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- I
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- Una guerra no se gana con armas
sino con almas,
- los golpes desfiguran la cara pero
no el llanto del dolor,
- ni el dolor mismo que arrulla la
muerte,
- ni la muerte misma que contempla
su miedo.
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- Hay golpes como ese rayo que
destroza volcanes,
- como esa tempestad de fuego que
nos quema el aliento.
- Hay golpes como esa voz,
- como ese paso,
- como esa palabra prohibida que no
quisiéramos pronunciar.
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- Nuestra sangre es miedo.
- Nuestra voz, un lamento.
- Ayer,
- el miedo de esta tierra
- era voz y montaña.
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- La tierra está sola,
- sus hijos le han abandonado.
- La luna duerme en el lecho de las
hojas muertas.
- Si no hay tierra prometida,
- llévame fuera de este lugar,
- Señor.
- A un planeta de fuego
- para ser parte de ese fuego
constante que obedece al tiempo,
- al Dios supremo de las guerras.
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-
-
-
- II
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- Ellos murieron,
- suplicando a Dios por un sol
nuevo,
- rogando al cielo que se detenga el
fuego.
- Ahora sus huesos son parte de un
fuego interminable.
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- Murió la mañana, el mediodía y la
tarde.
- Murió el hermano, el padre y el
abuelo.
- Hombres de huesos sencillos,
- padres universales del
hombre-bestia.
- Hombres simplemente hombres.
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- Hermanos:
- No necesitamos venganza ni piedad.
- Sólo una guerra tan grande que
destruya la sombra del fuego.
-
-
-
- III
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- Señor de las Catástrofes,
- tus hijos mienten.
- Ese huracán no es más que un dios
bufo disfrazado de jade.
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- Nuestro aliento se confunde con el
canto de guerra.
- Vienen las bestias a recoger la
lluvia,
- forman tormentas con su llanto,
- y descifran las prédicas de los
rayos.
-
- El fuego es el castigo de la
noche,
- la luna lo es para la madrugada,
- las tormentas de fuego lo son para
la tierra.
-
- No sabemos cómo detener las
derrotas,
negaremos la sangre y nuestras sombras,
negaremos a nuestros ancestros y a los hijos del viento.
- Espera Señor,
- ésta catástrofe es maldita.
- Millones de derrotas son
suficientes para éstas almas.
- Pecan esas piedras que no saben
qué hacer,
- dónde ponerse.
-
- Señor, espera
- he olvidado mi nombre.
- ¿Qué acaso es un pecado o la
maldición ser de hueso y carne?
-
- Hoy es un día trágico
- el viento no regresa a decirnos la
hora.
- Un día cualquiera llueve
- y no sé si esas gotas son
verdaderas.
-
- Un día cualquiera la voz se hace
viento
- y no sabes qué hacer con tus
manos.
-
- No cualquier día es trágico
- no todos los días abandonamos la
sombra
- y adoramos a un dios ajeno
- un dios tan opaco como este día.
-
- No cualquier día es trágico,
triste sí,
- porque se acaban las hojas
- y nunca termina de caer ese
trueno.
-
- Soy silencio
- o soy el día que apenas comienza.
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-
- *
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- Odio los números exactos
- la torpe caridad de las nubes
- y hablar esta lengua
- antigua, sin sentido ni orden.
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- Odio y no soy digno de odiar
- pero odio
- Una piedra sabe de lo que hablo
- porque una piedra soporta la
lluvia, el odio y la escoria
-
-
- *
-
- No sé hablar de cosas serias
- del tiempo
- y los segundos en que nos duele
hasta el alma,
- de esa nube opaca
- que nos recuerda que lloverá algún
día
- pronto, si es necesario.
- Adornará esa nube a esta ciudad de
plomo.
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- Llueve
- mis manos no son tan tristes,
- Sé hablar de huesos, de días
- pero no de estrellas
- ni de lluvias interminables.
- ¡No sé!
-
- Llueve
- No sé hablar de otra cosa
- que no sea de estos lentos pasos,
- que me recuerdan que lloro
- que existo
- que a veces miento.
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- Camino y no sé si esta lluvia es
eterna
- No sabré cuando habrá terminado
esta larga caminata
- Si crecerán mis pies
- tendré una voz que no sea opaca,
húmeda y funesta.
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- Me detengo
- No escucho mi voz
- La lluvia es cada vez más pesada
- Me detiene el estruendo inicial de
la tormenta
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- No sé qué hacer este día que no
es viernes.
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- No sé qué hacer este día que no es
viernes
- No sé cuántas veces he muerto este
día.
- Digo
- lloro
- amo
- al día que venga y llore.
- Llamo a esas manos que nunca
conocí.
- Llamo viernes al día que no vivo.
- No sé de horas
- no sé de días
- no sé de pasos
- no sé de noches
- Una mañana llora
- la ventana sigue siendo gris a
pesar del llanto.
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-
- *
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- Yo y mi sombra hablan de ti
- yo y ese mar que se oculta.
- No sé decirle a tu sombra su
verdadero nombre
- Sé poco de sombras
- Supongo que no hay otra cosa tan
oscura que mis manos sin tus manos
- que mis voz sin tu voz
- ¿Habrá otra cosa más triste que
ésta tarde nublada?
- No lo sé
- Tú no sabes de tristeza
-
-
- *
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- Odio el cielo
- pues la lluvia no sabe qué hacer
si los precipicios gritan
- Odio este camino
- porque no sé donde termina.
- Todo termina el odio
- pues esta tierra es odio
- todo después de ti es odio
- hasta las rocas que amaste cuando
niña son odio
- Tú no fuiste odio
- perdición, desidia, lujuria, pero
menos odio.
- Antes de tu muerte existían otras
cosas,
- un mar que soñaba ser lágrima,
- un dios que te hablaba mientras
dormías
- dios ha muerto junto contigo,
- si no lo sabes
- tendrás que escucharme algún día
- pues en el viento quedarán
grabados mis lamentos
- y lo que quise de decirte mientras
lloraba.
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