Iris Cadelago

Antología poética

 
 
Vagabundos pensamientos
 
Calipso de pasiones,
eclipse
de lunas esmeraldas,
me miras, pero aún no se
 si me descubres
en tu divagar pequeño.
 
¿Qué es lo importante
en este rito
de vagabundos pensamientos
quietos?
Harapos
de recuerdos
distendidos.
 
 
 
 
 
Camino en el silencio
 
Camino en el silencio
de mi interior
Y me dejo llevar
Por una fuerza
de gravedad
Paralela a todo
lo conocido.
 
Gnosis de mentes
Desprendidas
del cuerpo.
 
Acuarelas parcas
Grises más blancos
o grises más negros
Habitaciones vacías
de contenido
Y llenas de tedio.
 
sábados gélidos
y jueves inmaculados
paredes frías,
manos de hielo
corazón caliente.
 
Una única arteria
me recorre
hasta llegar
al único sentido
que aún me sirve
de anclaje.
 
 
 
 
Quiero ser
 
Quiero ser como aquel rayo
Que rasgó la noche en un instante
            sin vacilar, siquiera.
 
Quiero ser el fuego, no la brasa.
quiero ser energía, no materia.
quiero ser la llama que consume,
el agua que penetra,
el aliento que respiras
y asimilar tu esencia...
 
Quiero ser la imagen en tus ojos,
y en tu mente cuando no me miras,
quiero ser un nombre entre tus labios
y un eco rebotando en las cornisas
de tu grito ancestral y dolorido
por beber el vino de este olvido,
antes de correr tras una estrella.-
 
                                                       
 
 
Para Natalia y sus manitas pequeñas
 
Tus manos vuelan
seguras de lo que sienten,
dibujan el aire
con los mil colores
del mes de setiembre.
 
Natalia tus manos
pequeñas y suaves
dicen lo que quieren
y esperan pacientes...
 
Natalia tus manos
de Bella Durmiente
juegan con los niños
y con un barrilete
de crema y turrón.
 
Natalia tus manos
 esperan silentes,
mientras corretean
detrás de un cometa,
con sabor a menta
y el color del sol.
 
Natalia tus manos
 regalan confites
a los angelitos
Que velan por vos.-
 
 

 

Amapolas rojas
 
Amapolas rojas
En mi jardín florecen
Y no compiten
con ninguna otra flor.
 
En su sencilla presencia
Trae algo de altivez
No necesita ostentar
para que todos reparen
su existencia
 
¿Será que la madreselva
con su perfume
no logra opacar
su presencia?
 
Tal vez en la vida
 las personas humildes,
como la amapola
logran dejar permanencia.-
 
 

 

Entre Cirio y Canopo
 
“Cuando el amor se duerme
Solo mira una estrella”...
 
Entre Cirio y Canopo
proyectaba mi vida
como foto velada
sobre la luz del día.
 
Pero al llegar la noche
ellos dos se encendían,
y en sus faroles mustios
titilaba la vida.
 
Si se tensa la cuerda
el amor también vibra
y entre Cirio y Canopo
ya se escucha la lira.-      
 
                                              
  
 
Admitir el sentimiento
 
Bebo este poema como un jarabe.
Como si fuera la remiel
de todos los poemas,
como si esta historia
tuviera muchos dueños,
Como si yo no fuera nadie;
solo la pluma, el medio,
pero jamás protagonista.
Los primeros personajes
no me lo permiten.
Yo solo los conduzco
por donde puedo.
Y veo sus manos
y tu pelo,
me acompañan
sus pasos y tus besos.
Y en la rubia cabellera
de la tarde, quiero verte
de nuevo.
Pero me envuelve
la noche
y otra, y otra...
y no te encuentro.
Solo me enfrento
con la fría realidad
cada mañana
que me lleva
unas horas,
admitir
lo que no siento.-
 
                            
                  
 
 
Calvarios de sinrazones
 
Calvarios de sinrazones
suben mis pasos descalzos
y me interpelan las dudas
y las fiebres del pasado.
 
Calvarios de sinrazones
se hace el camino más ancho
y en un sonar de bagualas
otras almas van cantando.
 
Casi al final del camino,
veo una flor blanca, muy blanca,
que me llama desde lejos
y me da la fuerza que falta.
 
Calvario de sinrazones
¡Ya renació la esperanza!-
 
                                          
 
 
 
 Mi rutina
 
Mi rutina se apaga en el eco de un desvelo
Se que hay vida más adentro
Solo la dejo dormida
Aún no me decido a despertarla
Aún no me decido a revivirla
¿Para qué?
¿Que haría con ella
entre mis manos?
¿Frente a mis ojos?
¿La miraría de frente?
¿Le hablaría de mis miedos?
Tal vez se vuelva a dormir.
 
 
 
 
 
Niño tirreno
 
Ven niño tirreno,
con las manitos sucias
y la boca en silencio,
los pantalones rotos
los cabellos de fuego.
 
Ven niño tirreno,
alimentas el golpe
de la mano y del trueno
mientras vas por la vida
con los ojos muy secos.
 
Igual al de los otros
que te ven y son ciegos,
tal vez ellos de niño
fueron como tu,
dueños del silencio.
 
Ven niño tirreno,
levanta tu mirada
y en el viaje tu alma
quizás amanse
la mano golpeadora
o las bocas de cizaña.
 
Tu solo eres un niño
ellos…ya no son nada.-
 
 
                                            Iris Cadelago- Juana Koslay- San Luis -Argentina

 

 
 

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