral.
 
Seré otra en el amanecer.
Y nadie más lo intuirá.
 
 
 
          ****

 

     He trabajado el                                 
verano a golpe de
arado blanco.
He escrito mil palabras
y canciones bajo
el sol incandescente.
He dibujado arco iris,
estrellas y girasoles.
Y un hogar que acoja
la silueta renovada
de mi alma.

 

 
          ****

 

     Cuando los guerreros                                 
te desafíen con sus armas,
dispárales rosas rojas
desde el cañón
de tu alma.

 

 
 
          ****

 

     Llegué al borde del río.                              
Mojé mis pies en
un gesto de cercanía.
Buscaba la silueta
de mi destino sobre
la superficie.
De pronto, una pequeña
hoja comenzó a descender
en sutiles espirales.
No necesité más señales.
 
Me reconocí en su
fragilidad y en su
voluntad de navegar
sin hundirse.
Desde entonces ya
no voy al río.
Voy al bosque y me
interno en su ramaje.
Me impregno de su
fuerza y su ondular
ante la vida.
 
Soy hoja, no ninfa.

 

 

            ****

 

           Me estanqué en el                                     
prólogo de mi destino,
ahí donde la música
carece de armonía,
donde los ríos esconden
guijarros partidos.
 
Me faltó trazar la línea
del horizonte que anhelo
y seguir su rumbo
sin escalas, en hondo silencio,
con los brazos abiertos
al fluir del viento.

 

 
 
            ****

 

      Llené un vacío al existir.                                
Ensanché un horizonte con mi voz.
Esculpí rimas en frágiles
pétalos.
 
¿Habré pintado lienzos de fulgor?
Jamás lo sabré.
Mas no descansaré en mi ruta
hacia la cumbre.
 
 
PEREGRINAJE DE LUZ              (Prosa poética)
 
 
 
LAZOS CELESTIALES
 
Se había cosido tantas veces el alma que no le quedaba ya un espacio sin remiendo. ¿Qué haría la próxima vez que tuviera que emplear el hilo de la esperanza?  ¿Dónde lo pondría?  Abismado en sus pensamientos, el joven pastor fue quedándose dormido.  Inmerso en un profundo sueño, vio innumerables hebras doradas que descendían del cielo y penetraban suavemente en su alma, hilvanando nidos de fe.  Y en ese momento intuyó que siempre habría un espacio para seguir tejiendo los jirones de su ideal -golpeado por la incomprensión y el desencanto- hasta unirlo con los lazos celestiales.

 

 
 

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