(La compilación y la selección de los poemas del poeta
Jorge Etcheverry, ha sido realizada por André Cruchaga)
Del libro: Textbook
Conocer es amar pero amar es a su vez
alienación
Una fatalidad del conocimiento
ya que para conocer tienes que convertirte en el objeto
Que para ser percibido te exige que estés separada de él
El equilibrio entre estos dos movimientos del alma
te coloca en un territorio equidistante
desde el cual bregas por volver a tí misma
O arrojarte al objeto
El conocimiento es una virtud
Un imperativo moral casi
Pero hay virtud también en la ignorancia
parte de la inocencia
Hacia ella nos volvemos con una gran añoranza
hastiados de conocer
Entonces
la ignorancia es más virtud que el conocimiento
Los orientales practican la técnica del desconocer
Para llegar al vacío lleno que es el Tao
Uno se aproxima a él mediante un saber que no sabe
un amor que es frío. Así son las cosas
No todo está al alcance de todos
Lo más importante no influye para nada en la vida concreta
La experiencia de la propia limitación es saludable
Góngora y Nosotros
Hemos entendido al fin tu práctica
cuando tomabas la anécdota en el fondo simple
y tan humana
Y la destruías minuciosamente
dando paso a todo ese extraño musgo
en apariencia frío
La trampa de las emociones
nunca fue suficiente para hacerte bajar tus defensas
Fue siempre un gusto
descubrir el intrincado dibujo de tus flores
Y escuchar a algunos
dividir tu escritura entre la simple y la compleja
alabando ora la una ora la otra
La fama de difícil me ha perseguido siempre
Los machos recios,
los curas de todas las iglesias
y algunas señoritas
disfrutan de mis cosas más fáciles
Los cultos prefieren las difíciles
Los ex rebeldes claudicantes por cosas de la edad
adoptan una postura intermedia
De alguna manera yo soy también un converso
Nuestra marginalidad es demasiado grande
La gente tiene necesidades simples
En nuestro caso
la mano izquierda sabe
lo que hace la derecha.
Nacimiento del tópico
Cuando he apresado el tiempo por las
repeticiones
he cubierto calles y nombres de ceniza
Lo he medido también por mis heridas
pero han sido escasas y no bastan
para las numerosas mediciones
que nos gastan las manos en ajenas labores
Yo pudiera establecer
que sólo soy una nota de tu melodía oh tiempo
pero sería decir cosas que se ignoran
o taparnos los hechos con mentiras
como en efecto hace la poesía.
No es extraño
que se estremezclan los cables
Que nos permiten conocernos incluso mediando grandes distancias
más rápidamente que las migraciones
que perviven cuando termine de sonar el violín para nosotros
y sus notas modulen
en cien distintos idiomas
la voz de locutores, hombres y mujeres
y los satélites nadando en polvo cósmico
detectan una oscuridad que avanza de modo imperceptible
y sean los únicos despiertos
quedando nuestro sueño bajo la ceniza.
Estado y Sistema
Si te detienes frente a un espejo y
te miras las tetas y piensas en los sostenes de media copa que se usan
ahora, o sentada en el bidet te metes por la vagina un desodorante para
quitarte los olores naturales, eso es sistema
Si la policía te agarra en la esquina, si te llevan al médico para que
te revise, si luego habla contigo un fulano del ejército de salvación,
eso es estado pero también es sistema
Si el sargento de policía no te paga, eso es estado
Conversación con Martínez
Dime Erik, viejo perro
90 Willow St. Apartment 502
Ottawa, Ontario
Canadá
reventado pero siempre el mismo
trabajando para el Gobierno Federal
My God, enamorado hasta las patas
otra vez
como cabro chico
Dónde están los otros
los compañeros de la vanguardia
los que se atrevieron a medias en el 68
pero que no se atreven más
Acaso hay que disculparles las seZoras
las pegas, los cabros chicos
Querer ser recordados
(porque todos nos vamos a morir)
como un pilar de las instituciones
un ciudadano honesto y progresista
que aportó su granito de arena
Pero dime, reptil o sapo
¿Y eso era todo?
