Joaquín Pasos

 

Antología poética

 
 
Oldmine
 
Me he encontrado detrás de los espejos
Allí donde hay museos de museos
Y las antiguas corbatas se ahogan en silencio
Ésa es mi cara, mi vieja cara nueva
Que yo clavaba en un bastón y la paseaba por las aceras
Y ésta es mi carne, la que era
Transmitida por teléfono
Empacada en lindas valijas de viaje
Pedida cablegráficamente por los salchicheros de Oxford
Y falsificada en los mejores restaurantes
Todo éste era yo
Ese muchacho con golilla de encaje
Que salía con Zurita los Jueves Santos
Pero más tarde los automóviles me saludaban con agrado
Mientras las señoras conservaban
Sus pensamientos y sus cabellos peinados
Los señores serios siempre han tenido la manía
De tirarse de atrás del pantalón de manera obscena
Mis ojos veían las rosas y estas costumbres poco limpias
Adivinando los tristes secretos de las perfumadas
Descubriendo que en Palacio los W. C. están sucios
Entonces dispuse bajarme la tensión arterial
Y acomodarme a la imperfección de las locomotoras
Como se acomodó a los besos con bigotes la esposa del Káiser
Aquí están mis otros pies que se podían
Destornillar a discreción
Mis otras uñas, mis antiguas uñas que repartía
Cada domingo entre los pobres
Y estas orejas que permanecen adimentadas
A mi cuerpo, buenos descubrimientos
Pero ya bastante primitivos como los gramófonos de rodillo.
Aquí estoy lejos de Luxemburgo, mi país de pequeñas
      Carreteras,
De pequeños cielos, de pequeños esfuerzos, de
       Pequeñas lágrimas, de pequeñas mujeres
Lejos de Dantzing, mi ciudad ciudad
También lejos de Estela, lejos de toda
Vieja marca de cigarrillos
Lejos de lo lejos, de los faros, de las telefonistas  y de
      Los luceros
Cerca de esta ciudad alegre en la que se confunden los
       Calcetines
Los hijos
Y se permite a las culebras llevar sombrilla
Cerca de mí mismo a una gran distancia
Cerca del horrible ruido de la gente que mascaba hielo
Cerca de los balidos de los espejos
De este espejo detrás del cual me asalta un viejo gesto
Como asaltan a los que leen versos los gatos muertos.
©Joaquín Pasos, 1934.
De: Tres poetas centroamericanos,
Compilador: Raúl Hernández Nova,
Ediciones Casa de las Américas, La Habana Cuba, 1987.
 
 
 
 
 
 
Revolución por el descubrimiento del mar
 
Varios pájaros han averiguado los secretos del sol
Y se dedican a gritarlos en la sombra,
Las flores de la rivera se inclinan en el río
Diciendo algo muy bajo a la corriente,
Todo el valle de veintidós kilómetros
Siente pasar el viento de una revolución
Cada diez años sucede lo mismo
Dos o tres pájaros son los que comienzan el movimiento
Que es apoyado por todos los pájaros de la comarca
Y que termina siempre en un invierno copioso,
Pero ahora la cosa es distinta, dicen los chocoyos,
Las mariposas vuelan con alas prestadas
Y las patas se suicidan dejándose caer del árbol,
He oído hablar de revoluciones en Nicaragua,
Pero yo no sabía lo que era una revolución,
Sólo supe que los liberales y los conservadores eran
       Babosos,
Pero aquí los pájaros están sobreexcitados
Siempre han pedido a gritos la lluvia
Como los chamorristas, el gobierno
Y hoy algo nuevo ha llegado hasta lo más profundo del
           Río,
Porque con su ojo imbécil salen de punta los peces
Y se asoman asustados como hicieron en el diluvio.
 
Los pájaros sajurines,
Los que aclaran con sus gritos el porvenir de la
        Mañana,
Los que dirigen el tráfico aéreo de las pequeñas
      Pipilachas biplanas
Y de las grandes garzas de la White Star Co.
Los pájaros sajurines averiguaron los secretos del sol,
Los pájaros sajurines hicieron confesar a una gaviota
           Perdida,
Los pájaros sajurines recogieron en el río una alga
       Marina,
Que lleva uno de ellos en el pico en signo de guerra,
Para oponerlo a la paloma del ramo de olivo,
Los pájaros sajurines son ahora los que inquietan el
         Viento
Los que inquietan a las vacas llaneras cantándoles que
Hay vacas acuáticas y a los caballos hablándoles
De los hipocampos,
Los que inquietan los árboles soñadores que tiemblan de
 Emoción pensándose islas,
Los que inquietan también mi pobre corazón marino, mi
            Rica sangre viajera,
Los que hicieron esta inútil revolución —inútil como
Todas las inútiles revoluciones nicaragüenses—,
Pero que estalla fuera y dentro de mi con la violencia de
         Cien mil pájaros migratorios
Y que yo trato en vano de calmar mientras sonrío y me
         Pongo a leer.
©Joaquín Pasos,
De: Tres poetas centroamericanos,
Compilador: Raúl Hernández Nova,
Ediciones Casa de las Américas, La Habana Cuba, 1987.
 
 
 
 
Liebpostal
 
Una casa. Un árbol. Un camino. Un perro.
La casa blanca. El árbol verde. El camino plomo. El
         Perro negro.
El árbol verde junto al camino plomo. El perro negro
        Junto a la casa blanca.
El perro negro junto al camino plomo. El árbol verde
         Sobre la casa blanca.
El camino plomo se aleja del árbol verde. El perro
          Negro entra en la casa blanca.
 
