|
|
-
- Víspera
-
- Estarme aquí quieto, germen
- De la canción venidera
- —íntegro, virgen, futuro.
-
- Estarme dormido —íntimo—
- En tierno latir ausente
- De honda presencia secreta.
-
- Y éxtasis —alimento—
- De ignorante —ausente, puro—
- Nonnato de claridades
- Con la palabra inicial
- Y el dulce mañana intacto.
- De: Antología de
poesía moderna en lengua española, Editorial Trillas, México, 1986.
-
-
-
- Sentidos
-
- Que me cierren los ojos con uvas.
- (Diáfana, honda plenitud de
curvas.)
-
- Que me envuelva un incendio de
manzanas.
-
- Que me envuelvan —presagio de
pulpa―
- En ciruelas de tacto perfumado…
-
- Inundadme
- En pleamar de pétalos y trinos.
-
- Que me ciñan —¡Ceñidme― de
eclípticas azules.
- De: Antología de
poesía moderna en lengua española, Editorial Trillas, México, 1986.
-
-
-
-
- Canción sin tiempo
-
- I
-
- Tú
- En la pureza de los círculos
concéntricos
- Que crecen y se evaden
- Desde secretos puntos de armonía.
-
- Tú, en el minuto que conmemora
- La dulzura inefable del perfil
- Y la inocencia de las manos unidas
- En un solo pulso,
- En un salto a otro espacio, en una
sangre única.
-
- Cielo de aguas de olvido.
- Frescor perezoso de palmeras
inexistentes.
- Fuente recién abierta. Aguasangre
- Que a través de las venas de la
tierra
- Viene del seno de una campesina,
- Nace en el corazón de una madre
- Que canta una canción de cuna
- Y brota en ese punto donde se
rompe
- La vena más débil y amorosa de la
tierra.
-
- Tú, desde el cielo de la frente
- Hecha para el vuelo de los más
puros pensamientos,
- Hasta el rastro de música apagada
- Que deja el pie desnudo
- En la arena de una playa nocturna,
aún
- No descubierta.
- Las palabras nos separan
- Y nos demoran el amanecer de los
besos.
- La madrugada de los ojos en los
ojos.
-
- Por eso el dedo índice sobre mis
labios
- Te construye el silencio,
- Esa atmósfera donde alientas
- Y que te crea de nuevo,
- Deleitándose en cada forma
- Con la pasión de un escultor.
-
- Por mi silencio existes.
- No necesitas la realidad de la
forma,
- Ni la piel, ni el relieve de las
venas…
- Ni el contorno del labio superior.
- Prescindes ya del nombre.
- Yo espero otro para nombrarte,
- Un nombre que convenga a tu ser
nuevo.
- El nombre que los ángeles
pronuncian en voz baja
- Y aún no ha abierto su flor al
borde de mi oído.
- De: Antología de
poesía moderna en lengua española, Editorial Trillas, México, 1986.
-
- Nocturno
-
- ¿Cómo te llamas, noche de esta
noche?
- Dime tu nombre. Déjame
- Tu santo y seña
- Para que yo te reconozca
- Siempre
- A través de otras noches
diferentes.
-
- Tú me ofreces su frente en
medialuna
- (Medialuna de carne),
- Sus labios (pulpa en sombra)
- Y su perfil al tacto…
- (Mañana mi derecha
- Jugará a dibujar su contorno en el
aire.)
-
- ¿Cómo te llamas, noche de esta
noche?
- Dime tu nombre, déjame
- Tu santo y seña
- Para que yo te reconozca
- Siempre
- A través de otras noches
diferentes.
- ¡Y que pueda llamarte gozoso,
- Trémulo,
- Por tu nombre!
- De: Antología de
poesía moderna en lengua española, Editorial Trillas, México, 1986.
-
-
-
- Poema impaciente
-
- ¿Y si llegas tarde,
- Cuando mi boca tenga
- Sabor seco a cenizas,
- A tierras amargas?
-
- ¿Y si llegaras cuando
- La tierra removida y oscura
(ciega,muerta)
- Llueva sobre mis ojos,
- Y desterrado de la luz del mundo
- Te busque en la luz mía,
- En la luz interior que yo creyera
- Tener fluyendo en mí?
-
- (Cuando tal vez descubra
- Que nunca tuve luz
- Y marche a tientas dentro de mí
mismo,
- Como un ciego que tropieza a cada
paso
- Como recuerdos que hieren como
cardos.)
-
- ¿Y si llegara cuando ya el hastío
- Ata y venda y las manos;
- Cuando no pueda abrir los brazos
- Y cerrarlos después como las
valvas
- De una concha amorosa que defiende
- Su misterio, su carne, su secreto;
- Cuando no pueda oir abrirse
- La rosa de tu beso ni tocarla
- (Tacto mío marchito entre la
tierra yerta)
- Ni sentir que me nace otro perfume
- Que le responda al tuyo,
- Ni enseñar a tus rosas
- El color de mis rosas?
