|
|
-
-
MI PLEGARIA
-
- ¿Qué
paz de núbil arpegio
-
purificó
-
al fiel rocío
- en
ésta aurora de arcángeles?
-
- ¿Qué
mensajero de mieses
- arribó
-
resplandeciente
- con su
arado de mil yuntas?
-
- ¡Oh¡,
portal de lentas trillas
- ¡Oh!,
presagio de vendimias
-
¡San Isidro Labrador!
-
- Sabia
fuente de destinos.
- Lenta
hiedra de amoríos,
-
¡San Isidro Labrador!
-
-
Acuarela. Trino verde
- de las
aves eruditas,
-
¡San Isidro Labrador!
-
- Del
trabajo: manantiales,
-
¡San Isidro Labrador!
-
-
Trasmigrar de tierra en
-
en frutos,
-
¡San Isidro Labrador!
-
-
Semilla y flor
-
la abundancia
-
¡San Isidro Labrador!
-
- Dulce
mosto de verbenas,
-
¡San Isidro Labrador!
-
- Sino y
don de las mazorcas
-
¡San Isidro Labrador!
-
- Aura
dulce que rebosa
-
los molinos de elegía,
-
¡San Isidro Labrador!
-
- Lluvia
fértil
- magia
y cuna
-
de la savia
-
¡San Isidro Labrador!
-
- Aria
noble
-
de los campos en barbecho
-
¡San Isidro Labrador!
- A la
vegas
-
con tu aliento
- salva
y guarda de crecientes,
-
¡San Isidro Labrador!
-
- En tu
capa
-
de prodigios
-
atempera las heladas
-
¡San Isidro Labrador!
-
- Con el
ala
-
del chambergo
- -dulce
paño de milagros-
- salva
y guarda a las gavillas
- del
granizo
-
-cruel presagio-
-
¡San Isidro Labrador!
-
- Y
entreteje con plegarias
- tibios
panes ecuménicos,
- que
engrandezcan
-
con sus pascuas
- los
altares y las mesas cotidianas,
-
bendiciendo los sudores y faenas,
-
¡San Isidro Labrador!
- ©Edmundo Torrejón Jurado
-
Poema tomado del libro “Xanadú”
-
-
-
-
-
TERTULIA A TU BLASÓN (x)
-
-
- Para Sergio Bernardo
-
-
-
- Hijo
- cuando al orbe
- eche a andar tu
cause
- y zarpes de éste
oasis:
- -Espigones de
espíritu y de fuego-,
- vehemente raciocinio
- que
esculpí en tu sino:
- ¡Sé ante todo libre!
- Ignora todo código
- que pretenda
anclarte
- a la pequeñez de
nadie.
- Encuentra aún,
gentil,
-
- en el río sutil de
las desesperanzas
- la aurora de tu paz
-
y siempre tus verdades.
-
- (El temple de la
roca es inmortal
- hasta que el
hombre-genio
- modela sus
estirpes)
-
- Objeta siempre el
cause
- de
los discretos pasos
- y la ineptitud
eterna
- de
los susurros cautos.
-
- Esgrime las palabras
- con la Cruz de
frente;
- el dogma y el ritual
- son sólo
circunstancias:
- ¡La arena del
océano!...
-
- Encuentra tu solaz
-
sobre el pupitre
- del profundo
quehacer de los sentidos
- y heredarás un
tiempo
- de cobijar banderas.
-
- Registra el agrio
cálculo
-
recordando siempre
- que a pesar del
axioma
-
-teorema del sofisma-
- habrá perpetuo trigo
-
espigando sus dones
-
y habrá niños bebiendo
-
la eternidad de un
pecho.
-
-
Y cuando el sordo pan
-
se
transmigre en misterio
-
para las muchedumbres
-
y para algunos sea
-
tal vez un simple acaso
-
superficial y absurdo,
-
agradece varón
-
por ser
un convidado
-
¡en la rústica mesa de
los desamparados!.
-
-
Habita el
hombre-artífice
-
-mansiones sin frontera-
-
-agreste
sucesión de signos interiores-
-
y tu siembra traerá
-
el fruto sempiterno
-
de la palabra plena.
-
-
Cuando el tarot del
triunfo
-
pretenda
interrogarte,
-
pesca la cábala en tus
redes
-
y séllala en la Biblia
-
del
labrar sencillo.
-
- Huye de los
límites
-
absurdos,
insaciables;
-
tal vez fue el pecado
-
capital del
hombre
-
poner límite a su pan y
sus alforjas.
-
-
Atrapa los designios
-
en las arias del viento
-
que nunca es igual
-
ni
siquiera a sí mismo
-
ni marca el mismo día en
ningún calendario.
-
-
Y cuando el tiempo sea
-
apenas un arpegio
-
de vientres en potencia,
-
reclama de las vides:
-
la vida,
-
el canto
frágil,
-
el paso substancial,
-
¡La alianza de los
brazos!...
-
-
Aclama el silabario
-
de la
letra estricta
-
y estalla tu crucial
envergadura
-
en el mar de algún canto
-
que justifique
el hombre.
-
-
Y cuando al final del
tiempo
-
encuentres el Grial,
-
la vera del ideal:
-
¡Ninguna melodía
-
habrá de
sofrenar
-
tus
voces interiores!...
-
©Edmundo Torrejón
Jurado
-
París,
junio de 1986
-
-
x)
Primer Premio, Concurso Latinoamericano de Poesía.
“Fundación Givré”. Buenos Aires (Argentina) (1989)
|
|