Sin perro negro, sin camino plomo.
Solos. Locos de gozo.
El árbol verde y la casa blanca.
©Joaquín Pasos,
De: Tres poetas centroamericanos,
Compilador: Raúl Hernández Nova,
Ediciones Casa de las Américas, La Habana Cuba, 1987.
 
 
 
 
Brass
 
Águilas sin párpados, en jaulas de grueso y pulido
        Metal de bar,
También de cobre es el timón y las barandillas,
La cerradura de las puertas y el olor de manteca.
 
—In God we trust—. Ese dios es dorado y la confianza
         Es dorada.
Como una torta recién frita.
El trago de whisky también es caliente, como todo lo
          Dorado, como el sol.
 
Pájaro dorado, pez dorado
Hecho de calor y de oro, como la pez hirviente.
Quién se va a acordar ahora de lo que los franceses
              Piensan al decir dorcé,
Quién se va a acordar  ahora de la compra de la
         Louisiana
Si ellos solamente conocen el bronce?
 
Tráeme un álamo y un abedul.
Da la vuelta de pronto al recodo del río
Y entra, show-boat, entra gritando con tus hombres
          Rojos y en tirantes,
Con tus águilas sin párpados en jaulas de grueso y
               Pulido metal de bar.
 
También de cobre es el timón y las barandillas,
Entra, show-boat, brillando con todos tus metales
            Relucientes,
Con tus calderas  y tus dos remos de pato.
©Joaquín Pasos,
De: Tres poetas centroamericanos,
Compilador: Raúl Hernández Nova,
Ediciones Casa de las Américas, La Habana Cuba, 1987.
 
 
 
 
Dejadlo todo
 
Dejadlo todo, ya. Dejadlo todo.
Hay nuevas ocupaciones, rápidas labores de última hora,
Parece que vamos a perder el tren, que llegaremos
Tarde al naufragio que nos corresponde,
Ese naufragio que nuestra familia se tiene señalado en
            El mapa
Y en el cual el viejo criado tendrá a su cargo el trabajo
De recoger los zapatos de los muertos.
©Joaquín Pasos,
De: Tres poetas centroamericanos,
Compilador: Raúl Hernández Nova,
Ediciones Casa de las Américas, La Habana Cuba, 1987.
 
 
 
 
Canción de cama
 
Este gozo de alcoba, tan de lino, lleno de sábanas,
Este palpitar de almohadas bajo las sienes dormidas,
Este nuevo llegar hasta el corazón de la cama
Y luego saber que el pie, la mano, lo que a uno le queda
De pecho, busca, dice, escribe, grita tu nombre,
Y cualquiera siente el momento que se aproxima de
    Morir acostado.
¿Qué es esto si no la ausencia de tu sueño,
La pérdida de tu respiración a mi lado?
Se ha perdido ya el hueco de tu cuerpo
Que era la voz de tu carne desnuda hablándote
Íntimamente a la ropa planchada,
Diciéndole a qué horas el brazo servirá de almohada
Y cómo el tibio vientre palpitaría como otra almohada
Viva, funda de seda de nervios y de sangre.
©Joaquín Pasos,
De: Tres poetas centroamericanos,
Compilador: Raúl Hernández Nova,
Ediciones Casa de las Américas, La Habana Cuba, 1987.
 
 
 
 
Poema inmenso
 
En estas tardes tu perfil no tiene línea precisa
pues no hay un límite en tu gesto para el principio de
tu sonrisa
pero de repente está en tu boca y no se sabe cómo se filtra
y cuando se va nunca se puede decir si está allí todavía
lo mismo que tu palabra de la cual jamás oímos la primera
sílaba
y nunca terminamos de escuchar lo que decías
porque estás tan cercana en esta lejanía
que es inútil preguntar cuándo vino tu venida
pues entonces nos parece que has estado aquí toda la vida
con esa voz eterna, con esa mirada continua,
con ese contorno inmarcable de tu mejilla,
sin que podamos decir aquí comienza el aire y aquí la carne
viva,
sin conocer aún dónde fuiste verdad y no fuiste mentira,
ni cuándo principiaste a vivir en estas líneas,
detrás de la luz de estas tardes perdidas,
detrás de estos versos a los cuales estás tan unida,
que en ellos tu perfume no se sabe ni dónde comienza ni
dónde termina.
©Joaquín Pasos,
De: Tres poetas centroamericanos,
Compilador: Raúl Hernández Nova,
Ediciones Casa de las Américas, La Habana Cuba, 1987.
 
 
 
 
Día
 
Para hacer un día tan lleno de raíces
bastó un árbol.
Para empaparlo en miel dorada y embriagante
bastó una abeja.
 
Vengo acumulando piedras por si acaso
falta una en la construcción de la torre,
vengo guardando cántaros para cuando
logre derramarse el líquido.
 
Para hacer un vuelo de nidos viajeros
hoy basta un solo pájaro,
para fabricar un pez
hoy basta el agua.
 
Gran día de edificios y de montaje de puentes,
de fecundo mugir de vacas
y señales de lluvia.
Día moreno y brillante que me recuerda
mi obligación de cantar.
©Joaquín Pasos,
De: Tres poetas centroamericanos,
Compilador: Raúl Hernández Nova,
Ediciones Casa de las Américas, La Habana Cuba, 1987.

 

 
 

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