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- DISPUSE
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- He dispuesto
terminar
- con la captura de
pesadillas.
- (no sé reconocer
los sueños.)
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- Escondida trato de
cercar mareas,
- Lanzándome a las
profundidades saladas de la búsqueda
- y apenas logré,
- rondarme con un
pálido estribillo
- en la calavera de
cualquier espejo.
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- AUTOJUICIO
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- A juicio propio
- quiero entregarte
las murallas ondulantes de mis ventanas
- donde los sicarios
se asoman para ahuyentar
- las ceguera que ya
no cuenta
- con fiestas de
vandalismos entre envejecidas carcajadas.
- No quiero más
murallas, me aburrí de saltar.
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- A juicio propio
- te regalo el eco
de mi calle
- que quiere vivir
en los horizontes abismales
- de las tiesas
venas
- que esperan
despertar con música de trompetas.
- El eco me tiene
cansada, no sirvo para la repetición.
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- Mi esperanza ha
cambiado de domicilio,
- ahora vive en el
laberinto de un pecho abierto
- y mi valentía a
cada segundo practica la danza de tiritar.
- A ellas también te
las doy.
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- Me quedo conforme
con el aire que sopla mi nuca
- con el columpio de
los besos
- con los calcetines
de la dicha
- con la
satisfacción de haber encontrado respuestas
- pues, no es lo
mismo sólo querer que querer solo.
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- ASENTAMIENTOS Y
LLUVIA.
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- En la comunión
plena del agua con la tierra
- una a una las
hostias hechas gotas van poblando
- la encarnación
incesante de todas las desgracias.
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- La lluvia es el
cataclismo de los asentamientos
- es alabanza
liquida del pan
- que no ha de
llegar a la boca,
- es el sacrificio
milenario
- para gloria de los
omnipotentes,
- es la matanza
entre periodistas
- por inmortalizar
en rojo-vino la noticia.
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- Cada vez que
llueve
- fielmente los de
arriba
- hacen una nueva
alianza.
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- CALENDARIO
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- Con dientes de
celofán,
- peregrina se
acerca
- mi noche
cabalgando:
- mueca de
monasterio
- aserrín de
doctrinas afeitadas,
- y liturgias
pigmentadas de hielo.
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- Derrumbada en el
espacio de tu risa
- abastecida de
vírgenes jubiladas
- me encuentro
esclavizada,
- se me ha partido
la memoria.
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- Visto mi cuerpo
parchado de promesas
- para saldar
cuentas antes que llegue mi noche:
- con el mundo de
escarchas luminosas
- donde el manicomio
de orgasmos
- baila con las
cenizas de mi soledad.
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- UN CACTO DE
LANCASTER.
- (Vida entre las
espinas)
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- Te descubrí
maravillosamente erecto,
- en la calidez de
tu desierto aparente
- con la
discordancia de mi presencia.
- Estabas allí, vos
y los otros
- abrasando los años
cubierto de espinas
- quién te puso las
espinas
- te ha hecho vivir
como corderito
- enfilado detrás de
los otros.
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- ¿Será, que tu
cuerpo de arroyo interno
- puede hacer llover
alguna flor sacrificada,
- que me enseñe la
salida
- de mi brumoso
laberinto?.
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- ¿quién te puso las
espinas?
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- Alto faro sufrido,
desconfiado y cuidadoso
- de formas bien
formadas y deformes
- mi mano sin dolor
te toca.
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- MI MURCIELAGO.
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- Duermo con un
murciélago
- que me recuerda la
fidelidad de los machos.
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- Diariamente me
como su llanto en destierro.
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- Así va colmando
mis sueños
- de escupitajos
repletos
- con la miel de
capulín
- y morados
talchocotes.
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- ¡Quiero renacer!
- pero no me deja.
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- Pasa su vida
buscando
- los hilos de mis
costillas
- para poder escapar
del sol
- convertido en Eva.
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- LA CASA DEL
SOÑADOR
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- Cuando la tierra
ya no te alimente más
- y tus raíces
sirvan de estorbo para el suelo,
- cuando tu cuerpo
no pueda beatificar
- el mármol rojo de
sus ramas,
- aquí te espera la
fotosíntesis del filoso cincel
- que dibujará tu
nueva cara gozosa
- abrazando una
cintura anciana.
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- AMANTES DE
IRAZÚ
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(a
mi amigo Pablo Cristo)
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- Un manto verde en
el fondo
- donde dos cuerpos
languidecen hechos niebla
- son cadáveres de
un río vuelto piedra
- son lágrimas en la
mirada cíclope de los siglos.
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- Juntos burlaron el
maleficio inmutable
- de lunas agónicas
es su menguante.
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- Una eucaristía de
mariposas
- les enseñó a volar
más allá
- de la senil fiebre
de los ángeles,
- atrapándose en
cualquier radiante girasol
- del plenilunio.
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