¿No ibamos a ser los Rimbaud chilenos?
(Como decía el Jonás)
¿No est
¿Mientras los cabros en Francia se tomaban Nanterre
y Turcios Lima asaltaba el tren en Guatemala?
Qué pasa Erik
viejo perro
con los otros
no tan sólo en la cuestión política
después de todo mira al Putin
que si supiera inglés diría
"We didin´t mind that"
(Los últimos 50 años)
Y qué paso con la otra vanguardia
la poética
que andaba leyendo a Rimbaud
y a Maiakovsky
y al Nelligan
(si quiere alguien de por aquí
para que le financien el proyecto)
Porque te digo
los otros están ocupados en otras cosas:
de sus libros de ensayos
de sus cátedras
del hueco que se pueden hacer
aquí o en Chile
Y cuando el cuerpo se pone viejo
al menos hay que mantener un status
-No somos más los pájaros salvajes del 68
que nos agarrábamos con el mundo
(A lo mejor sí
a ratos
Por eso no nos va muy bien
que digamos).
Termidur
Minuscabá
¿Donde queda Rochester?
He de cruzar por tí el río
donde, igualmente perdido,
Termidur, Minuscabá
en mis jeans
mis botas enlodadas
este pulóver que desde siempre llevo
tendido en el cuarto de mi infancia
en plena noche
me toparé con la mujer que juega entre portales
Las fuentes de Termidur son bellas y musgosas
en sus patios crece el verano
-Sé que mi madre me cree dormido
y que sólo mi hija
que cuelga mis viejas pinturas en sus muros
será mi guía
Termidur
Minuscabá
Esos bellos nombres de calles
Junto a Rochester.
El desprendimiento de los pájaros
Colgaba de un ámbito por el momento
imprecisable
un planeta naranja
Algunos astrónomos habían detectado su presencia
Era de tamaño mediano
De corazón profundamente negro
Entonces, muchacho
se encontraba a una mínima distancia de la tierra
Yo volvía a casa con mi perro
Lo vi asomarse tras la copa de los árboles
de pronto se hinchó. Al cabo de unos días
surgieron nidos en sus valles
El mundo abrió de asombro una tamaña boca
Una gallina amarilla empollaba los huevos
Que cuando estuvieron en sazón
rompieron sus cáscaras
dejando ver por un momento grandes crías
que cayeron sobre prados y jardines
Los artesanos dejaron sus trabajos
corrieron hacia ellas
Algunos resultaron con la cabeza rota
Fue un día memorable en los redondos calendarios
Los polluelos piaban en su lugar de caída
exigiendo su alimento
Vastas zonas fueron cercadas en calidad de altares
y adornadas, en un trabajo de años
Ese fue el nacimiento de los ángeles.
El trono de San Pedro
Esgrime sus banderas de papel
Controla sus relojes, vela por sus rincones
y cría su prole en el desierto
Monumentos de mármol y de barro
Las manos extendidas hacia el cielo
Devorando pigmentos
volviendo el forro de las almas
organizando la carne, distribuyendo la sangre
AD MAJOREM DEI GLORIAM
Del libro: Reflexión hacia el sur
Postales
Entre el bote
varado (como un cuadro) cercado y acometido por gaviotas
y la mesa de la cocina cubierta de hule
sobre la que reposa el pan, el queso de cabra
y las calles empinadas de la tarde, amarillas y desiguales llenas de
perros y gatos, de niños
y las calles del centro, en El Bajo
apenas visibles entre cerro y cerro
cobijadoras de la escasa vida urbana que por aquí tenemos, con jóvenes
de pantalón claro
(No sabemos si los hijos de pescadores se ponen ropa deportiva.
