Fernando Durán Ayanegui

 

Continuación
 
 

 

 113
También son duros
los sueños de los pobres.
Interrumpidlos.
 
114
No llames más
pues es ineludible
tu soledad.
 
115
Desheredados
lameréis de la sal
vertida en tierra.
 
116
Ten la certeza
de que el tiempo no cesa
de aniquilarte.
 
117
Diluviaría
si protegiera al pobre
una alta nubes.
 
118
Hay en la muerte
incierta, lenta y sorda
un horizonte.
 
119
En el verano
el olor de las flores
quiere marcharse.
 
120
Pobre mi sombra.
Busca desamparada
la oscuridad.
 
121
Un día vendrá
tu sueño más perfecto:
la eternidad.
 
122
Éramos niños
y en el aire escuchábamos
solo campanas.
 
123
Gracias al viento
entona mil canciones
el campo abierto.
 
124
Hoy sopla el viento.
Quiero gurdar la noche
bajo mi techo.
 
125
Lentos navíos
surcaban los domingos
de mi niñez.
 
126
Entonces éramos
los jóvenes heraldos
de la inocencia.
 
127
En mi ciudad
arcángeles sin alas
cuidan del pobre.
 
128
Fábricas tristes
estornudan al aire
polvo y suspiros.
 
129
Con la resaca
de agotados rugidos
descansa el mar.
 
130
En esta tarde
muda de golondrinas
duerme el verano.
 
131
Dentro de un siglo
tus nietos vivirán
sin conocerte.
 
132
En nuestra tierra
los árboles ignoran
cuándo es otoño.
 
133
Danza nuclear
cien mil monstruos ocultos
le diste al aire.
 
134
Éramos jóvenes.
Fingíamos ignorar
lo que es la muerte.
 
135
Nos medirán
los gusanos reptantes
bajo la lápida.
 
136
Oled la sangre.
El holocausto sigue
sin descansar.
 
137
En su silencio
acunaba mis sueños
la medianoche.
 
138
El fin del tiempo:
cuando brille en el cielo
solo una estrella.
 
139
Aún lo recuerdo.
Hablábamos la vida
en el camino.
 
140
¿Qué más, ahítos,
queréis acaparar
de este planeta?
 