-
- ¿Y si llegaras tarde
- Y encontraras tan sólo)
- Las cenizas heladas de la espera?
- De: Antología de
poesía moderna en lengua española, Editorial Trillas, México, 1986.
-
-
-
-
Cielo en rehenes
-
-
Del libro del mismo nombre (1951)
-
Te miro sin dejar de contemplarte
-
Copo de sol, espuma conjurada
-
Y abro mi corazón de parte a parte
-
Para ofrecerte jubilosa entrada.
-
-
Comprendo que del caos fuera
arrancada
-
La esbelta luz; ignoro por qué arte
-
Puedo en un solo pétalo labrarte
-
Con dedos leves el primor de un hada.
-
-
De nuevo el manantial de la belleza
-
Echa a correr con sosegado porte
-
Contando perla a perla su pureza.
-
-
Cielo en rehenes, majestad sin corte;
-
Donde en alto fulgure tu cabeza
-
Allí está el girasol, allí su norte.
-
Del libro Cielo en
rehenes (1951)
-
-
-
- De
otro modo
-
Si en vez de ser así,
- si las cosas de espaldas (fijas
desde los siglos)
- se volviesen de frente
- y las cosas de frente
(inmutables)
- volviesen las espaldas,
- y lo diestro viniese a ser
siniestro
- y lo izquierdo derecho...
- ¡No sé cómo decirlo!
Suéñalo
- con un sueño que está detrás del
sueño,
- un sueño no soñado todavía,
- al que habría que ir,
- al que hay que ir
- (¡No sé cómo decirlo!)
- como arrancando mil velos de
niebla
- y al fin el mismo sueño fuese
niebla.
De todos modos, suéñalo
- en ese mundo, o en éste que nos
cerca y nos
- apaga
- donde las cosas son como son, o
como dicen que
- son
- o como dicen que debieran ser...
- Vendríamos cantando por una misma
senda
- y yo abriría los brazos
- y tú abrirías los brazos
- y nos alcanzaríamos.
- Nuestras voces unidad rodarían
- hechas un mismo eco.
Para vernos felices
- se asomarían todas las estrellas.
- Querría conocernos el arcoiris
- palpándonos con todos sus colores
- y se levantarían las rosas
- para bañarse un poco en nuestra
dicha...
- (¡Si pudiera ser como es,
- o como no es... En absoluto
diferente!)
Pero jamás,
- jamás
- ¿Sabes el tamaño de esta palabra:
- Jamás?
- ¿Conoces el sordo gris de esta
piedra:
- Jamás?
- ¿Y el ruido que hace
- al caer para siempre en el vacío:
- Jamás?
No la pronuncies, déjamela.
- (Cuando esté solo yo la diré en
voz baja
- suavizada de llanto, así:
-
Jamás...)
-
De:
Sabor eterno (1939)
-
-
-
-
Elegía sin nombre
-
-
But now I think there is no unreturn'd love,
-
the pay is certain one way or another,
-
(I loved a certain person ardentlyand my
-
love was not return'd,
-
Yet out of that I have written these songs.)
-
Walt Whitman
-
-
Mas
¿qué importan a mi vida las playas del mundo?
-
Es esta
solamente quien clava mi memoria.
-
luis Cernuda
-
-
Descalza arena y mar desnudo.
- Mar
desnudo, impaciente, mirándose en el cielo.
- El
cielo continuándose a sí mismo,
-
persiguiendo su azul sin encontrarlo
- nunca
definitivo, destilado.
- Yo
andaba por la arena demasiado ligero,
-
demasiado dios trémulo para mis soledades,
- hijo
del esperanto de todas las gargantas,
-
pródigo de miradas blancas, sin vuelo fijo.
Se hacían las gaviotas, se deshacían las nubes
- y
tornaban las olas a embestir a la orilla.
-
(Tanta batalla blanca de espumas desatadas
- era
para cuajar en una sola concha, sin imagen
- de
nieve ni sal pulida y dura.)
El viento henchía sus velas de un vigor invisible,
-
danzaba olvidadizo, despedido, encontrado
- y tú
eras tú.
- Yo
aún no te había visto.
- Hijo
de mi presente —fresco niño de olvido—
- la
sangre me traía noticias de las manos.
- Sabía
dividir la vida de mi cuerpo como el canto
- en
estrofas:
-
cabeza libre, hombros,
-
pecho,
-
muslos y piernas estrenadas.
- Por
dentro me iba una tristeza de lejanas, de
-
extraviadas palomas,
- de
perdidas palabras más allá del silencio,
-
hechas de alas en polvo de mariposas
- y de
rosas cenizas ausentes de la noche...
