|
Juan Ernesto Cadenas
|
||
| Antología poética | ||
|
|
La espera Inmenso es el clamor amanecido allá por los trigales; cuelgan del árbol tibios madrigales, su rama abraza el nido. Feliz se va silbando el arroyuelo, y bajo un cielo azul las blancas nubes de algodón y tul cobijan un polluelo. El eco de la risa se ha apagado el nido está vacío. Los hijos vuelan con sus nuevas alas. Soledad: Vuestro tiempo a comenzado, ya llega el crudo frío... la espera del final no viste galas. Ha muerto un hombre cuando murió la esperanza, cuando el sol se esconde tras la montaña, cuando tarda la mañana siguiente cargando en sus espaldas la aurora, cuando la noche apaga sus estrellas y bajo la lluvia de los pensamientos, murmura el viento el pesar de sus sentimientos. Ha muerto un hombre Nadie pregunta ¿Quien es? Cuando floreció el olvido de silencios y soledades amanecidas. Cuando el río de la vida con su caudaloso cause abre sus voraces fauces de cristal, devora el panal de sus sueños y los arrastra hacia la mar, Voló la alondra apenas si queda su sombra guardando un nombre, No tañen las campanas ni lloran las amapolas. a nadie importa, que... Ha muerto un hombre Nadie ha preguntado ¿ Quién fue? Niño pobre Bajó del cerro lleno de ilusiones cruzó vereda atajos y camino sin protestar acepta su destino murmura sus canciones. Y desde que era él solo un chiquillo a fuerza el sol le tiene la piel curtida labra la tierra, ganando la vida sonríe cual inquieto pajarillo. Exquisito sabor carga en su espalda cacastle lleno, exótica dulzura, el cielo llena de ilusión madura y perfuma el paisaje esmeralda. Ofrece la delicia con su tímida voz entre la gente que por su lado pasa indiferente, Que dolor que injusticia. que nadie quiera su fruta comprar El niño pobre vino de la sierra comparte su miseria con la tierra sus ilusiones rotas al regresar. Viento agorero Lloraba el vendaval sus horas contadas corriendo calle abajo desbocado bordeó el atajo llegó raudo a la bahía. ¿ Porqué me acosas viento agorero ? Hijo de las estrellas madrugadoras y luceros borrachos. Atrofiada veleta no atiendas al viento, no me señales todos mis males, hieres mi fantasía de bohemio, Oscura fue la puerta tachonada de estrellas, vinieron las querellas una a una, me escondí en la laguna de blancas margaritas para cazar las musas de las rosas, entonces comenzaron mis congojas celestes, sin musas tuve versos agrestes, sosos, y desterré mis sueños poéticos al mar. Es tiempo del reposo, en brazos de Morfeo, ¿ Si ya tienes contadas las horas Porqué me acosas viento agorero ? Soy olvido Con mis manos insulsas queriendo detener olvidos nuevos, azares del destino llegaron a mi mente para deshojar sombras. Carrusel de lagunas muertas, mustia prisión de oro con pájaros oscuros en un mar de ventanas obtusas donde los cirios queman brisas salobres, queman sus propias huellas. Me bebió el olvido de un golpe afilado, de mi vientre saltó una hoguera azufrada, morboso polvo, desvelada luna, todo fue entonces lluvia... llovieron caracolas asustadas, huyó mi alma profiriendo remembranzas. Se va la madrugada en estampida, y en el temblor de un sueño, estoy desnudo; me consume el adiós de tristes golondrinas, soy soledad eterna... y soy olvido.... Musas Encanta la palabra, su hermosura arrulla con los versos, brisas suaves de cantar dulce, vuela con las aves esa musa que brilla en la espesura. La lírica palabra diamantina que desborda un raudal de poesía, vierte candor sutil de pleitesía, ama el bardo a la musa cristalina. Son musas las aromas de mis huertas, mis manos arrugadas en sus puertas crispadas y dolidas siembran besos. ¡ 0h musa ! De dorados embelesos vuelan mis manos sobre tu figura en pos de tus hechizos: con premura. Ironías Encontré al mundo en un burdel, parecía un panal de miel lleno de moscas enredadas, dilatadas miradas cerca del cuartel, Salieron las carcajadas en ropa de dormir, para su numero de strip twist, Borrachos y mal vivientes abogados y obreros pordioseros y generales, que ironías tiene la vida. Botellas de champán vacías con etiquetas baratas manoseaban sus mentes. Una beata comenzó a gritar con voz de ambulancia. En un rincón sobre un viejo colchón de virtudes y pudores dos menores hacían el amor me cubrí los ojos para ver el drama que nos presenta la vida. Dejaré la gratitud de las esperanzas en la ilusión dormida, y sobre las alfombras de tules escarlatas un crisol omnipotente, Donde funde la adversidad sus sueños inconclusos, dolosos... yo cultivaré mi huerto con los tristes sonidos de la noche estrellada, junto a mis soledades. Por las noches teñidas de espuma, con nostalgias de horas yertas y lánguidas esculpiré cada una de las sosas aristas de los sueños alboreos que tallan las tristezas con sus propias alegrías. La sombra de un suspiro dejada en las rocas y los pétalos púrpura, yace impávida, nuda, dejase desangrar silente en el fondo del mar, quiere morir. Este silencio aroma de jazmín mi soledad, y busca en la memoria