141
En nuestros sueños
se deslizan las noches
bajo la alfombra.
 
142
Vuelvo a tu vientre
es mi hora de dormir
querida tierra
 
143
Fantasma amigo
de la olvidada infancia
tu voz escucho.
 
144
Me serenaba
cada noche una luz
en mi ventana.
 
145
A fin de cuentas
si Dios nos respondiera
¡vaya sorpresa!
 
146
Trepida el órgano.
Ruge Bach en la iglesia
al Dios airado.
 
147
Cuando estás lejos
quisiera preguntarte
si aún existes.
 
148
El río fluye
para escapar de Heráclito
y del remanso.
 
149
Conquistadores,
desde donde vinisteis
vino la muerte.
 
150
Es tu condena:
no correrán los niños
tras tus milagros.
 
151
En su ambición
sueña alas el águila
blancas y abiertas.
 
152
Sueña y revive
sus ágapes atávicos
el gavilán.
 
153
En las espinas
se expresa la tristeza
de los rosales.
 
154
Te asombrará
descubrirte viviente
cada mañana.
 
155
Hiende la luna
una herida en el cielo
que sangra estrellas.
 
156
No es vano intento
tu vuelo de semillas
diente de león.
 
 
157
Vendrá la muerte
a librarnos del tiempo
y sus cadenas.
 
158
Tuve aquel sueño:
primero fuiste tú
luego la noche.
 
159
El rudo paso
de un hombre armado anuncia
tumbas abiertas.
 
160
Hijos del sol
paren las estaciones
entre las nubes.
 
161
Masacre eterna:
la vida te alimenta
de moribundos.
 
162
Guardo el recuerdo
de mil tardes urdidas
por los celajes.
 
163
Desamparados
descansa la justicia
tened paciencia.
 
164
En cada amigo
te lo advierte la historia
dormita un cardo.
 
165
Cuna del odio:
nació como palabra
la idea de raza.
 
166
Huelen los nardos
y a golpe de guadaña
muere el zarzal.
 
167
Aun sin alarma
si ves flamear banderas
busca refugio.
 
168
A su placer
alcanzan el infierno
los sicofantes.
169
Grandes gobiernan:
consérvate pequeño
hombre pequeño.
 
170
No escuchan, huelen
los oídos del juez
que juzga al rico.
 
171
Ante el espejo
visiones de mis sueños
más escondidos.
 
172
En Nicaragua
hay lagos coagulados
de antigua sangre.
 
173
Me dio el pasado
paredes demolidas
libres del eco.
 
174
Palabra ángel
¿de cuántos alfileres
estás compuesta?
175
Un pan escaso
torturadas reparten
algunas madres.
 
176
Fermenta y crece
como panza de niño
la blanca hogaza.
 
177
No al modo antiguo
dóciles ciudadanos
mas sois esclavos
 
178
Silencio pobres
que Dios piensa dormir
el nuevo siglo.
 
179
Eternidad:
el río de tus sueños
desde esta noche.
 
180
Si por aquí
logra pasar la historia
apestaremos.
 
181
Estaba escrito
construyen el imperio
ellos los bárbaros.
 
182
"Pudo haber sido"
dijo dolidamente
Simón Bolívar.
 
183
"No pudo ser"
lamentó tristemente
José Martí.
 
184
"Fue como fue"
exclamó triunfalmente
el señor Bush.
 
185
Queridos rambos
no pudisteis ser ghandis
sentíos mal.
 
186
¿Dónde os fuisteis
cuando os abandonamos
viejas palabras?
 
187
Tal vez los bárbaros
que deseamos destruir
somos nosotros.
 
188
Brazos abiertos
¿una crucifixión
o un abrazo?
 
189
Solo un segundo
del minuto final
el paraíso.
 
190
Con un lamento
las noches deshojadas
cantan los grillos.
 
191
En mi ciudad
la seguridad única
es la prisión.
 
192
Un privilegio
para los moribundos
está en la muerte.
 
193
Cuando vencido
enano genuflexo
es el gigante.
 
194
Es nuestra suerte
la imposibilidad
de la esperanza.
 
195
Vano milagro
si inventamos palabras
que no se nombran.
 
196
Revelación:
tu fe no trae la luz
marchas a ciegas.
 
197
Como el verdugo
se sienten los políticos
predestinados.
 
198
Después del éxtasis
del arrepentimiento
tal vez la paz.
 
 
199
Corre en tu sangre
el río interminable
del viejo Heráclito.
 
200
Virtud se llama
al crimen aceptable
del poderoso.
 
201
Vida y muerte
funde la eternidad
del universo.
 
102
Roba a la muerte
su vocación de tumba
la madrugada.
 
203
Va la tormenta
fotografiando truenos
en cuanto estallan.
 
204
Réquiem neumático
por las horas perdidas
son los suspiros.
205
Asnos alados
los juristas corruptos
ahogan la luz.
 
206
Callan los jueces
fallecen las palabras
y la justicia.
 
207
En los estrados
la ley priva de luz
a los más débiles.
 
208
Temblor de hojas
diurnas imitaciones
de las estrellas.
 
209
Las hecatombes
fueron presagios griegos
del Holocausto.
 
210
Campana rota
un sudario vacío
para el silencio.
 
211
Dios no madruga
en el rocío silente
de la justicia.
 
212
Volcán en calma
el sueño efímero
de un Dios dormido.
 
213
La madre teje
y el padre duerme al niño
en el umbral.
 
214
Mes de diciembre
a duras penas repto
tus noches frías.
 
215
Se desmorona
astro desgañitado
el campanario.
 
216
Cañón del cielo
y mortaja de bronce
en la campana.
 
217
Sorda crepita
perforada de estrellas
la clara noche.
 
218
Diáspora son
los nardos matutinos
de mil aromas.
 
219
Lanza un bostezo
la clara madrugada
de luna llena.
 
220
El moscardón
motor oscuro y grave
del barrizal.
 
221
Vierte el barbero
su polen de carbón
sobre el mosaico.
 
222
Peripatético
señor del retroceso
vano cangrejo.
 
223
Vieja tortuga
eres la evolución
del tapa ollas.
 
224
Si el justo duerme
posponed la tortura
guardadle el sueño.
 
225
Lenta tortuga
le llamarás tortura
a tu camino.
 
226
Correcaminos
explorador del cielo
graso abejón.
 
227
Rayo nocturno
ángel resplandeciente
de la tormenta.
 
228
Invierno nórdico
largas noches veteadas
de ébano y mármol.
 
229
Rastro fugaz
saludo del meteoro
grito de luz.
 
230
Se han enojado
las montañas nocturnas
salta el relámpago.
 
231
Hubo una vez
un cansado universo
que hizo ¡big bang!
 
232
Humanizar
la guerra ¿civiliza
al animal?
 
233
Oye el político
el llanto de los niños
mientras perora.
 
234
"Querido Yorick,
perdiste el mal aliento",
suspira Hamlet.
 
