La presente muestra
poética de Eduardo Llanos Melussa, ha sido compilada por el poeta
salvadoreño André Cruchaga, como homenaje a su trayectoria literaria.
Invisión
Solloza mi sobrino en la noche
y yo acudo a mecerlo en la ventana,
hasta que de espaldas a la luna él retorna a su sueño.
Y quedo ahí, de cara a las estrellas,
anhelando que baje un dios a consolarme,
porque también soy un niño que solloza en la noche.
Parto con dolor
Bien, acepto tu reto, retórico soneto,
y me meto en tu celda de catorce barrotes
donde las rimas silban como aquellos azotes
que un abuelo ceñudo descarga sobre el nieto.
Me someto al
dictado de ese viejo son neto
cuyos ecos evocan torturas con garrotes
y entrechoques de grillos que exhaustos galeotes
arrastran como pena por faltarle el respeto.
Tras tus
rejas practico, tenaz, esta esgrima
y afilo en tu faja mi mellada navaja
para tajar el verso si en tu caja no encaja.
Con esta áspera rima a manera de lima
(que me arroja en un ojo la herrumbe del cerrojo),
me desenjaulo y parto, tuerto, tullido y cojo.
Intimidad
Si cada hombre es un mundo,
admite entonces que esta noche
te corone Miss Mundo.
Testamento del pater familias
Yo, Anastasio Rencoret Iriarte,
natural de aqueste reyno de Chile,
hijo lejítimo de mui mucho amor de entrambos mis santos padres,
estando enfermo en cama de la enfermedad que Dios nuestro Señor se ha
servido
[en darme,
i creyendo como firmemente creo en el Alto i Divino Misterio
de la Santísima Trinidad i Padre e Hijo i Espíritu Santo,
tres personas distintas i un solo Dios verdadero,
i en todos los demás misterios i artículos de fe que tiene, cree i
confiesa
nuestra Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana,
bajo cuya fe i creencia he vivido i espero vivir i morir,
temiéndome ahora de la muerte, que es natural a toda humana criatura,
envío mi alma al cielo, de donde me fue dada,
i el cuerpo a la tierra, donde fue criado,
i vengo en testar mis bienes, modestísimos comparados con el reyno de
Dios,
[nuestro Amo i Señor.
A ti, primogénito mío, traspaso los yacimientos de oro i plata,
i encomiéndote brindar trabajo a los menesterosos mineros
i a la vez dar ocasión a sus mujeres y proles
para que así puedan cumplir el mandato divino de ganar cada uno su pan
con el
[sudor de la frente.
Mas cuida, hijo, no holgarte mui a menudo con las mozas,
ni menos con una sola, pues siempre se ceba quien se amanceba.
A ti, hija querida, légote las tres viñas del Sur,
no sea que te sorprenda sin dote la edad de merecer.
A ti, fiel i dócil esposa, dejo aquesta hacienda entera, incluyendo
animales,
[inquilinos i el polvo de mis huesos.
Por último, queden a mi contador i albacea todos mis pañuelos i polainas
i esa Biblia empastada en que cada noche yo nutría mi fervor
i cuya lectura le enseñará a no codiciar bienes ajenos
i sí a juntar tesoros en el cielo, de donde le será dado por añadidura
lo demás.
Os encarezco observancia estricta a las reglas que siempre prediqué i
practiqué,
para así allegar más honor a nuestra estirpe i a nuestro Padre Común,
a cuya diestra os esperaré, enternecido i anhelante.
Sábado de labranza
Piedra que surges de la tierra:
así como yo te traslado adonde quiero
y cuando quiero
así, desde lo alto,
algo me traslada adonde quiere
y cuando quiere.
Las muchachas sencillas
Las muchachas sencillas
dudan que el mundo sea un balneario
para lograr bronceados excitantes
y exhibirse como carne en la parrilla
de una hostería al aire libre.
Las muchachas sencillas
no cultivan el arte de reptar hacia la fama
ni confunden a las personas con peldaños
ni practican ocios ni negocios
ni firman con el trasero contratos millonarios.
Las muchachas sencillas
estudian en liceos con goteras,
trabajan en industrias y oficinas,
rehúyen las rodillas del gerente,
hacen el amor con Luis González
en hoteles, en carpas, en cerros, en lugares sencillos.
