|
|
-
TU Y YO
-
-
Entre tú y yo existe un sonido
-
Que enlaza los silencios
-
En nuestro pentagrama.
-
Entre tú y yo se acortan las distancias
-
Y
la brisa que besa tus cabellos
-
Golpetea mis sienes
-
Calmando mis anhelos.
-
-
Juntos, siempre juntos
-
Buscaremos los luceros de la noche.
-
Juntos, siempre juntos caminaremos
-
Por un mismo sendero.
-
Recostarás tu cuerpo
-
Sobre la verde grama,
-
Mirando cómo el pino
-
Se yergue hacia el cielo.
-
-
Tu sombra protectora
-
Será siempre mi sombra.
-
Tu alegría serena será mi fiel sonrisa.
-
Tus brazos como alas
-
Alejarán mis temores.
-
Haremos realidades
-
Todos nuestros ensueños,
-
Con un mañana pleno
-
De dicha y de consuelo.
-
-
Después, nuestro sonido
-
Tendrá otros acordes,
-
Hasta formar un coro
-
Que llegue a los desbordes
-
De dulce melodía,
-
¡Para impregnar el mundo,
-
de paz y de armonía!
-
-
-
-
-
SOY GAVIOTA
-
-
Y
yo seguí la ruta de las aves.
-
¡Me convertí en GAVIOTA!
-
Alas extendidas. Pecho erguido.
-
Ojos oteando el horizonte.
-
Volé por las praderas,
-
Por bosques nebulosos,
-
Sobre las aguas del mar
-
Y
de los ríos.
-
Vi brotar manantiales
-
Y
escuché el susurro de las aguas
-
Deslizándose sobre la piel de las rocas.
-
La naturaleza palpitaba en cada espora.
-
Vida de generación espontánea.
-
Brisa jugueteando entre pinares
-
Y
las grullas en sus danzas etéreas.
-
Fue como un sueño. Terminó.
-
Todo quedó atrás.
-
Quise detener el vuelo y descansar,
-
Pero encontré arenas quemantes,
-
Tierras desérticas donde crece la fatiga.
-
Pensé en el hombre,
-
Sin futuro ni anhelos,
-
Sin sueños o esperanzas,
-
Flores marchitas del anochecer.
-
Mentes vacías de ilusiones,
-
Sólo ambiciones y falsa memoria.
-
Sin visión de futuro.
-
Sin hijos que educar.
-
Era la civilización. Final del Siglo XX.
-
Tecnología destructiva.
-
Computadoras cerebrales.
-
Ciudades de concreto. Cárceles frías.
-
Mentes enfermas. Corazones vacíos.
-
¡Control de la natalidad!
-
¿Cuánto tiempo pasó? ¡ Pocos años
-
y
la tierra agonizaba!
-
Medio ambiente saturado de químicos.
-
Aire acondicionado sin proteínas.
-
La electrónica, haciendo descansar
-
Los músculos.
-
Banda sin fin para ejercitarse.
-
¡Pobre hombre! ¡Y yo, GAVIOTA!
-
En algún lugar quedará un árbol
-
Y
contará su historia;
-
Seguiré el vuelo hasta posarme
-
En sus ramas,
-
y... después... ¿Hacia dónde?
-
Un mundo herido por la tecnología,
-
Y
las guerras inacabables,
-
En el exterminio del hombre mismo.
-
Ya no hay música romántica
-
Sino ruidos espantosos.
-
¿Cuántos “decibeles” rompiendo tímpanos?
-
¿Y el futuro? ¡Incierto!
-
¿Habrá futuro?
-
Materialismo puro. ¡Olvidaron a DIOS!
-
Sin alma, ni espíritu. No existe el amor.
-
¡Pura materia!
-
Pero... ¡yo soy GAVIOTA!
-
Y, TENGO UN NIDO
-
EN ALGUN LUGAR DEL UNIVERSO.
-
Sigo la ruta de las aves,
-
¿Existirán ellas todavía?
-
¿Habrá un nuevo Génesis?
-
¡DIOS DIRA!
-
-
-
-
-
POESIA NOCTURNA
-
-
Voy buscando la noche
-
Que me lleva a tu encuentro
-
Y
levanto las alas
-
Que en mi pecho yo siento.
-
Tú apareces de pronto
-
Para estar a mi lado
-
Y
se calma esta angustia
-
Que a mi alma ha sofocado.
-
-
Voy tejiendo en mi insomnio
-
Corona de laureles,
-
Que quita la amargura
-
Con otras ricas mieles.
-
Comprendo que fue hermoso
-
Saber que tú existías
-
Y
que hiciste en la vida
-
Lo bueno que querías.
-
-
Me refugio en la noche
-
Y
te acuno en mis brazos,
-
Porque nadie se atreve
-
A
romper estos lazos.
-
Vuelves a ser el niño
-
Que alegró mi desvelo,
-
Cuando a la vida misma
-
Se le escapaba el cielo.
-
-
Parece que mi vida
-
Es una larga noche,
-
Si Dios así lo quiere
-
No haré ningún reproche.
-
Más bien será el motivo
-
Para hacer un recuento
-
Y
así estar preparada
-
Cuando llegue el momento.
-
-
-
-
-
“SOMOS“
-
-
Para Gabriel, en el
día de
- la
Amistad y el Amor.
-
-
Somos dos gaviotas surcando los cielos,
-
En busca de luces de rosas y anhelos.
-
-
Somos esa gota que horada la roca.
-
La brisa que juega con un ansia loca.
-
-
Somos dos perfiles buscando horizontes,
-
La Piedra Angular que por ratos se esconde.
-
-
Hemos germinado en surcos de auroras,
-
Semillas doradas que la tierra aflora.