235
Mirad bien Sancho
los gigantes vencidos
sangran harina.
 
236
Hoy en el circo
Daniel de Babilonia
es domador.
 
237
Ave Pilatos
inventor de la asepsia
en los estrados.
 
238
Doblad campanas
cuando las flores rotas
desaparezcan.
 
239
Como un presagio
cuando pasan las nubes
borran mi sombra.
 
240
Amo la vasta
pequeñez de los años
que hemos vivido.
 
241
Clamando a Dios
le respondió el milagro
de un gran silencio.
 
242
De la corbata
silencioso el verdugo
retuerce el nudo.
 
243
Aves de plomo
del Báltico enlutado
sobre Estocolmo.
 
244
Pobres venid
y ayudémosle a Dios
para que exista.
 
245
Desde la sopa
los ojos del aceite
nos interrogan.
 
246
Tal vez conserva
el alma de las uvas
el vino tinto.
 
247
Disimulado
sudario del viñedo
el vino blanco.
 
248
Dentro del Arca
dos calafateadores
asiló Noé.
 
249
Sonríe el piano:
recorren el teclado
dedos de niño.
 
250
La desolada
noche encinta de estrellas
llora a la luna.
 
251
Desde la noche
agitando sus alas
llega el insomnio.
 
252
Viene el invierno
a escondernos la luna
sobre las nubes.
 
253
Canción de cuna
bajo la enramada
duermen los niños.
 
254
Echo raíces
esta tarde estival
nació mi nieto.
 
255
La carretera
vaga cinta tendida
hacia el océano.
 
256
En el panteón
debajo de las piedras
un héroe ausente.
 
257
Bajo las nubes
ronronea sus motores
una torcaz.
 
258
Entre la arena
blancos trozos de uñas
van hacia el mar.
 
259
Cama vacía
siempre guardas los cantos
de mis amadas.
 
260
Cuando hay mujeres
al borde del aljibe
el agua canta.
 
261
Globos nocturnos
sobrevuelan la aldea
y nadie mira.
 
262
Detonaciones
revuelos en el bosque
un ave muere.
 
263
Vela el invierno
el sordo funeral
de cada hoja.
 
264
El estudiante
escucha al viejo sabio
bajo un nogal.
 
265
Como en un hijo
marcha apoyado el viejo
en su bastón.
 
266
A cuentagotas
rememora el avaro
a su hijo muerto.
 
267
La chimenea
les describe a los bosques
el más allá.
 
268
Mientras viajamos
en cada nube blanca
hay un recuerdo.
 
269
En la pecera
un tenue pececillo
surca la luz.
 
270
Se posa el cuervo
cual negro magistrado
en un alambre.
 
271
Sueña el poeta
y olvidada descansa
su lapicera.
 
272
Él que no viaja
en el embarcadero
empuja el bote.
 
273
En la mañana
encuentra el moribundo
una muralla.
 
274
Sobre la estatua
del gobernante dejan
manchas las aves.
 
275
Las altas torres
de mi patria serán
siempre volcanes
 
276
La voz de África
resucitó en la sangre
de mis abuelos.
 
277
Aborrecedme
ordena el poderoso
en su arrogancia.
 
278
Esas montañas
que crecen en mi tierra
¿nos pertenecen?
 
279
Tenues jinetes
galopan en mis noches
de pesadillas.
 
280
Vieja maestra
aún llevo en mis huesos
tus mil preguntas.
 
281
Ya nos aguarda
en un lugar del tiempo
la mensajera.
 
282
Vuela el cuclillo.
en el bosque retumba
la voz del hacha.
 
283
Bajo el paraguas
un par de enamorados
burla a la lluvia.
 
284
Marcan la arena
los pasos inaudibles
de los cangrejos.
 
285
En un destello
arde en el horizonte
el sol vernal.
 
286
Sueñan los patos
alas de primavera
en el invierno.
 
287
Desde un zarzal
ilesa y deslumbrante
surge la luna.
 
288
Temblad batracios.
Faros de un automóvil
rompen la noche.
 
289
Abre la noche
sus esponjas de luz
en la espesura.
 
290
Su alta montaña
desciende el caracol
desde una piedra.
 
291
Gozan los sapos
el abrazo del agua
en el aljibe.
 
292
Sobre la luna
se dibujan las alas
de los murciélagos.
 
293
Sueñan el fondo
del pozo abandonado
aves sedientas