Las muchachas sencillas
se convierten en madres, en esposas sencillas,
luchan largos años como sin darse cuenta,
llenándose de canas, de várices y nietos.
Y cuando abandonan este mundo
dejan por todo recuerdo sus miradas
en fotos arrugadas y sencillas.
Aviso clasificado
Centro de inteligencia y prisión
preventiva
en vías de expansión a todo el territorio
necesita contratar personal de apoyo
en jornadas nocturnas, diurnas o vespertinas.
Se exige dinamismo, reserva, sangre
fría,
olfato, patriotismo, buen oído y buen ojo.
Deseable posesión de vehículo propio,
estudios de karate y buena puntería.
Se ofrece buen sueldo, comisiones y
viáticos.
Labor no rutinaria -con viajes de confianza
dentro y fuera del país-. Carrera funcionaria.
Postular solamente los más
interesados.
Enviar nombre completo, sin datos ni currículo:
De eso ya tenemos un registro exhaustivo.
Excursión
Henos de nuevo aquí
perdidos en el bosque de la infancia
buscando las pisadas de Dios
bajo las hojas secas.
Aclaración preliminar
Si ser poeta significa poner cara de
ensueño,
perpetrar recitales a vista y paciencia del público indefenso,
inflingirle poemas al crepúsculo y a los ojos de una amiga
de quien deseamos no precisamente sus ojos;
si ser poeta significa allegarse a mecenas de conducta sexual dudosa,
tomar té con galletas junto a señoras relativamente deseables todavía
y pontificar ante ellas sobre el amor y la paz
sin sentir ni el amor ni la paz en la caverna del pecho;
si ser poeta significa arrogarse una misión superior,
mendigar elogios a críticos que en el fondo se aborrece,
coludirse con los jurados en cada concurso,
suplicar la inclusión revistas y antologías del momento,
entonces, entonces, no quiero ser poeta.
Pero si ser poeta significa sudar y
defecar como todos los mortales,
contradecirse y remorderse, debatirse entre el cielo y la tierra,
escuchar no tanto a los demás poetas como a los transeúntes anónimos,
no tanto a los lingüistas cuanto a los analfabetos de precioso corazón;
si ser poeta significa enterarse de que un Juan violó a su madre y a su
propio hijo
y que luego lloró terriblemente sobre el Evangelio de San Juan, su
remoto tocayo,
entonces, bueno, podría ser poeta
y agregar algún suspiro a esta neblina.
("Contradiccionario")
Desaparición de Rodrigo lira
"Algún día se sabrá
que hicimos nuestro oficio el más oscuro de todos
o que intentamos hacerlo
Algunos ejemplares de nuestra especie
reducidos a unas cuantas señales
de lo que fue la vida en estos tiempos
darán que hablar en un lenguaje todavía inmanejable
Las profecías me asquean y no puedo decir más."
Enrique Lihn: La musiquilla de las
pobres esferas, 1969.
Para despedirme de ti, Rodrigo,
me asomo a esta hoja en blanco
en que tu rostro aparece de repente
como un expósito tiritando a la intemperie.
Qué hemos de hacer sin ti, Rodrigo,
sin esas cartas que nadie jamás te respondió,
sin aquella sonrisa desolada
que ni diez mil psicoterapias cambiarían.
Con qué norte vagar ahora por Santiago,
con quién beberemos el café que nos dejaste
sin azúcar y helado como este vientecillo
con que la noche va tatuándose en nosotros.
Que me patee Dios, hermano,
si estoy haciendo retórica con tu nombre
así como la prensa hizo crónica roja
con tus venas cortadas en el baño.
Te escribo este adiós
con las manos chamuscadas y torcidas.
No siento ni mi cuerpo ni mi sangre.
Mi cabeza quedó dando tumbos allá en el crematorio.
Alguien viene horadando nuestras
gargantas hace tiempo.
Pero no importa.
Nosotros quedaremos en silencio
para que tu voz
haga vibrar entera esta ciudad.
("Contradiccionario")
Telegrama a Rubén Darío
"Yo panamericanicé
con un vago temor y con muy poca fe"
Rubén Dario: "Epístola a la Señora de
Lugones".
El canto errante, 1907.
