Esthela Calderón

 

Antología poética

 
 
 
DISPUSE
 
He dispuesto terminar
con la captura de pesadillas.
(no sé reconocer los sueños.)
 
Escondida trato de cercar mareas, 
Lanzándome  a las profundidades saladas de la búsqueda
y apenas logré,
rondarme con un pálido estribillo 
en la calavera de cualquier espejo.
 
 
 
 
AUTOJUICIO
 
A juicio propio
quiero entregarte las murallas  ondulantes de mis ventanas
donde los sicarios se asoman para ahuyentar
las ceguera que ya no cuenta
con fiestas de vandalismos entre envejecidas carcajadas.
No quiero más murallas, me aburrí de saltar.
 
A juicio propio
te regalo el eco de mi calle
que quiere vivir en los horizontes abismales
de las tiesas venas
que esperan despertar con música de trompetas.
El eco me tiene cansada, no sirvo para la repetición.
 
Mi esperanza ha cambiado de domicilio,
ahora vive en el laberinto de un pecho abierto
y mi valentía a cada segundo practica la danza de tiritar.
A ellas también te las doy.
 
Me quedo conforme con el aire que sopla mi nuca
con el columpio de los besos
con los calcetines de la dicha
con la satisfacción de haber encontrado respuestas
pues, no es lo mismo sólo querer que querer solo.
 
 
 
 
ASENTAMIENTOS Y LLUVIA.
 
En la comunión plena del agua con la tierra
una a una las hostias hechas gotas van poblando
la encarnación incesante de todas las desgracias.
 
La  lluvia es el cataclismo de los asentamientos
es alabanza liquida del pan
que no ha de llegar a la boca,
es el sacrificio milenario
para gloria de los omnipotentes,
es la matanza entre periodistas
por inmortalizar en rojo-vino la noticia.
 
Cada vez que llueve
fielmente los de arriba
hacen una nueva alianza.
 
 
 
 
CALENDARIO
 
Con dientes de celofán,
peregrina se acerca
mi noche cabalgando:
mueca de monasterio
aserrín de doctrinas afeitadas,
y liturgias pigmentadas de hielo.
 
Derrumbada en el espacio de tu risa
abastecida de vírgenes jubiladas
me encuentro esclavizada,
se me ha partido la memoria.
 
Visto mi cuerpo parchado de promesas
para saldar cuentas antes que llegue mi noche:
con el mundo de escarchas luminosas
donde el manicomio de orgasmos
baila con las cenizas de mi soledad.
 
 
 
UN CACTO DE LANCASTER.
(Vida entre las espinas)
 
Te descubrí maravillosamente erecto,
en la calidez de tu desierto aparente
con la discordancia de mi presencia. 
Estabas allí, vos y los otros
abrasando los años cubierto de espinas
quién te puso las espinas
te ha hecho vivir como corderito
enfilado detrás de los otros.
 
¿Será, que tu cuerpo de arroyo interno
puede hacer llover alguna flor sacrificada,
que me enseñe la salida
de mi brumoso laberinto?.
 
¿quién te puso las espinas?
 
Alto faro sufrido, desconfiado y cuidadoso
de formas  bien formadas y deformes
mi mano sin dolor te toca.
 
 
 
 
MI MURCIELAGO.
 
Duermo con un murciélago
que me recuerda la fidelidad de los machos.
 
Diariamente me como su llanto en destierro.
 
Así va colmando mis sueños
de escupitajos repletos
con la miel de capulín
y morados talchocotes.
 
¡Quiero renacer!
pero no me deja.
 
Pasa su vida buscando
los hilos de mis costillas
para poder escapar del sol
convertido en Eva.
 
 
 
LA CASA DEL SOÑADOR
 
Cuando la tierra ya no te alimente más
y tus raíces sirvan de estorbo para el suelo,
cuando tu cuerpo no pueda beatificar
el mármol rojo de sus ramas,
aquí te espera la fotosíntesis del filoso cincel
que dibujará tu nueva cara gozosa
abrazando una cintura anciana.
 
 
 
 
AMANTES DE IRAZÚ
                                                               (a mi amigo Pablo Cristo)
 
Un manto verde en el fondo
donde dos cuerpos languidecen hechos niebla
son cadáveres de un río vuelto piedra
son lágrimas en la mirada cíclope de los siglos.
 
Juntos burlaron el maleficio inmutable
de lunas agónicas es su menguante.
 
Una eucaristía de mariposas
les enseñó a volar más allá
de la senil fiebre de los ángeles,
atrapándose en cualquier radiante girasol
del plenilunio.
 
 
 

Copyrigh© todos los derechos reservados por el autor