Eliana Maria Maldonado Cano

Antología poética

 
 
“ Ven, acércate más, muerde m carne con tus manos morenas ”
Laura Victoria
 
 
La Manigua
 
Tengo la piel muy suave
para que puedas navegar
por los paisajes de mi cuerpo
tengo un cacto sin espinas
tengo dos pequeñas colinas
coronadas por pájaros silvestres
Y un bosque húmedo
Donde nacen los ríos de mis piernas
Ven, acércate más
acércate, cartografía mi paisaje
no tengas miedo
ya no quedan fieras en la manigua
 

 

 

Se que me escuchas,
Que mi voz atraviesa el ruido oscuro de mi calle,
El grito sordo de la vieja,
El ritmo leve y sonso del niño del rincón.
Se que me escuchas,
Sentado en tu silla,
O en la hamaca,
O en la vieja cama,
Se que cierras los oídos para no verme,
Y abres los ojos para no oírme.
Se que me escuchas,
Ayer no mas, resonó tu voz en mi cabeza
Que decía
Hablame
        Hablame
                Hablame.
 
 
 
 
 
 
OBJETO DE DESEO
 
Soy tu objeto de deseo
mesa fiel de cuatro patas
estable y firme
donde das forma a tus palabras
como la cuchara pequeña
y cóncava que te alimenta
como un jarrón
como una flor
como una silla
como una vela
¿Pero que hacer con la sabana
que aun siendo seda ya no acaricia?
¿con el jarrón roto?
¿con la flor marchita?
Hay mi amor
yo, tu objeto de deseo
intentando que el uso no agriete mis piernas
valiente objeto de deseo
que pobre y viejo aspira la eternidad
la supervivencia.
 
 
 

 

 
LOS TRES DESEOS
 
Lo que escucho de tus labios
es solo para mis oídos
la fragancia de tu cuerpo
solo puedo poseerla
mientras me habitas
las caricias
las sonrisas
el centro de tu universo
todo en el efímero instante
en que te poseo
nada pronunciar puedo
eres tan prohibido como la vida eterna
y sin embargo en algún lugar
ha quedado tu deseo
hablarme quedamente
besarme tiernamente
y amarme muy despacio
en la calidez de la noche
 
 
 

 

 
MALDICIÓN
 
Que el que ha bebido el sudor de mi cuerpo
aspire a beberlo siempre,
pues como el agua del Nilo
ninguna otra apagará su sed.
Que el que halla dormido
en la tibieza de mis carnes
aspire a tener un sueño reposado
entre morenas y rosadas pieles,
ninguna otra le dará cobijo.
Que perdido esté quien ha yacido a mi lado,
anhelará mi alma  en finas gotas de sudor.
 
 
 
 
 
 
CAZADORA
 
Llevo en las fauces
el  trago blanquecino
y amargo de tu cuerpo
aun tengo  en los dientes
pedazos de tu carne
limpio los residuos con mi lengua
lamo tus piernas,
el vientre,
el cuello,
la boca,
sacio mi sed con la saliva fluida de tus labios,
sorbo la vista de tus ojos,
jugueteo con el cabello negro de finos hilos blancos
al fin abandono la presa,
estoy saciada,
olfateo largamente
reconstruyo el paisaje
se donde quedaste.
 
 
 
 
 
 
ELLA
 
Ella huele a sal
a sudor
a deseo
 
Ella inspira carne
placer
 
Ella es simplemente
un aroma
un tormento
 
 

 

 
 
EL SEGUNDO CÍRCULO
 
Voy camino al Empíreo
sanan las heridas de mi cuerpo
ha quedado atrás el sexto círculo
donde cumplí la condena
preguntaste por mis culpas:
hereje y epicúrea, te dije
al reanudar  la marcha me seguiste
tus palabras punzones en la espalda
demoníacas, lascivas, ingeniosas, perversas
dices que mis pretensiones son vanas
que ahogue la calma en el
torbellino de tu cuerpo
te ríes en medio de la noche
escucho  el llanto de los que habitan en el Limbo
y se que el final esta cerca
voy camino al Empíreo, repito
pero, donde  esta Beatriz
donde Virgilio
voy en esta noche caminando a tu lado
y pierdo la fe
la esperanza
la fuerza.  
1912
 

 

 

Ausencia de la voz,
Lengua muerta,
Muda la piel,
Pupila dilatada ignorante de agudezas.
Sigo esperando el leve temblor de su mirada.
 
 
 
 
 
 
FUERA DEL PARAISO
 
Dios separó a los hombres en dos bandos:
los pobres, con hambre de otros cuerpos, insaciables,
siempre deseando el cuerpo ausente,
la forma voluptuosa, los labios carnosos,
las piernas abiertas al placer.
pobres hambrientos de cuerpos.
 
Dios separo a los hombres en dos bandos:
los ricos, con sus cuerpos presentes, saciados de todo,
 la alacena repleta  de senos firmes, caderas torneadas, brazos fuertes.
abren la puerta y allí entre seda y satín los vientres se agitan.
 
Pero nosotros, tu y yo mi amor,
fuera de dios, expulsados del paraíso,
somos miserables.
Nos alimentamos, nos devoramos una y otra vez,
en la mañana tu espalda sudorosa es el agua que me baña,
en la tarde tomamos el sol entre plantas y nubes
y en la noche, en la noche mi amor,
te ceno pedazo a pedazo,
cada lunar, cada rincón.
 
Dios separo a los hombres en dos bandos:
los pobres tienen hambre
los ricos la comida,
nosotros somos miserables,
tenemos los dos.
 
 
 
 
“ y una imperiosa ley ordena a las sombras regresar a las aguas del Leteo”
Propercio.
 
 
A mi madre
 
THANATOS                          
 
Llegas cada noche
emerges cautelosa del fondo del Leteo
húmeda la túnica
pálida mirada
estas sola y solo hay sombras
en el río del olvido
te sientas en el lecho
donde antaño partiste de este mundo
te abrigo un poco
el frió de la muerte no te gusta
no me dejas escuchar tu voz doliente
lánguida tu  mano se extiende hacia mi
pero nunca osas tocarme
dolorosa emerges de las aguas para verme
no doy alegría a tu corazón muerto
pero acompaño
no doy consuelo a tu alma triste
pero caliento
rayos de luz tiñen el cielo
y una imperiosa ley
ordena a las sombras regresar a las aguas del Leteo
Mañana volverás  eso es seguro
Se que sufres
aun  tienes miedo
Envíame a dormir contigo creadora
esta vez si te daré sosiego.

 

 

 
 

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