-
Girasol en los sueños: aún no te había visto.
- Imán.
Clavel vivido en detenido gesto.
- Tú no
eras tú.
Yo andaba, andaba, andaba
- en un
andar en andas más frágil que yo mismo,
- con
una ingravidez transparente y dormida
-
suelto de mis recuerdos, con el ombligo al
-
viento...
- Mi
sombra iba a mi lado sin pies para seguirme,
- mi
sombra se caía rota, inútil y magra;
- como
un pez sin espinas mi sombra iba a mi
- lado,
- como
un perro de sombras
- tan
pobre que ni un perro de sombras le ladraba.
iYa es mucho siempre siempre, ya es demasiado
-
siempre, mi lámpara de arcilla!
- iYa
es mucho parecerme a mis pálidas manos
- y a
mi frente clavada por un amor inmenso,
-
frutecido de nombres, sin identificarse
- con
la luz que recortan las cosas agriamente!
- iYa
es mucho unir los labios para que no se
-
escape
- y
huya y se desvanezca
- mi
secreto de carne, mi secreto de lágrimas,
- mi
beso entrecortado!
Iba yo. Tú venías,
-
aunque tu cuerpo bello reposara tendido.
- Tú
avanzabas, amor, te empujaba el destino,
- como
empuja a las velas el titánico viento de
-
hombros
-
estremecidos.
- Te
empujaban la vida, y la tierra, y la muerte
- y
unas manos que pueden más que nosotros
-
mismos:
- unas
manos que pueden unirnos y arrancarnos
- y
frotar nuestros ojos con el zumo de
-
anémonas...
La sal y el yodo eran; eran la sal y el alga;
- eran,
y nada más, yo te digo que eran
- en el
preciso instante de ser.
Porque antes de que el sol terminara su escena
- y la
noche moviera su tramoya de sombras,
- te vi
al fin frente a frente,
- seda
y acero cables nos tendió la mirada.
- (Mis
dedos sin moverse repasaban en sueños
- tus
cabellos endrinos.)
- Así
anduvimos luego uno al lado del otro,
- y
pude descubrir que era tu cuerpo alegre
- una
cosa que crece como una llamarada que
-
desafía al viento,
-
mástil, columna, torre, en ritmo de estatura
- y era
la primavera inquieta de tu sangre
- una
música presa en tus quemadas carnes.
Luz de soles remotos,
-
perdidos en la noche morada de los siglos,
- venía
a acrisolarse en tus ojos oblicuos,
-
rasgados levemente,
- con
esa indiferencia que levanta las cejas.
Nadabas,
- yo
quería amarte con un pecho
-
parecido al del agua; que atravesaras ágil,
-
fugaz, sin fatigarte. Tenías y aún las tienes
- las
uñas ovaladas,
- metal
casi cristal en la garganta
- que
da su timbre fresco sin quebrarse.
- Sé
que ya la paz no es mía:
- te
trajeron las olas
- que
venían ¿de dónde? que son inquietas
-
siempre;
- que
te vas ya por ellas o sobre las arenas,
- que
el viento te conduce
- como
a un árbol que crece con musicales hojas.
Sé que vives y alientas
- con
un alma distinta cada vez que respiras.
- Y yo
con mi alma única, invariable y segura,
- con
mi barbilla triste en la flor de las manos,
- con
un libro entreabierto sobre las piernas quietas,
- te
estoy queriendo más,
- te
estoy amando en sombras,
- en
una gran tristeza caída de las nubes,
- en
una gran tristeza de remos mutilados,
- de
carbón y cenizas sobre alas derrotadas...
Te he alimentado tanto de mi luz sin estrías
- que
ya no puedo más con tu belleza dentro,
- que
hiere mis entrañas y me rasga la carne
- como
anzuelo que hiere la mejilla por dentro.
Yo te doy a la vida entera del poema:
- No me
avergüenzo de mi gran fracaso,
- que
este limo oscuro de lágrimas sin preces, naces
-
—dalia del aire— más desnuda que el mar
- más
abierta que el cielo;
- más
eterna que ese destino que empujaba tu
-
presencia a la mía,
- mi
dolor a tu gozo.
-
¿Sabes?
- Me
iré mañana, me perderé bogando
- en un
barco de sombras,
- entre
moradas olas y cantos marineros,
- bajo
un silencio cósmico, grave y fosforescente...
- y
entre mis labios tristes se mecerá tu nombre
- que
no me servirá para llamarte
- y lo
pronuncio siempre para endulzar mi sangre,
-
canción inútil siempre, inútil, siempre inútil,
-
inútilmente siempre.
-
Los pechos de la muerte me alimentan
la vida.
- De: Antología
de poesía moderna en lengua española, Editorial Trillas, México, 1986.
|
|