En la laguna de nuestra memoria
aparece el cuello interrogante de tu cisne.
Y henos aquí, sin saber responder,
jugando cada cual a ser un patito feo
que chapotea en el barro americano
y salpica uno por uno a los vecinos.
Perdona, abuelo Rubén, si no hicimos
lo que pudimos:
aquí y ahora ser poeta
es como haber nacido
canoso o lisiado
y nuestra poesía es apenas
un rubor a solas,
algo así como lanzar brochazos en la noche
para pintar consignas libertarias
en el muro del patio de la propia casa,
sin contar siquiera con la ayuda de la famosa luna.
Inmolación de Sebastián
Acevedo
Si Tú todo lo
sabes y eres todo bondad, ¿por qué
no respondiste a
Sebastián Acevedo?
Sólo quería
saber en qué cárceles secretas
estaban
descoyuntando o desollando a sus dos hijos.
¿Por qué dejaste
que jugaran al ping-pong con ese padre,
haciéndolo
rebotar y rebotar de oficina en oficina?
¿Por qué no
apagaste con la ayuda del Espíritu Santo
aquel fósforo
que él acercó a su ropa empapada en parafina?
Es
demasiado tarde, Señor de las alturas: ya estás desahuciado
por la sombra al
pulmón que contrajiste
cuando ese padre
ardió en siete lenguas de fuego
para elevar
hacia Ti su última plegaria.
¿Lo
escuchas todavía crepitar? Acéptalo:
es un cirio en
tu misa, una súplica en señales de humo
para que asomes
entre nubes Tu rostro tiznado.
Señor de
las alturas: la nebulosa de tu radiografía
nos encapota el
cielo de este país enhollinado
y nuestras
pupilas se cauterizan para siempre
ante el carbón
agonizante de Sebastián Acevedo.
Que los
soles de Tu ira incendien las pestañas del tirano
e interrumpan su
siesta, esa siesta suya que es nuestra pesadilla.
La cadena
Estimado
colega escritor:
lo que está entre los dedos suyos
es una especie de eslabón
de una sociedad de Socorros Mutuos.
Para
contribuir a esta cadena
haga del texto diez copias iguales
y envíelas luego a diez colegas
que usted considere rescatables
Un famoso
poeta hace dos años
recibió esta invitación en versos,
pero la rompió en veinte pedazos
y todo fue a dar al papelero.
He aquí que
en menos que canta un gallo
pasó de ave canora a cachalote
y los críticos que antes lo elogiaron
hoy le lanzan arpones de este porte.
Lo olvidaron
de pronto sus lectores,
perdió su sillón en la Academia,
cesaron entrevistas y ediciones
y hasta se incendió su biblioteca.
Otro autor
que mantuvo la cadena
ganó enseguida el primer premio
d un concurso para obras inéditas
y mecióse en magna ola de dinero.
El Gremio de
Escritores lo ha nombrado
Director Honorario vitalicio.
“Es lo mejor de los últimos años
han voceado, en coro, los críticos
Retea pues
lo anterior, y decida
aquello que señale su conciencia;
pero sepa que elija lo que elija,
ya no podrá romper esta cadena.
Helicóptero
H E L I C Ó P T E R O
de
la
muerte
zumba y zumba
dejándonos el cráneo
y el esqueleto temblorosos.
¿Cómo olvidar el tableteo de aquellas metralletas tartamudas
arrasando con furia a los francotiradores apostados en las
azoteas y los tejados de esos edificios cercanos a La Moneda?
Memoria, basural de imágenes,
¿para qué embellecerte
escribiendo versos
en el aire?
Monólogo del Empleado de Oficina
Estoy aquí sentado una vez más,
contemplando el paisaje del calendario,
las piernas de María, la ventana
y la alfombra de smog que cubre el cielo.
A veces, a veces,
María también me mira
y yo escondo tras el escritorio
los agujeros de mis zapatos
y este pantalón de tela de cebolla,
brilloso, tanslúcido ya.
Voy al baño para verme en el espejo
y todo lo que veo es un par de ojeras,
unos hombros de botella,
un pecho de cuchara,
una cintura de huevo,
un bulto, en fin, como de ahorcado
colgando de una corbata
y soñando aún con un aumento
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