Juana García Abás

Antología poética

 
 
PUESTA EN ABISMO
 
 
¿Qué se busca del otro lado?
JULIO RAMOS
 
La fabulación no borra engendros ni con resinas persas.
(Me abruma el desgaste de tanto mesías
bajo la férula de estas ambivalencias
donde todo tiene su instante de virtud.)
Patanas a la deriva. (Transbordo fractales
¾líneas de fuga a terra aliena por las estigias
donde las paralelas unen sus caminos,
angosturas sin rasgos equívocos:
crimen de leso duende.)
Los marcos son violados sin norma ni ley
 ¾inflorescencias tumularias, descalabro.
(Me precipito al infierno del nombre sin su don.)
Proliferación del fragmento
¾¿futuro de hibridez y malas copias?¾:
clones en podre mordiente.
(Entresijos de la pregunta por el ser
Transvasada a mi pregunta por el existir.)
Supuestos capítulos de culpa en lo divino
eliden la imagen del desastre.
Implosión de las urbes
¾glomérulos de catástrofe tuercen las zonas,
trasmutando anejos sangrientos.
(Las líneas de mi palma urden escalas entre clústeres;
 culminan, con piruetas de animal desbocado,
 sometidas a cierta disciplina del cómplice
 ¾fijada por una alteridad que me rebasa
y abre las rutas prohibidas.
Con guadaña decoro mis hojaldres.
La ruina del ego abate mis fronteras:
cárceles, constituciones, códigos;
monedas, sacramentos, gramáticas... ¾civitas?)
Márgenes infamadas
 consagran diferencias compartidas
 ¾estancos vulnerarios del crisol¾;
el belfo ignora el fuste y los dogales,
a la figuración de los rugidos.
Larvas discontinuas, neo-cruzadas
cismas de indicio posthumano
¾carne huérfana que brota sobre vidrio.
Hibridez, deconstrucción: parodia.
Desgracias en línea.
¿Un vaho ferruginoso que emana de los píxeles?
¾anacronía, blasfemias y contaminaciones.
El lino bíblico desgarra el lienzo del remiendo
¾la desgracia no entraña obediencia
sino estas crisis de la ilusión.
(Mis abalorios, sus facetas vagas
¾¿delirio, en parodia fatal de la utopía?)
Todos los pos en arco sobre lindes
¾nuncios de cementerio. Amasijos.
(Me inilio entre las redes,
zona virtual donde navego sin baquiano,
con la impertinencia del yo que se desangra
en éxodo hacia la disolución
¾las alteridades me despliegan,
socavan mis marcos;
me silencian donde la esperanza me diluye.)
Autos de duda.
(Soy mi objeto ¾pamplina en diseminación.
No necesito prueba de mismidad.
El derrumbe del todo en cada exilio viola mis confines
 ¾¿cárcavas de infinito?¾
bajo el cisma toral que sume estos linderos
donde mis bordes son pasto de las crisis.
Transverval, ubicua: me extravío.
Callo lo que me anula entre paréntesis de lábaros
 donde no hay mono sabio, fiera mansa,
poder virgen, genio holista ni dios inocente
para este cuerpo que se tensa y quiebra
sin mar segura ni tierra cierta, cielo firme,
 derecho justo, pleno arbitrio, poder cabal,
recta pura, sexo franco, amor perpetuo,
edén extraviado, paraíso viable,
destino fatal ni fin supremo 
de algún rol estelar de lo profano
en ningún drama cósmico
¾metáfora por siempre transmigrada:
paradoja del desastre que funda y muele
propiciando esta flor de ceraciones inestables,
sin consultar con Dios.)
Cínicas angulemas del fin ¾pasto de la renuncia¾
clausuran estas jácaras
y sólo caben relatos de jardines perpetuamente diferidos.
Como esporas de pascua, un sujeto múltiple
¾polen y drupas¾  propaga círculos de misericordia
multiplicando el yo que ahoga en plurales
 ¾¿ausencia de una diretta vía?¾ la gracia del vuelo
(Me descentra la infamia
¾tanto cadáver con flores de Coleridge.)
Con la injuria de la linde en tanto ejido,
las selvas fuerzan al silencio
¾¿ordenada furia del último desorden?
Terrores de leva y faustos con livores
arrasan estas costas de fe del laberinto.
(Einstein me saca la lengua desde su sinsabor,
más que desde la plata de la cámara oscura.)
Escasean heterodoxos,
anegados por cartas de Urías
¾¿quién podrá ir sacando, de la baya, el lino?
(Siembro malvaviscos ¾triaca virtual y de tierra.)
Prótesis, géneros, ablaciones, injertos:  
resplandores trocados por alguna otredad.
Algaradas de heterónimos.
Bajo urdimbre y espeiras, revelación y dolo.
Un material viscoso abduce:
dos babeles colapsan ab æterno,
el espanto en el desierto no concluye
y un hongo irradiante despliega corolas
en rémora almagre de las certidumbres.
El gesto del exterminio suprime los ecos del Qumram.
(Me inferna tanto caos [shoah] ¾nunca “holocausto”:
ultraje dilatado con voz de ofrenda.
Señuelo de mí, niego mis límites ¾abstraigo lo absoluto
perdiendo mis ámbitos de confirmación.)
En los tinglados la justicia parece una gracia posible
¾como si la esperanza fuese algo más que el lastre
de un calce que abre larvas al final del fuego.
 (Animal de incertidumbre,
soy un cimbel para cazar mártires:
algo sublime y fiero, iluminado y roto.
Esto no es esta página, y ya no estoy aquí
ni mi cerro es este albor ni estas letras son mis guijos
ni el confín es la buzonera que me disemina
hacia el vano de esta andana obscena  ¾expuesta¾,
por dominios donde los ejes y los marcos extravían.)
Algo hiede en Ciberia.
 

 

 
LA  LEY
 
 
No hay cambio sin catástrofe.
 
 
APORÍA
 
Como esperando a Ulises,
la virtualidad teje y desteje
lo que palpita en la supuesta nada
¾si la constante fuera cero,
estas figuras de lo vertiginoso
podrían salvarnos al través de las trampas;
pero Aquiles no vence a la tortuga.

 

 
 

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