José Alejandro Arce

Antología poética

 
 
DESDE EL SOL
 
El día menos pensado
Nos encontraremos
Haciendo el amor
En el medio del sol.
 
Nuestros cuerpos
Serán feroces llamas
Que ni el más grandioso
Océano podrá matar.
 
Allí envueltos
Como en un averno
Daremos frutos solemnes
Como brillantes chispas.
 
Ellas revolotearán
Por todo el universo
Sin morir en los
Confines de el.
 
Serán eternos destellos
Iluminando todas
Las almas donde
Reine el amor.
 
 
 
MELODÍAS
 
Euterpe con su don
Se mostrará sublime
Y reirá gozosa,
Emanará suntuosa
Las más bellas melodías,
Sus ojos brillarán al ver
Envueltos nuestros cuerpos
En un averno de lujuria.
La majestuosa musa
No dejará de mostrar
Su magnífico arte
En su paraíso utópico
Y nosotros responderemos
Con un dúo de gemidos
Que traspasará los tiempos.
 
 
 
EN LA TORMENTA
 
En el medio de la tormenta
Saldré a buscarte desesperado,
Los relámpagos me guiarán
Iluminando mí sendero.
 
Los rayos gritarán furiosos
Pero ninguno me detendrá
En el valiente camino
Hacia el interior de tú ser.
 
El viento me llevará en él
Como un pájaro bravío
Remontándome bien alto
Para verte desde el cielo.
 
La lluvia me refrescará
Y exaltará mi búsqueda
Hasta encontrarte, para cuidarte
En lo profundo de mi corazón.
 
 
 
LA MAGIA DE UN HADA
 
En tú delicado vuelo
Divísame y ven donde estoy,
Deja que admire de cerca
Tus suaves y frágiles alas
Y su aleteo incesante,
Tus ojos de zafiro y tú
Cabello de oro miel, una vez
Ebrio de con tú esplendor
Conviérteme en duende y
Destíname a vivir en un bosque
Mágico, donde las flores se
Sienten a conversar conmigo
Debajo de la sombra de los
Frondosos árboles que lo pueblan,
Que las mariposas y aves
Atiendan mi cuidado y
Los animales se preocupen por
Mi bienestar, y así con la ayuda
Del bosque mágico y sus criaturas
Viviré pensando, soñando y
Esperando el día en que el amor
Que colma mi alma y mi corazón
Sea al fin correspondido.
 
 
 
HURTO A HERA
 
Sutil y sigilosamente,
tratando que Ladón
no descubra mí proceder,
 
Y ayudado
por la luz de mis ojos,
 
el dulzor de mi voz,
 
la complicidad tierna
de la columna soberana
de los inmensos cielos
y sus tres bellas hijas;
 
hurtaré,
los frutos dorados
de tú cuerpo esbelto      
convertido en el árbol principal
del majestuoso
Jardín de las Hespérides.
 
 
 
LA REDENCIÓN
 
Madero vivo
Que un día
El destino quiso
Convertirte
En lanza,
Vil metal
Te proporcionó
Y tu ser y alma
Trocó.
Defendiste pueblos,
Conquistaste otros,
No imaginabas
Tu atroz misión.
Longinos
La cumplió
Ultimando
Al Salvador.
Gotas de sangre
Provocaste,
Y como una
Redención,
De todas ellas
Sublime flor
Nació.
 
 
 
UNA FLOR RARA Y ÚNICA
 
Florece principesca
A la vera del camino
En mi recorrido distraído,
Me abofetea los ojos
Y turba mi razón,
Se levanta radiante,
Erguida, bella y
Majestuosa como una reina.
De tallo fuerte y seguro
Con pétalos de luz
Y pistilos celestiales.
Dueña de un
Encanto sublime,
Es extraña e
Inigualable, es
Una flor rara
Y única que
Llama demasiado
Mi atención y
Se adueñó por
Completo de
Mis suspiros.

 

REYES
 
Vamos de la mano
Por un sendero
Perfumado por
Brillantes pétalos
De rosas, rumbo a
La felicidad eterna.
Viviremos en un
Castillo de paredes
De seda y cúpulas
De cristal para
Contemplar las
Estrellas envidiosas
De nuestros juegos
En nuestra cama
Convertida en fresca,
Suave y verde pradera.
Lo construiré con mis
Propias manos a orillas
De un mar de aguas
Calmas y brillantes,
Con peces de colores.
Allí gozaremos
Nuestra dicha y
Engendraremos a
Príncipes y princesas
Que seguirán
Con nuestro
Linaje celestial.

 

MALDITO AVE
 
Las palabras vuelan,
Y en su volar cambian
El sentido en favor
Del ave que las lleva.
 
Ave que sin ser
De las alturas de Babel
Cambia los sentidos
Confundiendo seres.
 
De frágil parecer eres
Cualquier mortal te domina
Según las buenas que traes
Son los que te cobijan.
 
Por tu gran culpa
Inepto ser vivo, sufro
Las consecuencias de
Tú falta de rasocinio.

 

 
 

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