0 si los veraneantes se tostaron en la playa)
Mientras las
gaviotas graznan arriba, girando, abatiéndose sobre
la profusión de roqueríos que se lanzan al mar detrás de La Pampilla
Y los Chinos de
La Tirana ensayan (se ven desde la casa que está en el cerro)
Y el viejo se sienta en el umbral de la ventana, tornando el sol ojeando
revistas viejas
acumulando fuerza por los ojos sedientos de sol para seguir otro día
tirando
Y los Niños lanzan garabatos en el Taller Mecánico
Y el primer frío de la noche lanza puñados de sal y azufre sobre la tiza
de los huesos
Y la Señora pasa con la bolsa de las compras desde la panadería,
el boliche de Arquero, jadeando y subiendo la cuesta, como diciendo "Hasta
aquí no más llegamos", con cada paso que da.
Postales II
Como los
fragmentos de una explosión que se sigue reproduciendo. Brotados del
confín austral del mundo. Teniendo hijos y brindándoles un hogar que es
como una cadena atada a la pata de un pajarito. En la Otra Tierra,
siempre a las espaldas, siempre al frente. Reproduciendo con la
obstinación de la litografía la cara de los líderes asesinados. Lanzando
cartas como palomas a todos los rincones del mundo. Dándose maña para
permanecer juntos. En medio otra vez de las ciudades y los campos y los
mares, hechos por otras manos para que los pisen otros pies y los vean
otros ojos (En la variedad está el gusto)
Y se encerrarán,
aquellos que no vuelvan. Entre las cuatro paredes del monte el desierto
el mar la nieve. Para poder contárselo a los nietos. Languidecerán como
una gota de vinagre en el agua. Rodeados de hijos que pálidamente
reflejan la propia infancia. De nietos que hablan otra lengua, comen
otros alimentos tratando de pensar que los montes y los valles y la
larga costa eran un sueño.
Dominio Vasco
A vol d'oiseau.
Mira. Por el ángulo del ojo – las casas brotadas en la piedra, vueltas
hacia adentro "aquí estamos nosotros". La tierra no es plana ni
arcillosa
"Dejemos a los
invasores extender sus alas sobre nosotros, como las aguas pasan,
inesenciales, sobre las piedras"
"Vivimos en
medio de los bosques. No hay otra parte como ésta
en toda España.. Dejemos que los turistas se bañen en nuestras playas,
hagan volar sus palabras fáciles, como bandadas de mirlos (llenan el
aire, luego desaparecen)"
Maravillémonos,
aún podemos, somos viejos. Miremos los rayados
(¿Tú entendís?:–Esto es chino. Esto no es habla de cristianos).
Sintamos el olor
de las curtiembres. Sintamos el impacto en la fama de la pupila del
postón de las vastas arquitecturas. Adivinemos la vida que se agita en
esas casas de minúsculas ventanas
Dejemos perderse
las usinas hacia atrás (vamos en auto) los barrios obreros, orlados de
ROPA TENDIDA
Preguntemos,
discutamos. Cómo se integran a los bosques sombríos, a los cerros
antediluvianos (de allí venimos)
Por las calles
del barrio gótico, algunas frentes permanecen, bajo el moño o la boina,
cambiando miradas de reconocimiento.
Hull
Ca va. Ca
n'en va plus
Las calles empinadas, el pavimento ajado y quebrado. Para morir a una
altura insuficiente. Las gaviotas otorgan ilusión de costa
Los autos de los sajones, de muchos caballos de fuerza, cruzan el agua
turbia del río para gastarse unos dóllars en cerveza. Porque aquí
circula el trago en los boliches chicos, se puede comprar incluso el
domingo por la noche
Los
exploradores, los traficantes de armas y abalorios daban a los indios
aguardiente. Lo vimos en un wéstern
Ontario y Quebec.