hostil la inspiración de ambiguas tristezas, dónde los fríos mármoles cobijan epitafios de recuerdos que sueñan junto a mis soledades. Con la lluvia vendrá un recuerdo mío golpeando tu ventana con el frío, se humedecerán tus pensamientos al volar extraviados por los vientos. Mientras la lluvia cae... abrazando el cristal tu alma afligida sentirá un vendaval. Un suspiro hará que brillen tus ojos, temblaran inquietos tus labios rojos, y como brioso corcel desbocado tu corazón latirá acelerado tratando de salirse de tu pecho, y no sabrás si es amor o es despecho eso que te incomoda con certeza, ...culpando a la lluvia por la tristeza que oprime tu corazón angustiado, desearas sentir mi cuerpo a tu lado Y rodará la lágrima pagana. Cubrirás la ventana con las oscuras cortinas de seda Mas, sin embargo, el recuerdo se queda junto a tu almohada, allí donde reposa mi verso con la fragancia de rosa. Muñeca de trapo Mejillas pintadas de arrebol ojos de crepúsculo en la flor, con sus trenzas negro tafetán son retazos llenos de primor. Linda muñequita luz de sol; eres muy dichosa, eres amor de las niñas pobres, donde están las miserias dueñas del dolor. Muñeca de trapo alma de seda el juguete de la niña pobre con su cara sucia y piel de cobre, la ilusión contigo, dulce queda. Allí donde los sueños dulces viven nacen las cristalinas esperanzas, el crepúsculo anida las bonanzas de auroras desveladas que conviven. Y donde el horizonte en quietud duerme también la enamorada mar suspira. El viento afina el trino de su lira donde habita el amor claro e inerme. Quisiera ser el fuego en tus pasiones y manantial de rosas que te embriague, rocío que tu sed al fin apague. Adornar con mil flores tus balcones al besar tus corpiños encendidos, dos cuerpos quedaran por siempre unidos. Y voy de tu veneno en la porfía ansiando el dulce beso de tu boca, cuando besa la mar la dura roca abrazando la playa en quien confía. También amo tu dulce fantasía condenado al sutil labio que beso. Soy tu esclavo y estoy contigo preso aunque al mirarte estés triste y vacía. El beso que de mieles tu destilas tiene su sello claro de traición, sé cuando tu puñal oscuro afilas. Aun estando cegado de pasión y tu corpiño ardiente hacia mí enfilas No quisiera caer en la ilusión. Su último vuelo Se tiñó de escarlata el infinito, el alba atravesó puñal de luz, la noche y sus estrellas forman cruz. Nuevo día nacía dando un grito. Aquel bohemio triste, apasionado, le pidió a los dioses unas musas, recibió solo dos alas ilusas para su corazón enamorado. Con sus brazos en cruz pidió al cielo reclamando justicia con su anhelo. Los ojos de su amada eran los versos, sus sentimientos fueron tan diversos que en desatino abrió sus alas mustias, plasmó en la poesía sus angustias. Fueron esas angustias como tantas sus noches de desvelo. Dio su último vuelo... y fue al cielo. La noche humeaba en mi taza de café deje caer en ella unas estrellas de azúcar, con una cuchara de trinos revolví mis alegrías y tristezas para beberlas a sorbos enmudecidos. Se escucha el repiquetear de una voz rasgando la noche al gritar: Las nueve y sereno. Junto a mi pasa la noche vestida de clarinero su paso ligero golpeaba la calle empedrada. Las hojas de los arboles no se atreven a caer de noche le temen a la oscuridad y al olvido y al viento filoso que las corta y arrastra sin dejar huellas verdes en las ramas. Las diez y sereno, las voces del silencio van calle abajo caminan sin mirar atrás sin levantar los ojos de recuerdos desteñidos la taza del café se enfrió con la madrugada me vence el sueño con el ultimo grito del sereno que se va bostezando y apagando las estrellas. El espejo que tantas veces acarició la silueta de tu cuerpo desnudo, de princesa y mujer. Conoció tu imagen verdadera y tus primeras ilusiones. Ese espejo que sin ambages te dijo la verdad, y en noches de gala te mostró bella con el cielo en tus ojos y en tus labios los corales del mar. Nunca albergó agravios, ni rencores por tu vestido de seda, ni la bata de flores que abrigaba tu cuerpo fresco, también lloró contigo de alegría cuando le mostraste tu vestido blanco el día de tu boda. Ese espejo siempre fue tu mejor amigo, y hoy el viejo cristal de roca, cuida el desván, como un fiel perro guardián de tus recuerdos pueriles. Mirándote a través de la buhardilla suspira con melancolía al verte marchar. Hurgando en mis recuerdos me ví correteando por la verde colina atado a un barrilete, aquel que otrora fuera risueño mozalbete. Raudo pasó la vida, los sueños acabando; en la tristeza evoco los años juveniles, la chica de los ojos negros como carbones, su sonrisa amplia y franca. Al volar de gorriones cuando la primavera bordaba los abriles llegaron los inviernos con sus nieves albinas, arrugaron los cuerpos soledades mezquinas. Se fueron los veranos, se fueron los otoños, hoy ya vuela el polluelo, el capullo ya es rosa, y el gusano de seda se hizo mariposa. Entre los madrigales reverdecen retoños. |
|
|
||