-
-
Vamos tras las huellas de aquellas sandalias
-
Que dejaron lirios, espigas y dalias.
-
-
Somos el sonido del pino que arrulla
-
El sueño y la danza de insólita grulla.
-
-
Juntos caminamos un mismo sendero
-
En pos del reflejo de nuestro lucero.
-
-
Y
así, queriendo ser una tu alma y la mía,
-
Buscar en las cosas la dulce armonía.
-
-
Estamos seguros de haber alcanzado,
-
La cima del monte con que hemos soñado.
-
-
Somos el esfuerzo, la lucha, la meta.
-
¡Somos resultado de nuestra alma inquieta!
-
-
-
-
-
¡QUE EMOCION VOLAR!
-
-
¡Qué emoción volar!
-
Elevarse sobre la faz
-
De la tierra
-
Y
contemplarla
-
En toda su belleza.
-
Qué privilegio subir a lo alto
-
Y
juguetear entre las nubes;
-
Ver brotar manantiales
-
Risueños y cristalinos;
-
Atisbar las montañas,
-
Regias y soberanas,
-
Que permiten al sol
-
Esconderse tras sus colinas
-
De esmeralda
-
Y
a la luna levantarse
-
Desde los pinares vigilantes.
-
-
¡Qué emoción volar!
-
Desplegar las alas
-
Sobre el ancho mar;
-
Sentir la calidez de las playas
-
Donde las olas van a reposar.
-
Poder escuchar el ritmo
-
Acelerado de las aguas
-
En sus caídas trepidantes
-
Que dejan tras de sí
-
Arco-iris esperanzadores.
-
Cuántos sentimientos encontrados,
-
Observar el multiforme
-
Donaire de las rocas
-
Esculpidas por la naturaleza
-
Desde principio de los siglos,
-
Para contemplación de la humanidad.
-
No hay recodos intransitables
-
-
Que entorpezcan los caminos
-
Abiertos del cielo,
-
Y
el espíritu se nutra
-
Con la Sabiduría que solamente
-
Viene del Omnipotente Creador,
-
De aquél Dios Misericordioso
-
Que entrega su amor, inigualable,
-
Sin medida ni tiempo,
-
un amor absoluto
-
que mueve los corazones
-
de los hombres
-
y
permite aligerar la carga
-
de lo que no es importante
-
en el vuelo sideral.
-
-
¡Cuánta plenitud del pensamiento!
-
¡Cómo los versos se desparraman
-
dentro del ser!
-
Es luz que borra las sombras
-
Y
va construyendo
-
La poesía del corazón.
-
Qué grata sensación
-
Olvidar amargas experiencias
-
Y
recordar solamente
-
Los momentos más felices,
-
Con aquéllos que amamos.
-
Ver la gracia del colibrí,
-
Estacionado en el espacio,
-
En su aleteo intermitente,
-
Trae a la memoria la imagen
-
Trascendente de la Gaviota
-
Que siguió la ruta de las aves.
-
-
¡Qué emoción volar!
-
-
-
-
-
ERAN DOS ALMAS
-
-
Para mis
adorados hijos:
-
Gabriel, que
está junto a su Padre,
-
María del
Carmen, Luis e Hilda Marina,
-
Que son mi
fortaleza.
-
-
Venía de cortar espejos
-
Con el diamante de los sueños.
-
Era el comienzo de una vida
-
Que aún no había imaginado.
-
Entraba a ese mundo expectante
-
Que solamente da el destino;
-
Dejando atrás la juventud
-
Que quedara prendida a los cerros
-
Para impregnarla de perfume
-
Y
traer el sabor de la miel.
-
-
Era libre como los pájaros
-
Que no conocen las prisiones.
-
Transparente cual suave brisa
-
Que besa el rostro del amor.
-
Inquieta como el colibrí
-
En el movimiento perenne
-
Que lo detiene en el espacio,
-
Sorbiendo la miel de las flores.
-
Fresca y olorosa como el pino
-
Que aún se yergue en la montaña.
-
-
¡Pero eran dos! Eran dos almas
-
sorprendidas por su identidad,
-
expectantes ante la emoción
-
de un fugaz primer encuentro,
-
repetido constantemente
-
en un lapso increíble y corto.
-
Sucedió lo predestinado,
-
Se fundieron dos corazones;
-
Realidad parecida a un sueño
-
Donde el amor prendió sus velas.
-
-
Era el principio de otra vida
-
Signada por la realidad.
-
Flujo y reflujo de pasiones.
-
Alegrías y sinsabores,
-
Satisfacciones y amarguras,
-
Esperanzas, desilusiones,
-
Caer, volver a levantarse.
-
Volar y detenerse a tiempo.
-
Ver atrás, aún sin querer,
-
Con estoicismo ante el dolor.
-
-
Hoy los sueños son prisioneros
-
De espejos rotos por la maldad.
-
Imágenes que se han incrustado
-
En aristas que van sangrando
-
Hasta cortar la inmensidad.
-
Alas rotas que no se elevan,
-
Apenas se prenden en los riscos
-
Donde los polluelos esperan
-
El regreso de aquel que marchó
-
Para integrarse a las estrellas.
-
-
¡Eran dos almas! Dos amores
-
fundidos. Un solo corazón.
-
Uno ha quedado solitario,
-
Se ha estacionado en el desvelo.
-
Cruzó sus alas sobre el pecho.
-
Detuvo el vuelo sideral.
-
No pudo seguir a su amado.
-
Se estacionó en los altos riscos
-
Cerca de aquéllos que tanto ama
-
Para esperar el amanecer.
-
-
¡Dos almas! ¡Sólo un corazón!
|
|