Ottawa aquí Hull allá, partidos por el río. Los puentes son amplios y de
pronto cambia el tono de las construcciones. Los inmigrantes latinos
comentan: "Es como estar en nuestras calles. De bolas"
El país se saca
la ropa deportiva y deja colgar una provincia como un brazo el
hemipléjico. Se ven papeles y murallas rayadas. Florecen fuera de las
casas las flores étnicas
Los ingleses borrarán estos estigmas con vastos planes de demolición y
construcción
Según se llega
desaparecen los cabellos claros. Se acorta la estatura de la gente. Un
inglés dice "y el lenguaje se hace poco menos que incomprensible"
Un hombre de
piel curtida desciende una cuesta en Hull con un vaso de café de
máquina, cuidando de no vaciar el contenido
En Latinoamérica, los hacendados mestizos mandan a sus hijos a estudiar
economía a Harvard, Princeton y Yale.
Negro
Hay un tiempo,
hogaño está lejos, que remotamente se despide de otro tiempo en otra
parte mencionado, como desde la ventanilla de un tren expreso nos
despedimos de los paisajes, árboles, ocasionales siluetas humanas que se
recortan contra el background de los ornamentos naturales agrarios
mejor aún cuando
inmóviles en la escalinata que lleva directo al vientre del aeroplano
nos damos vuelta agitando la mano en un signo tan convencional como
preñado de significaciones, hacia los amigos y familiares y simples
relaciones que se han conglomerado ahí, en la loza del aeropuerto para
despedirnos. Mientras la otra mano se tensa sobre la manija de la más
inocente, la más gastada de nuestras valijas, aquella que pese a su
aspecto inocente y poco valioso oculta, amén de recuerdos personales,
fotografías y cosas así, que a nadie importan sino a su inmediato
poseedor, quizás aquellos mismos elementos conflictivos que los
representantes de una autoridad siempre ávida de nuestras amarguras y
sinsabores han buscado en esas reuniones secretas, en que deciden
nuestro destino y hacen el balance de nuestro posible peligro frente a
sus tambaleantes instituciones. Toda institución que se defiende observa
cómo su debilidad crece en la misma medida en que se la vigila y cuida
como una flor improbable llenándola de guardias y agentes, de aparatos
de seguridad y convenios con entidades crediticias continentales y de
ultramar.
Consolación de cosas
Sostenme, gris extensión
Mirarán tus alamedas
Tus murallas mirarán
mi rostro
Sostenme
Contra el borde del cielo
Derrama tu manto
Y tiende las manos
esperándome
Ponme delante
árboles y casas
mujeres sensuales
hombres de mente voraz
Cosas que ver
El sol
Dame la noche
madre de las noches
un ruiseñor de silencio
una jaula sin barrotes
un candado de amor.
Ciudad contrita
Hubo hace
distancias
ojos disueltos de peces o humanos
hoy intenciones invisibles
estampan los muros
estrechan ventanas y puertas
sometiendo a tormento el ramaje de los árboles
Viudas de negro languidecen
sombras se retuercen en lo alto del viento
o se desencadenan por entre las moradas
de una ciudad sin gatos
vistiéndose de niebla
del humo lento de su niebla
Perduran las tibias costumbres
Doncellas maduran aún entre los corredores
alzan la vista de primorosos bordados
con frío
no abren la puerta por la noche
el padre destruye la tarde desde el invernadero
fijos sus ojos en la calle
Las sombras aúllan en lo alto del viento
cayendo sobre campanarios muertos
figuras de negro llegan a los suburbios
y los viejos se mueren atisbando los signos
El follaje se seca a mis espaldas
o más bien la roja luz del rojo sol inmóvil
Aguas salobres
Flores marchitas
el polvo que todo lo carcome
salvo la piedra de los monumentos
salvo el esqueleto de los hombres perversos
Bajo la mueca del sol que devora los colores
Las sombras gimen en lo alto del viento
y se desprenden oscilantes como murciélagos muertos
sudario de exangües moradas
de todo
salvo de la piedra
de los monumentos vestidos de extrañeza
de nada vale ya rezar y santiguarse.